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Rinitis atrófica: definición, causas y tratamiento

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La rinitis atrófica es una forma crónica de rinitis no alérgica caracterizada por resequedad nasal progresiva, adelgazamiento y endurecimiento de la mucosa interna de la nariz. Con el tiempo, las paredes nasales pueden volverse demasiado secas, formándose costras malolientes que obstruyen parcialmente el flujo de aire. Este artículo describe qué es, causas, síntomas, diagnóstico, opciones de tratamiento y cómo manejar la enfermedad para reducir molestias y complicaciones.

Qué es la rinitis atrófica

La rinitis atrófica implica una reducción y endurecimiento de la mucosa que recubre las cavidades nasales. Esta mucosa, que normalmente envuelve los huesos llamados conchas o turbinas nasales y ayuda a calentar, humedecer y filtrar el aire que respiramos, adelgaza y se vuelve más rugosa. Como resultado, el ambiente nasal se vuelve crónicamente seco y aparecen costras que pueden oler mal y que, a veces, dificultan la respiración por la nariz.

Significado de los términos clave

  • Atrofia: reducción o pérdida de tejido que produce adelgazamiento y endurecimiento de la mucosa nasal.
  • Rinitis: inflamación y/o edema de las vías nasales, que puede provocar congestión y dificultad para respirar.

Relación con otros tipos de rinitis

La rinitis atrófica forma parte de la rinitis no alérgica, en contraposición a la rinitis alérgica, desencadenada por alérgenos y con una respuesta inmunitaria específica. En la rinitis alérgica, los síntomas suelen incluir congestión nasal crónica, rinorrea, estornudos y prurito, y son provocados por alérgenos como polen, moho, pelo de mascota u otros. En la rinitis no alérgica, los desencadenantes pueden ser olores, humo, ciertos medicamentos o desequilibrios hormonales, entre otros, y la sintomatología puede centrarse en estornudos o secreción nasal sin que exista una reacción alérgica detectable. A nivel poblacional, la rinitis no alérgica es relativamente común; se estima que hasta 30 millones de estadounidenses pueden presentar algún tipo de rinitis no alérgica en un momento dado.

Tipos de rinitis atrófica

  • Rinitis atrófica primaria: es poco frecuente en Norteamérica. Se estima que afecta a aproximadamente el 1% de los adultos que viven en climas cálidos y secos, como en algunas regiones de Asia, África y la Península Arábiga. En ocasiones puede afectar también a ciertos animales de granja.
  • Rinitis atrófica secundaria: se presenta con mayor frecuencia en personas que han recibido cirugías de senos paranasales, especialmente después de una reducción de los cornetes nasales. La intervención quirúrgica puede reducir o eliminar tejido mucoso, favoreciendo el desarrollo de resequedad y atrófia mucosa.
  • Rinitis medicamentosa: aparece en personas que usan de forma prolongada descongestionantes nasales (por ejemplo, oximetazolina o fenilefrina). El uso excesivo o continuo de estos sprays durante más de tres días seguidos puede favorecer la aparición de rinitis medicamentosa, que a su vez puede contribuir al desarrollo de rinitis atrófica.

Síntomas y causas

Causas de la rinitis atrófica primaria

  • Alergias u otros procesos alérgicos.
  • Infecciones bacterianas recurrentes o crónicas.
  • Desbalance hormonal asociado a estrógeno u otros cambios hormonales.
  • Historia familiar de rinitis atrófica.
  • Deficiencias nutricionales, como hierro y vitaminas A y D.
  • Factores estructurales de las vías nasales presentes desde el nacimiento (congénito).

Causas de la rinitis atrófica secundaria

  • Cirugías nasales y otros procesos que afecten la mucosa nasal.
  • Enfermedades autoinmunes.
  • Granulomatosis con poliangiitis (GPA, anteriormente llamada Wegener), una vasculitis.
  • Infecciones, incluyendo sinusitis crónica.
  • Radioterapia en la región facial o craneal.
  • Sarcoidosis u otras enfermedades granulomatosas.
  • Sífilis u otras infecciones sistémicas.
  • Trauma o lesión nasal.
  • Uso crónico de descongestionantes nasales.

Síntomas característicos

  • Costras nasales con olor desagradable dentro de las fosas nasales.
  • Sangrado nasal (epistaxis) al intentar eliminar las costras.
  • Halitosis o mal aliento.
  • Sequedad nasal persistente y costras recurrentes.
  • Infecciones sinusales repetidas (sinusitis) asociadas a la resequedad y la obstrucción.

