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¿Qué son las Enterobacterales resistentes a carbapenémicos (CRE)?

cdc.gov

Las Enterobacterales resistentes a carbapenémicos (CRE) son bacterias que, al desarrollar resistencia a los antibióticos de la familia de los carbapenémicos, pueden provocar infecciones difíciles de tratar. Este texto explica qué son los CRE, qué bacterias suelen incluir, en qué lugares aparecen, cómo se diagnostican y tratan, qué factores aumentan el riesgo y qué medidas de prevención y manejo se recomiendan tanto en entornos hospitalarios como en la vida diaria.

Fundamentos sobre CRE

¿Qué son las Enterobacterales y qué significa CRE?

Las Enterobacterales son un grupo estrechamente relacionado de bacterias que con frecuencia provocan infecciones en humanos. El término CRE se usa para referirse a bacterias de este grupo que han desarrollado resistencia a los antibióticos carbapenémicos, una clase de fármacos muy empleada para tratar infecciones graves cuando otros antibióticos no funcionan. Los carbapenémicos incluyen ertapenem, imipenem y meropenem.

Principales familias y especies implicadas

  • Escherichia coli (E. coli) — una de las especies más comunes en infecciones urinarias y otras infecciones.
  • Klebsiella pneumoniae — también con frecuencia asociada a infecciones hospitalarias graves.
  • Otras bacterias del grupo Enterobacterales pueden volverse resistentes a carbapenémicos, pero los dos ejemplos anteriores son los más habituales.

La expresión CRE puede emplearse indistintamente para referirse a enterobacterias resistentes a carbapenémicos o, en algunos textos, a la familia Enterobacteriaceae cuando se enfatiza la resistencia a esta clase de antibióticos. En cualquier caso, la característica clave es la resistencia a los carbapenémicos, que dificulta la curación de infecciones provocadas por estas bacterias.

Infecciones causadas por CRE

Los CRE pueden provocar infecciones en diferentes zonas del cuerpo. Las más comunes son:

  • Sangre (infección bacteriana sistémica o sepsis).
  • Vías urinarias (infección del tracto urinario, ITU).
  • Pulmones (neumonía, especialmente en personas hospitalizadas).
  • Área abdominal (abscesos intraabdominales u otras infecciones abdominales).

Frecuencia y impacto en la salud

En los Estados Unidos, se estima que los CRE provocan aproximadamente 13.000 infecciones cada año. De estas, alrededor de 1.100 personas pueden fallecer a causa de complicaciones relacionadas con estas bacterias. Estas cifras ilustran el serio desafío que representan las infecciones por CRE, especialmente en pacientes con factores de riesgo o con condiciones de salud subyacentes.

Síntomas y factores de riesgo

Manifestaciones clínicas típicas

Los síntomas de una infección por CRE varían según la localización de la infección. Entre los signos más habituales se encuentran:

  • Fiebre o escalofríos persistentes.
  • Disnea o dificultad para respirar cuando la infección afecta a los pulmones.
  • Tos asociada a infección respiratoria.
  • Dolor abdominal o malestar en el área abdominal cuando hay infección intraabdominal.
  • Dolor o dolor al orinar, con posible disuria o frecuencia urinaria aumentada.
  • En presencia de una herida o sitio quirúrgico: enrojecimiento, hinchazón, calor o dolor local.

Es importante recordar que estos síntomas pueden ser comunes a otras infecciones y no son exclusivos de CRE. Ante la presencia de signos de infección, especialmente si hay factores de riesgo, se debe consultar a un profesional de salud para una evaluación adecuada.

Qué facilita la aparición de CRE

Las CRE surgen cuando las bacterias desarrollan resistencia a los antibióticos carbapenémicos. Esta resistencia puede originarse por varias razones, entre ellas la necesidad de supervivencia de las bacterias en presencia de antibióticos y la capacidad de adquirir genes de resistencia de otras bacterias. Un mecanismo frecuente es la producción de una enzima carbapenemasa, que desactiva el carbapenémico y deja a la bacteria resistente.

