Resección transuretral de la próstata (TURP): Visión general
La resección transuretral de la próstata, conocida comúnmente como TURP, es una intervención quirúrgica destinada a eliminar parte de la glándula prostática cuando ésta crece de forma que dificulta la micción. Se realiza a través de la uretra, por lo que no requiere incisiones externas. El objetivo es aliviar los síntomas urinarios asociados a la hiperplasia prostática benigna y reducir el riesgo de daño renal o complicaciones urinarias.
Qué es y para qué sirve
La resección transuretral de la próstata es un procedimiento en el que el profesional de la salud accede a la glándula prostática mediante un instrumento estrecho que se introduce por la uretra. Este instrumento utiliza una fuente de energía, ya sea eléctrica o láser, para eliminar el exceso de tejido prostático. El tejido removido se enjuaga con un líquido durante la intervención y se evacua posteriormente a través de la uretra. Dado que la vía de acceso es la uretra, no quedan cicatrices externas visibles.
Propósito y criterios de indicación
Por qué se realiza
La BPH (hiperplasia prostática benigna) es una condición en la que la próstata aumenta de tamaño con la edad. Aunque no se trata de cáncer, su crecimiento puede comprimir y estrechar la uretra, dificultando la salida de la orina. En estos casos, la TURP se considera una opción terapéutica especialmente cuando:
- La obstrucción urinaria es significativa y provoca síntomas moderados o severos que no responden adecuadamente a la medicación.
- Existen complicaciones asociadas a la hiperplasia prostática, como cálculos en la vejiga o en la vía urinaria, o daño renal por obstrucción prolongada.
Entre los síntomas típicos de la BPH que pueden justificar la consideración de este procedimiento se incluyen:
- Necesidad urgente y frecuente de orinar, con deseo de hacerlo cada una o dos horas.
- Nocturia frecuente: despertar varias veces durante la noche para orinar.
- Incapacidad para vaciar por completo la vejiga, con sensación de retención urinaria.
- Orina que empieza y deja de fluir de forma intermitente.
- Disminución del chorro urinario o goteo al finalizar la micción.
- Impacción de la orina que puede evolucionar a complicaciones mayores si no se trata.
Frecuencia y alcance
Aproximadamente 150,000 hombres en los Estados Unidos se someten a la TURP cada año. Este volumen reflejan la relevancia de la intervención para una parte significativa de pacientes con síntomas urinarios moderados o graves compatibles con hiperplasia prostática benigna que requieren una resolución quirúrgica para mejorar la calidad de vida y prevenir complicaciones.
Detalles del tratamiento
Qué sucede antes de la intervención
Aunque la TURP no implica incisiones externas, requiere anestesia. Se realiza bajo anestesia general o anestesia espinal, según la evaluación del equipo anestésico y las condiciones del paciente. El plan de anestesia se decide en conjunto con el profesional de la salud. Antes de la intervención, es necesario:
- Ayunar durante un periodo específico para reducir riesgos durante la anestesia.
- Informar detalladamente sobre todos los medicamentos y suplementos que toma, incluyendo anticoagulantes u otros fármacos que afecten la coagulación.
- Consultar con el equipo médico si debe suspender alguno de esos fármacos antes del procedimiento.
Qué ocurre durante la intervención
La operación suele realizarse en un quirófano, ya sea en un hospital o en un centro de cirugía ambulatoria. La duración habitual es inferior a 90 minutos. Durante el procedimiento, se emplea un instrumento rectoscópico que se introduce por la uretra para explorar la próstata y eliminar el tejido excedente mediante una fuente de energía (electrocirugía o láser). Un líquido de irrigación se utiliza para limpiar la zona y permitir observar el tejido liberado. El exceso de tejido se evacua a través de la uretra y, al finalizar, se retira el rectoscopio. En algunos casos, se puede permitir que el líquido de irrigación permanezca temporalmente en la vejiga para facilitar la eliminación de fragmentos y facilitar la visión durante la intervención.
