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Reflujo ácido y ERGE: lo que hay que saber

gastea.com

El reflujo ácido es una alteración digestiva en la que el contenido del estómago regresa hacia el esófago, y a veces hacia la garganta o las vías respiratorias. Es habitual experimentar episodios ocasionales, pero cuando ocurre de forma frecuente puede evolucionar a la enfermedad por reflujo gastroesofágico (GERD), con posibles daños en los tejidos y efectos sobre la calidad de vida. Este texto explica qué es, qué lo causa, cómo se manifiesta, cómo se diagnostica y qué opciones de tratamiento existen, además de pautas para el manejo diario y la prevención de complicaciones.

Qué es el reflujo ácido y la GERD

Reflujo ácido ocasional

El reflujo ácido ocasional sucede cuando los contenidos del estómago, principalmente ácidos, pueden retroceder hacia el esófago. Esto puede provocar sensación de ardor, regurgitación o un sabor desagradable en la boca. En la mayoría de las personas, estos episodios son transitorios y no implican una enfermedad a largo plazo.

GERD: reflujo gastroesofágico crónico

La GERD es una forma crónica de reflujo ácido en la que los mecanismos que impiden que el ácido alcance el esófago no funcionan de manera adecuada. Se considera GERD cuando el reflujo ocurre al menos dos veces por semana durante varias semanas. Este estado representa un problema mecánico persistente que afecta la función normal del esófago y del esfínter esofágico inferior (LES).

Señales y causas

Señales y síntomas

  • Regurgitación: retorno de ácido, alimentos o líquidos hacia la garganta después de comer; puede acompañarse de un sabor agrio o amargo.
  • Quema o ardor en el pecho: sensaciones de quemazón en el área torácica, conocida como ardor de estómago.
  • Pain torácico no cardíaco: dolor en el esófago que puede parecerse al dolor cardíaco, debido a la activación de las mismas rutas nerviosas.
  • Náuseas o pérdida del apetito, a veces por irritación continua del esófago.
  • Dolor de garganta o sensación de nudo al tragar; el reflujo hacia la garganta suele ocurrir durante la noche.
  • Síntomas respiratorios: tos crónica, sibilancias o dificultad para respirar; la aspiración de ácido puede irritar las vías respiratorias.

Los síntomas pueden empeorar por la noche, al estar de pie o al hacer esfuerzos, tras comidas abundantes o grasas, al inclinarse o al consumir alcohol o tabaco.

¿Los bebés tienen GERD?

Es normal que los bebés regurgiten o escupan comida; ello puede contener algo de ácido, pero habitualmente no causa molestias importantes. La GERD es una condición más grave que provoca malestar o dificultades en la alimentación. Los bebés nacidos prematuros o con condiciones que afectan el esófago tienen mayor riesgo. Un pediatra puede evaluar la GERD en lactantes que presentan signos de malestar, dificultades para dormir, rechazo a la alimentación, vómitos pequeños, sibilancias o mal aliento.

Qué causa el reflujo ácido

Para que el ácido llegue al esófago, debe atravesar el LES, una estructura muscular circular que se abre para permitir el paso de deglución y se cierra para mantener el contenido estomacal dentro. Cuando el LES se debilita o se relaja con frecuencia, el ácido puede escapar hacia el esófago.

Factores que debilitan el LES

  • Hernia hiatal: una parte del estómago sube por encima del diafragma, comprimiendo el esófago y desplazando el LES, reduciendo su soporte muscular.
  • Embarazo: la presión en la cavidad abdominal aumenta y las hormonas pueden favorecer la relajación del LES.
  • Obesidad: incremento de presión en el abdomen, con efectos similares al embarazo y mayor riesgo de hernia hiatal.
  • Tabaco: el humo relaja el LES, incrementa la tos y puede ralentizar la digestión y aumentar la producción de ácido.

Otros factores que pueden contribuir incluyen deficiencias estructurales, enfermedades del tejido conectivo, cirugías torácicas o superiores, y ciertos fármacos que relajan el LES.

