Trastorno de la identidad disociativa (TID)
El trastorno de identidad disociativo (DID), anteriormente conocido como trastorno de personalidad múltiple, es un trastorno de salud mental en el que una persona presenta dos o más identidades o estados de personalidad distintos. Estas identidades pueden asumir el control de la conducta en momentos diferentes, y pueden conllevar recuerdos y respuestas distintas. El DID está asociado a lagunas de memoria y a un impacto significativo en la vida diaria, las relaciones, y el desempeño en ámbitos como la escuela o el trabajo.
Trastorno de identidad disociativo: definición y marco clínico
El DID forma parte de un grupo de trastornos disociativos, que afectan la capacidad de la persona para conectarse con la realidad de manera habitual. La disociación implica una separación o desconexión entre pensamientos, recuerdos, identidades y la conciencia del entorno. En el DID, estas separaciones suelen ser relativamente estables y persistentes, dando lugar a distintas identidades que pueden diferir en aspectos como el comportamiento, la memoria y la forma de interactuar con el mundo.
Formas o manifestaciones principales
- Posesión: las identidades se presentan como si un agente externo, tal como un ser o espíritu, tomara el control del cuerpo. Es frecuente que la persona hable o actúe de una manera que resulta notable para los demás. Este cambio de personalidad es involuntario y percibido como no deseado por la persona afectada.
- No posesión: las identidades son menos conocidas por otras personas. Se puede experimentar un cambio repentino en la identificación personal, como observarse a uno mismo desde fuera, lo que se describe a veces como una experiencia fuera del cuerpo, con pérdida de control sobre el habla, las emociones o las conductas.
Epidemiología y alcance
El DID no es una condición común. En una muestra pequeña de Estados Unidos, se estimó que afecta a alrededor del 1,5% de las personas. Las estimaciones actuales pueden variar conforme se adoptan criterios diagnósticos diferentes en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, 5.ª Edición (DSM-5). La variabilidad de los síntomas y la rareza de la enfermedad pueden influir en la frecuencia registrada en la práctica clínica.
Síntomas, causas y mecanismos subyacentes
Síntomas característicos
- Presencia de al menos dos identidades o estados de personalidad, que influyen en el comportamiento, la memoria, la autopercepción y la forma de pensar.
- Amnesia o lagunas mnémicas respecto de actividades diarias, información personal y eventos traumáticos.
- Las identidades distintas pueden interferir con el funcionamiento social, laboral o académico.
pueden coexistir otros síntomas o condiciones de salud mental, entre los que se incluyen:
- Trastornos de ansiedad
- Delirios
- Depresión
- Conductas de autolesión
- Trastornos por uso de sustancias
- Ideas suicidas
Experiencias y sensaciones que algunas personas viven
- Sentimiento de desapego de la realidad, de las emociones o del propio yo.
- Confusión ante lo que otros dicen sobre el propio comportamiento.
- Frustración por lagunas de memoria o por cambios repentino de identidad.
- Rasgos de tensión o estrés por no sentirse en control.
- La experiencia puede describirse como estar fuera del cuerpo, observando la propia conducta desde una perspectiva externa.
Causas y detonantes
Las causas del DID suelen relacionarse con experiencias adversas, especialmente a lo largo de la infancia. Entre los factores implicados se destacan:
- Eventos estresantes o traumáticos
- Abuso físico o sexual
- Maltrato emocional y negligencia
El DID puede activarse o agravarse tras determinados acontecimientos o cambios, como:
- Separarse de un entorno estresante o traumático (por ejemplo, cambios de lugar de residencia)
- Alcanzar la edad en la que se vivió un trauma similar en familiares cercanos o hijos
- Experiencias traumáticas recientes o situaciones de estrés intenso
- La pérdida de un agresor o la aparición de una enfermedad potencialmente letal en alguien cercano
Factores de riesgo
- Historia de abuso físico o sexual
- Neglect o desatención
- Propiedades médicas complejas durante la infancia
- Experiencias de guerra o terrorismo
Complicaciones asociadas
Existe un riesgo considerable de suicidio en personas con DID. En algunos estudios, más de 70% de las personas diagnosticadas han intentado suicidarse o han mostrado conductas de autolesión. Este aspecto subraya la importancia de la evaluación continua de riesgo y la implementación de medidas de seguridad y apoyo adecuados.
Diagnóstico y pruebas
Cómo se llega a un diagnóstico
La identificación del DID requiere la evaluación de un profesional de la salud mental, normalmente un psicólogo y/o un psiquiatra. El proceso implica obtener una historia clínica detallada y comprender en profundidad los síntomas actuales. A menudo, la información proviene también de personas cercanas que conviven con la persona afectada, ya que pueden observar cambios de personalidad que el propio paciente no nota.
No existe una prueba única que confirme el DID. El médico realizará un examen físico y, si es necesario, un examen neurológico, para descartar otras condiciones que puedan explicar los síntomas. Se comparan los síntomas con los criterios diagnósticos descritos en el DSM-5. pueden emplearse cuestionarios y escalas para evaluar conductas disociativas:
- Escala de experiencias disociativas (contiene 28 preguntas sobre experiencias diarias)
- Cuestionario de disociación (63 preguntas, para evaluar la severidad de la disociación de la identidad)
- Escala de dificultades en la regulación emocional (36 preguntas, para valorar cómo se regulan las emociones)
También se evalúa el riesgo de suicidio, dado que es un aspecto relevante en la evaluación clínica de DID y puede influir en el plan de tratamiento.
