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¿Un infarto de miocardio silencioso tiene síntomas?

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Un infarto de miocardio silencioso es aquel que ocurre sin síntomas claros, con molestias leves o con señales que no se asocian habitualmente con un ataque al corazón. Aun así, es un infarto y provoca daño al músculo cardíaco por la reducción del flujo sanguíneo y de oxígeno. A continuación se presenta su definición, causas, signos poco evidentes, pruebas diagnósticas, opciones de tratamiento y medidas de prevención.

Qué es y cuán frecuente

Definición

Un infarto de miocardio silencioso es un infarto en el que la persona no percibe síntomas típicos o los evidencia de forma muy tenue. En muchos casos, las señales no se reconocen como un ataque al corazón, lo que puede retrasar la búsqueda de atención médica y aumentar el daño al músculo cardíaco.

Frecuencia y relevancia

Se estima que entre un 22% y un 60% de los infartos pueden ser silenciosos. Estos infartos pueden ocurrir con mayor frecuencia en mujeres o en personas con diabetes. Aunque no sean notoriamente sintomáticos, deben tratarse con la misma urgencia que cualquier otro infarto para reducir el daño cardíaco y prevenir complicaciones.

Signos, síntomas y causas

Qué signos pueden presentarse

  • Parestesias o sensación de malestar general parecido a los síntomas de la gripe.
  • Molestia muscular en el pecho o en la parte superior de la espalda.
  • Dolor o malestar en la mandíbula, en los brazos o en la parte alta de la espalda.
  • Cansancio extremo.
  • Indigestión o malestar abdominal inexplicado.

En contraste, los síntomas de un infarto típico pueden incluir dolor en el pecho que persiste, dificultad para respirar, mareo, presión o malestar en la parte superior del cuerpo, sudor frío, náuseas y fatiga prolongada.

Qué provoca un infarto silencioso

La causa principal suele ser la enfermedad de las arterias coronarias. Una placa que contiene colesterol se acumula en las arterias que llevan sangre al músculo cardíaco, limitando el flujo sanguíneo. Cuando se forma un coágulo de sangre sobre esa placa, puede bloquear por completo el paso de sangre con oxígeno hacia el músculo cardíaco. Si no se restablece el flujo rápidamente, el tejido cardíaco puede morir.

Factores de riesgo

Además de la enfermedad de las arterias coronarias, existen otros factores que aumentan la probabilidad de sufrir un infarto silencioso. Entre los más relevantes se encuentran:

  • Sobrepeso (IMC ≥ 25).
  • Cualquier tipo de inactividad física.
  • Hipertensión arterial.
  • Colesterol elevado.
  • Hábitos alimentarios altos en grasas saturadas, sal y grasas poco saludables.
  • Hiperglucemia o diabetes.
  • Estrés sostenido.
  • Consumo de tabaco u otros productos derivados.
  • Preeclampsia durante el embarazo.
  • Infecciones, incluido COVID-19.

Algunas condiciones o características no se pueden modificar, pero aumentan el riesgo general:

  • Historia familiar de enfermedad cardíaca.
  • Etnias o grupos específicos (p. ej., ciertos antecedentes étnicos).
  • Ser hombre mayor de 45 años o mujer posmenopáusica/ mayor de 55 años.

Complicaciones asociadas

Postergar la búsqueda de ayuda ante un infarto puede provocar un daño más severo al corazón y, en casos graves, la muerte. Los infartos silenciosos pueden provocar arritmias o insuficiencia cardíaca y se ha descrito una asociación entre infarto silencioso y accidente cerebrovascular isquémico.

Diagnóstico y pruebas

Cómo se puede diagnosticar

Durante un examen físico, el profesional de la salud puede detectar signos que sugieren un infarto, aunque no se hayan presentado síntomas claros. Entre estos signos se encuentran:

  • Pulso rápido o irregular.
  • Sonidos pulmonares inusuales al escuchar con el estetoscopio.

Qué pruebas se realizan

En muchos casos, el diagnóstico de un infarto silencioso se realiza semanas o meses después, cuando se presentan signos o se efectúan pruebas por otras circunstancias. Las pruebas habituales incluyen:

  1. Análisis de sangre para detectar marcadores de daño cardíaco.
  2. Electrocardiograma (ECG o EKG).
  3. Cateterismo cardíaco con angiografía coronaria.
  4. Tomografía computarizada (TC) para evaluar el estado de las arterias coronarias.
  5. Imagen por resonancia magnética (MRI) para valorar el daño al músculo cardíaco.
  6. Prueba de esfuerzo para observar el comportamiento del corazón durante el ejercicio.
  7. Prueba de estrés nuclear para evaluar el flujo sanguíneo al músculo cardíaco bajo estrés.
  8. Ecocardiograma (ecocardiografía) para visualizar la función y la estructura del corazón.

