¿Qué diagnostica una exploración DXA?
La densitometría ósea por absorciometría de rayos X de doble energía (DXA) es una prueba de imagen que cuantifica la densidad mineral de los huesos y, con ello, su fortaleza. Se utiliza para diagnosticar osteoporosis y osteopenia, estimar el riesgo de fracturas y monitorizar cambios en la densidad ósea a lo largo del tiempo, así como la respuesta a tratamientos que pueden debilitar o fortalecer los huesos.
Qué es la DXA y cómo funciona
Una DXA es un procedimiento diagnóstico que emplea rayos X de baja dosis para medir la densidad y el contenido mineral de los huesos. El término DXA corresponde a dual-energy X-ray absorptiometry. En la práctica clínica, también se la conoce como prueba de densidad ósea o escaneo de densidad ósea. Antiguamente se utilizaba el término DEXA, pero ya no es habitual en la nomenclatura médica actual.
Usos diagnósticos y de monitoreo
- Diagnóstico de osteoporosis.
- Diagnóstico de osteopenia.
- Evaluación del riesgo de fractura.
la DXA puede emplearse para observar cómo cambian las huesos con el tiempo, por ejemplo:
- Medir la pérdida ósea natural asociada al envejecimiento y hacer seguimiento de esa pérdida a lo largo de los años.
- Evaluar la densidad ósea antes de iniciar un tratamiento o fármaco que pueda debilitar los huesos como efecto secundario.
- Comprobar la respuesta del hueso al tratamiento para osteoporosis u osteopenia.
¿Quiénes deben hacerse una DXA y cuándo?
Cualquier persona puede necesitar evaluar su densidad ósea con una DXA, y su médico indicará la prueba cuando considere necesario evaluar la densidad y el riesgo de fractura. Existen grupos con mayor riesgo que requieren controles regulares, entre ellos:
- Femeninas mayores de 65 años.
- Hombres mayores de 70 años.
- Personas mayores de 50 años que hayan sufrido una fractura previamente.
- Personas con antecedentes familiares de osteoporosis (madre, padre, otros familiares).
- Personas que han perdido aproximadamente 1,5 pulgadas (unos 3,8 cm) de altura respecto a su altura máxima (normalmente ocurrida en la adultez temprana).
algunas personas más jóvenes pueden necesitar controles periódicos si presentan factores de riesgo significativos. Su médico indicará cuándo y con qué frecuencia debe realizarse la densitometría. Existen condiciones de salud o ciertos medicamentos que pueden aumentar el riesgo de problemas de densidad ósea. Entre estos factores se destacan:
- Algunas enfermedades autoinmunes.
- Tabaquismo u otros productos de tabaco.
- Trastornos por consumo excesivo de alcohol (más de tres raciones por día).
- Deficiencia de vitamina D.
- Corticosteroides (medicamentos para inflamación y otras condiciones)
- Alguna medicación contra el cáncer u otros fármacos que pueden afectar la densidad ósea
- Inmunosupresores
- Supresores hormonales
- Ciertos fármacos antiepilépticos
- Inhibidores de la bomba de protones (IBP) para acidez estomacal y reflujo gastroesofágico
- Heparina (anticoagulante)
Detalles técnicos de la prueba
¿Cómo se realiza una prueba de densidad ósea?
La prueba de densidad ósea utiliza dosis muy bajas de radiación para medir la densidad y el contenido mineral de los huesos. Es similar a una radiografía convencional, de forma que la “X” en DXA hace alusión a la técnica empleada. Las pruebas de densidad ósea se realizan en régimen ambulatorio, por lo que no es necesario hospitalizarse. No se utilizan agujas ni inyecciones y, en general, no provoca dolor.
Durante el examen, se puede requerir que el paciente use la ropa habitual o una bata de hospital. En algunos casos, el personal puede colocar bloques de espuma para facilitar la correcta alineación de las piernas y del cuerpo.
El equipo de DXA emite un brazo de escaneo que pasa por encima del cuerpo para obtener imágenes de los huesos. Por lo general, se escanean las caderas y la columna vertebral, aunque en algunas ocasiones también se pueden escanear otros huesos, como los antebrazos.
Una densitometría ósea genera imágenes y gráficos en una computadora a partir de dos tipos de radiación de baja dosis. En las imágenes, los huesos aparecen en blanco, mientras que la grasa, los músculos y otros tejidos blandos quedan representados como sombras oscuras en el fondo.
