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Lo que hay que saber sobre las pruebas de daltonismo

optometristas.org

Una prueba de visión del color es una evaluación oftalmológica diseñada para determinar cómo percibes los colores. Estas pruebas son no invasivas, no dolorosas y suelen durar solo unos minutos. Se realizan en consultas de oftalmología durante revisiones de rutina o en contextos educativos para identificar posibles déficits en la visión del color. Conocer el tipo y la gravedad de la deficiencia puede facilitar adaptaciones en la vida diaria, académica y profesional.

Qué es una prueba de visión del color

Una prueba de visión del color se utiliza para detectar si existe una deficiencia de la visión del color y para caracterizar su tipo y severidad. En la mayoría de los casos, estas pruebas revelan que la persona ve colores de forma diferente a la población con visión de color normal, sin que ello signifique ausencia total de color. Las pruebas pueden indicar si la dificultad está relacionada con colores rojos y verdes, azules y amarillos, u otros matices. La mayoría de las personas con estas deficiencias nacen con ellas (predominio de origen genético), aunque algunas pueden adquirirlas por condiciones médicas o factores externos. En algunas personas, la deficiencia de color es leve y pasa desapercibida, mientras que en otras puede afectar la vida cotidiana o la elección de estudios y profesiones.

Quién necesita la prueba

Pueden beneficiarse de la evaluación de la visión del color aquellas personas que presentan alguno de estos rasgos:

  • Dificultad para distinguir colores o tonos en tareas cotidianas, como elegir ropa, interpretar materiales educativos o seguir indicaciones que dependen del color.
  • Confusión al hablar o elegir colores junto con otras personas que sí perciben los colores de manera distinta.
  • Interés o necesidad de seguir una profesión que requiera visión de color plena, como ciertas áreas de aviación, diseño gráfico o moda, entre otras.

Si se observa que un niño tiene problemas para reconocer o usar colores, es conveniente realizar un examen ocular. Aunque se recomienda que la primera revisión visual de un niño se realice antes de cumplir un año cuando sea posible, las pruebas de visión del color pueden hacerse de forma fiable principalmente a partir de los 3 o 4 años, cuando el niño puede seguir instrucciones y responder preguntas de forma consistente. Hablar con el/la profesional de la salud visual sobre inquietudes relacionadas con la capacidad del niño para ver y distinguir colores puede facilitar la detección temprana y la implementación de apoyos educativos si fuera necesario.

Detalles de la evaluación

Pruebas de placas de color

Estas pruebas consisten en identificar un número o símbolo que está incrustado en un fondo de colores parecidos, de modo que la segregación por tono o saturación de color sea crucial para distinguir lo visible del resto. Varias pruebas populares utilizan este formato:

  1. Prueba de Ishihara: la más empleada en adultos durante las consultas oftalmológicas. Se presentan entre ocho y 38 placas, cada una con un número o símbolo diferente. Debes indicar qué ves. Sus resultados permiten detectar un tipo de daltonismo rojo-verde, aunque no identifica el daltonismo azul-amarillo.
  2. Prueba Richmond HRR (Hardy-Rand-Rittler): evalúa tanto la visión de color rojo-verde como la azul-amarillo, y permite estimar si la condición es leve, moderada o severa. Se presentan 24 placas, cada una con uno o dos símbolos (por ejemplo, cruces, círculos, triángulos), y se debe indicar qué se ve y dónde se ubica en la placa.
  3. Cambridge Color Test: prueba computarizada que detecta deficiencias en rojo-verde y azul-amarillo. Se muestran placas con la letra “C” en distintas orientaciones, y se debe indicar hacia dónde apunta la abertura de la “C” (arriba, abajo, izquierda o derecha).
  4. Color Vision Testing Made Easy (CVTME): diseñada para niños entre 3 y 6 años. Se presenta una serie de 12 placas. Las primeras nueve son imágenes simples (círculos, cuadrados, estrellas) y las tres últimas contienen figuras más complejas (casas, botes, perros). El objetivo es evaluar la capacidad para distinguir colores en un rango infantil.
  5. Prueba de Neitz (Neitz Test of Color Vision): otra opción apta para niños. Examina color rojo-verde y color azul-amarillo a través de una secuencia de nueve cuadrados que contienen distintas figuras. El niño debe describir lo que observa en cada cuadro. Para una mayor precisión, a menudo se realiza la prueba dos veces seguidas.

Pruebas de ordenamiento

Estas evaluaciones consisten en disponer objetos o tarjetas de colores en un orden gradual, según su tonalidad o matiz. En este grupo se incluyen:

  1. Farnsworth-Munsell 100-Hue: evalúa tanto visión de color rojo-verde como azul-amarillo y la capacidad de distinguir diferencias entre colores. El examen utiliza 85 tarjetas repartidas en cuatro grupos que deben organizarse por color y tonalidad. Este test es especialmente útil para identificar deficiencias adquiridas de la visión del color.
  2. Farnsworth-Munsell D-15: versión más corta que la anterior, con 15 de las 85 tarjetas. Puede no detectar casos muy leves de deficiencia.
  3. Lanthony desaturated D-15: similar al D-15 pero con tarjetas de tonalidades desaturadas. Sirve como revisión cuando se requieren diferencias más sutiles entre colores.

