Trastorno de despersonalización-desrealización
El trastorno de despersonalización-derealización es una condición de salud mental caracterizada por una desconexión persistente o recurrente de la propia identidad y del entorno. Las experiencias pueden resultar angustiosas y confusas, y a veces dificultan la vida diaria. Aunque estas sensaciones pueden durar años si no recibe tratamiento, existen enfoques terapéuticos y médicos que pueden ayudar a reducir los síntomas y mejorar el funcionamiento. A continuación se presenta una explicación clara y rigurosa sobre qué es, cómo se manifiesta, qué puede provocarlo y cómo se aborda su manejo.
Definición y características esenciales
Despersonalización
La despersonalización es una experiencia de desconexión de uno mismo. Las personas pueden sentir que thoughts, emociones y el propio cuerpo no son suyos o que se observan desde fuera. En ciertos momentos, puede parecer que se está viendo a uno mismo como si fuera un personaje ajeno, o que se está mirando la vida como si fuera una película. Esta sensación no implica haber perdido completamente la realidad, sino una percepción alterada de la propia identidad y experiencia interna.
Desrealización
La desrealización se refiere a una alteración de la percepción del entorno. Las personas pueden describir que el mundo se ve irreal, borroso, como si se mirara a través de una ventana opaca, o en blanco y negro en lugar de color. Los objetos pueden parecer deformados en su forma o tamaño, o parecer que cambian cuando se los observa. A diferencia de otros trastornos sensoriales, la distorsión no se debe a una deficiencia sensorial física, sino a una alteración perceptiva.
Presencia de ambas experiencias
En el trastorno de despersonalización-derealización, pueden presentarse despersonalización, desrealización o ambas experiencias en conjunto. La persona suele mantener la conciencia de que sus percepciones no son reales, lo que puede generar frustración y ansiedad. Este reconocimiento de la inexactitud de la experiencia es importante a la hora de entender el trastorno dentro de su marco clínico.
Curso y vivencia clínica
La despersonalización y la desrealización pueden generar malestar significativo y pueden influir en la forma en que la persona se ve a sí misma y se relaciona con los demás. El malestar no sólo proviene de las sensaciones en sí, sino de la preocupación y la rumiación que pueden acompañarlas. A diferencia de algunas otras condiciones, el esquemas de percepción alterada no implica una pérdida de contacto con la realidad objetiva, sino una alteración de la experiencia subjetiva.
Frecuencia y grupos de riesgo
La experiencia de despersonalización o desrealización transitoria es común en la población general. Sin embargo, el trastorno propiamente dicho es persistente y afecta a aproximadamente 1% a 2% de las personas. Es más frecuente durante la adolescencia y la juventud, y puede presentarse de forma más notable en esos grupos de edad.
Síntomas y experiencias descritas
Manifestaciones más frecuentes
- Desconexión de pensamientos, emociones y cuerpo (despersonalización).
- Desconexión del entorno o sensación de entorno poco real, ambiguo o distante (desrealización).
- Percepción de que las personas a su alrededor son robotizadas o no son auténticas.
- Sentimiento de embotamiento emocional o de estar emocionalmente “aquí pero no aquí”.
- Sensación de obsservarse desde fuera del propio cuerpo, como si fuera otra persona.
- Percepción de estar viviendo en un mundo de ensueño o irreal.
- Estado de ánimo que puede ser triste o de ansiedad, a veces con humor sombrío o tensión general.
Estos síntomas pueden generar un estrés significativo; la preocupación por la propia salud o por el significado de estas experiencias puede dar lugar a rumiaciones constantes y a intentos de controlarlas, lo que a su vez puede agravar la ansiedad y perpetuar el malestar.
Causas, desencadenantes y factores de riesgo
Qué puede desencadenarlo
Los profesionales de la salud no identifican una causa única para el trastorno, pero suele haber relación con estrés intenso o trauma previo. Entre los eventos asociados se encuentran:
- Maltrato físico.
- Violencia doméstica (ya sea vivida o presenciada).
- Accidentes o desastres naturales.
- Situaciones de peligro vital.
- La pérdida repentina de un ser querido.
- Un progenitor con enfermedad mental grave.
Factores de riesgo
Además de los desencadenantes, existen factores que pueden hacer más probable el desarrollo de un trastorno disociativo, entre ellos:
- Una menor.conciencia emocional o dificultades para identificar y expresar emociones.
- Presencia de rasgos de personalidad o de otros trastornos de salud mental.
- Condiciones físicas como trastornos convulsivos u otros procesos neurológicos que pueden influir en el procesamiento emocional y perceptivo.
Diagnóstico y evaluación
Cómo se realiza el diagnóstico
El diagnóstico se realiza a partir de una evaluación clínica realizada por un profesional de salud mental. Se explorarán los síntomas, su duración y su impacto en la vida diaria. Es fundamental identificar comorbilidades (otras condiciones de salud mental) que podrían explicarlo o coexistir con él, como:
- Depresión
- Ansiedad
- Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC)
- Trastorno de estrés postraumático (TEPT)
- Trastornos de la personalidad
Si no existe otro diagnóstico más específico que explique los síntomas o si no hay relación con sustancias que alteren el estado de ánimo, podría indicarse un diagnóstico de despersonalización-desrealización. Este proceso requiere una cuidadosa exploración clínica y, a veces, la exclusión de otros trastornos que presenten síntomas similares.
Pruebas y evaluación complementarias
Además de la entrevista clínica, el especialista puede recabar información a través de cuestionarios o evaluaciones escritas o en línea para documentar la frecuencia, duración e interferencia de los síntomas. Aunque las palabras pueden resultar difíciles para describir la experiencia, la precisión en la descripción ayuda a orientar el manejo terapéutico.