Manejo y tratamiento

En qué consiste el tratamiento

Un infarto, sea evidente o no, constituye una emergencia. Ante cualquier sospecha, se debe llamar a emergencias de inmediato. En muchos lugares, el personal de emergencias puede guiar a la persona para administrar medidas que reduzcan el daño mientras se llega al centro sanitario.

Procedimientos y tratamientos en el hospital

  • Monitoreo continuo del corazón.
  • Oxigenoterapia si hay déficits de oxígeno o dificultad respiratoria.
  • Medicamentos para aliviar el dolor y para disolver o prevenir coágulos (p. ej., aspirina, trombolíticos cuando corresponda).

Procedimientos específicos

Además de los fármacos, también pueden realizarse intervenciones para restablecer el flujo sanguíneo:

  1. Angioplastia coronaria para abrir un vaso sanguíneo que se haya estrechado o bloqueado.
  2. Colocación de un stent para mantener el vaso abierto y asegurar la circulación sanguínea.
  3. En algunos casos, se debe recurrir a una cirugía de revascularización, conocida como cirugía de derivación (CABG), para desviar la sangre alrededor de una arteria bloqueada.

Complicaciones de los tratamientos

Los procedimientos y fármacos pueden tener efectos adversos, entre los que se incluyen:

  • Coágulos de sangre.
  • Sangrado.
  • Infección.
  • Arritmias o alteraciones del ritmo cardíaco.
  • Problemas renales.
  • Nuevo infarto.
  • Accidente cerebrovascular.
  • Fallecimiento, en casos graves.

Tiempo de recuperación

La recuperación tras una angioplastia puede durar hasta una semana. En el caso de una cirugía de derivación (CABG), la recuperación total puede requerir varios meses.

Pronóstico y seguimiento

Qué esperar tras un infarto silencioso

Después del alta hospitalaria, suele ser necesario continuar tomando los medicamentos indicados por el equipo médico durante un periodo prolongado, y en algunos casos de por vida. Entre estos fármacos suelen encontrarse:

  • Betabloqueantes.
  • Anticoagulantes o anticoagulantes según corresponda.
  • Antiplaquetarios o especialmente necesarios para evitar la formación de coágulos.
  • Estatinas y otros fármacos para el control del colesterol.
  • Inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (ACE) u otros fármacos para la presión arterial.

La experiencia emocional tras un infarto puede incluir cansancio, tristeza o ansiedad. Participar en grupos de apoyo o recibir asesoramiento puede ser útil para afrontar la situación. Con frecuencia, las personas pueden regresar a sus actividades habituales, de manera gradual y cuidando las indicaciones médicas; la velocidad de recuperación varía según la extensión del daño cardíaco.

Prevención

Cómo reducir el riesgo de un infarto silencioso

Detener o reducir el riesgo de sufrir otro infarto puede incluir:

  • Consultar antes de iniciar aspirina u estatinas (medicamentos para prevenir coágulos y controlar el colesterol).
  • Realizar actividad física regular.
  • Evitar el consumo de tabaco y otros productos de tabaco.
  • Consumir una alimentación saludable, rica en frutas, verduras y grasas saludables, y limitar el consumo de carnes rojas y alimentos ricos en grasas saturadas.
  • Gestionar el estrés y mantener un peso corporal saludable.

Si existen condiciones médicas que aumentan el riesgo, su manejo adecuado puede ayudar a prevenir un infarto. Entre estas condiciones se cuentan:

  • Hipertensión arterial.
  • Colesterol alto.
  • Diabetes.
  • Enfermedad renal crónica.
  • Enfermedad de las arterias periféricas.

Es posible sufrir otro infarto incluso después de haber tenido uno previamente, por lo que es fundamental seguir las indicaciones del equipo de salud y asistir a los controles programados. La rehabilitación cardíaca, que combina educación y ejercicio físico, puede ser de gran ayuda para la recuperación y la prevención secundaria.

Vida diaria y autocuidado

Cómo cuidarte después del infarto silencioso

  • Adoptar una dieta adaptada a la salud del corazón.
  • Realizar actividad física la mayoría de los días, según las indicaciones médicas.
  • Dejar de fumar y evitar el consumo de alcohol excesivo.
  • Trabajar hacia un peso corporal saludable.
  • Seguir tomando los medicamentos indicados por el profesional de la salud.
  • Si se colocó un stent, es posible que necesites tratamiento antiplaquetario durante varios meses (p. ej., entre 6 y 12 meses).

Cuándo acudir de inmediato al servicio de emergencias

Si sospechas que estás teniendo un infarto, llama de inmediato a los servicios de emergencia. Una atención rápida puede ser crucial para reducir el daño al corazón y salvar vidas. El personal de emergencias puede iniciar tratamientos mientras te llevan al centro sanitario.

Preguntas útiles para hacer a tu médico

  • ¿Qué tan preocupado debo estar por la posibilidad de otro infarto?
  • Qué tan exitosos son los tratamientos para el infarto que tuve?
  • Cuál es la acción más importante que puedo hacer para prevenir otro infarto?

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Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.