Síndrome de Leigh (enfermedad de Leigh): Causas y Síntomas
La enfermedad de Leigh (también llamada Leigh’s disease) es una afección genética rara que afecta principalmente al sistema nervioso central. En los primeros meses de vida, un bebé puede parecer sano, pero con el tiempo las células del sistema nervioso comienzan a fallar. Los signos suelen aparecer entre los 3 meses y los 2 años y pueden incluir problemas para alimentarse, convulsiones y llanto persistente. No tiene cura y la evolución suele ser grave. En algunos casos menos frecuentes, la enfermedad puede presentarse durante la adolescencia o la adultez.
Qué son las enfermedades mitocondriales
Las mitocondrias son las centrales energéticas de las células, responsables de convertir la energía de los nutrientes en una molécula llamada ATP, que alimenta a las células. Casi todas las células, salvo los glóbulos rojos, contienen mitocondrias. Las enfermedades mitocondriales ocurren cuando estas estructuras no funcionan correctamente. Cuando la producción de energía celular se ve reducida, las células pueden dañarse o morir. El sistema nervioso, que requiere especialmente mucha energía, es frecuentemente afectado por estas condiciones, entre ellas Leigh syndrome, que daña o destruye las células que proporcionan energía al cerebro, a los nervios y a la médula espinal.
Otras denominaciones y origen
El término Leigh syndrome debe su nombre al médico británico Archibald Denis Leigh, quien describió por primera vez la condición en 1951. En aquella descripción la enfermedad se llamó encefalomiopatía necrosante subaguda (SNE). En la actualidad, la mayor parte de los profesionales de la salud usa Leigh syndrome o Leigh’s disease para referirse a esta entidad clínica.
Clasificación y tipos
La enfermedad de Leigh se presenta en varias formas, que se identifican principalmente por la edad de aparición y la progresión de los síntomas:
- Leigh de inicio temprano (infantil): la forma más frecuente, aparece antes de los 2 años. También se denomina Leigh clásica o encefalopatía necrosante infantil. Afecta por igual a niños y niñas.
- Leigh de inicio tardío (adulto): los signos pueden aparecer después de los 2 años y, a veces, en la adolescencia o adultez temprana. Es poco común y tiende a progresar de forma más lenta que la forma infantil.
- Leigh-like: la persona presenta algunos síntomas compatibles con Leigh, pero las exploraciones de imagen no muestran las alteraciones típicas de la enfermedad.
Frecuencia y alcance poblacional
La Leigh clásica de inicio temprano se estima que afecta aproximadamente a 1 de cada 40.000 recién nacidos a nivel mundial. Aunque la razón exacta de la mayor o menor frecuencia en algunas poblaciones no está clara, existen áreas con una mayor prevalencia:
- En la región de Saguenay–Lac-Saint-Jean (Quebec, Canadá), la afectación es de aproximadamente 1 de cada 2.000 recién nacidos.
- En las Islas Feroe, ubicadas entre Islandia y Escocia, la frecuencia es de aproximadamente 1 de cada 1.700 recién nacidos.
Causas y mecanismos
La enfermedad de Leigh resulta de defectos genéticos que interfieren con la capacidad de las células de producir energía. En la actualidad se han identificado mutaciones en más de 75 genes diferentes que pueden dar lugar a Leigh syndrome. Estas mutaciones afectan el proceso de generación de ATP, la molécula que suministra energía a las células.
Patrones de herencia
La mayor parte de los casos de Leigh se heredan de dos maneras:
- Trastorno autosómico recesivo: un niño hereda la misma mutación genética de ambos padres. Los padres son portadores sin presentar la enfermedad.
- Trastorno recesivo ligado al X: una mutación en un cromosoma X causa la condición. Si la madre porta la mutación en uno de sus cromosomas X, existe un riesgo de 1 de 4 de que un hijo varón la herede y la desarrolle; las niñas portadoras pueden transmitir la mutación a sus hijos, pero los varones no la exigirían de manera directa.
Mutaciones en el ADN mitocondrial
Aproximadamente 2 de cada 10 niños heredan un cambio en el ADN mitocondrial (ADNmt) de su madre. Estas mutaciones pueden heredarse por ambos sexos y, en ocasiones, aparecer de forma espontánea. El cambio más común en el ADN mitocondrial asociado a Leigh es una alteración en el gen MT-ATP6, que impide la producción adecuada de ATP.
Manifestaciones clínicas: síntomas
Los síntomas suelen aparecer durante el primer año de vida. Inicialmente, el desarrollo puede parecer normal en algunas áreas (por ejemplo, mantener la cabeza), pero luego la afectación progresa y se observan retrocesos en habilidades motoras y de desarrollo.
Signos de inicio temprano
- Dificultad para tragar (disfagia), problemas de succión y alimentación.
- Diarrea y vómitos.
- Hipotonía (tono muscular bajo).
- Irritabilidad y llanto crónico.
- Mal control de la cabeza y reflejos disminuidos.
A medida que la enfermedad progresa, pueden aparecer otros síntomas, y algunos pueden presentarse también en la Leigh de inicio tardío:
- Deterioro cognitivo o demencia.
- Problemas de movimiento y equilibrio como ataxia.
- Disartria (dificultad para articular palabras).
- Distonía (contracciones musculares involuntarias).
- Espasmos musculares o espasticidad.
- Parálisis parcial y neuropatía periférica.
- Convulsiones.
- Retraso o ralentización del crecimiento físico.
