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¿Qué son las lágrimas?

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Las lágrimas son un fluido claro y salado producido por glándulas situadas alrededor de los ojos. Su función principal es lubricar la superficie ocular, proteger contra polvo y gérmenes, y contribuir a una visión nítida. También participan en la expresión emocional, y su producción puede responder a distintos estímulos. A continuación se describen qué son las lágrimas, de qué están hechas, los trastornos que pueden afectarlas, las pruebas diagnósticas más habituales y las pautas de cuidado diario para mantener unos ojos sanos.

Qué son las lágrimas y sus funciones

Definición y tipologías

Las lágrimas se clasifican en tres tipos según su origen y función:

  • Lágrimas basales: se encargan de mantener lubricado el ojo de forma continua. Se liberan en pequeñas cantidades para nutrir y proteger la córnea; están presentes de forma basal y, por lo general, no deben abandonar el ojo. Ayudan a expulsar suciedad y restos y a mantener una visión clara.
  • Lágrimas reflejas: se producen ante estímulos irritativos como polvo, humo o vapores de cebolla. Estas lágrimas ayudan a eliminar irritantes y contienen anticuerpos que colaboran en la defensa frente a bacterias.
  • Lágrimas emocionales: se generan ante emociones intensas como la tristeza, la alegría o el duelo. Aunque todavía se estudia su función exacta, se plantea que pueden ayudar a liberar hormonas del estrés y favorecer la convivencia social.

Funciones clave de las lágrimas

En conjunto, las lágrimas cumplen varias funciones esenciales para la salud ocular y el bienestar emocional:

  • Lubricación constante: evitan la fricción entre la superficie ocular y el parpadeo, facilitando un deslizamiento suave y una visión estable.
  • Protección frente a infecciones y irritantes: las lágrimas contienen componentes que ayudan a eliminar polvo, microorganismos y otras sustancias irritantes que podrían dañar la córnea.
  • Contribución a la claridad visual: la película lagrimal mantiene la superficie ocular uniforme, lo que facilita que la luz se enfoque correctamente y puedas ver con nitidez.
  • Expresión emocional y comunicación no verbal

Composición y película lagrimal

Qué contienen las lágrimas

Las lágrimas son principalmente agua, pero también contienen electrolitos, lípidos, enzimas y otros componentes. Cada lágrima que se produce forma, a nivel de la superficie ocular, una película lagrimal compuesta por tres capas distintas que trabajan en conjunto para proteger y humedecer la superficie ocular.

Las tres capas de la película lagrimal

  • Capa externa grasa: esta capa aceitosa mantiene la superfície de la lágrima suave y evita que las capas internas se sequen con rapidez, contribuyendo a la estabilidad de la película y a la nitidez de la visión.
  • Capa media acuosa: es la capa más gruesa y está formada principalmente por agua. Proporciona humedad, alimenta la superficie del ojo y ayuda a defenderse de bacterias, manteniendo las condiciones adecuadas para que el ojo funcione correctamente.
  • Capa interna mucosa: la capa más adherente que facilita que toda la película lagrimal se adhiera a la superficie ocular, ayudando a que la lágrima permanezca en contacto con la córnea y la conjuntiva.

¿Por qué las lágrimas son saladas?

La salinidad de las lágrimas se debe a la presencia de electrolitos o iones como sodio, potasio, calcio y magnesio. En cada lágrima se encuentra aproximadamente 0,3 mg de sal, una cantidad suficiente para formar el líquido fisiológico que mantiene las condiciones químicas necesarias para su funcionamiento.

Origen y drenaje de las lágrimas

Las lágrimas se originan en las glándulas lagrimal, las glándulas de Meibomio y las células caliciformes (células que producen mucina). Estas glándulas se ubican principalmente en la región superior y externa de los ojos. El término médico para lagrimeo es lacrimación. Al parpadear, las lágrimas se desplazan por la superficie ocular y drenan hacia los conductos lagrimales, que desembocan en la parte posterior de la nariz. En ese punto pueden evaporarse o ser reabsorbidas por el organismo.

Condiciones y trastornos que afectan las lágrimas

Ojo seco

El ojo seco se manifiesta cuando hay una producción insuficiente de lágrimas o una evaporación excesiva. Quienes la padecen pueden experimentar una sensación de que hay algo en el ojo que no sale, así como una sensación de arenilla, picor, ardor o sensibilidad a la luz. Estos síntomas reflejan una lubricación inadecuada de la superficie ocular y pueden afectar la comodidad visual y la claridad de la visión.

