Vaginosis bacteriana (VB): causas, síntomas y tratamiento
La vaginosis bacteriana (VB) es una infección vaginal provocada por un desequilibrio de la microbiota íntima, con predominio de bacterias anaerobias frente a los lactobacilos. Muchas personas no presentan síntomas, pero cuando aparecen pueden incluir una secreción con olor a pescado y/o irritación. Este artículo ofrece una visión clara y rigurosa sobre qué es la VB, sus factores de riesgo, diagnóstico, tratamiento y medidas de prevención para reducir complicaciones.
Definición y principios clave
La vaginosis bacteriana se produce cuando el ecosistema bacteriano normal de la vagina se altera. En condiciones normales, la flora vaginal está dominada por lactobacilos, bacterias que mantienen un pH ácido y ayudan a prevenir el crecimiento de otras bacterias potencialmente problemáticas. En la VB, bacterias anaerobias proliferan en exceso y desplazan a los lactobacilos, generando un desequilibrio metabólico en la vagina. Este desequilibrio puede manifestarse o no con síntomas y no se considera una infección de transmisión sexual, aunque la actividad sexual puede influir en el riesgo de desarrollarla.
Entre las señales de alerta más características se encuentra una secreción vaginal que puede ser de color blanco, gris o verde, y, en muchas personas, un olor a pescado especialmente tras las relaciones sexuales. No todas las personas con VB presentan olor o malestar; de hecho, una proporción considerable puede ser asintomática. El cuadro puede confundirse con otras infecciones vaginales, por lo que el diagnóstico debe ser realizado por un profesional de la salud mediante la evaluación clínica y pruebas específicas.
Frecuencia y grupos de riesgo
Cuán común es la vaginosis bacteriana
La VB es el problema vaginal más frecuente entre las mujeres en edad reproductiva. Aproximadamente un 35% de las personas con vulva pueden presentar VB en algún momento de su vida. La incidencia puede ser mayor en ciertas poblaciones, y se observa una mayor tasa entre personas de ascendencia afroamericana.
¿Quién puede padecer VB?
- Personas embarazadas pueden verse afectadas y requieren atención adecuada, ya que la VB está asociada a complicaciones en el embarazo.
- No uso de métodos de barrera (condón o dique dental) puede aumentar el riesgo.
- Dispositivo intrauterino (DIU) puede estar asociado a mayor riesgo en algunas personas.
- Múltimos compañeros sexuales o nuevo compañero se asocian con un incremento del riesgo.
- Uso de duchas vaginales y hábitos que alteran la química vaginal.
- Tratamientos antibióticos recientes que modifican el equilibrio bacteriano normal.
Síntomas y causas
¿Qué síntomas presenta la VB?
Hasta 84% de las personas con VB no presentan síntomas. En quienes sí los tienen, los signos más comunes son:
- Descarga vaginal de color blanquecino, grisáceo o verdoso.
- Descarga con olor a pescado, especialmente después de la relación sexual.
- Picor o irritación vaginal en algunas personas.
- Sensación de ardor al orinar en algunos casos.
Los síntomas de VB pueden ser parecidos a los de otras infecciones vaginales, por lo que es importante consultar a un profesional de la salud para confirmar el diagnóstico y descartar otras causas.
¿Cómo surge la VB?
La vagina alberga un microbioma compuesto por distintas especies bacterianas. La VB surge cuando bacterias anaerobias crecen más rápidamente que los lactobacilos, lo que genera un desequilibrio. Diversos factores pueden afectar la química natural de la vagina, y actividades como la duchas vaginales o las relaciones sexuales sin protección pueden aumentar la probabilidad de desarrollar VB. No se transmite por usar bañeras, piscinas, asientos de baño ni por tocar superficies contaminadas.
¿La VB es contagiosa?
La VB no se transmite de persona a persona de la misma forma que una infección típica de transmisión sexual. Sin embargo, la actividad sexual puede aumentar el riesgo de desarrollarla, y compartir conductas o utensilios sexuales puede contribuir a la exposición a los microorganismos implicados.
¿Es una ITS o STI?
La VB no es una infección de transmisión sexual. No obstante, está vinculada a la actividad sexual y puede producir cambios en el entorno bacteriano de la vagina que favorezcan el crecimiento de bacterias. Por ello, se estudia su relación con un mayor riesgo de otras ITS.
Diferencias entre VB y candidiasis
Las dos son infecciones vaginales, pero tienen rasgos distintivos:
- Secreción: en VB suele haber una descarga con olor a pescado; en candidiasis la secreción puede ser más espesa y de aspecto similar al requesón (quesoso).
- Molestias: VB puede causar irritación leve y olor, mientras que la candidiasis suele provocar picor intenso y ardor; la irritación es más marcada en la candidiasis.
- Tratamiento: la VB suele requerir antibióticos (como metronidazol o clindamicina) necesariamente con indicación médica; las candidiasis pueden, en muchos casos, tratarse con medicamentos de venta libre para hongos, aunque también requieren asesoría médica según el caso.