Impacto en la visión y los ojos
La Leigh puede afectar también a las vías visuales, con manifestaciones como:
- Estrabismo (ojos desalineados).
- Atrofia óptica y deterioro de los nervios que llevan la información visual.
- Debilidad o parálisis ocular y movimientos oculares rápidos involuntarios (nistagmo).
- Reducción de la visión, que puede progresar a perdida de visión central.
En adolescentes o adultos con Leigh de inicio tardío, pueden presentarse problemas de color y visión central reducida.
Complicaciones y complicaciones metabólicas
La Leigh syndrome puede favorecer la acumulación de ácido láctico en la sangre, dando lugar a una acidosis láctica. Este exceso de ácido se genera cuando la célula no puede metabolizar la energía de forma adecuada debido a niveles insuficientes de oxígeno para el metabolismo normal. En algunos casos, puede concurrir una elevación de dióxido de carbono en la sangre.
- Trastornos respiratorios: dolor o dificultad para respirar, periodos de pausa en la respiración (apnea) y respiración rápida o anormal (hiperventilación).
- Trastornos cardíacos: miocardiopatía hipertrófica (engrosamiento del músculo cardíaco).
- Problemas renales.
Diagnóstico y pruebas
El diagnóstico de Leigh syndrome se basa en una combinación de hallazgos clínicos y pruebas de laboratorio e imagenológicas. Los médicos pueden solicitar:
- Análisis de sangre para detectar acidosis láctica y otros marcadores enzimáticos que sugieran Leigh.
- Pruebas de imagen como resonancia magnética (RM) para identificar áreas dañadas en el tejido cerebral (lesiones propias de la enfermedad).
- Prueba genética (tipo de análisis de sangre) para determinar el tipo de cambio genético responsable de la condición.
Tratamiento y manejo
No existe una cura para Leigh syndrome. El enfoque terapéutico se centra en aliviar síntomas y promover la comodidad del niño, a la vez que se monitoriza y tratan complicaciones. La evolución de la enfermedad es, en general, grave y puede ser fatal.
Las intervenciones que pueden considerarse incluyen:
- Tratamiento de la acidosis láctica con citrato de sodio o bicarbonato de sodio para restablecer el equilibrio ácido-base.
- Vitamina B1 (tiamina) por vía intramuscular para, en ciertos contextos, frenar la progresión de la enfermedad.
- En niños con deficiencias enzimáticas específicas, puede considerarse una dieta alta en grasa y baja en carbohidratos.
- Para aquellos que tienen dificultad para alimentarse, puede requerirse nutrición enteral (alimentación por sonda).
Qué hacer si su hijo tiene Leigh
Cuidar a un niño con una enfermedad con pronóstico limitado es desafiante. Además de las intervenciones médicas, existen medidas para reducir el estrés y mantener el bienestar emocional y familiar:
- Buscar estrategias para reducir el estrés, como conversar con amigos o dedicar tiempo a aficiones.
- Unirse a grupos de apoyo presenciales o virtuales para familias afectadas.
- Informarse sobre la condición de su hijo y sobre el pronóstico y las opciones de manejo de los síntomas.
- Reservar tiempo para usted y para el cuidado personal, para evitar agotamiento.
- Consultar servicios de apoyo para el cuidado del niño, como atención domiciliaria y rehabilitación.
- Solicitar ayuda de salud mental cuando sea necesario para la familia.
Perspectiva a largo plazo
El pronóstico varía según la edad de inicio y la severidad de la afectación. En la Leigh de inicio temprano, la mayoría de los niños fallecen por insuficiencia respiratoria alrededor de los 3 años. Es poco frecuente que una criatura con Leigh de inicio infantil sobreviva hasta la adolescencia. Las personas con Leigh de inicio en la adultez pueden vivir más allá de los 50 años, con una progresión más lenta en algunos casos.
Prevención y asesoramiento genético
Si existe un antecedente de Leigh syndrome, la posibilidad de que uno u otro progenitor porten una mutación específica puede evaluarse mediante pruebas genéticas. El asesoramiento genético puede ayudar a decidir medidas para reducir el riesgo de transmitir la mutación en futuras generaciones, y a planificar las opciones reproductivas adecuadas.
Vida diaria y cuándo acudir al médico
Debe consultar a su médico ante señales de alarma o cambios significativos en el desarrollo y la salud de su hijo:
- Retrasos o retrocesos en el desarrollo o pérdida de habilidades ya adquiridas.
- Dificultades para respirar, comer o tragar.
- Convulsiones o crisis epilépticas.
- Estancamiento o retraso en el crecimiento físico.
Preguntas útiles para su equipo de atención
Al hablar con su profesional de la salud, puede considerar preguntar:
- Qué causó la Leigh syndrome en mi hijo y qué genes participan en su caso concreto.
- Qué tratamientos pueden ayudar a mi hijo y qué beneficios y riesgos tienen.
- Qué se puede hacer en casa para apoyar a mi hijo y a la familia.
- Debe mi pareja y yo realizar pruebas genéticas y qué opciones existen para la planificación familiar.
- Qué signos de complicaciones debo vigilar y cuándo acudir a atención médica urgente.
La enfermedad de Leigh es una condición grave con un curso variable y, en muchos casos, progresivo. El manejo se centra en aliviar los síntomas, gestionar complicaciones y brindar apoyo integral a la familia, con un enfoque en la calidad de vida y el cuidado del niño en cada etapa de la enfermedad.
Vídeo sobre Síndrome de Leigh (enfermedad de Leigh): Causas y Síntomas
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.