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Trasplante de microbiota fecal: cómo y por qué

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El trasplante de microbiota fecal (FMT) es un procedimiento médico que transfiere microorganismos beneficiosos de una muestra de heces de una persona sana al colon de alguien con enfermedad intestinal, con el objetivo de restablecer la diversidad microbiana y favorecer la recuperación. Se utiliza principalmente para CDI persistente, pero también se investiga en otras condiciones gastrointestinales y sistémicas.

Definición y fundamentos

Trasplante de microbiota fecal (FMT) es un procedimiento destinado a introducir en el intestino un conjunto de microorganismos característicos de una microbiota sana. Cada muestra de heces de un donante puede contener miles de microorganismos beneficiosos que colaboran en mantener la salud del colon y de todo el tracto digestivo. El objetivo es restablecer un ecosistema intestinal equilibrado cuando factores como antibióticos, infecciones o enfermedades han reducido la diversidad y la función de la microbiota. Al hacerlo, se promueve la repoblación de microorganismos útiles que compiten con patógenos y fortalecen la barrera intestinal.

Indicaciones y alcance clínico

Uso actual y evidencia principal

La FMT está actualmente recomendada y demostrada como tratamiento eficaz para la infección persistente por C. difficile (CDI). Esta bacteria puede volverse resistente al tratamiento antibiótico, y cuando los antibióticos no logran eliminarla por completo, la FMT ofrece una estrategia para restablecer el equilibrio microbiano y mejorar la respuesta clínica. En CDI recurrente, la FMT puede reducir considerablemente las recurrencias al reforzar la microbiota defendida por microorganismos beneficiosos.

Investigación y posibles aplicaciones futuras

La microbiota intestinal influye de manera amplia en la salud digestiva, el metabolismo y la inmunidad. Por ello, la FMT se estudia como posible tratamiento para diversas condiciones, entre las que se incluyen:

  • Enfermedad inflamatoria intestinal (IBD), que abarca la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn.
  • Síndrome del intestino irritable (SII).
  • Obesidad y pérdida de peso en contextos metabólicos.
  • Enfermedades hepáticas.
  • Diabetes.
  • Alergias alimentarias.
  • Trastornos del espectro autista (ASD).
  • Trastornos de ansiedad y depresión.
  • Esclerosis múltiple (MS).

Sin embargo, para estas condiciones la evidencia aún está en desarrollo y la FMT debe emplearse dentro de contextos clínicos adecuados, con evaluación cuidadosa de riesgos y beneficios.

Frecuencia y estado de la evidencia

La FMT sigue siendo una terapia relativamente nueva e investigacional para CDI. En la práctica clínica, suele considerarse después de que otros tratamientos han fallado repetidamente. No obstante, las terapias de restauración de microbiota (MRT) se perciben como el futuro de este enfoque, con potencial para ampliar su uso conforme aumente la evidencia de seguridad y eficacia.

Detalles prácticos del tratamiento

Modalidades de entrega

La microbiota fecal puede administrarse de varias maneras. En la actualidad, existen dos terapias de microbiota fecal aprobadas por la autoridad reguladora para uso clínico: enema y cápsulas orales. Históricamente, la colonoscopia ha sido un método habitual, y la endoscopia superior se utiliza en aquellos casos en los que no es posible realizar una colonoscopia. La vía de administración por enema permite que la microbiota alcance el colon sin cambios de ambiente en el intestino delgado, mientras que la vía oral exige que las esporas o microorganismos lleguen al colon desde el tracto gastrointestinal superior. La elección entre enema y cápsulas depende de la situación clínica, la comodidad del paciente y la disponibilidad de recursos.

Procedimiento de enema de microbiota fecal

Para la enema de microbiota viviente, no suele requerirse preparación intestinal previa como la que se realiza para una colonoscopia, ni se necesita anestesia. El procedimiento se realiza en una consulta y se administra en una única dosis tras completar un ciclo de antibióticos para CDI. El paciente adopta una posición lateral con las rodillas flexionadas hacia el abdomen. Se inserta un tubo pequeño en el recto, se aplica un poco de lubricante para facilitar la entrada y se eleva la bolsa para permitir que el contenido fluya por gravedad hacia el colon. Al finalizar, se retira el tubo y se mantiene al paciente en la misma posición durante aproximadamente 15 minutos para favorecer la retención y reducir el riesgo de pérdidas. En algunos casos, puede indicarse una medicación para disminuir la motilidad intestinal y asegurar que la trasplantación permanezca el tiempo necesario para colonizar. La duración total del proceso es de unos minutos.

Procedimiento con cápsulas orales

La pauta con cápsulas orales se inicia habitualmente una a cuatro días después de haber terminado el tratamiento antibiótico. El paciente recibe la prescripción para tomar cuatro cápsulas al día durante tres días consecutivos. Antes de la primera dosis se suele realizar un día de preparación que puede incluir ayuno y la ingesta de un laxante para facilitar la limpieza intestinal. Un esquema común usa una solución de citrato de magnesio diluida en agua, preparada para su ingesta varias horas antes de iniciar las dosis. Este laxante debe ajustarse si existen condiciones médicas como diabetes o enfermedad renal crónica, y debe hacerse bajo supervisión médica. Después de la preparación, se continúa con ingerir las cápsulas en ayunas, y se reanudan las comidas tras completar las dosis, siempre siguiendo las indicaciones profesionales. El objetivo es que el colon esté lo más claro posible para facilitar la colonización de la microbiota.

