Prueba de LDH (deshidrogenasa de lactato): qué es y qué indican sus resultados
La lactato deshidrogenasa (LDH) es una enzima presente en casi todos los tejidos del organismo y participa en la producción de energía durante la respiración celular. La prueba de LDH mide la cantidad de esta enzima en la sangre u otros líquidos corporales y sirve para detectar daño tisular, monitorizar enfermedades, evaluar la gravedad de ciertos cánceres y seguir la respuesta a tratamientos como la quimioterapia. Aunque la LDH es un marcador sensible de daño, no especifica cuál es el tejido afectado; por ello se suele interpretar junto con otras pruebas y antecedentes clínicos.
Qué es la lactato deshidrogenasa y dónde se encuentra
La lactato deshidrogenasa es una enzima que facilita una etapa clave de la glucólisis, el proceso metabólico mediante el cual la glucosa proveniente de los alimentos se transforma en energía utilizable por las células. Las enzimas, en general, aceleran reacciones químicas del cuerpo; algunas sustancias se sintetizan o acumulan gracias a ellas, y otras se descomponen con su ayuda. La LDH está presente en prácticamente todos los tejidos, pero se encuentra en concentraciones más altas en músculos, hígado, riñones y glóbulos rojos.
Con el crecimiento de nuevas células en los tejidos, el organismo también elimina células antiguas o muertas. Este proceso normal libera LDH en el torrente sanguíneo y en otros líquidos corporales. Por ello, es habitual encontrar LDH ligeramente elevada o fluctuante incluso en personas sanas, sin que ello indique una enfermedad grave.
La prueba de LDH: qué mide y qué no puede revelar
Una prueba de LDH (la más común es la prueba de LDH en sangre) estima la cantidad de esta enzima en la sangre o en otros líquidos corporales para detectar daño tisular. Si las células o tejidos se lesionan, liberan LDH al interior de la sangre o de otros fluídos. Cuando los niveles de LDH son elevados, puede ser indicio de daño o enfermedad en distintos tejidos o sistemas, ya sea de forma crónica o aguda. Sin embargo, este análisis no identifica específicamente cuál tejido está dañado, por lo que a menudo se requieren pruebas adicionales para precisar el origen del problema.
Entre los nombres alternativos que pueden aparecer para una prueba de LDH se encuentran: LD test, lactic dehydrogenase y lactic acid dehydrogenase.
Cuándo se necesita una prueba de LDH
Los médicos solicitan la prueba de LDH para facilitar el diagnóstico y el seguimiento de diversas condiciones de salud. Las indicaciones más habituales incluyen:
- Verificar daño tisular en tejidos o órganos tras una lesión, infección o enfermedad crónica.
- Monitorear condiciones que provocan daño de tejidos, como anemia, enfermedades de órganos o infecciones diversas.
- Evaluar la severidad de ciertas neoplasias o tipos de cáncer, ayudando a estimar la extensión o la actividad de la enfermedad.
- Vigilar la respuesta a tratamientos oncológicos como la quimioterapia, para comprobar si la intervención está funcionando o si la enfermedad progresa.
Como las indicaciones pueden ser diversas, es importante consultar a tu profesional de la salud sobre el propósito concreto de la prueba de LDH en tu caso particular.
Quién realiza la prueba de LDH
La extracción de sangre para una prueba de LDH normalmente la realiza un profesional de la salud entrenado en la toma de muestras, a menudo llamado flebotomista. Tras la toma, la muestra se envía a un laboratorio donde un científico de laboratorio prepara las muestras y realiza el análisis en equipos conocidos como analizadores. En ocasiones, la LDH también puede medirse en otros fluidos corporales, como líquido cefalorraquídeo (CSF), líquido pleural o líquido peritoneal. En esos casos, se emplea un profesional especialmente entrenado y protocolos específicos para cada tipo de muestra.
