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Sarcopenia (pérdida de masa muscular): Síntomas y causas

tucanaldesalud.com

La sarcopenia es una condición médica caracterizada por la pérdida progresiva de masa muscular, fuerza y función muscular. Afecta principalmente a las personas mayores y puede limitar la capacidad para realizar tareas diarias, reduciendo la independencia y aumentando la necesidad de cuidados a largo plazo. Afecta al sistema musculoesquelético y se asocia con mayor fragilidad, caídas y fracturas, elevando el riesgo de hospitalización y complicaciones. En algunos casos, puede coexistir con obesidad, dando lugar a una situación denominada obesidad sarcopénica, que aumenta aún más el riesgo de complicaciones frente a la obesidad o la sarcopenia por separado.

Qué es la sarcopenia

La sarcopenia se define como la pérdida gradual de masa muscular, fuerza y función que acompaña al envejecimiento. Esta condición puede manifestarse de forma sutil al inicio y volverse más marcada con el tiempo, afectando la capacidad de realizar actividades cotidianas como subir escaleras, caminar distancias cortas o ponerse de pie desde una silla. La pérdida de masa muscular y de fuerza tiene un impacto directo en la autonomía y en la calidad de vida, y puede favorecer la necesidad de apoyos o cuidados a largo plazo.

La sarcopenia afecta al sistema musculoesquelético y es un factor importante en la mayor fragilidad, caídas y fracturas. Estas complicaciones pueden derivar en hospitalizaciones y, en ocasiones, en intervenciones quirúrgicas que elevan el riesgo de complicaciones y de mortalidad. la sarcopenia puede presentarse también en personas con un índice de masa corporal elevado, en un estado conocido como obesidad sarcopénica, en el que la combinación de obesidad y pérdida muscular incrementa el riesgo de complicaciones respecto a la obesidad o la sarcopenia por separado.

Quiénes se ven afectados

Grupos de riesgo

La sarcopenia es más frecuente en personas de edad avanzada, especialmente a partir de los 60 años. La prevalencia aumenta con la edad y afecta a hombres y mujeres por igual en términos generales. Las investigaciones sobre diferencias entre etnias son inconsistentes, y la presencia de enfermedades crónicas eleva significativamente el riesgo de desarrollar sarcopenia.

Frecuencia

Cuánto es común

Los estudios sobre la sarcopenia presentan resultados variados y frecuentemente no se diagnostica en todas las personas afectadas. Las estimaciones señalan que la prevalencia de sarcopenia en personas ≥60 años oscila entre 5% y 13%, mientras que en personas ≥80 años el rango puede ampliararse entre 11% y 50%. Estas cifras reflejan variabilidad en definiciones diagnósticas y métodos de medición, así como diferencias en la población estudiada.

Cómo afecta al cuerpo

La disminución de la masa y la fuerza muscular ocurre por una reducción en el número y el tamaño de las fibras musculares, lo que provoca atrofia y debilitamiento progresivo. A medida que envejecemos, el cuerpo no produce la misma cantidad de proteínas necesarias para que los músculos crezcan, lo que conduce a un encogimiento de las células musculares. Esta disfunción muscular puede traducirse en menor rendimiento físico, menor capacidad para resistir esfuerzos y mayor vulnerabilidad ante caídas.

A continuación, se describen algunos movimientos y cambios biológicos que intervienen en la sarcopenia. Con el paso de los años, cambios hormonales influyen en la salud muscular; por ejemplo, la testosterona y el IGF-1 (factores de crecimiento similares a la insulina) participan en la regulación de las fibras musculares. Estas alteraciones hormonales pueden favorecer la pérdida de masa y de fuerza. la combinación de disminución en la producción proteica y cambios hormonales puede acelerar el deterioro muscular y reducir la capacidad funcional general.