Cuándo se diagnostica normalmente
Los signos del DID suelen manifestarse durante la infancia, entre los 5 y 10 años. Sin embargo, es frecuente que padres, familiares, docentes o profesionales de la salud no reconozcan o interpreten de forma errónea las primeras señales. En muchos casos, el DID no se diagnostica hasta la edad adulta. Por la rareza de la condición y por la gran variabilidad de los síntomas, incluso profesionales experimentados pueden tardar tiempo en establecer un diagnóstico correcto.
Tratamiento y manejo
Enfoque general del tratamiento
El tratamiento del DID se centra en garantizar la seguridad del paciente y en abordar las necesidades específicas de cada persona. Puede incluir medicación para controlar síntomas como la depresión o la ansiedad, y psicoterapia de forma orientada a reducir el malestar y mejorar el funcionamiento cotidiano. No existe un único protocolo universal; la terapia debe adaptarse a las particularidades de cada caso.
Componentes clave de la terapia
- Identificación y procesamiento de traumas pasados
- Gestión de cambios conductuales súbitos
- Trabajar hacia la integración de las identidades para lograr una identidad única y estable
La participación en diferentes modalidades terapéuticas puede ser beneficiosa, incluyendo terapia individual, terapias de grupo o intervención familiar. El proceso terapéutico puede ser desafiante, ya que implica revisar eventos dolorosos y emociones intensas. El apoyo de terapeutas capacitados y de un entorno de apoyo es fundamental para atravesar estas experiencias.
Terapias específicas
Terapia individual
La psicoterapia individual se centra en identificar y procesar traumas del pasado, comprender los cambios de comportamiento que pueden surgir de forma abrupta y trabajar hacia la consolidación de una identidad única. El objetivo es ayudar a la persona a recuperar un sentido coherente del yo y a mejorar la regulación emocional y el funcionamiento diario.
Terapia familiar o grupal
La terapia que involucra a familiares o grupos puede facilitar la comprensión de la condición y proporcionar estrategias de apoyo. Estas sesiones buscan mejorar la comunicación, reducir tensiones y fortalecer la red de apoyo que rodea al paciente.
Hipnoterapia
En algunos casos, algunos profesionales pueden emplear hipnoterapia en combinación con psicoterapia. La hipnoterapia es una forma de guía y concentración que puede ayudar a explorar recuerdos que podrían haber resultado suprimidos. Su uso debe ser cuidadosamente evaluado y realizado por terapeutas experimentados, dada la complejidad de la disociación.
Tratamiento farmacológico
Los fármacos no curan el DID, pero pueden usarse para tratar síntomas o condiciones asociadas, como la depresión y la ansiedad. La decisión de utilizar medicación depende de la evaluación individual y de la presencia de comorbilidades.
Perspectivas y evolución a largo plazo
Pronóstico
No existe una cura estable para el DID, pero los síntomas pueden mejorar con el tratamiento adecuado. Muchas personas requieren un abordaje lifelong, con ajustes en el plan terapéutico a lo largo del tiempo para gestionar cambios en la vida, traumas emocionales y circunstancias personales. Con apoyo profesional y una red de apoyo sólida, es posible lograr una mejora significativa en la funcionalidad y la calidad de vida.
Prevención y reducción de riesgos
Puede prevenirse?
No hay una forma conocida de prevenir el DID en sí. Sin embargo, la identificación temprana de signos y la búsqueda de tratamiento pueden ayudar a manejar los síntomas de manera más efectiva. Padres, cuidadores y docentes deben estar atentos a señales en niños pequeños; la intervención temprana tras episodios de abuso o trauma puede evitar que la disociación evolucione hacia un trastorno más prolongado. También es útil identificar y gestionar desencadenantes que provoquen cambios de identidad o disfunción emocional, y evitar el consumo de sustancias no prescritas o un uso excesivo de alcohol, que pueden agravar los cambios de identidad.
Vida diaria y apoyo sostenido
Vivir con DID implica seguir el plan de tratamiento establecido y mantener ajustes cuando sea necesario. Es fundamental contar con un sistema de apoyo que incluya profesionales de la salud, familiares y amigos que entiendan la condición y ofrezcan apoyo emocional. La comunicación abierta y la búsqueda de ayuda cuando sea necesario pueden facilitar el manejo diario y reducir la angustia asociada a los episodios disociativos.
Cómo puedo ayudar a un familiar con DID
- Informarse sobre el DID y sus manifestaciones para comprender mejor la experiencia de la persona
- Ofrecer apoyo para asistir a terapias familiares o grupos de apoyo
- Mantener la calma y ser comprensivo ante cambios de comportamiento repentinos
Cuándo buscar atención médica
Si usted o alguien cercano experimenta cualquier señal de alerta relacionada con el DID, es importante buscar atención médica. Debe acudir a un profesional de salud mental si aparecen síntomas que afecten la capacidad para funcionar de forma segura o si hay pensamientos de hacerse daño. En situaciones de crisis, puede llamar o enviar un mensaje de texto al número 988 para la Línea de Ayuda de Suicidio y Crisis, disponible las 24 horas, los 7 días de la semana, para recibir apoyo emocional y orientación en la búsqueda de ayuda. Si hay peligro inmediato, llame al servicio de emergencias local (por ejemplo, 911 en Estados Unidos) de inmediato.
Vídeo sobre Trastorno de la identidad disociativa (TID)
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.