Detalles prácticos de la prueba
Cómo prepararse para la prueba
Para una prueba típica de LDH en sangre no se requiere ninguna preparación especial. En algunas situaciones, cuando el análisis se realiza a partir de otros líquidos, puede haber indicaciones específicas para la preparación que tu equipo de atención médica te comunicará con anticipación.
Qué esperar durante la prueba
Durante la extracción de sangre o la obtención de otros líquidos, puedes esperar lo siguiente:
- Te sentarás en una silla y un profesional revisará una vena accesible, normalmente en la parte interior del brazo, alrededor de la zona del pliegue del codo.
- Se limpiará y desinfectará el área de la toma de muestra.
- Se insertará una aguja pequeña para extraer la muestra de sangre, lo cual puede provocar una molestia breve similar a un pinchazo.
- Una pequeña cantidad de sangre se recogerá en un tubo de ensayo.
- Una vez recogida suficiente sangre para el análisis, se retirará la aguja y se colocará una gasa o algodón en el sitio para detener el sangrado.
- Se cubrirá con una tirita o venda, y el procedimiento habrá terminado. En general, la realización total dura menos de cinco minutos.
Si tu proveedor de atención médica necesita medir LDH en otros fluidos (CSF, líquido pleural o peritoneal), se te informará con anticipación sobre el procedimiento específico y qué esperar.
Qué esperar después de la prueba
Una vez recogida la muestra, se envía al laboratorio para su análisis. Cuando se obtienen los resultados, tu profesional de la salud te los comunicará y te explicará su significado en el contexto de tu cuadro clínico.
Riesgos y consideraciones
En pruebas de sangre, los riesgos son mínimos y habituales: puede aparecer algo de dolor, enrojecimiento o un hematoma en el sitio de la toma, pero típicamente se resuelven sin complicaciones. En la obtención de otros fluidos, los riesgos dependen del tipo de muestra y del procedimiento específico, por lo que te explicarán las posibles molestias o efectos secundarios antes de la prueba.
Resultados y seguimiento
Cuándo se obtienen los resultados
En la mayoría de los casos, los resultados de una prueba de LDH suelen estar disponibles en uno o dos días. Si la prueba se realiza en un hospital o una sala de emergencia, los resultados pueden estar disponibles en pocas horas, para que el equipo médico pueda avanzar con el plan diagnóstico o terapéutico.
Formato y contenido típico de los informes
Los informes de LDH suelen incluir los siguientes elementos:
- Nombre de la prueba o lo que se midió en la muestra (LDH u otros marcadores si se realizaron pruebas complementarias).
- Valor numérico obtenido para LDH en la muestra analizada.
- Rango de referencia normal o esperado para ese laboratorio concreto.
- Indicación de si el resultado es normal, alto o bajo en relación con ese rango.
La interpretación final debe hacerse en conjunto con el historial clínico, los síntomas actuales y, si corresponde, otras pruebas diagnósticas.
Niveles normales de LDH y variabilidad
Los rangos de LDH pueden variar entre laboratorios, por lo que siempre se debe consultar el rango de referencia concreto del laboratorio que realizó la prueba. En términos generales, los rangos de LDH en sangre incluyen:
- Hombres: aproximadamente 135 a 225 unidades por litro (U/L).
- Mujeres: aproximadamente 135 a 214 U/L.
- Los niños tienden a presentar niveles normales de LDH ligeramente superiores a los de los adultos.
Estas cifras son rangos típicos y pueden variar. En caso de duda, pregunta a tu profesional de la salud qué tiene en cuenta el laboratorio que realizó tu análisis y qué significa tu valor concreto.
Interpretación de LDH elevada
Un nivel de LDH por encima del rango normal suele indicar daño tisular en algún tejido o sistema del organismo. Este incremento puede ser consecuencia de una enfermedad, una lesión o una infección que afecte de manera aguda o crónica a uno o varios órganos. Entre las condiciones asociadas con LDH elevada se incluyen, entre otras:
- Anemia y otros trastornos sanguíneos que afecten a la producción o destrucción de células rojas.