Diagnóstico y pruebas

La evaluación generalmente la realiza un otorrinolaringólogo, especialista en otorrinolaringología y condiciones de oído, nariz y garganta. El diagnóstico inicial se basa en la historia clínica y en el examen físico, pero pueden requerirse pruebas complementarias para confirmar y descartar otras condiciones.

  • Pruebas de alergia para confirmar o descartar un componente alérgico.
  • Tomografía computarizada (TC) para obtener imágenes detalladas de las cavidades nasales y de las estructuras óseas.
  • Endoscopia nasal con un tubo flexible y una cámara para observar el interior de las fosas nasales, buscar pólipos u otros problemas estructurales.
  • Prueba de flujo nasal inspiratorio para medir la capacidad de entrada de aire durante la inhalación.

Tratamiento y manejo

Intervenciones no quirúrgicas y manejo general

  • Ungüentos antibióticos que se aplican dentro de la nariz para controlar o prevenir infecciones y la colonización bacteriana.
  • Ungüentos o geles humectantes para mantener la mucosa nasal hidratada y reducir la sequedad.
  • Estrógenos en forma de píldora o spray nasal en casos seleccionados, dentro del enfoque hormonal.
  • Vitaminas y una nutrición adecuada para apoyar la salud general, según indicación clínica.
  • Humidificador para aumentar la humedad ambiental y disminuir la resequedad nasal.

Tratamientos quirúrgicos

La cirugía es poco frecuente y se reserva para casos seleccionados. El equipo médico discutirá las opciones más adecuadas según la anatomía y la evolución de la enfermedad. Las posibles intervenciones pueden incluir:

  • Procedimientos que cierran una cavidad nasal o una fosa nasal, a veces con el uso de un dispositivo protésico.
  • Procedimientos para reducir el tamaño de las cavidades nasales y disminuir la cantidad de mucosa que mantiene resequedad.
  • Inyecciones intranasales para abordar aspectos de la mucosa o tejidos dentro de la nariz.

Remedios y cuidados en casa

  • Lubricar las vías nasales con sprays o gotas según indique el profesional de la salud.
  • Humidificar el ambiente de la vivienda o lugar de descanso para evitar la resequedad ambiental.
  • Realizar lavados nasales con solución salina para limpiar, hidratar y disminuir la acumulación de costras (irrigación nasal).

Complicaciones

En raras ocasiones, la rinitis atrófica puede provocar anosmia, es decir, pérdida del sentido del olfato. Otra complicación posible es el llamado síndrome de nariz vacía, en el que la persona puede sentir que hay una obstrucción o bloqueo en las vías nasales a pesar de que parece haber apertura suficiente. Esto puede generar sensación de dificultad para respirar o malestar nasal persistente.

Pronóstico

La rinitis atrófica es una condición crónica. No existe una cura definitiva en la mayoría de los casos, pero sí es posible controlar los síntomas, mantener las vías nasales húmedas y reducir las molestias para mejorar la calidad de vida. El pronóstico depende de la causa subyacente, la gravedad de la resequedad y la respuesta a las intervenciones terapéuticas.

Prevención

Actualmente no se establece una forma de prevenir de forma segura la rinitis atrófica en todas las personas. Sin embargo, ciertas medidas pueden disminuir el riesgo o suavizar el curso en individuos susceptibles: evitar irritantes nasales, tratar adecuadamente condiciones autoinmunes o infecciosas y limitar el uso prolongado de descongestionantes nasales para reducir el riesgo de rinitis medicamentosa. Estas estrategias pueden ayudar, pero no eliminan la posibilidad de desarrollarla.

Vivir con

Cuándo contactar al profesional de la salud

  • Dificultad para respirar o sensación de ahogo.
  • Disminución notable del sentido del olfato.
  • Tos crónica asociada a la resequedad nasal.
  • Sequedad nasal persistente, costras frecuentes o dolor nasal intenso.
  • Obstrucción nasal que dificulta la respiración o el uso de la nariz de forma funcional.
  • Hemorragias nasales recurrentes.

Preguntas para el profesional de la salud

  • ¿Qué causó la rinitis atrófica en mi caso?
  • ¿Qué medicamentos pueden ayudar y cuáles son sus posibles efectos secundarios?
  • ¿Qué medidas puedo aplicar en casa para aliviar los síntomas?
  • ¿Necesito cirugía? ¿Qué opciones serían adecuadas para mí?
  • ¿Qué signos de complicaciones debo vigilar y cuándo debo buscar atención urgente?

Vídeo sobre Rinitis atrófica: definición, causas y tratamiento

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.