Todo sobre el lavado de manos: cuándo enjabonarse y cómo hacerlo correctamente.
El lavado de manos es una medida básica de higiene destinada a eliminar gérmenes de las manos y, con ello, reducir la transmisión de infecciones. Un lavado adecuado, realizado en el momento correcto y con la técnica adecuada, puede prevenir enfermedades diarreicas y respiratorias, así como cuidar la salud de quienes nos rodean. Este artículo describe qué implica el lavado de manos, cuánto tiempo debe durar, los pasos esenciales, ocasiones clave para lavarlas y consideraciones sobre productos como jabones y desinfectantes.
Qué es el lavado de manos y por qué es crucial
El lavado de manos consiste en limpiar las manos con agua corriente y jabón y secarlas después. No se trata solo de saber que hay que hacerlo, sino de realizarlo correctamente cada vez que sea necesario. Las manos pueden convertirse en una vía de entrada para los gérmenes cuando se tocan superficies contaminadas y, posteriormente, se llevan esas manos a los ojos, la nariz o la boca. Cambiar esa ruta de transmisión mediante un lavado correcto tiene un impacto directo en la salud personal y comunitaria.
La evidencia sugiere que mantener las manos limpias puede evitar aproximadamente 1 de cada 3 enfermedades diarreicas y 1 de cada 5 infecciones respiratorias. Dado que los gérmenes están presentes en numerosos entornos, desde la cocina hasta superficies públicas, el lavado de manos se convierte en una barrera simple, asequible y eficaz para reducir la carga de enfermedades en la población.
Una metáfora útil para entender el papel del lavado de manos es imaginar las manos como un “autobús” que transporta gérmenes desde superficies contaminadas hacia las zonas de entrada del cuerpo. Si se lava, ese autobús se desvia de los puntos de entrada y los gérmenes quedan eliminados o reducidos en la medida en que se enjuagan y se eliminan durante el proceso de lavado.
Cuánto tiempo debe durar el lavado y qué tan frecuente debe hacerse
Para que el lavado de manos sea efectivo, es fundamental dedicar el tiempo suficiente y realizar los movimientos adecuados. La recomendación central es lavar las manos durante al menos 20 segundos con jabón y agua corriente. Aunque parezca suficiente, en la vida cotidiana la prisa puede hacer que este tiempo se reduzca, lo que disminuye la eficacia del lavado. Un modo práctico de comprobarlo es cronometrarse o intentar cantar dos veces la canción de “Feliz cumpleaños” a un ritmo normal; ese lapso de tiempo suele equivaler a unos 20 segundos aproximadamente.
El objetivo es que el tiempo de lavado permita una limpieza sostenida y suficiente para deshacerte de la mayor cantidad posible de gérmenes. Con un tiempo adecuado, la fricción de frotar las manos, las superficies y las uñas ayuda a desprender polvo, suciedad y microorganismos adheridos a la piel.
Pasos esenciales para un lavado de manos correcto
La secuencia recomendada es la siguiente, con especial atención a las áreas que suelen quedar desprotegidas. Emplea agua limpia para iniciar, aplica jabón y realiza movimientos completos durante el tiempo indicado, enjuaga y seca. Al finalizar, evita volver a contaminar las manos tocando superficies con las manos aún mojadas.
- Humedecer las manos. Mojar las manos con agua limpia ( tibia o fría, según prefieras). Cierra el grifo con el codo o con una toalla de papel para evitar contaminar las manos recién lavadas.
- Aplicar jabón. Genera espuma y frota las manos entre sí durante al menos 20 segundos. No olvides cubrir muñecas, la parte superior de la mano, el dorso, el espacio entre los dedos, y debajo de las uñas. Esta fricción es clave para liberar y eliminar gérmenes adheridos a la piel.
- Enjuagar. Enjuaga con agua corriente para eliminar la crema de jabón y los gérmenes disueltos. Asegúrate de que no quede residuo de jabón en la piel, ya que el jabón residual puede irritar la piel en algunas personas.
- Secar y evitar la recontaminación. Cierra el grifo usando el codo o una toalla de papel para evitar que las manos mojadas toquen la manija del grifo. Usa una toalla limpia para secarte completamente las manos; la piel seca reduce la posibilidad de que los gérmenes sobrevivan en la superficie de la piel.
- Protección adicional. Si es posible, aplica una crema emoliente después del lavado para mantener la barrera cutánea y prevenir la sequedad, especialmente si lavarse las manos es una actividad frecuente para ti.
Situaciones clave para lavarse las manos: pautas FACES
Para recordar cuándo es especialmente importante realizar un lavado de manos, se usa la pauta FACES, que agrupa diferentes contextos. Cada letra representa un área de acción y un conjunto de situaciones en las que conviene lavarse las manos para reducir el riesgo de contagio.
- F - Alimentos (Food): el lavado antes de comer, antes y después de preparar alimentos, y después de manipular carnes crudas, ayuda a evitar que los gérmenes lleguen a la boca y al interior del cuerpo. También es crucial después de limpiar superficies de la cocina o desechar basura para eliminar residuos de limpiadores químicos.
- A - Animales (Animals): tras tocar mascotas, especialmente si se está cocinando o manipulando alimentos; al manipular comida para mascotas o animales no domésticos; al limpiar jaulas o espacios ocupados por animales.
- C - Cuidado (Caregiving): al cuidar de alguien que esté enfermo, al cambiar un pañal, al ayudar a alguien a limpiarse después de usar el inodoro, etc. El objetivo es reducir la transmisión de gérmenes que podrían afectarte o a la persona cuidada.
