Terapeuta sexual: qué hace y cuándo acudir a uno
Un/a terapeuta sexual es un profesional de la salud autorizado para ayudar a abordar obstáculos emocionales o psicológicos que influyen en la sexualidad. Puede ser trabajador social, médico o psicólogo, siempre con formación especializada en salud sexual y en problemas sexuales. Su objetivo es acompañar a personas o a parejas para mejorar su vida sexual, enfrentando la ansiedad de rendimiento, los problemas de intimidad y otros aspectos relacionados mediante enfoques basados en la evidencia.
¿Qué es un/a terapeuta sexual?
Un/a terapeuta sexual es un profesional licenciado que se especializa en aspectos emocionales y psíquicos vinculados a la sexualidad. Su formación, aunque procede de distintos ámbitos de la salud (trabajo social, medicina, psicología, entre otros), incluye capacitación específica en salud sexual y en problemas sexuales para poder evaluar y tratar situaciones relevantes para la vida sexual de las personas.
Este profesional puede trabajar con personas de forma individual o con parejas. Su objetivo principal es ayudar a resolver dificultades sexuales que tengan origen o continuidad en factores psicológicos, emocionales o relacionales, fomentando un entorno de apoyo, sin juicios y seguro para la exploración de lo que ocurre en la sexualidad.
Qué hace un/a terapeuta sexual
Enfoques y tratamientos empleados
Los terapeutas sexuales utilizan un conjunto de enfoques basados en la evidencia para facilitar la mejora de la vida sexual de las personas. En primer lugar, la psicoterapia (conocida comúnmente como terapia de conversación) es el pilar más habitual, ya que permite explorar sentimientos, pensamientos y conductas relacionados con la sexualidad. Entre las modalidades de psicoterapia que pueden emplearse se encuentran:
- Terapia cognitivo-conductual (CBT), enfocada en identificar y modificar patrones de pensamiento y conductas que dificultan la experiencia sexual.
- Terapia basada en las emociones, que ayuda a comprender y gestionar las emociones que influyen en el deseo, la excitación o la intimidad.
- Intervenciones basadas en la atención plena, que pueden favorecer la presencia en el momento y reducir la ansiedad relacionada con la sexualidad.
- Técnicas de comunicación en pareja, para mejorar el diálogo sobre sexo e intimidad, así como la resolución de conflictos.
Además de la psicoterapia, los terapeutas sexuales trabajan en un marco de confidencialidad y respeto a la privacidad, que es una pieza central de su código ético. La confianza entre el/la profesional y la persona o la pareja es fundamental para avanzar en el tratamiento y obtener beneficios reales.
¿Qué puede tratar un/a terapeuta sexual?
La actividad sexual es una experiencia compleja que integra componentes emocionales, mentales y físicos. Cuando surgen dificultades, pueden afectar la calidad de vida, el bienestar físico y la satisfacción de la relación. Los terapeutas sexuales abordan una diversidad de problemas que se vinculan con el ciclo de la respuesta sexual, descrito a continuación.
La rueda de la respuesta sexual se divide en cuatro fases: deseo, excitación, orgasmo y resolución. Las dificultades pueden presentarse en cualquier punto de este ciclo, y el objetivo de la intervención es comprender la respuesta individual para mejorar la experiencia y, cuando corresponde, identificar causas subyacentes no resueltas.
- Falta de deseo o disminución del interés sexual.
- Falta de excitación o de respuesta de excitación ante estímulos sexuales.
- Dificultad para alcanzar el orgasmo (anorgasmia) o para mantener la intensidad suficiente.
- Dolor durante el sexo (dispareunia), que puede incluir condiciones como la vaginismo.
- Dificultad para lograr o mantener una erección (disfunción eréctil).
- Eyaculación precoz, eyaculación retardada u otra disfunción eyaculatoria.
Además de estos trastornos, un/a terapeuta sexual puede ayudar con una serie de desafíos y temáticas que impactan en la sexualidad, tales como:
- Educación sexual y corrección de conceptos erróneos o mitos.
- Trauma sexual y su procesamiento para reducir su impacto en la vida sexual actual.
- Sentimientos de ansiedad, miedo o vergüenza relacionados con el sexo.
- Cuestiones derivadas de valores culturales, religiosos y sociales sobre la sexualidad.
