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VIH y SIDA: Causas, Síntomas, Tratamiento y Prevención

hivinfo.nih.gov

El VIH es un retrovirus que ataca las células cruciales del sistema inmunitario, principalmente las células CD4, lo que debilita la capacidad del organismo para defenderse frente a infecciones y enfermedades. Sin tratamiento, la infección puede progresar hacia el SIDA, la etapa más avanzada y grave. Este texto describe qué es el VIH, cómo se transmite, qué signos pueden aparecer, cómo se diagnostica, las opciones de tratamiento, las medidas de prevención y el manejo a largo plazo para las personas con la infección.

Comprender el VIH y el SIDA

Definición y naturaleza

VIH significa virus de la inmunodeficiencia humana. Es un retrovirus porque, a diferencia de otros virus, inserta su material genético en las células humanas para replicarse. El VIH infecta principalmente a las células CD4, también conocidas como células T helper, que juegan un papel clave en la coordinación de la respuesta inmunitaria. Con el paso del tiempo, la infección por VIH puede disminuir de forma significativa el recuento de estas células, debilitando la capacidad del cuerpo para luchar contra infecciones y ciertos cánceres.

¿Qué es SIDA?

SIDA (síndrome de inmunodeficiencia adquirida) es la etapa final y más grave de la infección por VIH. En este estado, el sistema inmunitario está tan dañado que se vuelven comunes las infecciones oportunistas y ciertas enfermedades asociadas. Sin tratamiento, la progresión de la infección por VIH a SIDA suele ocurrir en un lapso aproximado de una década, aunque el curso individual puede variar bastante.

Diferencias entre VIH y SIDA

La diferencia central es que VIH es el virus que debilita el sistema inmunitario, mientras que SIDA es el conjunto de condiciones clínicas que resultan de ese debilitamiento severo. No todas las personas con VIH progresan a SIDA, especialmente si reciben tratamiento antirretroviral adecuado. Sin tratamiento, la mayor parte de las personas con VIH llegará a SIDA con el tiempo.

Qué hace el VIH en el cuerpo

El VIH infecta y reduce la población de células CD4, afectando la capacidad inmunitaria de defenderse frente a infecciones comunes y a algunas infecciones y tumores que normalmente no serían problemáticos. Tras la infección inicial, algunas personas presentan síntomas parecidos a la gripe; luego, el virus puede permanecer en el organismo durante años sin provocar síntomas notorios, mientras va erosionando progresivamente la función de las células T. Cuando la cuenta de CD4 cae de forma significativa o aparecen infecciones o tumores atípicos, se diagnostica SIDA en la mayoría de los casos.

¿Qué son las infecciones oportunistas?

Las infecciones oportunistas son enfermedades que suelen afectar a personas con un sistema inmunitario debilitado. En la etapa de SIDA, la probabilidad de contraer estas infecciones aumenta considerablemente, y algunas de ellas pueden ser muy graves o incluso poner en riesgo la vida. Además de infecciones, SIDA se asocia con ciertos cánceres y condiciones neurológicas relacionadas con la inmunodeficiencia.

¿Quiénes se ven afectados por el VIH?

El VIH no es exclusivo de un grupo concreto. Cualquier persona puede contagiarse si se expone al virus. Las formas más comunes de transmisión son las relaciones sexuales sin protección y el uso compartido de agujas para consumo de drogas. Aun así, hay grupos que están desproporcionadamente representados entre las personas afectadas, debido a una combinación de factores biológicos, sociales y de acceso a la atención sanitaria. Entre estos grupos se destacan:

  • Hombres que tienen sexo con hombres (MSM) y aquellas personas que se identifican como gay o bisexual.
  • Personas según ciertas poblaciones, como personas de ascendencia negra o hispana.
  • Personas que intercambian sexo por dinero u otros recursos.

Sin embargo, estas no son las únicas poblaciones afectadas; todas las personas pueden verse expuestas y deben considerar la prevención y la prueba como parte de la atención de la salud. Las barreras sociales y el estigma siguen influyendo en la obtención de servicios preventivos, pruebas y tratamiento adecuados.

¿Qué tan común es el VIH?

Las tasas de nuevas infecciones han mostrado una disminución en los últimos años. En el año 2019, se estimaba que alrededor de 1,2 millones de personas en Estados Unidos vivían con el VIH. Aproximadamente el 13% de esas personas no sabía que tenía la infección, lo que subraya la importancia de la prueba de detección como una herramienta clave de salud pública.

