Testosterona baja en mujeres: causas, síntomas y tratamiento
La testosterona es una hormona androgénica presente en hombres y mujeres, aunque en la mujer se ubica en niveles mucho más bajos. Sus niveles tienden a disminuir con la edad y pueden verse afectados por condiciones médicas o intervenciones quirúrgicas. El diagnóstico se realiza mediante un análisis de sangre y la decisión de tratamiento se toma basándose en síntomas y resultados de laboratorio.
Qué es la testosterona baja en mujeres
La testosterona es una hormona clave en la regulación de varias funciones en el cuerpo femenino. Aunque su concentración es menor que en los hombres, desempeña roles importantes en aspectos como la libido, la salud ósea y muscular, el estado de ánimo y la energía, así como la función menstrual y la fertilidad. Los efectos exactos de la testosterona en las mujeres no se comprenden por completo, y muchos tratamientos no están ampliamente estudiados ni regulados. Por ello, la decisión de manejar o tratar una posible baja de testosterona debe ser individualizada, basada en la evaluación clínica y en las pruebas de laboratorio.
La producción de testosterona en la mujer proviene principalmente de los ovarios y de las glándulas suprarrenales, con otras células y tejidos aportando una contribución menor. Un equilibrio adecuado de testosterona y de otras hormonas sexuales es esencial para mantener la salud general y el bienestar. Las modificaciones en estos niveles pueden influir en el funcionamiento de otras hormonas sexuales, con efectos potencialmente relevantes para la salud y la calidad de vida.
Síntomas y causas
Síntomas
La baja de testosterona en la mujer se evalúa frente a un conjunto de signos y síntomas. La presencia de estas señales puede indicar la necesidad de una valoración clínica y de pruebas de laboratorio, pero no debe interpretarse de forma aislada sin atención profesional. Los signos más frecuentes incluyen:
- Bajo deseo sexual o disminución de la libido (hipogonadismo).
- Fatiga persistente y menor energía.
- Pérdida de fuerza muscular y menor tono físico.
- Infertilidad o dificultad para concebir.
- Ciclo menstrual irregular o cambios en la regularidad.
- Sequedad vaginal o molestias durante las relaciones sexuales.
- Estado de ánimo deprimido o ansiedad.
- Afecciones en el cabello, como adelgazamiento o caída.
- Piel más seca y/o aspecto de piel más frágil.
- Dificultades para dormir o insomnio.
Causas
Las causas de una baja de testosterona en la mujer pueden ser diversas y, a menudo, multifactoriales. Entre las circunstancias que pueden contribuir se encuentran:
- Envejecimiento y, especialmente, la transición hacia la menopausia, en la que los niveles de testosterona suelen disminuir con el paso del tiempo.
- Extirpación de los ovarios (ooforectomía), ya que los ovarios son responsables de aproximadamente la mitad de la producción de testosterona en la mujer.
- Otras condiciones que pueden reducir la producción hormonal, como:
- Síndrome de Turner (una condición genética en la que los ovarios no se desarrollan adecuadamente).
- Tumor en la glándula pituitaria.
- Chemoterapia o tratamientos de radiación en áreas que afectan a la función ovárica o suprarrenal.
- Insuficiencia ovárica o suprarrenal.
- Malnutrición o desnutrición severa.
- Hiperprolactinemia (niveles elevados de prolactina).
- Amenorrea hipotalámica (pérdida de la menstruación por estrés extremo, pérdida de peso o ejercicio excesivo).
- Menopausia prematura (antes de los 40 años).
- Medicamentos que pueden disminuir la testosterona, como:
- Anticonceptivos hormonales.
- Corticosteroides.
- Medicamentos antiandrógenos.
- Terapia de estrógenos orales.
- Opioides.
- Factores genéticos que pueden interferir con la capacidad del cuerpo para producir o procesar DHEA y DHEA-S, precursores de la testosterona.
Diagnóstico y pruebas
Cómo se diagnostica la baja de testosterona
El proceso diagnóstico suele comenzar con una exploración física y una revisión detallada de los síntomas y antecedentes médicos. Es común solicitar pruebas de laboratorio para evaluar los niveles hormonales. El reconocimiento de una baja de testosterona es a menudo complejo, ya que sus síntomas pueden solaparse con otras condiciones, como depresión, trastornos tiroideos o anemia. El resultado de la prueba de sangre puede variar según el momento en que se tome, debido a que las hormonas fluctúan a lo largo del ciclo menstrual y entre la mañana y la noche. Si la mujer aún tiene período, existe una ventana específica del ciclo en la que la medición es más informativa.
Qué nivel debe tener la testosterona
Los valores de referencia para testosterona en mujeres dependen de la edad. Los niveles tienden a disminuir con la edad; por ello, no hay un único valor “normal” universal. Los médicos evalúan los resultados no de forma aislada, sino en el contexto de la edad, los síntomas y otros marcadores de laboratorio. Esta interpretación contextual es clave para evitar diagnósticos erróneos o atribuiciones inadecuadas de causa.
Manejo y tratamiento
Opciones de tratamiento
El manejo de la baja de testosterona en mujeres es un tema con debate, debido a la limitada investigación disponible en población femenina. La FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos) no ha aprobado tratamientos específicos de testosterona para mujeres. Dado que no existe un estándar inequívoco, algunos médicos adaptan enfoques que, en hombres, serían más habituales, lo que puede resultar inapropiado dada la menor dosis necesaria en mujeres. Las distintas formas de administración que se han considerado incluyen:
- Inyecciones
- Pellets o implantes subcutáneos
- Cremas
- Parches
- Geles
- Píldoras o cápsulas
Otra vía que se ha considerado es la administración de DHEA, un precursor de la testosterona, con el objetivo de favorecer la producción endógena de testosterona. El DHEA está disponible sin receta en algunos lugares, pero no está regulado por la FDA.
Riesgos y consideraciones
Si se decide iniciar una terapia de testosterona, es imprescindible un monitoreo estrecho para detectar efectos adversos. Entre los posibles efectos secundarios se encuentran:
- Acné
- Calvicie de patrón masculino
- Aumento del vello corporal o facial
- Voz más profunda
- Agrandamiento del clítoris
Además de estos efectos, deben discutirse de forma individualizada los riesgos y beneficios de cada opción de tratamiento. Muchas sociedades médicas y profesionales de la salud recomiendan no iniciar tratamiento de testosterona en mujeres a menos que se cumplan criterios específicos y bien establecidos, evaluando cuidadosamente la relación entre síntomas, efectos potenciales y la evidencia disponible.
Vivir con ello
Cuándo acudir al profesional de la salud
Si se presentan síntomas compatibles con una baja de testosterona, es apropiado consultar a un profesional de la salud. Aunque la relación entre la testosterona y sus efectos no está completamente aclarada, una evaluación clínica y una batería de pruebas pueden ayudar a identificar la causa subyacente y orientar un plan de manejo adecuado. El objetivo es aliviar síntomas y optimizar la salud general, evitando intervenciones innecesarias y favoreciendo decisiones informadas y personalizadas.
Vídeo sobre Testosterona baja en mujeres: causas, síntomas y tratamiento
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.