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Trastorno del procesamiento sensorial (TPS)

scielo.cl

El trastorno del procesamiento sensorial (SPD, por sus siglas en inglés) es una diferencia en la forma en que el cerebro interpreta y responde a la información de los sentidos. Afecta lo que vemos, oímos, olemos, saboreamos y tocamos, y también puede influir en la forma de mover el cuerpo. No es un diagnóstico oficial en todos los sistemas de salud, pero su reconocimiento y manejo pueden mejorar la vida diaria y el funcionamiento diario de quienes lo presentan.

Qué es el trastorno del procesamiento sensorial

Panorama general

El SPD describe variaciones en la capacidad del sistema sensorial para procesar la información recibida del entorno. Estas variaciones pueden hacer que una persona tenga respuestas desproporcionadas o poco responses, o que necesite estímulos sensoriales de forma inusual para registrar la información. Si bien suele identificarse en niños por parte de padres y profesionales, también puede afectar a adultos. El SPD suele asociarse con condiciones del neurodesarrollo y neurodivergentes, como el trastorno del espectro autista (TEA) o el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), aunque es posible presentar SPD sin coexistencia de otras condiciones.

Tipos de trastorno del procesamiento sensorial

A continuación se describen las variaciones más reconocidas dentro del SPD. Cada una puede presentarse de forma aislada o mezclada con otras:

  • Sobrerresponsividad sensorial (SOR): la persona es hipersensible a la información sensorial y responde de forma intensa, excesiva o temprana ante estímulos que la mayoría tolera.
  • Infrarespuesta sensorial (SUR): la persona necesita más información sensorial para percibirla y puede no darse cuenta de estímulos o tardar en responder en comparación con la gente sin SPD.
  • Aspira sensorial (SC, por sus siglas en inglés “sensory craving”): la persona busca activamente información sensorial para estimularse, pero esa estimulación puede generar desorganización o no satisfacer plenamente la necesidad.
  • Trastorno de discriminación sensorial: dificultad para interpretar rasgos sutiles de la información sensorial, con variaciones. Por ejemplo, puede haber dificultad para discriminar sonidos o texturas, lo que afecta la percepción de estímulos como el audio o el tacto.
  • Trastorno postural: problemas para percibir la posición del cuerpo en el espacio, lo que dificulta mantener la estabilidad durante el movimiento o en reposo si no hay una base de estabilidad central adecuada.
  • Dispráxia o dyspraxia: un espectro que abarca dificultades en el movimiento y la coordinación, afectando habilidades motoras gruesas y/o finas.

Síntomas y causas

Síntomas del SPD

Los síntomas varían según el tipo específico de SPD, y pueden presentarse aislados o en combinación. Entre los más comunes se encuentran:

  • Constante torpeza o tendencia a tropezar, “tropezones” frecuentes o dificultad para coordinar movimientos finos y gruesos (resaltando la disfunción motora).
  • Reacciones de incomodidad ante ciertos tipos de ropa, texturas de tela o etiquetas en la ropa.
  • Rechazo o gag al comer texturas o consistencias particulares de algunos alimentos.
  • Necesidad de tocar objetos de forma constante o curiosidad táctil persistente.
  • Desafío para estimar el espacio personal de uno mismo y de los demás.
  • Reacciones exageradas ante movimientos súbitos, toques, ruidos fuertes o luces brillantes.
  • Dificultad para usar habilidades motoras finas, como escribir, abotonar o recortar.

Es importante entender que SPD puede afectar uno o varios sentidos y que la intensidad de los síntomas puede variar significativamente entre individuos y a lo largo del tiempo.