- E - Exposición a fluidos (Exposure to bodily fluids): tras usar el baño, al toser o estornudar, al sonarse la nariz, al limpiar vómitos o diarrea (propios o ajenos), y antes y después de limpiar o vendar una herida.
- S - Situaciones especiales (Special situations): cuando no haya agua y jabón disponibles, o tras tocar objetos compartidos en el trabajo (teclados, equipos), al regresar a casa desde un lugar público o al estar al aire libre. También se recomienda seguir las directrices laborales sobre higiene de manos y uso de guantes cuando corresponda.
Si tienes dudas sobre cuándo lavar o con qué frecuencia hacerlo en tu situación particular, consulta con un profesional de la salud. Las recomendaciones pueden adaptarse a tu historial médico, a las necesidades de tu familia y a tu entorno laboral.
¿Es necesario usar jabón antibacteriano?
No. Con la mayoría de las personas, basta con jabón y agua para eliminar gérmenes y sustancias perjudiciales. No hay pruebas concluyentes de que el jabón antibacteriano ofrezca una protección superior frente a las enfermedades para la población general. En contextos específicos, como ciertos entornos sanitarios, pueden seguirse pautas distintas, pero para el uso doméstico, el jabón regular es adecuado.
¿Se puede usar gel de ducha como jabón de manos?
Sí. Cualquier tipo de jabón sirve para eliminar gérmenes de las manos, siempre que se sigan los pasos anteriores. No obstante, algunos geles de ducha pueden contener fragancias fuertes que persisten en la piel después del lavado, por lo que podrían resultar irritantes para algunas personas.
¿Se puede usar desinfectante de manos en lugar del lavado con agua y jabón?
La respuesta depende de la situación. Cada método tiene particularidades. En general, el jabón y el agua son más eficaces para eliminar ciertos gérmenes y sustancias, y pueden eliminar contaminantes como pesticidas o metales pesados en ciertas circunstancias, además de la suciedad visible. En particular, el lavado con agua y jabón es superior para ciertos patógenos que pueden causar enfermedades graves, como norovirus o Clostridioides difficile.
El desinfectante de manos puede ser útil en las siguientes situaciones:
- Cuando se está de visita en un hospital o residencia y se necesita una limpieza rápida antes y después de la interacción; si se trata de un caso particular de infección, es posible que se recomiende el lavado con agua y jabón.
- Cuando no hay acceso inmediato a agua y jabón; en ese caso, se debe utilizar desinfectante y luego laven las manos con agua y jabón tan pronto como sea posible.
- Para niños pequeños que pueden no completar una técnica de lavado con agua y jabón de manera fiable; el desinfectante es una opción práctica cuando hay supervisión y se mantiene fuera del alcance de los niños para evitar la ingestión.
Si se utiliza desinfectante, asegúrate de que contenga al menos 60% de alcohol etílico o 70% de alcohol isopropílico para lograr una reducción adecuada de gérmenes, incluido el virus que causa la COVID-19.
¿Puede ser perjudicial lavarse las manos con demasiada frecuencia?
La frecuencia excesiva del lavado de manos puede tener efectos adversos en la piel y la comodidad, especialmente si se realiza de forma repetida durante largos periodos sin medidas de cuidado de la piel.Los posibles efectos incluyen:
- Eliminación de aceites naturales de la piel y de bacterias beneficiosas, lo que puede debilitar la barrera cutánea.
- Aparición de sequedad, grietas o fisuras que facilitan la entrada de gérmenes.
- Posibles brotes de eczema o irritación cutánea en personas con dermatitis, o irritación de la piel por contacto.
Si se necesita lavar las manos con mucha frecuencia por motivos laborales u otros, puede ser útil usar una crema hidratante o emoliente para calmar la piel. En casos de irritación persistente, consulta con un profesional de la salud para recibir recomendaciones sobre el cuidado de la piel y posibles medidas para prevenir molestias o complicaciones.
Consejos prácticos para la vida diaria
- Programa y hábitos: reserva momentos concretos para lavarte las manos: antes de comer, después de ir al baño, al regresar a casa, tras tocar basura, entre tareas en la cocina, y tras contactarte con superficies sucias o de alto tránsito social (por ejemplo, manijas de puertas, botones de ascensor). Si estás en entornos con alto riesgo de gérmenes, sigue las pautas de tu lugar de trabajo o de atención sanitaria.
- Vigila la piel: si notas resequedad intensa, usa crema emoliente tras el lavado y, si es necesario, consulta a un profesional de salud para recomendaciones personalizadas; evita irritantes y fragancias potencialmente irritantes durante episodios de queja cutánea.
- Control del tiempo: para asegurar que se alcanza el mínimo de 20 segundos, considera usar un temporizador suave o una canción breve para guiar la duración del lavado.
- Encadenamiento de hábitos: integra el lavado de manos con la rutina diaria, de modo que se convierta en una parte automática de las actividades, sin depender de la motivación momentánea.
- Entornos sin agua disponible: si no hay agua disponible, utiliza desinfectante de manos con la concentración adecuada y, en cuanto puedas, realiza el lavado con agua y jabón para asegurar una limpieza completa de la piel y de residuos.
Si tienes dudas sobre cuándo o con qué frecuencia lavarte las manos, o sobre qué productos usar en tu caso particular (por ejemplo, si padeces eczema o dermatitis), es conveniente consultar con un profesional de la salud. Las recomendaciones pueden adaptarse a tu situación específica, incluyendo tu historial médico, las necesidades de tu familia y tu entorno laboral.
Vídeo sobre Todo sobre el lavado de manos: cuándo enjabonarse y cómo hacerlo correctamente.
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.