Origen y procesamiento de la microbiota para la trasplantación

Las muestras de heces para el trasplante provienen de donantes voluntarios, que son sometidos a un riguroso proceso de selección para garantizar la ausencia de infecciones o enfermedades transmisibles. Después de la recolección de la muestra (aproximadamente 50 gramos), ésta se envía a un laboratorio para su procesamiento.

Procesamiento de la muestra

Las muestras se mezclan con una solución salina estéril y se filtran para obtener una solución líquida apta para uso inmediato o para almacenamiento. Si no se utiliza de inmediato, la muestra puede congelarse para uso posterior o secarse por liofilización y emplearse en cápsulas. Estas distintas formas de procesamiento permiten adaptar la terapia a las necesidades del receptor y a la logística clínica.

Donantes y su selección

El donante de FMT puede ser una persona que conozca el receptor o, en otros casos, un donante anónimo que aporte material a un banco de donantes. Los productos de microbiota aprobados por la autoridad regulatoria se elaboran con material de donante previamente seleccionado y procesado por el fabricante. A los donantes se les exige una evaluación rigurosa para descartar infecciones y otras condiciones que podrían transmitirse.

Requisitos para donantes y posibles contraindicaciones

  • Presencia de bacterias invasivas o resistentes, incluso si están controladas en el donante, podrían representar un riesgo en un receptor con un colon comprometido.
  • Infecciones virales, incluyendo infecciones agudas y crónicas como hepatitis, VIH y COVID-19; incluso virus de Epstein-Barr podría reactivarse.
  • Parásitos intestinales.
  • Tratamiento antibiótico reciente.
  • Uso de sustancias controladas.
  • Enfermedades inflamatorias del intestino.
  • Enfermedades autoinmunes.
  • Trastornos metabólicos hereditarios.
  • Antecedentes familiares de cáncer.

Riesgos y beneficios

Beneficios relevantes para CDI

La CDI es una infección intestinal que puede proliferar cuando la microbiota está debilitada. Un microbioma adecuado ayuda a prevenir la recurrencia de CDI tras la terapia antibiótica, ya que las bacterias beneficiosas compiten con las esporas de C. difficile y facilitan una colonización saludable. Restablecer un ecosistema intestinal estable contribuye a que la mucosa se recupere y a reducir las recaídas a largo plazo.

Éxito y tasas de efectividad

Las tasas de éxito de la FMT varían según la vía de administración, pero en conjunto se reporta que la terapia logra prevenir la recurrencia de CDI en aproximadamente 80% a 95% de los casos tras el tratamiento antibiótico. Estos resultados representan un avance significativo en el manejo de CDI recurrente y destacan el papel de la microbiota como factor terapéutico central.

Posibles efectos adversos

  • Malestar gastrointestinal leve o moderado tras la intervención, incluyendo distensión, gases, náuseas, vómitos o dolor abdominal.
  • Fiebre y escalofríos en algunas personas.

Estos efectos suelen ser leves y autolimitados, resolviéndose en uno o dos días. En general, los beneficios clínicos superan estos efectos secundarios en pacientes adecuadamente seleccionados y monitorizados.

Riesgos serios y consideraciones regulatorias

Existe un riesgo remoto pero potencial de transmisión de patógenos dañinos mediante la FMT. Bacterias o virus que eran inactivos o bien controlados en el donante podrían volverse problemáticos en un receptor con condiciones subyacentes. Para mitigar este riesgo, las muestras se someten a un proceso de tamizaje y procesamiento riguroso. Aun así, no existen protocolos universalmente estandarizados para la tamización y procesamiento de todas las muestras, por lo que no es posible garantizar la seguridad absoluta de todas las terapias. Por este motivo, las autoridades reguladoras han autorizado únicamente algunos productos selectivos de microbiota fecal para uso terapéutico, con advertencias sobre el riesgo teórico de infección. Estos productos se fabrican bajo buenas prácticas de fabricación (GMP) y requieren pruebas repetidas de donantes y muestras. En el caso de las formulaciones orales, las esporas bacterianas beneficiosas se purifican para concentrar únicamente lo que es seguro y eficaz, evitando microorganismos potencialmente peligrosos.

Perspectiva clínica y decisión informada

La decisión de emplear la FMT debe ser individualizada, considerando la historia clínica del paciente, la respuesta a antibióticos y la disponibilidad de las terapias aprobadas. Aunque la FMT ofrece una alternativa efectiva para CDI recurrente, es fundamental informar al paciente sobre los beneficios, posibles efectos secundarios y riesgos, así como las opciones de tratamiento y las garantías de seguridad vigentes. La elección de la vía de administración y el plan de seguimiento deben basarse en la tolerancia del paciente, la conveniencia y la evidencia disponible sobre eficacia y seguridad, siempre dentro de un marco de cuidado clínico responsable y basado en las guías vigentes.

Vídeo sobre Trasplante de microbiota fecal: cómo y por qué

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.