Causas y factores de riesgo

A día de hoy, la causa exacta del SPD no está completamente establecida. La investigación sugiere que intervienen factores genéticos y ambientales, que pueden interactuar para influir en la forma en que el cerebro procesa la información sensorial. En cuanto a los factores de riesgo, se observa una relación entre SPD y condiciones neurodesarrolladas y/o condiciones de salud mental. Entre las condiciones que pueden coexistir se destacan:

  • Trastorno del espectro autista (TEA)
  • Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH)
  • Trastornos afectivos o del ánimo, como el trastorno bipolar
  • Retrasos en el desarrollo
  • Trastorno de la regulación del estado de ánimo disruptivo (DMDD)
  • Trastornos obsesivo-compulsivos (TOC)
  • Esquizofrenia y otros trastornos psicológicos
  • Trastornos específicos del aprendizaje

Aunque es más común en contextos de neurodivergencia, también es posible presentar SPD sin otra condición asociada.

Diagnóstico y pruebas

Cómo se diagnostica

El SPD no está establecido como una condición médica universal en todos los sistemas de salud, lo que puede conllevar a que esté subdiagnosticado por la falta de criterios diagnósticos inequívocos. Sin embargo, los profesionales que trabajan con niños y adolescentes están reconociendo cada vez más su relevancia y los beneficios de abordar sus síntomas con estrategias terapéuticas adecuadas.

Procedimiento diagnóstico

Cuando se observan conductas sensoriales atípicas, el pediatra puede derivar a un terapeuta ocupacional. Este profesional evalúa a la persona observando cómo interactúa con experiencias sensoriales específicas y recopilando información sobre síntomas, comportamientos e historia clínica. En función de la evaluación, pueden requerirse derivaciones a otros especialistas para abordar necesidades concretas. Es fundamental una historia detallada y la observación de la conducta en diferentes entornos (hogar, escuela, recreo) para comprender el impacto real del SPD en la vida diaria.

Tratamiento y manejo

Concepto clave

No existe una cura para el SPD, pero sí existen enfoques terapéuticos que permiten gestionar los síntomas y mejorar la funcionalidad diaria. Los tratamientos se orientan a apoyar el desarrollo, la autonomía y la participación en actividades cotidianas, escolares y sociales.

Enfoque principal: la terapia ocupacional

La terapia ocupacional (TO) es el pilar más utilizado para el SPD. Sus objetivos principales son:

  • Ayudar a alcanzar hitos del desarrollo en niños, especialmente en habilidades motoras finas y gruesas.
  • Mejorar la autocuidado y las actividades de la vida diaria.
  • Mejorar las habilidades de juego y la interacción social.
  • Mejorar la autorregulación y el comportamiento ante estímulos sensoriales.

Terapia de integración sensorial

La terapia de integración sensorial es una de las intervenciones más empleadas y, en muchos casos, efectivas. Consiste en exponer de forma controlada a la persona a experiencias sensoriales específicas para ayudarla a regular su respuesta sensorial. Se realiza típicamente con un terapeuta ocupacional y puede incluir sesiones estructuradas que buscan:

  • Proporcionar estimulación sensorial adecuada para ayudar a regular la respuesta.
  • Enseñar estrategias de afrontamiento para interactuar con los sentidos en la vida diaria.
  • Mejorar la concentración, la conducta y la reducción de la ansiedad en situaciones sensoriales desbordantes.

La evidencia disponible sugiere que este tipo de intervención puede incrementar la capacidad de atención y disminuir la ansiedad, con beneficios que se observan en distintos contextos, como el hogar y la escuela.

Rutinas sensoriales en casa y en la escuela

Para niños en edad escolar y sus cuidadores, los terapeutas ocupacionales pueden proponer rutinas y herramientas sensoriales que complementen la terapia estructurada. Estas estrategias buscan ayudar a mantener la atención, la organización y la autorregulación a lo largo del día. Algunas medidas prácticas pueden incluir:

  • Uso de audífonos para bloquear ruidos de fondo y favorecer la concentración en el trabajo escolar.
  • Juguetes de fidget para canalizar la necesidad de manipular objetos y reducir la ansiedad sensorial.
  • Conclusión de descansos sensoriales programados durante la jornada escolar para realizar actividades que regularicen la estimulación (por ejemplo, caminar, girar o balancearse).

Las estrategias deben ser personalizadas a las necesidades específicas de cada niño y adaptadas a su entorno. Las recomendaciones suelen integrarse con el plan de estudios y las rutinas diarias para favorecer un rendimiento sostenido.