Medicamentos y otros desencadenantes

  • Medicamentos que pueden favorecer el descenso del tono del LES: benzodiacepinas, bloqueadores de canales de calcio, antidepresivos tricíclicos, antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) como el uso prolongado de aspirina o ibuprofeno, teofilina y tratamientos hormonales para la menopausia.
  • Otros desencadenantes temporales pueden incluir ciertos alimentos y hábitos, descritos a continuación.

¿Qué alimentos pueden influir?

Los alimentos por sí solos no causan GERD, pero pueden favorecer episodios de reflujo si se consumen en exceso o junto con otras condiciones. Entre los posibles efectos se encuentran:

  • Chocolates, café, alcohol, menta, ajo y cebolla pueden relajar el LES cuando se consumen en dosis altas.
  • Alimentos grasos pueden aumentar la secreción de ácido y retardar la digestión, aumentando la probabilidad de reflujo tras comidas copiosas.

Complicaciones posibles del reflujo crónico (GERD)

El ácido estomacal puede dañar principalmente el esófago y, en casos, las vías respiratorias y la laringe. Las complicaciones asociadas incluyen:

  • Esofagitis: inflamación de la mucosa esofágica que, con el tiempo, puede provocar dolor crónico, úlceras y cambios tisulares, como cicatrices o metaplasia intestinal.
  • Barrido de Barrett o Barrett’s esófago: transformación de los tejidos que recubren el esófago en un tipo de mucosa más parecido a la intestinal; es un factor de riesgo para cáncer de esófago.
  • Estrechez esofágica: formación de cicatrices que estrechan el esófago, dificultando la deglución y la ingesta.
  • Reflujo laríngeo-faríngeo (LPR): reflujo hacia la garganta que puede provocar inflamación, ronquera y crecimientos de las cuerdas vocales, con posible aspiración de ácido a las vías aéreas.
  • Asma: la aspiración de ácido puede empeorar el asma o generar síntomas asmáticos en personas sin antecedentes respiratorios, debido a irritación de las vías respiratorias y contracción de los bronquios.

Diagnóstico y pruebas

Cómo se diagnostica la GERD

Un especialista en gastroenterología evalúa la relación entre los síntomas y la posible afectación esofágica. Las pruebas pueden incluir:

  • Esofagografía: prueba radiológica que utiliza una sustancia de contraste (bario) para visualizar el esófago en movimiento durante la deglución.
  • Endoscopia superior: exploración con una cámara insertada por la boca para observar directamente el interior del esófago y el estómago, a veces bajo sedación ligera.
  • Prueba de pH esofágico: medición del contenido ácido en el esófago con un receptor inalámbrico colocado durante una endoscopia.
  • Manometría esofágica: evaluación de la actividad muscular del esófago mediante sensores de presión para confirmar funcionamiento del LES y de otros músculos esofágicos.

Tratamiento y manejo

Tratamiento médico general

Además de los cambios en el estilo de vida, la mayoría de las personas puede beneficiarse del tratamiento farmacológico para reducir la afectación por ácido y disminuir el daño tisular potencial.

Medicina de venta libre

  • Antácidos: neutralizan el ácido estomacal para disminuir la irritación cuando hay reflujo. Funcionan para episodios ocasionales, pero no son una solución a largo plazo debido a posibles efectos secundarios con uso frecuente.
  • Alginatos: sustancias derivadas de algas que flotan sobre el contenido ácido, creando una barrera física entre el ácido y el esófago. Se pueden usar solos o combinados con antácidos.

