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Tori mandibulares: crecimientos óseos bajo tu lengua

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El torus mandibularis, también conocido como tori dentales de la mandíbula, es un crecimiento óseo benigno que se forma en el piso de la boca, bajo la lengua. Estas protuberancias pueden presentarse de uno o ambos lados y varían en tamaño y número. Por lo general son asintomáticas y no requieren tratamiento, salvo que interfieran con la masticación, el habla o la colocación de prótesis dentales. Puede ser congénito o desarrollarse con el tiempo, y su manejo depende de la afectación funcional y la incomodidad del paciente.

Qué es y cómo se manifiesta

Definición y localización

Torus mandibularis es un crecimiento óseo que se sitúa en la zona interna de la mandíbula inferior, justo debajo de la lengua. Este tipo de crecimientos, conocidos también como tori dentales, corresponden a acumulaciones de tejido óseo que se forman en la superficie interna de la mandíbula y, en algunos casos, también pueden presentarse en el paladar como toros palatinos (torus palatinus). La ubicación típica es en el piso de la boca, por delante de la inserción de los dientes inferiores, donde el hueso se encarga de sostener la estructura dental y las funciones orales básicas.

Variabilidad clínica

La cantidad y el tamaño de los torus mandibularis pueden variar considerablemente entre las personas. Algunas personas presentan una única protuberancia, mientras que otras pueden presentar múltiples crecimientos. De igual forma, pueden observarse en un solo cuadrante de la boca o en ambos, de manera bilateral, lo que aumenta la probabilidad de que el paciente tenga torus mandibularis bilateral.

Frecuencia y distribución

Prevalencia

Las tori mandibulares son menos frecuentes que los toros palatinos. En la población adulta de Estados Unidos, se estima que afectan aproximadamente 27 de cada 1000 adultos, lo cual equivale a una prevalencia de alrededor del 2,7%. Aunque menos común que las variantes en el paladar, los torus mandibularis pueden aparecer en personas de distintas edades, estaturas y antecedentes, sin relación directa con otros trastornos sistémicos.

Bilaterabilidad y distribución por edad

Se observa que, en aproximadamente el 80% de los casos, los torus mandibularis se presentan en ambos lados de la mandíbula, es decir, de forma bilateral. En cuanto a la edad, la mayor incidencia se observa en personas >30 años, aunque pueden detectarse en etapas anteriores si la exploración dental lo permite o si el crecimiento es progresivo a lo largo de la vida.

Síntomas y causas

Síntomas comunes

En la mayoría de los casos, los torus mandibularis son asintomáticos y no causan dolor. Sin embargo, algunas personas pueden experimentar síntomas si el crecimiento es lo suficientemente grande o si entra en contacto con estructuras cercanas. Los signos y síntomas posibles incluyen:

  • Una o varias protuberancias óseas en la mandíbula inferior, bajo la lengua, que pueden presentarse de manera unilateral o bilateral.
  • Dificultad para masticar o tragar debido a la interferencia con la inserción de los dientes o con la dinámica de la mandíbula.
  • Problemas para adaptar prótesis dentales, como dentaduras o protectores bucales, por la irregularidad de la superficie de soporte.
  • Partículas de comida atrapadas alrededor de las protuberancias, lo que facilita la acumulación de placa dental y bacterias.
  • Alteraciones en el habla, si el crecimiento afecta la movilidad de la lengua o la colocación de la lengua durante la fonación.
  • Limitación rara para cerrar completamente la boca, especialmente cuando el torus es muy grande o se orienta de forma que obstruye el dentado o el movimiento maxilar.

Qué causa los torus mandibularis

Los profesionales de la salud no conocen con certeza la causa exacta de la formación de torus mandibularis. Existen, no obstante, varios factores de riesgo identificables que pueden estar asociados a su desarrollo:

Factores de riesgo

  • Bruxismo o apretar y rechinar los dientes, lo que aumenta la carga mecánica sobre la mandíbula y puede favorecer la formación de crecimientos óseos.
  • Anatomía dental y de la mandíbula, la forma de la oclusión y la estructura ósea pueden influir en la génesis de tori.
  • Densidad ósea elevada o cambios significativos en la densidad ósea, que podrían favorecer la proliferación ósea en zonas de soporte dental.
  • Deficiencias vitamínicas, algunas investigaciones sugieren que la falta de ciertas vitaminas podría contribuir a cambios en el desarrollo óseo dental.
  • Genética, antecedentes familiares de tori pueden aumentar la probabilidad de desarrollarlos.
  • Edad, la probabilidad de presentar torus mandibularis aumenta a partir de los 30 años.

Complicaciones asociadas

Impacto funcional y odontológico

Aunque no son malignos, los torus mandibularis pueden ocasionar complicaciones en algunas personas, especialmente cuando interfieren con estructuras orales o con funciones diarias. Las complicaciones más relevantes son:

  • Higiene oral dificultada, al situarse cerca de los dientes y dificultar el cepillado y el uso del hilo dental; esto puede favorecer la acumulación de placa y bacterias.
  • Interferencia con la masticación o la deglución, particularmente cuando el crecimiento es grande.
  • Afección de la dicción, por la afectación a la movilidad de la lengua o de las estructuras orales durante el habla.
  • Dolor o malestar, que puede ocurrir si los crecimientos crecen significativamente o si la mucosa que recubre los torus se irrita, por ejemplo, al usar prótesis dentales mal ajustadas o apoya bucal.

