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¿Qué son las varices gástricas?

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Las várices gástricas son venas agrandadas situadas en la mucosa del estómago que pueden sangrar de forma grave y amenazar la vida si no se controlan. Este trastorno está asociado principalmente a la hipertensión portal, que surge cuando el flujo sanguíneo hacia el hígado se bloquea, como ocurre con la cirrosis. Su manejo requiere diagnóstico preciso, medidas para prevenir el sangrado, tratamientos endoscópicos o farmacológicos, y, en caso de hemorragia, intervenciones urgentes para estabilizar al paciente y reducir la presión portal. A continuación se describen su definición, clasificación, causas, signos, pruebas diagnósticas, opciones de tratamiento y vigilancia a largo plazo.

Definición y relevancia

Las varices gástricas son dilataciones anormales de venas dentro de la mucosa del estómago. Aunque son menos frecuentes que las várices esofágicas, presentan un mayor riesgo de hemorragia severa en muchos casos. Su aparición está vinculada a una congestión de la sangre en el sistema portal, que es la vía principal que transporta sangre desde el intestino y el bazo hacia el hígado. Cuando el flujo se ve obstaculizado, la sangre busca rutas secundarias para circunvalar el bloqueo; estas vías curvilíneas son las venas del estómago que se inflan y se vuelven vulnerables a la ruptura bajo presión. Sin tratamiento de fondo para la causa, las várices gástricas pueden sangrar y desencadenar emergencias clínicas.

Clasificación de las várices gástricas

Las várices gástricas se dividen según si mantienen o no una conexión con el esófago y, en cada caso, por su trayectoria respecto a las curvaturas gástricas. Esta clasificación ayuda a orientar el pronóstico y las estrategias terapéuticas.

Con conexión esofágica

  • Tipo GOV1 (varices gastroesofágicas Tipo 1): se inician cerca del esófago y siguen a lo largo de la curvatura menor del estómago, en la denominada porción superior. Es la variante más frecuente cuando hay una conexión con el esófago y describe una extensión que continúa desde el esófago hacia la parte alta del estómago.
  • Tipo GOV2 (varices gastroesofágicas Tipo 2): comienzan cerca del esófago pero descienden por la curvatura mayor del estómago, siguiendo la cara externa en la región derecha. Este patrón representa una trayectoria que acompaña la mayor curvatura estomacal y puede presentar un mayor riesgo asociado a la exposición de grandes áreas de mucosa.

Sin conexión esofágica

  • IGV1 (varix gástrico aislado Tipo 1): queda limitado al estómago y se eleva principalmente en la fiereza o fondo (fundus). No está directamente relacionado con la mucosa esofágica.
  • IGV2 (varix gástrico aislado Tipo 2): puede bulgarse en cualquier zona de la mucosa gástrica excepto el fundus. Incluye variaciones que no tienen continuidad con las várices esofágicas.

Síntomas y causas

¿Qué síntomas provocan las várices gástricas?

En muchos casos, las várices gástricas no producen síntomas claros hasta que se rompen. La hemorragia es la complicación clínica más grave y puede manifestarse con una diversidad de signos y síntomas, entre los que se incluyen:

  • Sangre fresca o de color rojo vivo en las heces (hematoquecia o melena según la cantidad y la velocidad del sangrado).
  • Heces oscuras y alquitranadas, indicativas de sangrado reciente.
  • Brujería o mareo intenso, sensación de desmayo o desvanecimiento.
  • Frecuencia cardíaca acelerada (taquicardia) y presión arterial baja (hipotensión).
  • Náuseas y vómitos, que pueden incluir sangre en el vómito (hematemesis).
  • Debilidad, malestar general y posibles signos de shock en casos graves.

Es importante destacar que, fuera de una hemorragia, las várices gástricas suelen permanecer asintomáticas; por ello, la detección a menudo depende de exámenes de control o de la valoración por síntomas de complicaciones asociadas a la enfermedad hepática subyacente.

¿Qué causa las várices gástricas?

La causa principal de las várices gástricas es la cirrosis, una enfermedad hepática que genera cicatrización progresiva y obstruye el flujo de sangre a través del hígado. Esta obstrucción eleva la presión en la vena porta, el principal conducto que transporta sangre desde los intestinos y el bazo al hígado. Cuando la hipertensión portal aumenta, la sangre busca rutas alternativas de menor resistencia, lo que provoca la dilatación de venas más pequeñas en la mucosa gástrica, que se vuelven frágiles y proclives a sangrar.

Además de la cirrosis, existen otras condiciones que pueden provocar hipertensión portal y, por ende, várices gástricas:

  • Coágulo en la vena porta o en la vena esplénica, que bloquea el flujo sanguíneo tal como ocurre en la cirrosis.
  • Infecciones parasitarias, como la esquistosomiasis, presentes en determinadas regiones, que afectan al hígado y al bazo, contribuyendo a la hipertensión portal.
  • Causas no asociadas a la cirrosis, en casos raros, como el síndrome de Budd-Chiari, que obstruye las venas que drenan desde el hígado.