Qué sucede después de la intervención
Tras la cirugía, los pacientes suelen permanecer en un área de recuperación y pueden requerir hospitalización de uno a dos días o, en algunos casos, recibir el alta el mismo día. Durante la estancia, es común que se mantenga un catéter uretral para asegurar el flujo urinario adecuado mientras la vejiga y la uretra sanan. El catéter facilita la micción continua y previene la acumulación de orina en la vejiga durante el proceso de recuperación. En la mayoría de los casos, el equipo médico retira el catéter antes del alta, una vez que la función urinaria se mantiene estable.
Ventajas y posibles complicaciones
Ventajas de la intervención
- Resultados rápidos: la mayor parte de las personas perciben una mejoría de los síntomas urinarios en pocos días.
- Eficacia en síntomas moderados o severos: TURP puede ser particularmente beneficiosa cuando la obstrucción urinaria es significativa o cuando la medicación no ha logrado un control adecuado.
- Prevención de complicaciones: en ciertos escenarios, la intervención puede evitar daño renal, estancias prolongadas o complicaciones asociadas a la obstrucción urinaria, como cálculos o infecciones repetidas.
Riesgos y posibles complicaciones
- Disfunción eréctil en algunas personas (pérdida de capacidad para lograr o mantener la erección).
- Eyaculación retrógrada, un estado en el cual el semen entra en la vejiga durante el orgasmo en lugar de salir por la uretra.
- Incontinencia urinaria ligera o moderada en ciertos casos temporales o a largo plazo.
- Infecciones del tracto urinario (ITU) o infección en la región tratada.
- Presencia de sangre en la orina (hematuria) durante el periodo de recuperación o de forma intermitente.
Recuperación y pronóstico
Tiempo de recuperación
La recuperación completa suele requerir entre cuatro y seis semanas. Durante este periodo, se recomienda evitar esfuerzos físicos intensos, cargar objetos pesados y mantener relaciones sexuales hasta que el profesional de la salud indique que es seguro hacerlo. Si se está bajo tratamiento con analgésicos recetados, se aconseja no conducir ni manejar maquinaria hasta que desaparezca el efecto de estos fármacos. Una persona con trabajos que no exigen esfuerzo físico intenso podría reincorporarse al trabajo tras aproximadamente dos a tres semanas, aunque esto depende de la evolución individual y de la aprobación del médico tratante.
Actividad física y reintegración laboral
La decisión de volver al trabajo debe individualizarse. En trabajos que no requieren esfuerzos significativos, la reincorporación puede ocurrir más temprano, mientras que en ocupaciones que implican esfuerzos físicos, el regreso puede retrasarse. Es fundamental seguir las indicaciones del médico y adaptar las actividades diarias para favorecer una curación adecuada y evitar complicaciones. Durante la fase de recuperación, es común programar controles médicos para evaluar la función urinaria, la cicatrización de las vías urinarias y la producción de orina.
Cuándo consultar al profesional de salud
Señales de alerta y seguimientos
Solicite atención médica si experimenta alguno de los siguientes signos o síntomas durante la recuperación:
- Fiebre o malestar general que no mejora, lo que podría indicar infección.
- Nuevos o cambios en los síntomas urinarios, como un flujo urinario cada vez más débil, urgencia urinaria reciente o dolor al orinar.
- Orina de color rojo intenso, sangre visible o coágulos en la orina, que podrían indicar sangrado significativo.
- Imposibilidad para orinar o dolor intenso en la región pélvica que dificulta la micción.
- Falsa alarma de empeoramiento sin otros síntomas claros; en cualquier caso, no dude en consultar si tiene dudas sobre la evolución.
Notas sobre el seguimiento y la vida después de TURP
La TURP es una opción terapéutica establecida para reducir la obstrucción urinaria causada por la hiperplasia prostática benigna. El éxito del procedimiento depende de varios factores, incluido el grado de obstrucción, la salud general del paciente y la adherencia a las indicaciones posoperatorias. La recuperación implica un periodo de reposo, ajustes en la actividad física y, a veces, cambios temporales en la micción. En todos los casos, el plan de cuidado debe ser personalizado y acordado entre el paciente y el equipo médico, con revisiones periódicas para garantizar que la función urinaria se estabilice y que no surjan complicaciones a largo plazo.
Vídeo sobre Resección transuretral de la próstata (TURP): Visión general
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.