Habilidades motoras finas y gruesas

En casos de disfunción de la praxis motriz o trastorno postural, la TO puede centrarse en fortalecer tanto las habilidades motoras finas como gruesas. Los objetivos incluyen:

  • Habilidades finas: escritura, abotonar, recortar y usar herramientas de mano con destreza.
  • Habilidades gruesas: subir escaleras, lanzar una pelota, andar en bicicleta y mantener la estabilidad corporal durante movimientos.

La intervención se adapta a la edad y a las metas funcionales de cada persona, buscando una mayor independencia en las actividades de la vida diaria y la participación en actividades escolares y sociales.

Cuándo consultar a un profesional

Indicaciones para buscar ayuda

Si tú o tu hijo presentan patrones sensoriales atípicos que afectan de forma notable el funcionamiento diario—por ejemplo, dificultades persistentes para concentrarse, problemas en la vestimenta, comidas con texturas específicas o dificultades motoras que limitan la participación en actividades—es recomendable consultar a un profesional de la salud. La revisión periódica puede ser necesaria a medida que la persona crece y su entorno cambia.

Qué preguntas hacer al profesional

Puede ser útil plantear las siguientes preguntas para entender mejor la intervención y las opciones disponibles:

  1. ¿Cómo se describe la terapia para el SPD? ¿Qué enfoques son más adecuados para mi hijo o para mí?
  2. ¿Qué puedo hacer en casa para apoyar el SPD? ¿Qué estrategias diarias pueden marcar una diferencia?
  3. ¿Qué pronóstico puedo esperar a corto y largo plazo? ¿Qué hitos deben vigilarse?
  4. ¿La terapia está cubierta por el seguro? ¿Qué modalidades o proveedores son elegibles?
  5. ¿Qué otros especialistas podrían ser necesarios? ¿Cuándo se requieren derivaciones a otros profesionales?

Perspectivas y pronóstico

Qué esperar a lo largo del tiempo

Vivir con un SPD puede ser desafiante tanto para la persona afectada como para sus familiares. Las experiencias varían entre individuos y cambian a lo largo de la vida. La intervención temprana y continua, así como la cooperación entre la familia, la escuela y los profesionales de la salud, pueden facilitar una mejor adaptación a entornos cotidianos y escolares. La defensa de las necesidades de la persona y la obtención de adaptaciones pertinentes en la escuela pueden marcar una diferencia significativa en la calidad de vida.

Importancia del apoyo y las redes

Contar con un sistema de apoyo adecuado, que puede incluir a la familia, a docentes, a terapeutas y a grupos de personas con experiencias similares, es fundamental. Compartir estrategias, experiencias y recursos puede ayudar a reducir la ansiedad, mejorar la participación social y evitar el aislamiento. Sin un manejo adecuado, ciertos aspectos del SPD pueden aumentar el riesgo de problemas emocionales y conductuales, dificultades sociales y menor bienestar general.

Resumen práctico

Conceptos clave para recordar

  • El SPD implica diferencias en la forma en que el cerebro procesa la información sensorial.
  • Puede presentarse como hipersensibilidad, hiposensibilidad, anhelo sensorial, o problemas de discriminación sensorial, entre otros.
  • La terapia ocupacional y, en particular, la terapia de integración sensorial son enfoques centrales para mejorar la función diaria.
  • La evaluación debe considerar múltiples entornos y la historia clínica para entender el impacto real del SPD.
  • El manejo se personaliza y puede requerir ajustes a lo largo del crecimiento y cambios en el entorno.

En conjunto, el SPD es un desafío complejo que requiere un abordaje integral, centrado en las necesidades individuales y en la mejora de la participación y la calidad de vida. Con intervención adecuada, estrategias personalizadas y un entorno de apoyo, las personas con SPD pueden aprender a regular sus respuestas sensoriales y a desenvolverse con mayor autonomía y bienestar en sus actividades diarias.

Vídeo sobre Trastorno del procesamiento sensorial (TPS)

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.