Complicaciones asociadas

La complicación más grave de las várices gástricas es la hemorragia gastrointestinal debida a la ruptura de estas venas. La pérdida de sangre puede ser masiva y poner en peligro la vida, requiriendo atención médica inmediata y, a veces, cuidados intensivos. En casos poco frecuentes, si no se trata, las várices pueden contribuir a otras consecuencias como:

  • Anemia por deficiencia de hierro, resultado de sangrado crónico de baja intensidad que agota las reservas de hierro del organismo.
  • Encefalopatía hepática, un deterioro de la función cerebral causado por toxinas que no son eliminadas con eficacia debido a la disfunción hepática, afectando la cognición y el comportamiento.

Diagnóstico y pruebas

¿Cómo se diagnostican las várices gástricas?

El diagnóstico de las várices gástricas se realiza principalmente mediante exploraciones que permiten visualizar la mucosa del estómago y evaluar la extensión de las venas afectadas, así como la presencia de hipertensión portal. Los métodos clave son:

  1. Endoscopia alta: es la técnica preferida y se considera la prueba de referencia para detectar y evaluar las varices gástricas. Un endoscopio, que es un tubo delgado con cámara en su extremo, se introduce a través de la garganta para observar directamente el interior del esófago y el estómago, identificando la presencia, el tamaño y la ubicación de las varices.
  2. Tomografía computarizada abdominal: permite obtener una visión detallada del abdomen, incluido el hígado, el bazo y los vasos sanguíneos. Aunque no visualiza directamente las varices, puede indicar signos de hipertensión portal que sugieren un mayor riesgo de varices.
  3. Ecografía Doppler abdominal: utiliza ondas sonoras para evaluar el flujo sanguíneo en la vena porta y otras estructuras vasculares. Patrones de flujo anormales pueden indicar hipertensión portal y, por tanto, un mayor riesgo de variación de las venas gástricas.

Manejo y tratamiento

Tratamiento de las várices gástricas no rotas

El objetivo principal en la forma no hemorrágica es prevenir la first bleed (hemorragia inicial) y reducir la probabilidad de que las várices se rompan. Las estrategias suelen combinar medicación con intervenciones endoscópicas cuando sea necesario:

  • Medicación: se pueden emplear fármacos para disminuir la presión portal y, por ende, el riesgo de sangrado. En particular, se utilizan betabloqueadores no selectivos que reducen el flujo sanguíneo hacia la vena porta y disminuyen la tensión en las varices.
  • Procedimientos endoscópicos para reducir o eliminar las várices sin necesidad de cirugía:
    • Ligadura endoscópica de varices (EVL): se colocan bandas elásticas alrededor de las varices para cortar su suministro de sangre y provocar su reducción.
    • Inyección de cianoacrilato (pegamento tisular): se administra una sustancia similar a un pegamento directamente en las várices para sellarlas y bloquear el flujo sanguíneo.

Tratamiento de várices gástricas que han sangrado

La hemorragia por várices gástricas es una emergencia médica que requiere intervención rápida para detener la pérdida de sangre y prevenir complicaciones graves. Las medidas suelen incluir:

  • Hospitalización y transfusión: es común su ingreso en sala de cuidados intensivos o unidad de observación, con reposición de sangre cuando es necesario para corregir la pérdida sanguínea.
  • Procedimientos endoscópicos: de forma similar a las várices no rotas, pueden emplearse EVL o inyección de cianoacrilato para controlar la hemorragia y reducir la oclusión de la sangría.
  • Medicamentos: fármacos como vasopresina o octreótido ayudan a disminuir el flujo sanguíneo a las varices y a controlar la sangría.
  • Otras técnicas para controlar la presión:
    • Tamponamiento por balón: un balón se introduce en el esófago y se inflama para aplicar presión sobre las várices sangrantes como medida temporal.
    • Derivación portosistémica intrahepática transhepática (TIPS): se crea un canal artificial que desvía la sangre de la vena porta directamente hacia la vena hepática, reduciendo la presión portal y disminuyendo la circulación sanguínea hacia las várices.

Pronóstico

¿Qué factores influyen en la supervivencia?

El pronóstico de las várices gástricas depende de varios aspectos que influyen en el curso de la enfermedad y la respuesta al tratamiento. Entre los más relevantes se incluyen:

  1. Si la varice ha sangrado: la hemorragia representa un evento crítico que reduce de forma significativa la supervivencia a corto y mediano plazo si no se maneja de manera adecuada y oportuna.
  2. Gravedad de la enfermedad hepática subyacente: una enfermedad hepática avanzada o descompensada suele asociarse a un peor pronóstico general.
  3. eficacia del tratamiento: una detección temprana y un manejo exitoso de las várices mejoran significativamente la perspectiva a largo plazo.