Medicamentos con prescripción

  • Antagonistas de receptores de histamina (bloqueadores H2): reducen la producción de ácido al bloquear la acción de la histamina. Pueden emplearse con más frecuencia que los antácidos, pero pueden perder efectividad a lo largo del tiempo en algunas personas.
  • Inhibidores de la bomba de protones (IBP): bloquean la producción de ácido con mayor potencia y promueven la curación de la mucosa esofágica; suelen considerarse de primera línea en GERD moderada o con signos de daño tisular. Tienen alta efectividad para reducir el reflujo.
  • Baclofeno: relajante muscular que puede disminuir la frecuencia de relajaciones del LES; no es tratamiento de primera línea, pero puede integrarse en ciertos planes terapéuticos.

¿Se puede curar el reflujo ácido?

La medicación puede disminuir síntomas y daño, pero no elimina de forma definitiva la GERD en la mayoría de los casos. Algunas situaciones severas persisten a pesar de fármacos, y pueden requerir intervenciones más definitivas.

Cirugía y tratamientos mínimamente invasivos

Cuando la GERD es grave o causa complicaciones que no responden a la medicación, existen opciones quirúrgicas o dispositivos que fortalecen la unión entre estómago y esófago:

  • Nissen fundoplicatura: procedimiento quirúrgico en el que la parte superior del estómago se envuelve alrededor de la parte inferior del esófago para reforzar el LES. A menudo se realiza de forma laparoscópica, con incisiones pequeñas y recuperación más rápida. También puede corregir una hernia hiatal.
  • Dispositivo LINX: implante de un anillo de pequeños imanes alrededor del LES para ayudar a cerrar la unión entre estómago y esófago. Es una opción más reciente.

Pronóstico y perspectivas

Qué esperar a largo plazo

La diversidad de factores que generan reflujo hace que el curso de la URGERD varíe entre personas. En muchos casos, cambios simples en el estilo de vida pueden eliminar o disminuir los síntomas. En otros, especialmente cuando predominan factores como una hernia hiatal significativa, la GERD puede evolucionar o requerir tratamiento médico continuo. Es recomendable discutir con un profesional de la salud el impacto real en la calidad de vida y el riesgo de complicaciones, para decidir el plan más adecuado.

Vida diaria y manejo en casa

Medidas para reducir el reflujo en casa

  • Comer en porciones más pequeñas: las comidas abundantes incrementan el volumen estomacal y la presión sobre el LES.
  • Almorzar o cenar temprano: la gravedad ayuda a mantener el contenido estomacal abajo, y se reduce el riesgo de tos o reflujo al acostarse.
  • Dormir del lado izquierdo: posiciona el LES en una cavidad de aire y evita que el ácido ascienda hacia la garganta cuando se está acostado.
  • Disminuir la presión abdominal: usar ropa holgada y, si corresponde, perder peso para reducir la presión intraabdominal.
  • Dejar de fumar y moderar el consumo de alcohol: ambos hábitos debilitan el LES y pueden aumentar la producción de ácido y ralentizar la digestión.
  • Medicamentos de venta libre: antácidos y alginatos pueden ser útiles para episodios puntuales, especialmente si se anticipa una comida rica en grasa o ácido.

Qué hacer durante un brote de reflujo

  1. Intente ponerse de pie o erguirse; la gravedad ayuda a reducir el retorno.
  2. Tomar pequeños sorbos de agua para enjuagar el ácido sin diluir el estómago en exceso.
  3. Aflojar la cintura o quitarse la ropa ajustada para disminuir la presión en el abdomen.
  4. Si dispone de un antiácido, tomar una dosis; si no, puede considerar remedios como preparaciones que alivian el malestar estomacal, siempre siguiendo indicaciones y sin excederse.

Cuándo consultar a un profesional de la salud

Si el reflujo ácido es frecuente, es importante buscar evaluación médica. Aunque muchos casos son manejables, GERD no debe ser considerado solo como una molestia menor, pues puede ocasionar complicaciones y dañar el esófago a lo largo del tiempo. Un profesional puede determinar si hay complicaciones, ajustar el tratamiento y orientar sobre la necesidad de pruebas adicionales o intervenciones.

Vídeo sobre Reflujo ácido y ERGE: lo que hay que saber

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.