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¿Qué son los fecalitos y los fecalomas?

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Un fecalito es una pequeña masa similar a una piedra formada por heces endurecidas cuando estas se deshidratan y se ponen firmes. Un fecaloma es una versión mucho más grande de esa acumulación que puede situarse en el recto o en el colon y presionar a centros vecinos, aumentando el riesgo de complicaciones graves. A continuación se detallan su definición, tipos, causas, síntomas, diagnóstico, opciones de tratamiento y pautas de prevención.

Qué son y cómo se clasifican

Definiciones clave

Fecalito: pequeña masa de heces que ha endurecido y se ha vuelto sólida dentro del intestino. Suele formarse en zonas estrechas, como el apéndice (también llamado fecalito apendicular o appendicolith), y puede provocar obstrucción o inflamación cuando se sitúa en lugares críticos.

Fecaloma: versión extendida y de mayor tamaño de un fecalito. Consiste en una acumulación grande de heces que puede ocupar el recto o el colon, presionando estructuras vecinas mientras la porción intestinal se llena y se expande. Es la forma más severa de impactación fecal y puede derivar en complicaciones graves. La mayor cantidad documentada de fecaloma hasta la fecha se describió con una longitud de aproximadamente 46 cm y un ancho de unos 30 cm.

Tipos de fecalitos y fecalomas

En ocasiones, los profesionales clasifican los fecalitos y las fecalomas según la sustancia que constituyen. Entre los ejemplos habituales se encuentran:

  • Fitozoezoares (phytobezoar): principalmente formados por fibras vegetales, semillas o pieles de frutas y hortalizas. Surgen cuando se ingiere mucha fibra y el colon no moviliza adecuadamente las heces, permitiendo que las materias vegetales se endurezcan.
  • Tricobezoares (trichobezoar): compuestos principalmente por cabello ingerido. Generalmente se forman en el estómago; si se originan en el colon, pueden estar asociadas a condiciones médicas como la pica.
  • Lactobezoares (lactobezoar): formados por cuajos de leche o residuos de fórmula, que pueden aparecer en lactantes que consumen grandes cantidades de leche o fórmula.
  • Farmacobezoares (pharmacobezoar): constituidos por medicamentos que no se disuelven bien en el tracto gastrointestinal, como ciertos comprimidos de hierro o antiácidos que pueden agruparse y endurecerse.

Síntomas y causas

Síntomas según la ubicación y el tamaño

Señales de un fecalito en el apéndice

  • Dolor abdominal repentino y agudo, que suele localizarse en la parte inferior derecha o en el abdomen.
  • En algunos casos, fiebre, malestar general o sensibilidad al tacto en la región afectada.

Señales de un fecalito en un divertículo del colon

  • Dolor abdominal, a veces acompañado de fiebre o sensibilidad a la palpación.
  • Posible malestar general y dolor localizado.

Síntomas de un fecaloma

  • Estreñimiento persistente y malestar ligero al inicio.
  • Distensión abdominal o hinchazón y dolor abdominal progresivo.
  • Heces sueltas o diarrea que puede filtrar alrededor de la obstrucción.
  • Náuseas y vómitos; sensación de no haber terminado de evacuar.
  • Dificultad para orinar o necesidad frecuente de orinar.

En personas con discapacidades no verbales o con deterioro intelectual, los fecalitos y fecalomas pueden presentar cambios de comportamiento o estado de ánimo antes de que exista una queja verbal clara. Entre estos cambios pueden estar irritabilidad, ansiedad, enojo, confusión, cansancio, dificultades para dormir o pérdida de apetito.

Causas y factores de riesgo

La causa principal de la formación de fecalitos es el estreñimiento crónico, que ocurre cuando las deposiciones son menos frecuentes y se endurecen con el tiempo, dificultando la evacuación. Este estreñimiento puede deberse a:

  • Actividad física reducida
  • Baja ingesta de fibra
  • Deshidratación
  • Cambios en la rutina diaria
  • Estrés

Otros factores que contribuyen a la formación de fecalitos incluyen:

  • Medicamentos que reducen el movimiento intestinal o provocan estreñimiento, como opioides y ciertos antipsicóticos
  • Discapacidades intelectuales o trastornos psiquiátricos
  • Anomalías anatómicas del intestino, como la enfermedad de Hirschsprung
  • Obstrucciones intestinales provocadas por fecalitos no tratados previamente
  • Disminución de la motilidad intestinal y dificultad para percibir la plenitud o presión de las heces en el recto

Factores de riesgo

  • Edad avanzada (mayores de 65 años)
  • Trastornos crónicos del tracto gastrointestinal
  • Patrones de estreñimiento repetido o ausencia de tratamiento adecuado
  • Historia de estancias prolongadas en hospitales o centros de salud mental
  • Cirugías abdominales previas

Diagnóstico

Cómo lo diagnostican los profesionales

El diagnóstico comienza con la revisión de los síntomas y antecedentes médicos, seguido de un examen físico que puede incluir un tacto rectal. Los médicos evalúan si existe una masa de heces o signos de obstrucción. En algunos casos, se requieren pruebas de imagen para confirmar la presencia y la ubicación del fecalito o fecaloma.

