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Opioides (narcóticos): Tipos y riesgos

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Los opioides son una clase de fármacos que pueden aliviar dolor de moderado a severo. Algunas moléculas son de origen natural, mientras que otras se sintetizan en laboratorio. Actúan principalmente reduciendo las señales de dolor que viajan por las neuronas, y en ciertos casos pueden provocar euforia o una sensación intensa de bienestar. Debido a su potente efecto y a su alto potencial de dependencia, su uso debe ser supervisado por profesionales de la salud y se deben conocer los riesgos de adicción y sobredosis.

Clasificación y tipos de opioides

Los opioides se agrupan en tres grandes categorías, según su origen y proceso de fabricación:

  • Naturales: sustancias extraídas de la planta de adormidera, también conocidas como opiáceos. Entre ellas se encuentran la morfina y la codeína.
  • Semi-sintéticos: compuestos generados en laboratorio partiendo de opioides naturales; ejemplos incluyen la heroína (derivado de la morfina) y la hidrocodona.
  • Sintéticos: moléculas completamente creadas en laboratorio sin utilizar moléculas naturales como base; entre ellos se encuentra el fentanilo.

En la práctica clínica se han descrito más de 100 tipos diferentes de opioides, todos con distintos perfiles de potencia, duración de acción y riesgos. Aun así, comparten mecanismos de acción fundamentales y pueden clasificarse de acuerdo con su afinidad por los receptores opioides presentes en el sistema nervioso central y en otros tejidos del cuerpo.

Usos médicos de los opioides

Los opioides pueden prescribirse para ayudar a manejar distintos tipos de dolor intenso o prolongado. Entre las indicaciones más habituales se encuentran:

  • Dolor agudo: dolor súbito y de corta duración tras un accidente, cirugía o lesión, cuando otros analgésicos no alcanzan un alivio suficiente.
  • Dolor asociado al cáncer: manejo del dolor relacionado con el cáncer que pueda ser severo o persistente.
  • Dolor crónico: dolor persistente de larga duración que afecta la calidad de vida, cuando se evalúa que se obtendrá beneficio neto y se controlarán efectos adversos.
  • Cuidados paliativos: alivio del dolor y otros síntomas en pacientes con enfermedades graves para mejorar la comodidad y la dignidad.
  • Dolor posquirúrgico: manejo del dolor que sigue a una intervención quirúrgica durante el período de recuperación.

la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) ha aprobado el uso de algunos opioides para conditions específicas, como el tratamiento de tos intensa y de diarrea crónica en ciertos escenarios médicos.

Las presentaciones farmacológicas de los opioides varían y pueden administrarse por distintas vías, entre ellas:

  • Tabletas y cápsulas (formas orales)
  • Soluciones orales
  • Soluciones inyectables
  • Supositorios

¿Cómo funcionan los opioides?

Los opioides actúan vincularse a los receptores opioides ubicados en el sistema nervioso central y, en menor medida, en el sistema nervioso periférico y en el tracto gastrointestinal. Al unirse a estos receptores, regulan funciones como:

  • Respiración
  • Funciones gastrointestinales
  • Estado de ánimo y sensación de dolor
  • Respuesta al estrés y al sistema de recompensa

Interacciones entre opioides y otras sustancias

Los opioides pueden interactuar de forma negativa con otros fármacos, suplementos o sustancias, incluso cuando se utilizan tal como se indica o de forma ocasional. Estas interacciones pueden aumentar el riesgo de efectos adversos graves o dolor no controlado. Por ello, es imprescindible comunicar a su profesional de la salud todos los medicamentos y sustancias que se consumen.

Entre las posibles interacciones se incluyen:

  • Alcohol
  • Anticonvulsivantes (por ejemplo, carbamazepina)
  • Benzodiacepinas y sedantes
  • Antibióticos concretos (p. ej., claritromicina)
  • Antidepresivos específicos
  • Antimicóticos selectivos (por ejemplo, itraconazol, ketoconazol y voriconazol)
  • Antipsicóticos (p. ej., haloperidol)
  • Antirretrovirales para el VIH (p. ej., atazanavir, indinavir, ritonavir)
  • Cannabis (marihuana)
  • Medicación para dolor neuropático (pregabalina y gabapentina)
  • Medicamentos para el insomnio (zolpidem)
  • Relajantes musculares (cyclobenzaprina, tizanidina, metocarbamol y baclofeno)

Efectos secundarios de los opioides

Entre los efectos secundarios más comunes se destacan:

  • Sedación o somnolencia
  • Mareo o aturdimiento
  • Náuseas y vómitos
  • Estreñimiento
  • Hiperalgesia inducida por opioides ( dolor desproporcionadamente alto pese a la medicación)

Trastornos por uso de opioides y complicaciones graves

El uso de opioides puede dar lugar a un trastorno por uso, con complicaciones serias que pueden requerir atención urgente. Las principales condiciones son:

  • Sobredosis: emergencia médica que afecta la región del cerebro que regula la respiración. Los síntomas pueden incluir respiración superficial, pérdida de conciencia y ritmo cardíaco lento, y requieren intervención médica inmediata.
  • Dependencia física: aparece cuando el cuerpo se acostumbra a la sustancia; se manifiesta como antojos intensos, sudoración, ansiedad y malestar al reducir o suspender el fármaco.
  • Depresión respiratoria: dificultad para obtener suficiente oxígeno; la respiración se vuelve superficial y puede haber acumulación de dióxido de carbono en la sangre.
  • Tolerancia: con uso prolongado se necesitarán dosis mayores para lograr el mismo efecto analgésico.

Si usted o un ser querido está en riesgo de sobredosis, puede considerarse llevar naloxona, un fármaco que bloquea los opioides y puede revertir una sobredosis en muchos casos. En muchos lugares está disponible sin receta en farmacias locales y existen programas de entrenamiento para aprender a usarla de forma segura.

Consecuciones a largo plazo de la utilización de opioides

El uso prolongado de opioides puede generar efectos adversos que persisten o se agravan con el tiempo. Entre las posibles consecuencias a largo plazo se encuentran:

  • Estreñimiento crónico
  • Compromiso del sistema inmunológico
  • Depresión
  • Mayor riesgo de infarto de miocardio
  • Aumento del riesgo de dependencia y sobredosis
  • Hiperalgesia crónica ( dolor extremo o desproporcionado pese a analgesia)
  • Disfunción sexual
  • Trastornos del sueño

Duración de los opioides en el organismo

Según las autoridades sanitarias, los opioides, como la heroína o la metadona, pueden permanecer en el cuerpo entre uno y tres días. No obstante, este periodo puede variar considerablemente según varios factores individuales y contextuales:

  • Salud hepática y renal: el funcionamiento de hígado y riñones influye en la eliminación de las sustancias.
  • Tipo de opioid: algunas sustancias permanecen más tiempo que otras en el organismo.
  • Presencia de otras sustancias consumidas junto con opioides
  • Edad
  • Composición corporal y peso
  • Sexo

La duración exacta también puede depender de cuánto tiempo haya estado tomando opioides la persona, la dosis administrada y cuál es la velocidad de su metabolismo. Estos factores pueden acortar o prolongar la eliminación de la droga del cuerpo.

Vídeo sobre Opioides (narcóticos): Tipos y riesgos

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.