Síntomas y factores de riesgo

Síntomas de la sarcopenia

  • Debilidad muscular marcada, especialmente en las extremidades.
  • Disminución de la resistencia y menor capacidad para mantener la energía durante actividades diarias.
  • Pérdida de stamina o resistencia física reducida.
  • Dificultad para realizar tareas cotidianas como subir escaleras, caminar distancias o levantar objetos.
  • Disminución del tamaño muscular en partes del cuerpo, con aspecto más delgado de los músculos.
  • Propensión mayor a caídas debido a la debilidad y al deterioro del equilibrio.

Causas y factores de riesgo

La causa principal de la sarcopenia es el envejecimiento natural, con una pérdida gradual de masa y fuerza que se inicia a partir de las décadas de los 30 o 40 años y se intensifica entre los 65 y 80 años. Las tasas de pérdida pueden variar, y algunas personas pueden perder hasta un 8% de la masa muscular cada década. Aunque el envejecimiento es el factor dominante, existen otros factores de riesgo que pueden contribuir a la aparición y progresión de la sarcopenia:

  • Inactividad física y falta de ejercicio.
  • Obesidad y exceso de grasa corporal en relación con la masa magra.
  • Enfermedades crónicas como enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), enfermedad renal, diabetes, cáncer e infección por VIH.
  • Artritis reumatoide y otros trastornos musculoesqueléticos.
  • Resistencia a la insulina y alteraciones metabólicas.
  • Reducción de hormonas, que favorece la pérdida muscular.
  • Malnutrición o ingesta insuficiente de proteínas y calorías.
  • Disminución en la capacidad de convertir proteínas en energía y en procesos anabólicos musculares.
  • Disminución de la cantidad de células nerviosas que envían mensajes desde el cerebro a los músculos, afectando el control muscular.

Diagnóstico y pruebas

Cómo se diagnostica la sarcopenia

El diagnóstico suele hacerse tras un examen físico y la evaluación de los síntomas descritos por la persona. Con frecuencia se utiliza un cuestionario autoadministrado llamado SARC-F, que ayuda a estimar la probabilidad de sarcopenia en la primera evaluación clínica. El cuestionario SARC-F se divide en cinco dominios que evalúan distintos aspectos de la fuerza y la movilidad:

  1. S— Strength (fuerza): fuerza muscular global.
  2. A— Assistance with walking (ayuda para caminar): necesidad de apoyo para moverse.
  3. R— Rising from a chair (levantarse de una silla): capacidad para ponerse de pie sin ayuda.
  4. C— Climbing stairs (subir escaleras): capacidad para ascender escaleras.
  5. F— Falls (caídas): historial de caídas recientes o recurrentes.

Cada dominio se puntúa de 0 a 2, y la puntuación máxima es 10. Una puntuación en SARC-F de 4 o más sugiere la necesidad de realizar pruebas adicionales para confirmar la presencia de sarcopenia y evaluar su severidad.

Qué pruebas se realizan para confirmar la sarcopenia

No existe una prueba única que determine la sarcopenia por sí sola. El médico puede ordenar varias pruebas para confirmar el diagnóstico y, a la vez, estimar la severidad y el riesgo de caídas y complicaciones. A continuación se detallan algunas de las pruebas más habituales:

Pruebas de fuerza muscular

  • Test de agarre de la mano: sirve como indicador de la fuerza en el cuerpo y ayuda a detectar deficiencias de fuerza general.
  • Test de levantarse de una silla: evalúa la fuerza de las piernas, particularmente de los cuádriceps, midiendo cuántas veces se puede levantar y sentar en un intervalo de 30 segundos sin ayuda de los brazos.
  • Test de velocidad al caminar: mide el tiempo necesario para recorrer 4 metros a la velocidad habitual de la persona.
  • SPPB (Short Physical Performance Battery): combina tres tareas cronometradas (levantarse de una silla, equilibrio y velocidad de andar) para valorar la función física global.
  • TUG (Timed Up and Go): mide el tiempo que tarda la persona en levantarse de una silla, caminar 3 metros, volver y sentarse de nuevo.

Estas pruebas permiten valorar la fuerza, la función y la movilidad de la persona, aspectos clave para determinar la gravedad de la sarcopenia y planificar intervenciones.

