Sistema lagrimal (aparato lagrimal): Función y anatomía
El aparato lagrimal es el conjunto de glándulas, sacos y conductos que producen y drenan las lágrimas de cada ojo. Su función principal es mantener la superficie ocular lubricada, protegida y limpia, al tiempo que facilita la eliminación de cuerpos extraños. Este texto detalla la anatomía básica, la función del sistema lagrimal, las condiciones más frecuentes que pueden afectarlo y recomendaciones prácticas para su cuidado y vigilancia clínica.
Función
Qué hace el sistema lagrimal
El sistema lagrimal funciona como un sistema de riego automático para el ojo. En lugar de rociadores, hay glándulas y conductos que trabajan juntos para mover el líquido lagrimal por la superficie ocular.
Producción y distribución de lágrimas: el ojo genera lágrimas para protegerse. Estas lágrimas humedecen tejidos como la conjuntiva y la córnea, además de ayudar a eliminar materiales extraños, como alérgenos o polvo, que pueden entrar en el ojo. El nervio facial, también conocido como el séptimo nervio craneal, regula los músculos de la cara y del ojo que empujan las lágrimas hacia dentro y fuera del ojo durante el parpadeo.
Composición de las lágrimas: las lágrimas se producen principalmente en las glándulas lagrimales, situadas en la región superior y externa de cada ojo, y están formadas principalmente por agua salada. Al parpadear, este líquido recorre la superficie ocular y se mezcla con una porción de aceite proveniente de las glándulas de Meibomio, lo que ayuda a evitar que el agua se evapore demasiado rápido.
El aceite lagrimal tiende a permanecer en el borde del párpado, lo que ayuda a que las lágrimas no se escurran desbordadamente hacia las pestañas. Este equilibrio entre agua y grasa permite que las lágrimas permanezcan en contacto con la superficie ocular el tiempo necesario para su protección y lubricación.
Una vez que las lágrimas han ejercido su función de lubricación y limpieza, las lágrimas excedentes se drenan hacia las vías lagrimales, que llevan el líquido hacia la parte posterior de la nariz. Por eso, cuando lloras, puedes sentir la nariz más congestionada o el goteo por la garganta: el exceso de lágrimas está haciendo su recorrido natural por las vías lagrimales.
Anatomía
Componentes del sistema lagrimal
- Glándulas lagrimales: situadas detrás de la esquina superior externa de cada ojo, producen la solución salada que se convierte en lágrimas. Cada glándula tiene aproximadamente el tamaño de una almendra.
- Glándulas de Meibomio: ubicadas en los márgenes de los párpados, producen una capa grasa que se mezcla con el agua de las glándulas lagrimales para formar la lágrima final. Esta capa grasa ayuda a que el agua se adhiera a la superficie ocular y evita su evaporación excesiva.
- Puncta lagrimal: son las aberturas por las que se drenan las lágrimas desde los ojos. En cada párpado superior e inferior, en la cara interna cerca de la nariz, se encuentra un punctum; al parpadear, funcionan como válvulas que permiten evacuar las lágrimas usadas.
- Sacos lagrimales: se localizan en la esquina interna del ojo y actúan como reservorios temporales para las lágrimas que han dejado el ojo, permitiendo que no se acumulen de forma continua en los conductos lagrimales.
- Conductos nasolagrimales (conductos nasolacrimal): permiten que las lágrimas que han pasado por los puncta y los sacos lagrimales drenen hacia la parte posterior de la nariz, conectando el sistema lagrimal con la cavidad nasal.
Condiciones y trastornos
Trastornos más comunes
- Ojos secos: afección en la que la lágrima no ofrece suficiente lubricación o tiene una composición desequilibrada, lo que provoca sequedad ocular, irritación y malestar.
- Ojos llorosos (epífora): lagrimeo excesivo sin relación directa con la sequedad o la irritación evidente, a veces por un desequilibrio en la producción de lágrimas o por obstrucción de vías lagrimales.
- Obstrucción de los conductos nasolagrimales: bloqueo en la vía de drenaje de lágrimas, que provoca acumulación de lágrimas y possible inflamación o infección de la vía lagrimal.
- Dacrioadenitis: inflamación de la glándula lagrimal, con dolor, enrojecimiento y posible aumento de volumen en la zona externa del ojo.
- Dacriocistitis: inflamación del saco lagrimal, que puede causar dolor, enrojecimiento y secreción en la esquina interna del ojo, y puede requerir manejo médico específico.
Señales y síntomas
Qué signos observar
- Ojos secos frecuentes o sensación de arenilla, quemazón o irritación en la superficie ocular.
- Lagrimeo excesivo, especialmente cuando no hay una causa aparente, seguido de sensación de pesadez en los párpados o visión borrosa temporal.
- Congestión nasal o goteo asociado a la salida de lágrimas hacia la nariz, particularmente tras llorar.
- Sensación de dolor, dolor ligero al tacto o molestias en la zona de la glándula lagrimal o el saco lagrimal.
- Quedarse con lágrimas que no drenan adecuadamente, lo que puede indicar una obstrucción de los conductos nasolagrimales.
- Cambios en la visión, sensación de vista borrosa temporal, o necesidad de parpadear con frecuencia para mejorar la claridad visual.
Si nota alguno de estos cambios, es recomendable consultar a un especialista en cuidado ocular. Un desequilibrio en cualquier parte del sistema lagrimal puede afectar al conjunto, y un diagnóstico temprano facilita un manejo adecuado.
Cuidados
Cómo cuidar el sistema lagrimal
Para preservar la salud ocular y la función del sistema lagrimal, se recomiendan prácticas de revisión y protección regular:
- Realizar exámenes oculares periódicos: afirman la visión y la salud general de los ojos, incluyendo la evaluación del estado de la lágrima y de las vías lagrimales.
- Informar cambios en la visión: si se observan alteraciones, como sequedad, lagrimeo inusual, visión borrosa o dolor ocular, se debe comunicar al profesional de la salud visual para una revisión detallada.
- Revisión de corrección óptica: si se usan gafas o lentes de contacto, mantener las revisiones periódicas para ajustar la prescripción y garantizar el confort y la seguridad visual.
- Control de condiciones sistémicas: en condiciones como la diabetes, es especialmente importante realizar evaluaciones oculares al menos una vez al año, ya que estas condiciones pueden afectar el sistema lagrimal y la salud ocular en general.
- Protección ocular: usar protección adecuada para deportes o actividades que puedan provocar traumatismo ocular, con el fin de evitar daños que afecten al sistema lagrimal y la superficie ocular.
En conjunto, el cuidado del sistema lagrimal implica una combinación de vigilancia regular, reconocimiento de síntomas y medidas preventivas para mantener una lubricación adecuada, una buena higiene ocular y una adecuada mecánica de drenaje de lágrimas. Si se identifica un trastorno, el manejo debe ser dirigido por un profesional de la salud visual, quien puede indicar tratamientos apropiados según la causa específica.
Vídeo sobre Sistema lagrimal (aparato lagrimal): Función y anatomía
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.