- Enfermedades renales y de los pulmones, que pueden dañar el tejido de estas estructuras.
- Enfermedades hepáticas o del hígado que provoquen daño a las células hepáticas.
- Lesiones musculares o trastornos musculares, como el daño muscular intenso o la distrofia muscular.
- Fracturas óseas y otros traumas que impliquen daño de tejidos.
- Eventos cardíacos como un infarto de miocardio, que pueden liberar LDH al torrente sanguíneo.
- Procesos inflamatorios o patológicos en páncreas y otros órganos.
- Infecciones graves, como meningitis, encefalitis, mononucleosis y VIH en determinadas fases.
- Ciertos tipos de cáncer, incluyendo metástasis de melanoma, mieloma, linfomas, leucemias y otros tumores, donde la LDH puede reflejar la actividad tumoral o la carga tumoral.
- En algunos casos, aumento de LDH puede indicar que la respuesta a un tratamiento oncológico no está siendo adecuada.
Es importante destacar que un LDH elevado no especifica el tejido dañado ni la etiología exacta. Por ello, ante un valor alto, se suelen realizar pruebas complementarias para identificar la causa y planificar el manejo adecuado.
Qué hacer si LDH está alto
Un LDH elevado no equivale automáticamente a una enfermedad grave. En algunas situaciones, el LDH puede elevarse por factores transitorios o benignos, y el contexto clínico debe guiar la interpretación. Factores que pueden incrementar LDH de forma no patológica incluyen:
- Ejercicio vigoroso o muscular intenso.
- Algunos fármacos, como ciertos antiagentes o anestésicos, que pueden influir en la liberación en sangre de LDH.
- Errores en la recolección, transporte o procesamiento de la muestra que podrían conducir a resultados falsamente elevados.
Cuando se observan LDH elevados, el equipo médico considerará otros datos, como tu historial médico, medicaciones en curso y síntomas presentes. En función de ello, pueden requerirse pruebas adicionales para confirmar la causa y, si es necesario, ajustar el tratamiento o realizar un seguimiento más estrecho.
LDH bajo: qué significa
Los niveles de LDH por debajo del rango normal son menos comunes y pueden deberse a condiciones genéticas raras, como deficiencias de LDH A o LDH B. También puede haber influencias técnicas, como una ingesta muy elevada de vitamina C, que puede provocar valores falsamente bajos. En general, un LDH inusualmente bajo requiere revisión clínica para descartar causas raras y confirmar la validez de la muestra y su procesamiento.
Preguntas útiles para tu profesional de la salud
Si te han realizado una prueba de LDH, puede ser útil plantear estas preguntas para entender mejor los resultados y las implicaciones de tu situación:
- ¿Qué podría estar causando mi LDH elevada o reducida?
- ¿Necesito pruebas adicionales para identificar qué tejido está afectado?
- ¿Qué implica mi LDH respecto a la gravedad de mi posible cáncer u otra enfermedad?
- ¿Cómo se está evaluando la respuesta al tratamiento si tengo cáncer?
- ¿Qué otros marcadores o pruebas complementarias recomienda para completar el diagnóstico?
- ¿Qué cambios en el tratamiento podrían ser necesarios si el LDH está aumentando?
- ¿Qué precauciones debo tomar para asegurar que los resultados sean fiables (medicación, ejercicio, alimentos, etc.)?
- ¿Con qué frecuencia debería repetirse la prueba de LDH durante el seguimiento?
- ¿Qué signfica exactamente mi valor numérico en el contexto de mi historia clínica?
la LDH es una enzima clave para entender el daño tisular y la actividad de diversas enfermedades, especialmente en contextos de anemia, enfermedad hepática o renal, trastornos musculares y ciertos cánceres. Su interpretación debe hacerse dentro del cuadro clínico completo y, cuando sea necesario, mediante pruebas adicionales para precisar el origen del daño y guiar el manejo adecuado.
Vídeo sobre Prueba de LDH (deshidrogenasa de lactato): qué es y qué indican sus resultados
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.