Prueba de comparación

Conocida como el anomaloscope, es considerada la prueba de referencia para diagnosticar la deficiencia roja-verde y se utiliza principalmente en proyectos de investigación sobre visión del color. En este equipo, se observa un círculo con la mitad superior y la inferior mostrar colores distintos. El evaluador ajusta el color de la mitad inferior para que coincida con la superior, usando controles para cada una de las fases. Las respuestas permiten determinar el tipo exacto de deficiencia y su severidad con alto grado de precisión.

Cómo prepararse

No se requieren preparativos específicos para una prueba de visión del color. Sin embargo, puede ser útil comunicar al profesional lo siguiente:

  • Cualquier dificultad que expongas para distinguir colores en la vida cotidiana.
  • Antecedentes familiares de visión alterada de colores u otras condiciones oculares relevantes.

Qué esperar después

La realización de la prueba suele ser breve. Al finalizar, el profesional discute contigo los resultados y, si se considera necesario, puede recomendar pruebas adicionales para afinar un diagnóstico más preciso. En la actualidad, no existe un tratamiento médico para corregir de forma curativa la mayoría de las deficiencias de visión del color. No obstante, algunas estrategias pueden ayudar a las personas afectadas a enfrentar la situación.

Riesgos

Las pruebas de visión del color son seguras y no implican riesgos conocidos para la salud ocular ni general. No producen dolor y no requieren intervenciones invasivas.

Resultados y seguimiento

Los resultados de las pruebas de visión del color pueden variar según la prueba utilizada. En general, un informe de evaluación indicará:

  • Si existe o no una deficiencia de la visión del color.
  • Qué tipo de deficiencia está presente (por ejemplo, roja-verde, azul-amarillo, o combinaciones).
  • La gravedad de la condición, cuando sea posible especificarla con la prueba realizada.

No todas las pruebas proporcionan toda esta información de forma equivalente. Por ello, en algunos casos puede ser necesario realizar una o varias pruebas complementarias para confirmar el tipo específico de deficiencia y su severidad. El objetivo del seguimiento es adaptar las estrategias educativas o laborales y, si procede, facilitar herramientas de apoyo para el día a día.

Resultados y uso práctico

Existen varias implicaciones prácticas de detectar una deficiencia de la visión del color. Aunque no se trata de una enfermedad, la información puede guiar:

  • La elección de actividades o carreras que se ajusten mejor a la percepción de colores de la persona.
  • La implementación de apoyos prácticos en la vida diaria, como etiquetas, códigos de colores o apps que ayudan a identificar colores al comprar o al realizar tareas escolares.
  • La educación de familiares, maestros y empleadores sobre las necesidades de la persona para evitar malentendidos y facilitar adaptaciones razonables.

Detección y vida diaria

Cómo saber si soy color blind

La experiencia de no distinguir ciertas tonalidades puede manifestarse de distintas maneras. Algunas señales pueden incluir que los objetos de colores esperan parecerse entre sí para la persona que tiene la deficiencia, o que ciertos tonos de ropa, decoraciones o alimentos no se distinguen fácilmente. En casos prácticos, algunas personas describen dificultades para juzgar el estado de cocción de la carne o para distinguir tomates rojos de tomates verdes, según la situación. También puede ocurrir que los niños rechacen ciertos alimentos verdes que les parezcan marrones o poco atractivos, lo que refleja una percepción alterada de los colores. Un test de visión del color realizado por un profesional puede confirmar si existe una deficiencia de la visión del color y ayudar a identificar su tipo específico. Si sospechas que no ves los colores de la forma habitual, consulta con un profesional de la salud visual para una evaluación adecuada.

Impacto en la vida diaria y en la escolaridad

La detección temprana de una deficiencia de visión del color puede permitir intervenciones o adaptaciones oportunas en el ámbito escolar. Los niños que muestran dificultades para distinguir colores pueden beneficiarse de estrategias educativas que no dependan de la discriminación de colores, o de apoyos extra para textos y materiales codificados por color. En el ámbito laboral, conocer la naturaleza de la deficiencia puede guiar la elección de tareas o la implementación de ayudas para garantizar la seguridad y la eficiencia en el desempeño profesional.

Consejos prácticos y recursos de apoyo

Aunque no existe un tratamiento universal para curar la deficiencia de visión del color, varias medidas pueden facilitar la vida diaria:

  • Etiquetado y organización de ropa, objetos y materiales escolares para reducir la dependencia exclusiva del color para su uso diario.
  • Aplicaciones y herramientas digitales que ayudan a identificar colores o a convertir colores a descripciones textuales para compras o diseño.
  • Uso de gafas para daltonismo u otras ayudas ópticas en situaciones donde el contraste es crucial, entendiendo que la efectividad puede variar entre individuos.
  • Consulta con profesionales de la visión para orientación sobre recursos educativos, laborales y de adaptación.

Detalles finales

Si te preocupa que tú o un ser querido pueda tener deficiencia de la visión del color, lo recomendable es acudir a un o una profesional capacitado/a en salud ocular para una evaluación completa. Aunque el tema puede generar inquietud, la información obtenida a través de las pruebas ayuda a comprender mejor la forma en que se perciben los colores y a planificar estrategias efectivas de apoyo. Recuerda que la presencia de una deficiencia de color no define la capacidad global ni el potencial, y las adaptaciones adecuadas pueden favorecer significativamente la vida diaria y las oportunidades académicas o laborales.

Vídeo sobre Lo que hay que saber sobre las pruebas de daltonismo

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.