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Secreción del oído: qué es, causas y tratamiento

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La otorreía, o drenaje del oído, es un síntoma frecuente que se presenta como salida de líquido desde el canal auditivo. Aunque a menudo indica una infección del oído, también puede ser consecuencia de otros problemas como una perforación del tímpano, un objeto extraño en el oído o afectaciones por traumatismos. Este artículo aborda qué es la otorreía, sus causas, diagnóstico, tratamiento y medidas de prevención y manejo cotidiano.

Definición y alcance de la otorreía

La otorreía es el drenaje que sale del oído. Este drenaje puede presentarse de distintas formas: puede ser claro, amarillento o verdoso, y puede acompañarse de dolor, picazón, fiebre o pérdida de audición. En muchos casos, la otorreía es consecuencia de una infección en el oído medio (otitis media) o de una infección/inflamación del oído externo (otitis externa). Sin embargo, no siempre implica que haya una infección presente.

¿Es la otorreía una infección?

Aunque la infección es una causa habitual de otorreía, su presencia no implica automáticamente que exista una infección. En la mayoría de los casos, la drenaje corresponde a una otitis media o a una otitis externa. Otras causas posibles incluyen la presencia de un objeto desconocido en el conducto auditivo o, en menos ocasiones, un trauma craneal significativo que afecta al oído.

¿Quiénes la padecen?

La otorreía es más común en niños, aunque también puede presentarse en adultos. En la infancia, suele asociarse con infecciones del oído. En adultos, con frecuencia está relacionada con trauma o lesión. Después de la colocación de tubos de drenaje en el oído, la otorreía puede aparecer en algunos casos y afecta hasta alrededor del 17% de los pacientes. Si un niño tiene tubos en el oído, a veces se recomienda el uso de gotas antibióticas para controlar el drenaje. Si la secreción persiste tras un tratamiento antibiótico, el niño debe evaluarse para investigar otras causas.

Factores de riesgo y prevención en la vida cotidiana

En personas con otorrea provocada por otitis externa o por “oído de nadador”, reducir el riesgo de drenaje puede lograrse mediante el uso de tapones para los oídos especializados al nadar o bañarse. También se puede aplicar una protección como una bola de algodón lubricada con vaselina para insertar suavemente en el conducto auditivo cuando se está en contacto con el agua. Es importante evitar introducir objetos en el oído que puedan dañar la piel del conducto auditivo o empujar la cera hacia el interior.

Clasificación de la otorreía

Existen cinco tipos de drenaje del oído, según su aspecto y contenido:

  1. Purulenta (contiene pus).
  2. Serosa (contiene un líquido similar al suero, rico en proteínas).
  3. Sanguinolenta (contiene sangre).
  4. Mucosa (contiene mucosidad).
  5. Clara (delgada y acuosa).

Síntomas y causas

Principales síntomas

El síntoma más evidente es el drenaje que sale del oído. Este drenaje puede ser:

  • Inodoro o con olor desagradable.
  • De consistencia variable: puede ser fino o espeso.
  • De color que oscila entre claro, amarillento o verde.

Además del drenaje, pueden presentarse otros signos, como:

  • Dolor de oído.
  • Picor en el canal auditivo.
  • Tinkulación o zumbido en el oído (tinnitus).

En algunos casos, pueden aparecer signos más graves, como:

  • Fiebre.
  • Enrojecimiento y sensualidad de la piel alrededor del oído.
  • Pérdida de audición.
  • Disfunción de nervios craneales, con dificultad para tragar, hablar o ver.
  • Vértigo o desequilibrio.

Las personas con diabetes o con un sistema inmunitario comprometido tienen mayor riesgo de complicaciones y requieren valoración médica más temprana ante la otorreía. Ante la aparición de alguno de los signos anteriores, es importante consultar a un profesional de salud de forma rápida.

Causas comunes

Las causas más frecuentes de la otorreía son las siguientes:

  • Perforación del tímpano (ruptura del tambor del oído).
  • Infecciones del oído medio (otitis media aguda o crónica).
  • Infecciones del oído externo, como otitis externa o “oído de nadador”, o infecciones por hongos del conducto auditivo.
  • Presencia de un objeto extraño en el oído.

Causas menos comunes

Entre las causas menos habituales se encuentran:

  • Desarrollo de un crecimiento anormal de la piel detrás del tímpano (chalesteatoma).
  • Fractura en la base del cráneo.
  • Cáncer del conducto auditivo externo.
  • Otitis externa maligna (una infección externa severa que puede requerir tratamiento intensivo) que puede afectar la base del cráneo.

Contagio

La otorreía en sí no es contagiosa, ni las infecciones del oído en general. Sin embargo, si la otorrea está acompañada de un resfriado o de una infección viral, esas infecciones pueden transmitirse a otras personas a través de tos o estornudos.

Diagnóstico y pruebas

Cómo se realiza el diagnóstico

El diagnóstico suele basarse en una exploración física realizada por un profesional de la salud, que incluye:

  • Revisión de signos vitales para detectar fiebre.
  • Inspección del canal auditivo para detectar drenaje, infección o perforación del tímpano.
  • Palpación alrededor del oído, la mandíbula y el cuello para identificar inflamación o bultos.
  • Examen de la piel alrededor del oído para detectar enrojecimiento e inflamación.