Síntomas y causas

¿Qué síntomas pueden aparecer con el VIH?

La infección por VIH puede estar presente sin síntomas durante largos periodos. Por este motivo, la prueba de detección es fundamental incluso si no hay malestar. En las fases iniciales, algunas personas pueden experimentar síntomas similares a la gripe, que suelen resolverse en poco tiempo. Entre ellos destacan:

  • Fiebre
  • Escalofríos
  • Fatiga
  • Dolor de garganta
  • Dolores musculares
  • Sudores nocturnos
  • Erupciones cutáneas
  • Nódulos linfáticos inflamados
  • Heridas en la boca

Después de la fase aguda, el virus puede permanecer en el organismo sin causar síntomas perceptibles por años, mientras deteriora gradualmente las defensas del sistema inmunitario. Con la progresión hacia etapas más avanzadas, pueden presentarse infecciones oportunistas y otros problemas de salud vinculados a la inmunodeficiencia.

Etapas de la infección por VIH

  1. Etapa 1. VIH agudo: algunas personas presentan síntomas parecidos a la gripe una o dos semanas tras la exposición; estos síntomas suelen durar entre una semana y un mes y luego desaparecen.
  2. Etapa 2. Fase crónica/latencia clínica: la infección puede permanecer durante años sin causar malestar, pero el individuo puede seguir transmitiendo el virus a otras personas.
  3. Etapa 3. SIDA: cuando la inmunidad está gravemente comprometida, surgen infecciones oportunistas y ciertos cánceres; se requieren criterios diagnósticos específicos para confirmar SIDA.

¿Qué son las enfermedades definitorias del SIDA?

Las enfermedades definitorias del SIDA son infecciones oportunistas, ciertos cánceres y algunas condiciones neurológicas que permiten establecer el diagnóstico de SIDA cuando hay infección por VIH. Entre ellas se encuentran, entre otras, las siguientes:

  • Linfoma de Burkitt
  • Candidiasis sistémica o disnea por bronquitis, esófago o pulmones
  • Coccidioidomicosis diseminada fuera de los pulmones
  • Criptosporidiosis intestinal crónica que persiste más de un mes
  • Citomegalovirus (disease) u otras manifestaciones que afecten hígado, bazo o ganglios
  • Retinitis por CMV con pérdida de visión
  • Encefalopatía asociada al VIH
  • Criptococcosis extrapulmonar
  • Úlceras por herpes simple serógenas de mayor duración (más de un mes)
  • Histoplasmosis diseminada
  • Síndrome de Wasting por VIH
  • Cáncer invasivo de cuello uterino y otros linfomas inmunocomprometidos
  • Infecciones bacterianas graves de repetición
  • Mycobacterium avium complex (MAC) diseminada
  • Mycobacterium kansasii diseminada
  • Tuberculosis de cualquier sitio
  • Pneumocystis jirovecii pneumonia
  • Linfoma primario del cerebro
  • Leukoencefalopatía multifocal progresiva
  • Neumonía recurrente
  • Septicemias por Salmonella no tipo tifoidea
  • Toxoplasmosis cerebral (iniciada a los >1 mes de vida)

¿Qué otros signos pueden aparecer con el SIDA?

Muchos de los signos señalados pueden deberse a infecciones oportunistas o a tumores asociados a la inmunodeficiencia. En algunos casos, los síntomas pueden ser inespecíficos, como pérdida de peso, fiebre persistente, sudores nocturnos o malestar general, que requieren evaluación médica para determinar si están relacionados con la infección por VIH y su progresión.

Diagnóstico y pruebas

¿Cómo se diagnostica la infección por VIH?

El VIH se diagnostica mediante pruebas en sangre o en saliva. Las pruebas pueden realizarse en diferentes escenarios: en centros de atención sanitaria, en pruebas a domicilio o en lugares de pruebas comunitarias. Un resultado negativo puede requerir repetición si ha existido una posible exposición reciente, debido a los periodos de ventana en los que el virus puede no detectarse.

