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¿Por qué los cirujanos usan una iMRI?

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La iMRI, o resonancia magnética intraoperatoria, es una técnica de imagen que se utiliza durante una intervención quirúrgica para obtener imágenes detalladas de estructuras internas en tiempo real. Su objetivo es confirmar la extensión de la resección, guiar al equipo quirúrgico para lograr un abordaje más preciso y, en muchos casos, reducir el riesgo de complicaciones o la necesidad de cirugías adicionales. A continuación se describen su funcionamiento, diferencias frente a la resonancia magnética convencional, indicaciones habituales, aspectos de preparación, beneficios y consideraciones de seguimiento.

Definición y finalidad

La iMRI es una modalidad de imagen que se realiza durante una intervención quirúrgica. A diferencia de una resonancia magnética tradicional, que se solicita antes o después de una cirugía para diagnosticar o planificar, la iMRI genera imágenes mientras el procedimiento está en curso. Estas imágenes permiten al equipo médico observar con gran claridad las estructuras internas y evaluar cambios que ocurren durante la intervención.

El uso de la iMRI facilita una visión directiva en tiempo real, lo que puede ayudar a confirmar que se ha logrado la resección deseada de una lesión o tumor, identificar residuos que no eran visibles a simple vista o con guías quirúrgicas convencionales, y ajustar la estrategia quirúrgica de forma inmediata. En suma, la iMRI potencia la precisión quirúrgica y contribuye a minimizar la necesidad de cirugías adicionales cuando sea pertinente.

Diferencias entre MRI e iMRI

MRI tradicional (resonancia magnética)

La resonancia magnética tradicional es una prueba de diagnóstico por la imagen que utiliza campos magnéticos y pulsos de radiofrecuencia para generar imágenes detalladas del interior del cuerpo. Se realiza fuera del quirófano y, por lo general, requiere que el paciente esté inmóvil durante la exploración, en un momento previamente programado para evaluar una condición, planificar un procedimiento o monitorear una enfermedad. Sus imágenes proporcionan información anatómica y, en algunos casos, funcional, pero no permiten intervenir de inmediato durante una cirugía.

iMRI (resonancia magnética intraoperatoria)

La iMRI se realiza durante la cirugía. Su finalidad es proporcionar una visión actualizada del área operada para guiar la toma de decisiones en tiempo real. A diferencia de la MRI preoperatoria, la iMRI integra el proceso quirúrgico, permite verificar resultados parciales o completos de la resección y facilita ajustes inmediatos sin necesidad de abandonar la sala de operaciones para obtener imágenes externas.

Razones para usar la iMRI

Aplicaciones y procedimientos habituales

  • Extirpación de tumores (tumores primarios del cerebro, tumores pituitarios, etc.).
  • Implante de estimulación cerebral profunda para tratar trastornos del movimiento.
  • Cirugías de abordaje de epilepsia o resección de zonas epilépticas, cuando es crucial delinear con precisión el área a resecar.
  • Procedimientos en la intervención de trastornos del movimiento, como cirugías para la enfermedad de Parkinson o condiciones relacionadas.
  • Extirpación de gliomas y otras lesiones que requieren un control contínuo de la extensión de la resección durante la intervención.

En estas intervenciones, la iMRI aporta una visión detallada de las estructuras anatómicas y de posibles cambios dinámicos que ocurren durante el curso de la intervención, permitiendo al equipo quirúrgico adaptar la estrategia quirúrgica según sea necesario y, en algunos casos, evitar residuos residuales que podrían comprometer el resultado.

Cómo funciona la iMRI

La resonancia magnética es un dispositivo que obtiene imágenes mediante la interacción entre un campo magnético intenso y pulsos de radiofrecuencia. En la iMRI, este principio se aplica dentro de la sala de operaciones. Durante la intervención, el equipo quirúrgico puede solicitar una exploración de iMRI sin interrumpir el procedimiento de forma significativa, siempre que las condiciones quirúrgicas y de seguridad lo permitan.