Cómo se diseminan

Las CRE pueden encontrarse en la piel o en el tracto gastrointestinal sin provocar síntomas, lo que se conoce como colonización. Tanto las personas con infección (infección activa) como las que están colonizadas sin síntomas pueden propagar estas bacterias.

El mayor riesgo de adquirir una infección por CRE se da en entornos de atención sanitaria, donde hay exposición frecuente a antibióticos y a dispositivos invasivos. Las vías de transmisión pueden incluir:

  • Contacto directo con la piel de una persona infectada que no se ha lavado las manos adecuadamente.
  • Superficies contaminadas, especialmente lavabos, fregaderos y baños.
  • Equipo médico y dispositivos insertados en el cuerpo, como catéteres venosos centrales o tubos de respiración.

Factores de riesgo relevantes

  • Dispositivos invasivos en el cuerpo, como catéteres venosos centrales, tubos traqueales o sondas de alimentación, que pueden facilitar la entrada de CRE.
  • Uso prolongado o frecuente de antibióticos, que favorece la selección de bacterias resistentes y puede disminuir la flora normal que protege contra infecciones.
  • Debilidad del sistema inmunológico por enfermedades subyacentes como VIH, cáncer hematológico, diabetes, o trasplante de órgano o progenitores hematopoyéticos.
  • Dependencia de cuidados diarios limitados para actividades básicas, lo que aumenta el contacto con heces y bacterias intestinales y su propagación.
  • Hospitalización prolongada, especialmente si se ha recibido atención fuera del país en los seis meses previos.

Complicaciones asociadas

Si no se logra controlar una infección por CRE con antibióticos efectivos, la infección puede propagarse en el cuerpo y provocar complicaciones graves, incluida la insuficiencia de órganos y la sepsis, que pueden ser potencialmente mortales.

Diagnóstico y pruebas

Cómo se identifica una CRE

La sospecha clínica de una CRE surge cuando hay signos de infección que no mejoran con antibióticos convencionales. Para confirmar, se pueden obtener muestras de distintos sitios del cuerpo, tales como:

  • Sangre (hemocultivos).
  • Orina (análisis y cultivo de orina).
  • Heces (coprocultivo) o muestras de heces.
  • Fluido o tejido de una herida o absceso.

Un laboratorio puede determinar si las bacterias aisladas son CRE y, de ser así, guiar la selección de tratamiento. Es útil informar al equipo de salud sobre dispositivos implanted y estancias hospitalarias recientes, ya que estos datos pueden influir en el manejo y control de la infección.

Manejo y tratamiento

Enfoque terapéutico ante CRE

Las CRE presentan un reto terapéutico significativo porque la mayoría de los antibióticos convencionales no son eficaces. El manejo típico implica:

  • Administer antibióticos alternativos que pueden ser activos frente a CRE, o
  • Utilizar un carbapenémico acompañado de un inhibidor de carbapenemasa para reducir la acción de la enzima carbapenemasa y permitir que el carbapenémico actúe.

La elección exacta depende de los resultados de pruebas de sensibilidad realizadas en un laboratorio clínico, que determinen qué fármacos son efectivos frente a las cepas aisladas.

Medicamentos que pueden emplearse ante CRE

Los fármacos que pueden utilizarse, de forma individual o en combinación, incluyen:

  • Polimixinas (Colistina) — a veces empleadas en infecciones graves cuando otras opciones fallan.
  • Tigeciclina — útil en ciertas infecciones intraabdominales y de tejidos blandos, con consideraciones en infecciones urinarias por concentración.
  • Fosfomicina — opción para ciertas ITU; puede combinarse en especial en infecciones complicadas.
  • Aminoglucósidos (p. ej., gentamicina o tobramicina) — pueden utilizarse en combinación o según la susceptibilidad.
  • Rifampicina — a veces asociada en regímenes combinados para ciertas infecciones.
  • Carbapenémicos en combinación con un inhibidor de carbapenemasa para reducir la acción de la enzima carbapenemasa.