Pruebas de imagen para medir la masa muscular

  • DEXA (absorciometría de rayos X de energía dual): una prueba de imagen que mide la masa muscular, la grasa y la densidad ósea, permitiendo estimar la masa magra y la sarcopenia.
  • BIA (análisis de impedancia bioeléctrica): una opción más económica y más ampliamente disponible que estima la grasa corporal en relación con la masa magra.

Manejo y tratamiento

El manejo de la sarcopenia suele basarse en cambios del estilo de vida que pueden ayudar a tratar y, en muchos casos, revertir los efectos de la pérdida muscular.

  • Actividad física: se recomienda un entrenamiento de fuerza progresivo basado en la resistencia, con el objetivo de mejorar la fuerza y disminuir la pérdida muscular.
  • Dieta saludable: junto con la práctica regular de ejercicio, una alimentación equilibrada y suficiente aporte proteico es crucial para contrarrestar la sarcopenia. Es especialmente importante aumentar la ingesta de proteínas a través de la dieta o suplementos cuando sea necesario.

En cuanto a medicamentos, se investiga la posibilidad de usar suplementos hormonales para aumentar la masa muscular, pero en la actualidad no hay medicamentos aprobados por la FDA para tratar la sarcopenia.

Perspectivas y pronóstico

Qué esperar si se diagnostica sarcopenia

El pronóstico depende principalmente de la edad, del estado general de salud y de los hábitos de vida. La sarcopenia tiende a progresar con la edad, y su impacto varía según la presencia de otras condiciones de salud y la adherencia a las recomendaciones de tratamiento. Sin tratamiento o si no se implementan cambios de estilo de vida, la debilidad muscular puede avanzar y afectar de forma progresiva la calidad de vida. En casos no controlados, la necesidad de cuidados a tiempo completo puede incrementarse con el paso de los años.

Exporta una imagen clínica de alto impacto: la sarcopenia limita la capacidad de movilización y aumenta la vulnerabilidad ante caídas, hospitalizaciones y complicaciones relacionadas. Sin embargo, la información y las intervenciones disponibles apuntan a una mejora significativa cuando se adoptan cambios de estilo de vida orientados a la actividad física y la nutrición adecuada.

Prevención

Medidas para tratar de frenar la progresión

Es posible que la sarcopenia no se pueda prevenir por completo, ya que forma parte del proceso natural de envejecimiento. No obstante, se pueden tomar medidas para ralentizar su progresión y fomentar una mejor función muscular a lo largo del tiempo. Las recomendaciones clave incluyen:

  • Alimentación adecuada: mantener una dieta de calidad que aporte proteínas de alto valor biológico. Se sugiere, cuando sea posible, consumir entre 20 a 35 gramos de proteína en cada comida para apoyar la síntesis muscular.
  • Ejercicio regular: mantener un estilo de vida físicamente activo, con énfasis en ejercicios de resistencia para fortalecer la musculatura.
  • Chequeos médicos periódicos: acudir a revisiones regulares y comunicar cualquier cambio en la salud, ya que la detección temprana facilita la intervención.

Preguntas frecuentes

¿Es la sarcopenia una enfermedad?

En 2016, se asignó un código ICD-10 específico para la sarcopenia, lo que la define como una enfermedad reportable. Esta designación facilita su diagnóstico y seguimiento por parte de los profesionales de la salud y permite la recopilación de datos para comprender mejor la condición y su impacto en la población.

¿Cuál es la diferencia entre sarcopenia y atrofia muscular?

La sarcopenia es un tipo de atrofia muscular que está vinculada específicamente al envejecimiento. La atrofia muscular en términos generales es la pérdida de tejido muscular. Aunque ambas implican una reducción de la masa muscular, la sarcopenia implica una disminución en el tamaño y en el número de fibras musculares, mientras que la atrofia simple puede implicar reducción en el tamaño de las fibras sin cambios en la cantidad de fibras.

Vídeo sobre Sarcopenia (pérdida de masa muscular): Síntomas y causas

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.