Conducto lagrimal bloqueado

Un conducto lagrimal bloqueado puede provocar lagrimeo persistente y la acumulación de secreciones pegajosas o crustáceas en los párpados o en las pestañas. Las personas pueden frotarse con frecuencia alrededor del ojo afectado, lo que puede provocar enrojecimiento, irritación y hinchazón de la zona.

Epífora (lagrimeo excesivo)

La epífora se caracteriza por lágrimas que corren por la cara o que se acumulan en el ojo sin que exista una situación emocional obvia de llanto. Puede ser un problema temporal o indicar una infección ocular, o un bloqueo en los conductos lagrimales que impide el drenaje normal de las lágrimas.

Dacriocistitis

La dacriocistitis es una infección o inflamación del saco lagrimal. Sus síntomas pueden incluir dolor en la zona ocular, hinchazón alrededor de la órbita y enrojecimiento o cambios de color en la piel cercana al ojo. Esta condición requiere evaluación clínica y, a veces, tratamiento específico para prevenir complicaciones.

Pruebas diagnósticas habituales

Para evaluar la salud de las lágrimas y el funcionamiento del sistema lagrimal, un profesional de la visión puede realizar diversas pruebas durante un examen ocular detallado. Entre las pruebas más utilizadas se encuentran:

  • Examen con lámpara de hendidura: se utiliza una fuente de luz y un microscopio para estimar la cantidad de lágrimas producidas y para examinar la superficie ocular y sus estructuras.
  • Prueba de Schirmer: se coloca una pequeña tira de papel en el borde del párpado inferior durante unos minutos para medir la cantidad de lágrima producida en respuesta; se evalúa cuánto del papel se humedece.
  • Tiempo de ruptura de la película lagrimal (TBUT): se introduce un tinte suave en el ojo y se observa, con equipo óptico, cuánto tiempo tarda la película lagrimal en desestabilizarse y romperse, lo que indica la evaporación y la estabilidad de la lágrima.

Tratamientos habituales para las condiciones que afectan las lágrimas

Existen múltiples opciones terapéuticas para las condiciones que alteran la producción, drenaje o estabilidad de las lágrimas. Las alternativas pueden variar desde simples medidas de lubricación hasta intervenciones farmacológicas o procedimientos quirúrgicos. El profesional de la salud indicará el tratamiento más adecuado en función de la causa subyacente, la gravedad de los síntomas y las características individuales de cada persona.

  • Gotas o lágrimas artificiales: soluciones lubricantes que pueden usarse para aliviar la sequedad y mejorar la comodidad ocular, con o sin necesidad de receta, según el producto.
  • Antibióticos: pueden emplearse cuando existe una infección ocular asociada o un componente bacteriano en la etiología de la patología lagrimal.
  • Cirugía: en ciertos casos de obstrucción crónica o anomalías estructurales del sistema lagrimal, pueden recomendarse intervenciones para restablecer el drenaje normal de las lágrimas.

Cuidados para mantener ojos húmedos y sanos

Prácticas para preservar la salud ocular

Para mantener una buena higiene y humedad ocular, es recomendable seguir una serie de hábitos y medidas preventivas conectadas con la salud de las lágrimas y el bienestar visual. Además de las visitas regulares al especialista, estas pautas pueden ayudar a disminuir la incomodidad y a prevenir complicaciones.

  • Visitas periódicas a un oftalmólogo: mantener un control regular de la salud ocular para detectar y tratar a tiempo cualquier cambio en la producción de lágrimas o en la función del sistema lagrimal.
  • Protección frente a entornos ventosos: en ambientes con viento intenso, usar gafas envolventes o de protección puede reducir la evaporación de la lágrima y la sequedad ocular.
  • Evitar el humo de cigarro: el humo irrita la superficie ocular y aumenta el riesgo de ojo seco, por lo que es aconsejable evitar la exposición.
  • Descansos visuales y parpadeo regular: al trabajar frente a pantallas, leer o ver televisión, la frecuencia de parpadeo puede disminuir. Tomar pausas cortas y recordar parpadear ayuda a distribuir la lágrima y a mantener la humedad adecuada.
  • Lágrimas artificiales: el uso de lubricantes o soluciones lubricantes puede ser seguro y útil para mantener la superficie ocular nutrida y humectada según la necesidad individual.
  • Cuidados de los párpados: aplicar compresas tibias puede ayudar a liberar la grasa de las glándulas de los párpados, lo que mejora la calidad de la lágrima y la distribución de la película lagrimal.

Vídeo sobre ¿Qué son las lágrimas?

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.