Tipos de pruebas para VIH

  1. Pruebas de antígeno/anticuerpo: buscan el marcador de la superficie del VIH (p24) y los anticuerpos que el cuerpo produce tras la exposición. Se obtiene una muestra de sangre de la vena y se envía a un laboratorio. Estas pruebas suelen detectar la infección entre 18 y 45 días después de la exposición. También se pueden realizar de forma rápida mediante una muestra de sangre obtenida con una punción en el dedo, con resultados en poco tiempo, pero pueden requerir hasta 90 días para confirmar resultados fiables.
  2. Pruebas de anticuerpos: buscan anticuerpos contra el VIH en sangre o saliva. Pueden detectarse entre 23 y 90 días tras la exposición. Las pruebas con muestra de sangre pueden detectar la infección antes que las pruebas en saliva o en mucosas orales.
  3. Pruebas de ácido nucleico (NAT): buscan la presencia del virus en la sangre. Se realiza con muestra de sangre y suele detectar la infección entre 10 y 33 días tras la exposición. Estas pruebas no se usan de forma rutinaria y se reservan para exposiciones de alto riesgo.

Pruebas en casa y resultados

Sí existen pruebas de VIH para realizar en casa. Algunas son pruebas rápidas que requieren una muestra de saliva recogida con una espátula para la encía o la encía conjuntiva y la detectan en 15 a 20 minutos; otras utilizan una pequeña punción en el dedo para obtener una gota de sangre que se envía a un laboratorio. Si una prueba en casa da positivo, se recomienda acudir a un profesional de la salud para confirmar el resultado y realizar pruebas complementarias.

Qué hacer si una prueba es positiva o negativa

Si la prueba es positiva, el laboratorio puede realizar pruebas de confirmación y, posteriormente, se realizarán pruebas para evaluar la salud general, como un recuento de CD4 y carga viral, entre otras evaluaciones. Si la prueba es negativa pero hubo exposición reciente, puede ser necesario volver a realizar la prueba para confirmar el resultado. Tu equipo de salud te orientará sobre el momento adecuado para repetir la prueba y qué otras pruebas complementarias se requieren.

Tratamiento y manejo

¿Existe una cura para el VIH?

En la actualidad no existe una cura para el VIH. Sin embargo, existen terapias efectivas que pueden frenar significativamente la progresión de la infección y mantener a la mayor parte de las personas con VIH en un estado de buena salud durante muchos años.

¿Cómo se trata el VIH?

El tratamiento se realiza con una combinación de fármacos, tomados por vía oral todos los días, conocido como terapia antirretroviral (ART). Este enfoque combina diferentes clases de medicamentos para impedir que el virus se replique y para preservar la función del sistema inmunitario. En muchos casos, existen combinaciones en una sola píldora diaria o en un régimen de dosis reducidas para facilitar la adherencia.

Clases de fármacos utilizados en ART

  • Inhibidores de la transcriptasa reversa análogos de nucleósidos (NRTIs)
  • Inhibidores de la transcriptasa reversa no nucleósidos (NNRTIs)
  • Inhibidores de la proteasa (PIs)
  • Inhibidores de la integración (INSTIs)
  • Inhibidores de la entrada y de la unión (incluyen inhibidores de la fusión y otros mecanismos)
  • Fármacos de potenciación farmacocinética y combinaciones de medicamentos para simplificar los regímenes

La elección de la combinación específica de fármacos es individualizada, dependiendo de factores como otras condiciones de salud, posibles interacciones con otros fármacos y la aparición de efectos secundarios. El objetivo de ART es reducir la cantidad de VIH en sangre a un nivel no detectable en las pruebas y evitar que el virus debilite aún más el sistema inmunitario.

¿Cómo cuidarse mientras se vive con VIH?

La adherencia al tratamiento es fundamental. Tomar las medicinas exactamente como se indica y no saltarse dosis ayuda a evitar variaciones del virus y la posible aparición de resistencia a los fármacos. También es importante asistir a las revisiones médicas periódicas para vigilar el estado de la salud general, detectar posibles efectos secundarios y ajustar el tratamiento cuando sea necesario. Mantener un estilo de vida saludable y prevenir otras infecciones es parte integral del cuidado.

