Vaginitis inflamatoria descamativa (DIV): síntomas y tratamiento
La vaginitis inflamatoria desquamativa (DIV) es una inflamación vaginal que no se debe a una infección típica. En DIV las células que recubren la vagina se irritan, se enrojecen e inflaman, lo que provoca síntomas como más descarga, picor y molestias. El diagnóstico se realiza principalmente al descartar otras vaginitis y posibles infecciones de transmisión sexual. El tratamiento suele consistir en la aplicación de medicamentos dentro de la vagina, y la evolución puede variar entre alivio y recaídas.
Qué es la vaginitis inflamatoria desquamativa (DIV)
DIV es un tipo de inflamación de la vagina que no está causada por una infección bacteriana, fúngica o sexualmente transmitida de forma clara. El término desquamativa se refiere a la presencia de células que se desprenden de la mucosa vaginal, lo que puede irritar y enrojecer el tejido. Aunque los síntomas pueden parecer similares a los de otras vaginitis, la causa subyacente de DIV no se identifica con una infección tradicional y, por ello, el manejo difiere en su enfoque diagnóstico y terapéutico.
Quiénes pueden padecerla
Cualquier persona con vagina puede presentar DIV. En la práctica clínica, se observa con menor frecuencia y ocupa ser el tipo menos común de vaginitis. Hay características que se asocian a un mayor riesgo en ciertos grupos: es más frecuente entre mujeres de ascendencia blanca y que se encuentran cerca de la transición a la menopausia. Estos factores pueden estar vinculados a cambios hormonales que favorecen un estado de atrofia vaginal, con menor elasticidad y lubricación de la mucosa, aunque la relación exacta entre menopausia y DIV no está completamente establecida.
Síntomas y causas
Síntomas típicos
- Aumento de la descarga vaginal.
- Descarga de color amarillento a verdoso.
- Picor y ardor en la vulva o en la vagina.
- Enrojecimiento en la zona vulvar al separar los labios de la vagina.
- Dispareunia o dolor durante las relaciones sexuales.
- Sangrado después del sexo.
Causas y relación con la atrofia vaginal
La causa exacta de DIV no se conoce con certeza. Los profesionales de la salud consideran que puede estar asociada a la atrofia vaginal, que ocurre cuando disminuyen los niveles de estrógeno. La atrofia produce adelgazamiento y sequedad de la mucosa vaginal, lo que facilita la irritación y la inflamación. Este fenómeno es más probable a medida que se acerca la menopausia o tras la extirpación de los ovarios, aunque la presencia de DIV no se limita exclusivamente a estas circunstancias y puede presentarse en otras situaciones hormonales o abiertas a estudio clínico.
Diagnóstico y pruebas
Cómo se diagnostica
El DIV no está completamente comprendido y, en muchos casos, el diagnóstico implica descartar otras causas de vaginitis y de síntomas similares. El proceso suele incluir:
- Examen pélvico para observar señales en la vagina y la vulva, como una descarga excesiva y tejido rojo, fino e inflamado.
- Identificación de disminución de la barrera mucosa o cambios en la piel de la vulva durante el examen.
- Obtención de una muestra de la descarga vaginal para su análisis en el laboratorio y observación al microscopio. Este estudio es necesario porque los síntomas de DIV pueden confundirse con otros tipos de infecciones vaginales o con ITS.
Tratamiento y manejo
Enfoque terapéutico
El manejo de DIV suele combinar dos tipos de medicación administrada por vía local dentro de la vagina:
- Antibióticos para tratar componentes infecciosos o para reducir la carga bacteriana cuando ello sea relevante en el cuadro de inflamación.
- Esteroides tópicos para disminuir la inflamación local y la irritación de la mucosa.
La administración se realiza insertando el medicamento dentro de la vagina mediante un aplicador, similar a un tampón, y se puede emplear durante varios días o semanas, según lo indique el profesional de la salud. Es fundamental seguir las indicaciones específicas respecto a la dosis, la duración y la forma de aplicación para optimizar la respuesta y minimizar efectos secundarios.
Respuesta esperada y consideraciones
Muchos pacientes experimentan alivio de los síntomas tras iniciar el tratamiento, pero algunos pueden presentar síntomas persistentes o intermitentes. En algunos casos, la recurrencia puede ocurrir a lo largo del tiempo, requiriéndose tratamiento adicional o repetido. Dado el volumen de descarga que puede acompañar al cuadro, pueden ser útiles medidas de higiene complementarias, como el uso de protectores o compresas absorbentes para mantener la ropa interior seca y cómoda durante el periodo de manejo terapéutico.
Perspectiva a largo plazo
La evolución de DIV varía entre las personas. Algunas presentan un episodio único que no se repite, mientras que otras experimentan recurrencias que requieren manejo continuo o repetido con medicación. El plan de tratamiento debe ser personalizado y discutido con el/la profesional de la salud, considerando la historia clínica, la edad, la condición hormonal y la tolerancia a las terapias locales. En la mayoría de los casos, la terapia puede mejorar los síntomas y la calidad de vida, aunque la vigilancia clínica es importante para detectar cambios o recurrencias.
Prevención
Medidas útiles
Como DIV se asocia con cambios hormonales y a menudo con atrofia vaginal, las estrategias de prevención son limitadas. No se considera contagiosa ni asociada a infecciones bacterianas o ITS. Algunas recomendaciones útiles incluyen:
- Evitar productos con perfumes o irritantes alrededor de la vagina, ya que pueden provocar irritación adicional de la mucosa.
- Eliminar o reducir el uso de duchas vaginales, ya que pueden alterar la flora y favorecer irritación o inflamación.
- Mantener una higiene suave y adecuada de la zona genital, evitando lavados excesivos que resequen la mucosa.
Convivir con DIV
Cuándo consultar a tu profesional de la salud
Acude a consulta si experimentas alguno de los siguientes síntomas, ya sea de forma aguda o persistente:
- Aumento de la descarga, especialmente si es de color amarillo o verde.
- Picor, irritación o dolor en la vagina o en la vulva.
- Dolor vaginal durante las relaciones sexuales o durante las actividades diarias.
- Dolor en la región pélvica o molestias que no desaparecen con el tiempo.
- Sangrado vaginal irregular o sangrado tras el sexo.
Estos signos pueden indicar DIV, pero también pueden ser compatibles con otras infecciones vaginales o ITS. Solo un profesional de la salud puede confirmar el diagnóstico y recomendar el tratamiento adecuado.
Vídeo sobre Vaginitis inflamatoria descamativa (DIV): síntomas y tratamiento
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.