Pruebas y hallazgos típicos

  • Radiografías (rayos X) del abdomen para detectar acumulaciones de aire o densidades que indiquen materia endurecida.
  • Tomografía computarizada (TC) del abdomen, que ofrece imágenes detalladas y facilita la detección de fecalitos, especialmente cuando la persona no puede comunicarse claramente o hay complicaciones sospechadas.
  • Ultrasonido (ecografía) en ciertos casos, especialmente en niños, para evaluar el contenido intestinal y descartar otros diagnósticos.

La evaluación clínica debe adaptarse a las características del paciente, por ejemplo, a quienes no pueden comunicarse verbalmente, ya que la interpretación de los síntomas puede requerir un mayor uso de pruebas de imagen y la observación clínica de señales no verbales.

Tratamiento y manejo

Principios generales

Enfocar el manejo en dos frentes: (1) aliviar la obstrucción o la acumulación de heces de forma segura y (2) prevenir recurrencias mediante cambios en la dieta, la hidratación y la medicación. En fecalitos pequeños que no causan síntomas notables, a menudo no es necesario un tratamiento activo. Si existe complicación (por ejemplo, apendicitis o diverticulitis), se aborda esa condición específica primero.

Opciones no quirúrgicas para fecalitos y fecalomas

  • Remoción manual: durante un examen rectal, un profesional puede retirar la materia endurecida con guantes y técnica adecuada si es seguro hacerlo.
  • Medicamentos orales: laxantes y ablandadores de heces que facilitan la movilización de las deposiciones y previenen la acumulación futura.
  • Medicamentos rectales: supositorios o lavados rectales que ayudan a suavizar o eliminar las heces acumuladas.
  • Rutina diaria: un plan que combine fibra adecuada, ingesta de agua suficiente y adherencia a la medicación para mantener una evacuación regular.
  • Colonoscopia: cuando las medidas anteriores no han sido efectivas, se pueden usar instrumentos en la colonoscopia para descomponer y extraer el fecaloma.

Tratamiento quirúrgico

En casos severos o cuando existen complicaciones que no responden a tratamiento conservador, puede ser necesaria la intervención quirúrgica. Una opción puede consistir en resecar la parte afectada del colon; en algunas situaciones, se puede realizar una ostomía temporal para permitir el paso de las heces durante la recuperación.

Cuidados posoperatorios y recuperación

La recuperación de una intervención por fecaloma puede durar desde unos días hasta una semana en el hospital. El dolor y la hinchazón suelen mejorar rápidamente tras la eliminación de la masa. En el periodo posterior se enfatiza el mantenimiento de una higiene intestinal adecuada y la adherencia a un plan diario de evacuación, hidratación y fibra. Se programarán controles de seguimiento para verificar la recuperación y prevenir recurrencias.

Señales para buscar atención médica de inmediato

  • Dolor abdominal intenso o que empeora
  • Fiebre o escalofríos
  • Náuseas o vómitos persistentes
  • Incapacidad para liberar gas o heces
  • Sangrado en las heces
  • Hinchazón o dolor abdominal que persiste

Pronóstico y prevención

Perspectivas a corto y largo plazo

Con diagnóstico temprano y tratamiento oportuno, el pronóstico para las personas con fecaloma o fecalito suele ser favorable. La resolución de la masa y la recuperación intestinal permiten volver a la vida habitual en la mayoría de los casos. Sin embargo, si no se trata, pueden surgir complicaciones graves, como obstrucción intestinal, perforación, infección o afectación de otros órganos.

Medidas preventivas

  • Aumentar la ingesta de fibra a través de frutas, verduras, granos enteros y legumbres para promover evacuaciones regulares.
  • Hidratación adecuada y consumo de líquidos para mantener la consistencia de las heces.
  • Actividad física regular para favorecer la motilidad intestinal.
  • Revisión de medicamentos que puedan causar estreñimiento y, si es posible, ajuste o sustitución bajo supervisión médica.
  • Consultar al profesional de la salud ante signos de estreñimiento crónico o episodios repetidos de evacuación difícil para evitar la formación de acumulaciones.

En conjunto, la detección temprana, la adopción de hábitos intestinales saludables y el tratamiento adecuado de las complicaciones pueden reducir significativamente el riesgo de recurrencia y mejorar el pronóstico a largo plazo.

Vídeo sobre ¿Qué son los fecalitos y los fecalomas?

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.