Tratamiento y manejo
Perspectiva general sobre el manejo
Aún no existe un consenso único sobre la mejor estrategia de tratamiento para este trastorno. Las decisiones terapéuticas se basan en la historia médica, la estrategia de síntomas y los objetivos del paciente. En general, se considera una combinación de medicación y psicoterapia, con un énfasis particular en enfoques psicoterapéuticos para enseñar habilidades de afrontamiento y reducir la vulnerabilidad a los desencadenantes.
Medicación
La farmacoterapia puede formar parte del plan de tratamiento, especialmente para abordar síntomas asociados como la ansiedad, la depresión o la inestabilidad del estado de ánimo. Entre los fármacos que pueden considerarse figuran:
- Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS).
- Ansiolíticos (medicamentos para la ansiedad).
- Estabilizadores del ánimo.
- Antipsicóticos.
Como ocurre con otros trastornos mentales, los efectos secundarios pueden variar según el fármaco utilizado. Algunos efectos descritos incluyen:
- Estreñimiento.
- mareo o mareos.
- somnolencia o sedación.
- boca seca
- aumento del apetito >interacciones con otros medicamentos, sustancias recreativas o alcohol
- retención urinaria
- ganancia de peso
Terapias psicológicas
Las intervenciones psicológicas son a menudo la piedra angular del tratamiento. Entre las opciones mencionadas están:
- Terapia cognitivo-conductual (TCC), que ayuda a identificar y modificar patrones de pensamiento y conductas que mantienen la angustia y la rumiación.
- Desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares (EMDR), una forma de terapia centrada en la reducción de la carga emocional asociada a experiencias estresantes o traumáticas.
Estas terapias buscan enseñar estrategias para afrontar los síntomas, reducir la preocupación por las sensaciones y promover un mayor control sobre la vida diaria. La combinación de TCC y EMDR puede ser particularmente útil en ciertos casos, permitiendo una reevaluación de las percepciones y una menor reactividad emocional ante desencadenantes.
Pronóstico y evolución
Qué esperar a lo largo del tiempo
La investigación no es abundante sobre todos los aspectos del pronóstico. Si no se trata, el trastorno puede persistir durante años. En ocasiones, los síntomas se resuelven por sí solos, pero pueden afectar de forma negativa las relaciones y la vida laboral. Con tratamiento adecuado, es común notar una mejora de los síntomas en un plazo de varios meses, especialmente cuando se combina terapia psicológica con manejo farmacológico cuando es necesario.
Vida diaria: autocuidado y estrategias útiles
Cómo cuidarse y qué esperar en la rutina
Si persisten los síntomas, la prioridad es buscar atención de un profesional de salud mental. El proceso suele requerir varias visitas iniciales y, posteriormente, seguimientos regulares con un psicólogo y, en ocasiones, con un psiquiatra. El objetivo es adaptar el tratamiento a la situación particular y asegurar que los efectos secundarios de cualquier medicación sean manejables. El psicólogo trabajará en habilidades para afrontar los síntomas y en la comprensión de los factores desencadenantes.
Prácticas de autocuidado
- Se recomienda cumplir el tratamiento tal como se indica y mantener una comunicación abierta con el equipo de salud para ajustar enfoques si fuera necesario.
- Ser paciente y amable contigo mismo, incluso si no puedes describir con precisión lo que sientes.
- Practicar técnicas de relajación, como la respiración pausada con exhalaciones largas o la meditación, para calmar las preocupaciones.
Qué evitar en la vida diaria
Si tienes despersonalización-desrealización, es aconsejable evitar sustancias. Las drogas y el alcohol pueden provocar o empeorar las sensaciones de despersonalización y desrealización y pueden interactuar con la medicación. Es importante ser honesto con el equipo de atención sobre el uso de sustancias para recibir el apoyo necesario para reducir o mantener la abstinencia de forma segura.
Cuándo contactar a tu profesional y herramientas para la consulta
Cuándo pedir ayuda o asesoría adicional
Los profesionales suelen programar citas de seguimiento para evaluar el bienestar, la presencia de síntomas persistentes y posibles efectos secundarios de los tratamientos. Sin embargo, pueden surgir dudas o empeoramiento de síntomas en cualquier momento. Si hay preocupación por la seguridad personal o de terceros, busca ayuda de inmediato. En muchos lugares, existe la posibilidad de contactar a servicios de urgencia o líneas de ayuda emocional para orientación y apoyo inmediato.
Preguntas útiles para hacerle a tu profesional de salud
Llegar a una consulta con una lista de preguntas puede facilitar la conversación. Algunas preguntas recomendadas son:
- ¿Cuánto tiempo llevará empezar a percibirme como yo mismo nuevamente?
- ¿Qué efectos secundarios puedo esperar de la medicación, si se utiliza?
- ¿Por cuánto tiempo podría necesitar tratamiento, ya sea medicación y/o terapia?
- Si tengo dudas o preocupaciones, ¿cómo prefieres que te contacte y en qué horarios?
- ¿Qué debo hacer si mis síntomas empeoran, y qué hacer fuera de horario o durante fines de semana?
Consejos para la comunicación con el equipo de salud
Es fundamental describir con la mayor precisión posible la experiencia y su impacto diario. Aunque las palabras pueden resultan desafiantes, tratar de detallar la frecuencia, la intensidad y las situaciones que agravan o alivian los síntomas ayuda a personalizar el plan de tratamiento. No dudes en pedir aclaraciones sobre el plan propuesto y en expresar tus metas específicas para la atención.
Vídeo sobre Trastorno de despersonalización-desrealización
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.