En términos más técnicos, el procedimiento implica la presencia de un equipo de electromagnetismo y una serie de bobinas (coils) que generan el campo magnético y captan las señales de los protones presentes en los tejidos. Los protones, que son partículas con carga eléctrica, se alinean con el campo magnético. Al aplicar pulsos de radiofrecuencia, se perturban estas alineaciones y, cuando cesan los pulsos, los protones vuelven a su estado original, liberando señales que un escáner transforma en imágenes. Estas imágenes se procesan en una computadora para obtener representaciones detalladas de la anatomía y de cualquier cambio que ocurra durante la cirugía.

El resultado es una imagen de alta resolución que permite evaluar de forma inmediata la extensión de una lesión, la presencia de residuos y la relación de la lesión con estructuras críticas del cerebro o de la base del cráneo. Este feedback visual en tiempo real es el principal valor añadido de la iMRI frente a las imágenes obtenidas antes o después de la cirugía.

Preparación para la iMRI

Qué esperar y cómo prepararse

En la práctica, no se requiere una preparación específica para la iMRI aparte de la preparación habitual para la cirugía. Es decir, el equipo quirúrgico se asegurará de que el paciente y la sala estén listos para que la imagen pueda realizarse cuando sea conveniente durante el procedimiento. El grado de preparación y el manejo de la anestesia dependen de la naturaleza de la cirugía y del plan del equipo médico.

El paciente estará bajo anestesia durante la intervención, siendo la anestesia general la opción más habitual y, por lo general, el objetivo es que el paciente permanezca profundamente dormido durante la exploración. Aunque la exploración de iMRI no es dolorosa, es un procedimiento ruidoso. En el caso de intervenciones en las que el paciente permanece despierto (con anestesia que no induce sueño), el equipo de atención se encarga de la comodidad y seguridad durante la imagen.

Antes de la cirugía, se solicita a la persona que informe si está embarazada o si existen cuerpos metálicos en el cuerpo, como marcapasos u otros implantes. Dado que la iMRI utiliza un campo magnético, los metales pueden movererse o inhibir el correcto funcionamiento de dispositivos. Se seguirán instrucciones especiales para garantizar la seguridad de la intervención. También es necesario retirar todas las joyas y objetos metálicos de la piel o la ropa, como pendientes, sujetadores con aro o horquillas, para evitar interferencias o riesgos durante la exploración.

Beneficios de la iMRI

  • Visualización detallada de una zona del cuerpo en alta resolución, lo que facilita la planificación y ejecución de la intervención.
  • Imagen en tiempo real, permitiendo al equipo observar cambios durante la cirugía y ajustar la técnica si es necesario.
  • Evaluación de cambios intraoperatorios, lo que ayuda a confirmar que se ha alcanzado el objetivo quirúrgico o a detectar posibles residuos de manera temprana.
  • Reducción de complicaciones al proporcionar información precisa sobre la relación entre la lesión y estructuras críticas, minimizando el riesgo de daño durante la resección.
  • Ausencia de radiación, ya que la resonancia magnética no utiliza radiación ionizante, a diferencia de otros métodos de imagen.

Resultados y seguimiento

Una vez realizada la exploración de iMRI, el equipo quirúrgico puede ver la imagen en cuestión de segundos a minutos y utilizar esa información para tomar decisiones inmediatas dentro de la misma intervención. Este acceso rápido a la imagen permite avanzar de forma fluida con la cirugía y, cuando corresponde, completar la resección de la lesión sin necesidad de recurrir a una cirugía adicional. El seguimiento postoperatorio se realiza conforme a la pauta clínica habitual, basada en la indicación médica, la evolución del paciente y los hallazgos intraoperatorios descritos durante la intervención.

Consideraciones finales

La iMRI representa una herramienta valiosa en ciertos contextos quirúrgicos, especialmente cuando la precisión y la seguridad de la resección son prioritarias. Su implementación requiere coordinación entre el equipo quirúrgico, el personal de anestesia y los especialistas en imagen para garantizar que las imágenes sean de alta calidad y que la cirugía pueda continuar de manera segura. Aunque no es adecuada para todas las intervenciones, su capacidad de proporcionar información en tiempo real puede traducirse en mejores resultados para algunos pacientes.

Vídeo sobre ¿Por qué los cirujanos usan una iMRI?

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.