Prevención y reducción del riesgo

Medidas para reducir el riesgo de transmisión

La forma más efectiva de reducir el riesgo de adquirir o transmitir el VIH es conocer cómo se transmite y aplicar las prácticas de protección adecuadas. Entre las recomendaciones principales están:

  • Usar condón de látex en cualquier tipo de relación sexual (vaginal, anal u oral) y evitar otros materiales que no sean látex o polyisopreno.
  • No compartir agujas para inyecciones de drogas ni otros equipos de inyección.
  • Realizar pruebas y tratamiento de otras ITS, ya que algunas infecciones pueden aumentar el riesgo de adquirir o transmitir VIH.
  • Evitar conductas de alto riesgo cuando se está bajo los efectos del alcohol o sustancias, ya que la toma de decisiones puede verse comprometida.
  • Consultar al profesional de salud sobre la posibilidad de profilaxis previa a la exposición (PrEP) si se está en alto riesgo.
  • Si existe exposición reciente, considerar la profilaxis post exposición (PEP) y comenzarla dentro de las 72 horas siguientes.
  • Conocer la situación de VIH de la pareja y fomentar la comunicación abierta sobre salud sexual e ITS.

¿Puede la medicación prevenir el VIH?

Sí. Existen estrategias de prevención farmacológica para personas en alto riesgo o que han estado expuestas. Estas incluyen:

  • Profilaxis previa a la exposición (PrEP): un fármaco que se toma diariamente para reducir el riesgo de infección por VIH en personas que no tienen la infección pero que presentan un alto riesgo. La indicación se considera para personas con parejas que viven con VIH, con uso inconstante de protección, o antecedentes recientes de ITS, entre otros criterios.
  • Profilaxis post exposición (PEP): tratamiento antirretroviral que debe iniciarse dentro de las 72 horas tras una posible exposición y durante 28 días. Se utiliza para emergencias y no sustituye otras medidas de protección.

Vida con VIH y pronóstico

Qué esperar a largo plazo

Con una adherencia adecuada al ART, las personas que viven con VIH pueden mantener una buena salud y mantener una vida prácticamente comparable a la de personas no infectadas. Si se logra un recuento alto de CD4 y una carga viral indetectable dentro del primer año de tratamiento, los resultados de salud suelen ser muy favorables, siempre que se mantenga el plan terapéutico.

El pronóstico mejora notablemente cuando se empieza ART pronto después del diagnóstico. Mantener la adherencia, asistir a las consultas y seguir las recomendaciones para prevenir otras infecciones son factores clave para la calidad de vida y la esperanza de vida.

¿El VIH desaparece por sí solo?

El VIH no desaparece por sí solo. Inserta su material genético en las células y puede permanecer latente durante años, incluso cuando el paciente se encuentra asintomático. En ciertas circunstancias, la infección puede volverse activa nuevamente si se interrumpe el tratamiento o si se produce resistencia a los fármacos. Por eso, la continuidad del tratamiento es crucial para mantener el virus bajo control.

Embarazo, reproducción y salud maternoinfantil

Embarazo y transmisión vertical

El VIH puede transmitirse de la madre al hijo durante el embarazo, el parto o la lactancia. Tomar la medicación antirretroviral durante el embarazo reduce significativamente ese riesgo. En algunos casos, se recomienda no amamantar y usar fórmula para el cuidado del bebé, dependiendo de las indicaciones médicas y las circunstancias de cada paciente.

Cuándo consultar y qué preguntas hacer

Cuándo buscar atención médica

Si existe la posibilidad de exposición al VIH o si se presentan síntomas compatibles con la infección, es importante buscar atención médica de inmediato. Para las personas que ya viven con VIH, seguir las indicaciones del equipo de salud y acudir a las consultas programadas es esencial para mantener la salud y ajustar el tratamiento cuando corresponda.

Preguntas útiles para el equipo de salud

  • ¿Estoy en alto riesgo de exposición?
  • ¿Qué puedo hacer para reducir mi riesgo?
  • Cómo asegurarme de tomar los medicamentos correctamente
  • Qué hacer para protegerme de otras ITS
  • Qué significan mis resultados de pruebas
  • Qué vacunas debo recibir

Este texto tiene como objetivo ofrecer una visión clara y rigurosa sobre el VIH, sus implicaciones y las estrategias actuales de diagnóstico, tratamiento y prevención. Para cualquier duda específica, consulta con un profesional de la salud que pueda adaptar la información a tu situación particular y brindarte orientación personalizada.

Vídeo sobre VIH y SIDA: Causas, Síntomas, Tratamiento y Prevención

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.