Pruebas útiles para confirmar el diagnóstico

En muchos casos, la exploración clínica es suficiente, pero pueden indicarse pruebas adicionales para confirmar la causa o la extensión de la lesión:

  • Audiometría: mide el rango y la sensibilidad de la audición.
  • Tomografía computarizada (TC): ayuda a determinar si la infección se ha extendido más allá del oído medio.
  • Resonancia magnética (RM): si hay antecedentes de traumatismo craneal, para detectar pérdidas de líquido cefalorraquídeo (LCR) o afectación de estructuras cercanas.
  • Examen de nervios craneales: si ha habido trauma reciente o si hay dificultad para ver, tragar o hablar, se evalúa la función craneal.
  • Cultivo de la secreción: permite identificar bacterias o hongos causantes y orientar el tratamiento.

Manejo y tratamiento

Enfoque general

El tratamiento de la otorreía se orienta a la causa subyacente de la salida de líquido. En general, cuando la otorreía es causada por una infección bacteriana del oído medio, es común el uso de antibióticos orales. Si la otorreía proviene de una infección del oído externo, las gotas antibióticas para el oído suelen ser efectivas.

Tratamiento por etiología

Las decisiones terapéuticas dependen de la causa:

  • Infección del oído medio: antibióticos orales para eliminar la infección y resolver el drenaje.
  • Infección del oído externo: gotas antibióticas para el oído, a veces acompañadas de antifúngicos si hay infección por hongos.
  • Perforación del tímpano: en muchos casos, el tímpano puede sanar por sí solo en unas semanas; algunas perforaciones requieren cirugía conocida como tiempanoplastia para cerrar la perforación.
  • Observar y manejar la causa si aún no está clara: puede requerirse derivación a un especialista, como un otorrinolaringólogo (ENT), si hay problemas crónicos de oído.

Cuándo derivar a un especialista

Si la otorreía es persistente o recurrente, o si hay antecedentes de dolor intenso, fiebre persistente, o signos de complicación, puede requerirse evaluación por un otorrinolaringólogo. En casos de trauma craneal o signos neurológicos, es probable que se derive a un equipo de neurocirugía para una valoración más detallada y tratamiento oportuno.

Pronóstico y evolución

Perspectiva general

En la mayoría de los casos, el tratamiento de la otorreía es directo y exitoso. Se indica un tratamiento con antibióticos o gotas antibióticas para eliminar la infección y el drenaje suele cesar al resolverse la infección. En casos de otorreía crónica, se suele requerir evaluación y manejo adicional por un especialista para descartar causas subyacentes como infecciones recurrentes o anomalías anatómicas.

Duración

La otorreía puede ser aguda (corta) o crónica (larga). La duración depende de la causa subyacente y de la respuesta al tratamiento.

Prevención

Medidas preventivas útiles

Como muchas causas son no tratables de forma completa, no siempre es posible prevenir la otorreía. Sin embargo, se pueden tomar medidas para reducir el riesgo en personas con antecedentes de oreja de nadador:

  • Usar tapones para el oído especializados al nadar o bañarse.
  • Aplicar una protección suave en el oído al exponerlo al agua cuando sea necesario, por ejemplo con una bola de algodón lubricada con vaselina (sin bloquear completamente el conducto auditivo).

Vivir con otorreía

Cuándo consultar y qué hacer ante signos de alarma

Si hay drenaje que persiste por más de tres días, se debe solicitar una cita médica. También se debe consultar ante dolor intenso, fiebre, enrojecimiento alrededor del oído o dolor en el cuello o la mandíbula. La otorreía es un síntoma que puede corresponder a múltiples condiciones, desde benignas hasta graves. Un diagnóstico oportuno facilita el tratamiento adecuado.

Urgencias

En caso de drenaje que aparece tras un traumatismo reciente en la cabeza, o si hay dificultad para tragar, hablar o ver, se debe acudir de inmediato a emergencias o llamar al número de emergencias. Estas señales pueden indicar complicaciones que requieren atención urgente.

Preguntas útiles para hacer al profesional de salud

Para facilitar la consulta y comprender el manejo, algunas preguntas recomendadas son:

  • ¿Qué está causando el drenaje del oído?
  • ¿Existe infección del oído medio, del oído externo o ninguna de las dos?
  • ¿Qué tipo de tratamiento necesito?
  • ¿Necesito ver a un especialista?
  • ¿Habría que hacer pruebas adicionales?
  • ¿Qué signos de alarma justifican acudir a urgencias?

Plan de seguimiento

Es común que el equipo de salud solicite controles para vigilar la evolución del drenaje y la respuesta al tratamiento. Si hay síntomas que no mejoran o empeoran, es esencial retornar para una reevaluación y, si corresponde, ajustar el tratamiento o realizar pruebas complementarias.

Vídeo sobre Secreción del oído: qué es, causas y tratamiento

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.