La selección de tratamiento debe basarse en pruebas de laboratorio que indiquen qué fármacos son activos frente a la cepa concreta, así como en la gravedad de la infección y la localización anatómica afectada.

Pronóstico y evolución

Gravedad y expectativas

Las infecciones por CRE pueden ser serias y, en algunos casos, de curso potencialmente fatal si no se controla la infección con antibióticos eficaces. El entorno hospitalario es, con frecuencia, el lugar donde se realiza un monitorizado estrecho y un manejo intensivo para reducir complicaciones, como la sepsis y la falla de múltiples órganos.

tasas de mortalidad asociadas

Las tasas de mortalidad varían según el sitio de la infección. En infecciones urinarias por CRE, los datos estiman una mortalidad de alrededor del 13%, mientras que para las infecciones del torrente sanguíneo, la mortalidad puede superar el 50% en ciertos escenarios clínicos avanzados. Estos rangos reflejan la diversidad de pacientes y la susceptibilidad a tratamientos efectivos.

Prevención y control

Medidas en el ámbito sanitario

Los entornos de atención médica deben aplicar prácticas de seguridad y control de infecciones para prevenir infecciones por CRE. Las medidas clave incluyen:

  • Lavado de manos de todo el personal y de los cuidadores entre pacientes y procedimientos.
  • Desinfección y limpieza adecuada de superficies y áreas de contacto frecuente.
  • Uso prudente de antibióticos para evitar una selección innecesaria de microorganismos resistentes.
  • Procedimientos de esterilización y desinfección de dispositivos médicos y equipos invasivos.

Cómo reducir el riesgo en casa y en la vida diaria

La prevención también se puede potenciar en casa y en la comunidad. Entre las acciones útiles se encuentran:

  • Higiene de manos frecuente, especialmente al cuidar a personas con sistema inmunitario debilitado o que requieren asistencia para higiene personal.
  • Consultar con el equipo de atención médica la duración necesaria de dispositivos invasivos (como catéteres) y las medidas para prevenir infecciones durante su uso.

Vivir con CRE: manejo práctico y cuándo consultar

Cuándo buscar atención médica

Si tienes un dispositivo implantado o un sistema inmunitario debilitado, es fundamental estar atento a signos de infección y consultar al equipo de atención médica ante cualquier síntoma. Mantener una comunicación abierta con el equipo sanitario durante la hospitalización y al regresar a casa es esencial para detectar tempranamente complicaciones.

Señales que requieren atención de urgencias

  • Fiebre alta superior a 39 °C (103 °F) o fiebre que no cede con medidas básicas.
  • Pain intenso o dolor extremo que acompaña a la infección.
  • Convulsiones o crisis convulsivas.
  • Alteración del estado mental, confusión o desorientación.
  • Caída repentina de la presión arterial con signos de mareo, debilidad marcada o desmayo.

Qué preguntas hacer a tu médico

Puede resultar útil plantear preguntas específicas para entender mejor la infección y el tratamiento. Algunas preguntas sugeridas son:

  • ¿Cuáles son mis opciones de tratamiento?
  • ¿Cuándo debería empezar a notarme mejor?
  • ¿Cómo me infecté con CRE?
  • ¿Qué puedo hacer para prevenir futuras infecciones por CRE?

Aspectos prácticos para el seguimiento

Tras un episodio de CRE, es importante realizar controles y pruebas de seguimiento para evaluar la respuesta al tratamiento, confirmar la erradicación de la bacteria o detectar recaídas. También se debe revisar el uso de antibióticos en el hogar y la necesidad de ajustar hábitos de higiene, además de mantener actualizada la información de antecedentes médicos y hospitalarios para futuras intervenciones.

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Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.