Diagnóstico y pruebas
Cómo se diagnostica la VB
El diagnóstico de la VB debe ser realizado por un profesional de la salud. Durante la consulta, se evaluará la historia clínica, antecedentes de infecciones vaginales y posibles ITS. Los siguientes pasos son comunes en la evaluación:
- Examen pélvico con exploración para observar signos de infección, un incremento de la descarga o una descarga olorosa de color blanco o grisáceo.
- Muestreo de la descarga vaginal mediante un especulo y un hisopo para analizar la microbiota y confirmar la sospecha clínica.
Pruebas comunes para confirmar la VB
Las pruebas suelen basarse en el análisis de la muestra vaginal y pueden incluir:
- Montaje húmedo (examen en portaobjetos) para observar la apariencia de la secreción y la presencia de células bacterianas característica.
- Prueba de olor o prueba Whiff, donde se aprecia un olor a pescado al mezclar la secreción con un reactivo.
- pH vaginal para medir la acidez. Un pH más alto de lo normal puede favorecer el diagnóstico.
Tratamiento y manejo
El tratamiento recomendado para la VB suele incluir antibióticos, con diferentes presentaciones:
- Metronidazol o clindamicina, que pueden administrarse como tabletas orales o en forma de gel o crema vaginal.
- La pauta habitual implica completar todo el ciclo prescrito, incluso si los síntomas desaparecen antes. Interrumpir el tratamiento puede aumentar el riesgo de recurrencia.
En algunas ocasiones, la VB puede resolverse por sí sola sin tratamiento, pero ante la presencia de síntomas o complicaciones se recomienda acudir a atención médica. No existen productos de venta libre para curar la VB; evitar duchas vaginales o productos dirigidos a candidiasis puede evitar agravar la situación. La duración típica de un ciclo de antibióticos es de hasta siete días, y en aproximadamente 10-15% de las personas puede ser necesario un segundo ciclo de tratamiento.
Pronóstico y complicaciones
¿Puede volver a aparecer?
Sí. La VB puede recidivar y, en promedio, hasta el 80% de las personas experimentan recurrencias a lo largo de su vida. La recurrencia puede ocurrir después de la finalización del tratamiento inicial.
Complicaciones asociadas
- Complicaciones durante el embarazo: la VB en el embarazo puede incrementar el riesgo de parto prematuro o de peso bajo al nacer.
- Riesgo de ITS: la VB aumenta la susceptibilidad a ITS como clamidia y gonorrea.
- En personas con VIH: la presencia de VB puede asociarse a un mayor riesgo de transmisión del VIH.
- Enfermedad inflamatoria pélvica (EIP): si no se trata, la VB puede contribuir a la EIP, afectando la fertilidad.
Prevención
No existe una forma definitiva de prevenir por completo la VB, pero sí es posible disminuir el riesgo mediante hábitos específicamente dirigidos a mantener un equilibrio vaginal saludable:
- Evitar duchas vaginales, ya que alteran la microbiota y el pH natural.
- Evitar el contacto vaginal con superficies o objetos que hayan estado en contacto con el ano, como papel higiénico o juguetes sexuales; si se usan juguetes, limpiarlos adecuadamente entre usos.
- Limitar el número de parejas sexuales; la actividad sexual se asocia con un mayor riesgo de VB.
- Uso de métodos de barrera, como condones o diques dentales, durante las relaciones sexuales, ya que pueden reducir el riesgo de VB tras ciertos comportamientos sexuales.
- Elegir ropa interior de algodón y evitar prendas muy ajustadas que favorezcan ambientes húmedos, ya que la humedad favorece el crecimiento bacteriano.
Vivir con VB y embarazo
Tratamiento durante el embarazo
Si se diagnostica VB durante el embarazo, se puede prescribir tratamiento seguro para su uso en el embarazo. Es importante tratar la VB incluso sin síntomas, ya que puede asociarse a complicaciones como el parto prematuro o el peso reducido al nacer. El manejo debe ser supervisado por un profesional de la salud.
Comunicación con la pareja
En parejas femeninas, es posible que una o ambas personas estén afectadas. Aunque los hombres no requieren tratamiento para VB, es recomendable comunicar la situación para evaluar posibles medidas preventivas y tratamiento si corresponde a la pareja femenina.
Cuándo consultar a un profesional
Debe buscar atención médica si se presentan cambios en la descarga vaginal, olor diferente al habitual, picor, ardor, hinchazón o dolor en la zona genital. Un profesional puede confirmar el diagnóstico y orientar el tratamiento adecuado.
Preguntas frecuentes
- ¿Los hombres pueden padecer VB? No. Sin embargo, pueden portar su causa bacteriana y transmitirla a una pareja, especialmente si la pareja es mujer.
- ¿Una mujer puede transmitir VB a otra mujer? Sí. Si una pareja tiene VB, existen medidas para reducir el riesgo de transmisión entre parejas y se recomienda tratamiento si corresponde a la situación clínica de cada persona.
- ¿Las mujeres embarazadas tienen mayor riesgo? Sí. Aproximadamente un 25% de las mujeres embarazadas pueden presentar VB, debido a cambios hormonales y fisiológicos durante el embarazo.
Vídeo sobre Vaginosis bacteriana (VB): causas, síntomas y tratamiento
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.