En cualquier caso, la vigilancia y el tratamiento adecuado de la causa subyacente, así como el control de la presión portal y la monitorización de las varices, pueden influir positivamente en el desenlace a largo plazo. Si existe preocupación por la presencia o el riesgo de várices gástricas, es fundamental consultar a un profesional de salud para una evaluación individualizada y plan de manejo.

Prevención y autocuidado

¿Se pueden prevenir las várices gástricas?

La prevención completa de las várices gástricas no siempre es posible, especialmente cuando la hipertensión portal es consecuencia de una enfermedad hepática crónica. No obstante, existen estrategias para disminuir el riesgo de sangrado y la aparición de complicaciones, enfocadas en tratar la causa subyacente y en optimizar la salud hepática.

Medidas específicas

  • Control de la enfermedad subyacente: adherirse al tratamiento de la condición que genera la hipertensión portal, como la cirrosis o la esquistosomiasis, para limitar la progresión de la afectación hepática y el daño vascular portal.
  • Farmacoterapia preventiva: en personas con varices existentes, los betabloqueadores pueden reducir el riesgo de sangrado al disminuir la presión en la vena porta.
  • Estilo de vida:
    • Evitar el consumo de alcohol, ya que agrava el daño hepático y puede aumentar la hipertensión portal.
    • Adoptar una alimentación saludable, preferiblemente similar a la dieta mediterránea, rica en frutas, verduras y granos integrales para favorecer la salud hepática.
    • Reducción de la ingesta de sal para evitar la retención de líquidos y la hinchazón abdominal asociada a la hipertensión portal.
    • Mantener un peso corporal adecuado para disminuir la carga sobre el hígado.
    • Vacunación contra hepatitis A y B cuando esté indicada para prevenir nuevas afectaciones hepáticas.

En personas con factores de riesgo, se recomienda la vigilancia mediante endoscopia periódica para detectar las várices en etapas tempranas. La detección temprana facilita la intervención oportuna y reduce el riesgo de sangrado grave.

Vida diaria y manejo a largo plazo

Cuándo consultar al equipo de salud

No esperes a presentar un problema extremo para buscar atención médica. Debes consultar a tu médico si:

  • Has sido diagnosticado con una condición que eleva el riesgo de hipertensión portal, como cirrosis o esquistosomiasis, y se recomienda una endoscopia para detectar posibles varices de forma temprana.
  • Experimentas signos de sangrado de vías digestivas altas, como vómitos con sangre, heces con sangre o heces negras/oscuras, mareos o desmayos.
  • Presentas dolor abdominal persistente o hinchazón inexplicable, que podría sugerir ascitis (acumulación de líquido en el abdomen) asociada a hipertensión portal.
  • Notas signos de encefalopatía por hipertensión portal, como confusión, somnolencia o dificultad para concentrarte.

Cuándo acudir a urgencias

Si presentas signos de ruptura de várices gástricas, acude de forma inmediata a un servicio de urgencias. La hemorragia por várices gástricas es una situación de emergencia que requiere atención rápida para estabilización y tratamiento.

Preguntas útiles para tu equipo sanitario

Para entender tu situación y tomar decisiones informadas, puedes plantear las siguientes preguntas a tu médico:

  • ¿Qué causó mis várices gástricas? Explicación de la etiología y su relación con la hipertensión portal.
  • ¿Qué opciones de tratamiento existen para mi caso? Detalles sobre enfoques farmacológicos, procedimientos endoscópicos y, si fuera necesario, intervenciones más avanzadas.
  • ¿Cuáles son los riesgos y efectos secundarios de cada opción de tratamiento? Beneficios y posibles complicaciones.
  • ¿Qué puedo hacer para prevenir el sangrado? Medidas de autocuidado y cambios terapéuticos concretos.
  • Qué cambios de estilo de vida me recomiendan? Consejos prácticos para la vida diaria que apoyen la salud hepática.
  • Con qué frecuencia debo monitorizar mis várices? Plan de revisiones y pruebas de seguimiento.
  • Cuál es el pronóstico a largo plazo para mi situación? Perspectiva individual y factores que podrían modificarlo.

Este resumen ofrece una visión estructurada de las várices gástricas: definición, clasificación, causas, manifestaciones, diagnóstico, opciones de tratamiento y pautas de prevención y seguimiento. Si tienes factores de riesgo o síntomas compatibles, consulta con un profesional de salud para una evaluación detallada y un plan de manejo adecuado a tu situación clínica. La atención temprana y la adherencia al tratamiento son claves para reducir complicaciones y mejorar la calidad de vida a largo plazo.

Vídeo sobre ¿Qué son las varices gástricas?

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.