Qué no hacer antes de una DXA
En general, no es necesario cambiar su rutina habitual antes de la prueba. Las pautas típicas son:
- Puede comer y beber con normalidad.
- Continúe tomando los medicamentos habituales, a menos que su médico le indique lo contrario.
- Use ropa cómodo y holgada; evite prendas con elementos metálicos (cremallas, hebillas, botones metálicos).
- Se le pedirá quitarse ropa y joyas que contengan metal.
- Si toma suplementos de calcio u otras vitaminas de venta libre, evítelos 24 horas antes de la prueba. Informe a su médico sobre todos los suplementos que toma.
- El médico le indicará qué suplementos pueden o no tomarse antes de la DXA.
- No programe la DXA dentro de las 24 horas siguientes a ciertos otros estudios de imagen si así se indica, para evitar interferencias en la interpretación.
¿Cuánto dura la prueba?
La prueba de densidad ósea suele durar alrededor de 30 minutos, aunque la duración puede ser ligeramente menor o mayor dependiendo de cuántos huesos necesiten evaluarse.
Resultados y seguimiento
Qué tipo de resultados entrega una DXA y qué significan
Los resultados de una DXA indican cuán densa es la estructura ósea. Para interpretar los resultados, los médicos emplean una escala llamada T score, que compara la densidad ósea con la de una persona joven y sana de entre 20 y 29 años. El T-score se presenta como un número, habitualmente negativo; cuanto más cercano a cero esté ese valor, más fuertes son los huesos. Las categorías de interpretación típicas son:
- Entre 0 y -1: densidad ósea normal.
- Entre -1 y -2,5: osteopenia, una densidad ósea por debajo de lo deseable que incrementa el riesgo de desarrollar osteoporosis.
- -2,5 o menor: osteoporosis o huesos debilitados con mayor riesgo de fractura.
Qué hacer si los resultados son bajos
Si la densidad ósea está por debajo de lo esperado, su médico podrá proponer medidas para mantener o mejorar la fortaleza de sus huesos. Entre ellas se encuentran:
- Ejercicio regular: la actividad física fortalece los huesos. Caminar, practicar yoga y realizar entrenamiento de fuerza son opciones efectivas para mantener la densidad ósea y prevenir pérdidas adicionales.
- Suplementos y dieta: puede ser necesario tomar suplementos de vitamina D o calcio para apoyar la salud ósea, o ajustar la alimentación para incluir más nutrientes clave. Su médico indicará las dosis y la conveniencia de cada suplemento.
- Tratamiento farmacológico: en algunos casos se recetan medicamentos que ralentizan la pérdida ósea y previenen fracturas. Algunos fármacos para osteoporosis pueden incluso mejorar la densidad ósea.
Preguntas frecuentes y diferencias con otros estudios óseos
¿Diferencia entre DXA y una gammagrafía ósea de cuerpo entero?
Las DXA y la gammagrafía ósea de cuerpo entero son pruebas que, aunque ambas evalúan el estado de los huesos, se utilizan con objetivos diferentes. Las DXA son radiografías especiales que miden la densidad ósea para detectar osteoporosis y otras condiciones que debilitan los huesos. En cambio, una gammagrafía ósea de cuerpo entero se utiliza para valorar si un cáncer u otra patología ha afectado a los huesos, para determinar el estadio de una enfermedad oncológica, y también puede ayudar a detectar infecciones, lesiones y otros problemas óseos que no se aprecian bien en una DXA.
Ambas pruebas son herramientas útiles, pero se solicitan en contextos clínicos distintos y proporcionan información complementaria sobre la salud ósea y la integridad esquelética.
Consideraciones finales
La DXA es una prueba segura y de baja radiación que permite identificar de forma temprana cambios en la densidad ósea y, por consiguiente, intervenir para reducir el riesgo de fracturas. Su interpretación debe hacerse en conjunto con la historia clínica, los antecedentes familiares, el estado nutricional y la presencia de otros factores de riesgo. La repetición periódica de la prueba o la utilización de pruebas complementarias dependerá de la evidencia clínica, de la evolución de la densidad ósea y de la respuesta a las medidas terapéuticas adoptadas. En todo momento, el equipo de atención evaluará la relación beneficio-riesgo y guiará al paciente en función de sus necesidades individuales.
Vídeo sobre ¿Qué diagnostica una exploración DXA?
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.