- Mejorar la comunicación sobre sexo e intimidad entre las personas y sus parejas.
- Desacuerdo o desfase de deseo entre parejas (desalineación de deseo sexual).
- Problemas de relación que emergen a raíz de dificultades sexuales.
- Mala imagen corporal y su relación con la sexualidad.
- Cómo afrontar ITS (infecciones de transmisión sexual) y vivir con ellas.
- Trastorno hipersexual (conocido como sexaholicismo) y otros patrones de conducta sexual excesiva.
- Adicción a pornografía y su impacto en la sexualidad diaria.
Qué sucede durante una sesión de terapia sexual
Durante las sesiones, el/la terapeuta sexual trabaja junto contigo para identificar y modificar pensamientos y conductas que interfieren en tu vida sexual. Puedes acudir de forma individual o acompañado/a por tu pareja o parejas. El proceso implica una exploración cuidadosa de tu historia de salud y sexualidad, así como de tus creencias, educación recibida y preocupaciones actuales.
El profesional puede preguntarte sobre:
- Historia de salud y antecedentes sexuales.
- Educación sexual recibida y posibles conceptos erróneos.
- Creencias sobre la sexualidad y las situaciones concretas que te preocupan.
- Problemas sexuales específicos que quieras abordar.
Reconocer que hablar de sexo puede resultar incómodo es parte del trabajo terapéutico. Los terapeutas sexuales se esfuerzan por crear un ambiente cómodo y seguro, dado que la conversación es el eje principal de la psicoterapia. Para aprovechar al máximo la terapia, es importante que seas participativo/a y que confíes en la relación terapéutica, ya que la confianza entre tú y el/la terapeuta facilita el progreso.
En muchos casos, se asignarán tareas o “deberes” para realizar entre sesiones. Estas actividades, que se realizan en la privacidad del hogar, pueden incluir ejercicios prácticos, simulaciones o prácticas para fortalecer la confianza y la intimidad, ya sea contigo mismo/a o con tu(s) pareja(s).
Es imprescindible destacar que las sesiones de terapia sexual no implican contacto físico entre tú y el/la terapeuta. Si en algún momento te incomoda algún aspecto de la terapia, puedes comunicarlo abiertamente o decidir dejar de ver al profesional y presentar la queja correspondiente.
¿Terapeuta sexual vs. consejero sexual?
Ambos roles requieren certificación y formación específica, y suelen estar acreditados a través de la AASECT (Asociación Americana de Educadores, Consejeros y Terapeutas de Sexualidad). Aunque comparten una base amplia en educación sexual, se diferencian en su enfoque y herramientas:
- Terapeuta sexual: utiliza la psicoterapia (terapia de conversación) para abordar las cuestiones sexuales, ya sean simples o complejas. Su intervención se centra en explorar, comprender y modificar procesos mentales y emocionales que influyen en la sexualidad de manera sostenida.
- Consejero sexual: adopta un enfoque más centrado en la educación y en la aplicación de técnicas para abordar problemas a corto plazo. Proporciona herramientas prácticas y estrategias para afrontar dificultades sexuales inmediatas o puntuales.
Cómo convertirse en terapeuta sexual
Para dedicarse profesionalmente a la terapia sexual, se requieren varios peldaños formativos y prácticos que aseguren la competencia clínica y ética en el manejo de estos temas sensibles.
- Completar una educación de pregrado en una disciplina universitaria, culminando con un título de Licenciatura.
- Obtener un grado avanzado (maestría o doctorado) que, además de la formación clínica, incluya capacitación en psicoterapia y, como mínimo, 90 horas de cursos académicos en educación sexual.
- Contar con una licencia asociada en el estado donde se ejercerá la sexoterapia.
¿Cuánto tiempo lleva convertirse en terapeuta sexual?
La trayectoria típica para obtener la certificación en este campo suele requerir, como mínimo, nueve años de formación y experiencia. Este periodo abarca la educación de pregrado, la obtención de un grado avanzado con la formación clínica correspondiente y la acumulación de experiencia clínica posgrado necesaria para desarrollar habilidades terapéuticas efectivas y adecuadas para trabajar con temas de sexualidad.
Vídeo sobre Terapeuta sexual: qué hace y cuándo acudir a uno
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.