Diagnóstico y pruebas

Cómo se diagnostican

La mayor parte de los torus mandibularis se diagnostican durante exámenes dentales de rutina. El profesional de la salud oral observa la superficie interna de la mandíbula y la base de la boca, y puede documentar la ubicación, el tamaño y la forma de los crecimientos mediante fotografías para hacer un registro. En muchos casos, no se requieren pruebas adicionales para confirmar el diagnóstico.

Herramientas complementarias

En algunas situaciones, el odontólogo puede solicitar recursos de imagen para descartar otras anomalías o para planificar un tratamiento si es necesario. Las pruebas que podrían considerarse incluyen:

  • Tomografía computarizada (TC) para obtener imágenes tridimensionales del área, que permiten una valoración más detallada del grosor y la extensión de los torus.
  • Radiografías dentales convencionales para contextualizar la relación entre los torus y las estructuras dentales adyacentes.

Manejo y tratamiento

Cuándo se recomienda tratamiento

En la mayoría de los casos, no es necesario tratamiento a menos que los torus mandibularis causen dolor, interfieran con la función oral o afecten la calidad de vida del paciente. La decisión de intervenir se toma tras evaluar el impacto en la masticación, el habla, la higiene bucal y la comodidad general.

Intervención quirúrgica

Cuando la extracción de los torus está indicada, la intervención se realiza por un cirujano oral mediante un procedimiento de cirugía oral. En términos generales, el proceso incluye:

  • Anestesia local para adormecer la zona; en muchos casos se ofrece la sedación para aumentar el confort del paciente durante el procedimiento.
  • Apertura de la encía mediante una incisión para exponer el crecimiento óseo.
  • Remoción de los torus y, si procede, hueso sobrante para alisar la superficie de apoyo.
  • Cierre de la incisión con suturas para facilitar la cicatrización.

Complicaciones de la cirugía

Las complicaciones tras la retirada de un torus mandibularis son poco frecuentes, pero pueden ocurrir. Entre ellas destacan:

  • Sangrado excesivo
  • Infección de la zona quirúrgica
  • Hinchazón que persiste más de unos pocos días
  • Reacción alérgica o adversa a la anestesia, aunque es poco común

Recuperación y cuidados posoperatorios

La recuperación después de la extracción de torus mandibular puede durar hasta cuatro semanas, y en algunas personas más tiempo, dependiendo del tamaño del crecimiento y del alcance de la intervención. En general, se observa una mejoría de la comodidad en las primeras una o dos semanas.

Durante la convalecencia, se recomienda:

  • Tomar los medicamentos según indicación para controlar dolor o prevenir infecciones.
  • Evitar alimentos duros o crujientes que irriten la zona operada.
  • Consumir alimentos blandos, como purés, yogur, pudín, puré de manzana y pastas, que no irriten la herida.
  • Utilizar enjuague bucal antibacterial diariamente para mantener la zona limpia y favorecer la cicatrización.

Perspectivas y pronóstico

Qué esperar a largo plazo

En la mayoría de las personas con torus mandibularis, no es necesario realizar ningún tratamiento. La extracción solamente se recomienda si los crecimientos interfieren con la función oral o la calidad de vida. Si ya existe un diagnóstico de torus mandibularis, es importante comunicarlo a la atención odontológica para confirmar la naturaleza de la lesión y monitorizar cualquier crecimiento en el tiempo.

¿Pueden reducirse o desaparecer?

Los torus mandibularis no se reducen de forma natural; tienden a mantenerse estables o aumentar con el tiempo, pero no suelen disminuir espontáneamente. Si se llega a intervenir, la posibilidad de recurrencia existe; por ello, es fundamental abordar posibles factores que favorezcan su crecimiento, como el bruxismo, para reducir la probabilidad de nueva formación tras la cirugía.

Prevención y vigilancia

¿Se puede prevenir?

No hay una forma conocida de prevenir la formación de torus mandibularis, ya que las causas exactas no están completamente claras. Aun así, la vigilancia regular por parte de un profesional de la odontología es útil. Si se detectan crecimientos óseos en el piso de la boca, el dentista puede monitorizarlos para asegurar que no evolucionen hacia complicaciones significativas.

Vivir con torus mandibularis

Cuándo buscar atención

Debes consultar a tu dentista o profesional de la salud oral ante cualquier hallazgo anormal en la boca o si notas cualquier cambio en la amplitud de los crecimientos. El equipo de salud puede confirmar el diagnóstico, descartar otras condiciones y orientar sobre las opciones de manejo.

Señales de alerta que requieren revisión

  • Si los crecimientos se multipliquen o aumenten de tamaño.
  • Si el tejido que recubre los torus se enrojece o se irrita con facilidad.
  • Si aparece dolor o malestar significativo.
  • Si los torus interfieren con la masticación o la deglución.
  • Si hay dificultad para hablar.

Preguntas frecuentes

¿Son cancerosos los torus mandibularis?

No. Los torus mandibularis no son cancerosos ni precancerosos. Su presencia no aumenta la probabilidad de desarrollar cáncer oral en el futuro.

¿Debería preocuparme por ellos?

En general, no provocan preocupación, ya que no son dañinos, contagiosos ni tumorales. No obstante, si se presentan complicaciones o molestias, es importante consultar con un profesional para evaluar la necesidad de intervención y las posibles opciones de tratamiento.

Qué hacer si se presentan complicaciones

Si aparecen complicaciones, el especialista puede discutir las opciones de tratamiento disponibles, que pueden incluir la cirugía para eliminar los torus y restaurar la función oral. En casos de intervención, podría derivarse a un cirujano oral para una evaluación más detallada y un plan terapéutico adecuado.

Vídeo sobre Tori mandibulares: crecimientos óseos bajo tu lengua

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.