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¿Qué son las amígdalas agrandadas?

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La hipertrofia de amígdalas se refiere al aumento de tamaño de estas estructuras situadas a cada lado de la parte posterior de la garganta. Forman parte del sistema inmunitario y ayudan a defender contra gérmenes que entran por la boca y la nariz. Por lo general se agrandan durante infecciones y luego vuelven a su tamaño habitual, pero a veces permanecen ampliadas y pueden provocar problemas como dificultad para respirar o dormir, especialmente en niños. A continuación se presenta un resumen claro y práctico de síntomas, causas, diagnóstico, opciones de tratamiento y pronóstico, sin perder de vista la seguridad y la calidad de la atención clínica.

Qué implica la hipertrofia de amígdalas

La hipertrofia de amígdalas describe un agrandamiento de estas estructuras que forman parte del anillo de Waldeyer y que participan en la defensa frente a infecciones. Aunque su tamaño puede variar con el tiempo, la persistencia de un agrandamiento significativo puede interferir con la respiración, la deglución y la calidad del sueño, lo que en casos concretos requiere evaluación médica y, en algunos casos, tratamiento definitivo.

Síntomas y causas

Síntomas de amígdalas agrandadas

Las amígdalas agrandadas pueden verse más grandes de lo habitual y presentar enrojecimiento o irritación. A menudo aparecen junto a síntomas como dolor de garganta o fiebre. Si las amígdalas son lo bastante grandes como para bloquear la vía aérea, pueden provocar:

  • Respiración por la boca durante el día o noches con ronquidos
  • Mal aliento (halitosis)
  • Dolor al tragar o dolor de garganta persistente
  • Dificultad para comer o para alimentarse correctamente
  • Pérdida de peso o dificultad para ganar peso en niños pequeños
  • Problemas para dormir o ronquidos ruidosos

Causas de la hipertrofia

La hipertrofia de amígdalas puede estar provocada por varios factores. Entre las posibilidades más comunes se encuentran las siguientes:

  • Infecciones de vías respiratorias superiores frecuentes (generalmente provocadas por virus o bacterias) que inducen inflamación y crecimiento de las amígdalas.
  • Inflamación crónica por irritantes en el ambiente, como la exposición repetida a contaminantes o humo ambiental (incluido el humo de segunda mano).
  • Reflujo ácido crónico o GERD, que puede irritar la mucosa de la garganta y contribuir al agrandamiento.
  • Factores genéticos, ya que algunas personas nacen con amígdalas ligeramente más grandes y con mayor tendencia a la inflamación.

Amígdalas agrandadas en adultos

En adultos, los motivos pueden ser similares a los de la infancia. Otras causas posibles incluyen infecciones más graves (como algunas infecciones por virus como el VIH), la presencia de quistes, tumores benignos o, en casos poco frecuentes, cáncer. El cáncer de amígdalas puede provocar que una amígdala aparezca más grande que la otra o asimetría en el crecimiento.

Qué hacer para reducir el riesgo en niños No todas las causas de la hipertrofia son evitables, pero se pueden disminuir las probabilidades de agrandamiento recurrente si se reducen las exposiciones a infecciones y irritantes. Algunas medidas útiles incluyen:

  • Enseñar y reforzar la higiene de manos de forma regular y adecuada.
  • Garantizar una nutrición adecuada y un aporte suficiente de micronutrientes.
  • Asegurar un sueño adecuado y regularidad en las rutinas nocturnas.
  • Ambiente libre de irritantes en casa, minimizando la exposición al humo y a otros irritantes respiratorios.

Complicaciones

La complicación más frecuente asociada a la hipertrofia de amígdalas es la apnea obstructiva del sueño (AOS). En niños con AOS, la mayor parte de los casos tiene amígdalas agrandadas como factor contributivo. La falta de sueño reparador puede provocar irritabilidad, cambios de comportamiento y un rendimiento escolar deficiente. A largo plazo, la privación de sueño puede aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares y afectar el crecimiento y desarrollo.

El agrandamiento crónico de las amígdalas también puede provocar:

  • Mordida y desarrollo facial alterados debido a la respiración bucal crónica y a la posición de la lengua durante el sueño y la infancia.
  • Infecciones de vías respiratorias y del oído frecuentes o duraderas, que pueden requerir tratamiento médico repetido.

Diagnóstico y pruebas

Cómo diagnostican los médicos esta condición

El profesional de la salud preguntará sobre los síntomas y realizará un examen físico. Se inspeccionarán las amígdalas para valorar su tamaño, apariencia y posibles signos de infección. Se puede usar un depresor lingual de madera para una mejor visión de la garganta y se explorarán los ganglios linfáticos del cuello para detectar inflamación.

En algunos casos puede ser necesario realizar un cultivo de garganta para determinar si una bacteria está causando la inflamación de las amígdalas.

Grado de hipertrofia de amígdalas

El equipo médico puede asignar una calificación según la cantidad de espacio que ocupan las amígdalas en la vía aérea:

  1. Grado 1: las amígdalas cubren < 25% de la vía aérea.
  2. Grado 2: las amígdalas cubren < 50% de la vía aérea.
  3. Grado 3: las amígdalas cubren < 75% de la vía aérea.
  4. Grado 4: las amígdalas cubren > 75% de la vía aérea.

La decisión de tratamiento depende de la combinación de tamaño y síntomas. Grados más altos tienden a asociarse con un mayor riesgo de problemas respiratorios y pueden justificar intervenciones más tempranas o más agresivas.

Manejo y tratamiento

Cómo se trata la hipertrofia de amígdalas

Los médicos solo tratan la hipertrofia de amígdalas cuando hay síntomas que afecten la salud o el bienestar del niño. Las opciones de manejo incluyen:

  • Antibióticos para infecciones bacterianas que afecten a las amígdalas.
  • Antihistamínicos o sprays nasales para tratar alergias que contribuyan a la inflamación.
  • Medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) para reducir la inflamación y el dolor.
  • Medidas ambientales para eliminar irritantes en casa, como el humo de tabaco, que pueden empeorar la inflamación.

Cirugía

En algunos casos se puede necesitar una amigdalectomía para eliminar las amígdalas agrandadas. Esta intervención es la opción más común para niños con apnea del sueño obstructiva. En muchos casos, el médico también recomienda quitar las adenoides, que son parte del mismo complejo linfático y que también pueden inflamarse y causar problemas respiratorios.

La ausencia de amígdalas o adenoides no impide que el cuerpo combata gérmenes. Otras estructuras del sistema inmunitario se activarán para defender al organismo frente a infecciones.

Cuándo consultar a un profesional de salud

Debe buscar atención médica si:

  • Su bebé o niño tiene dificultades para comer y/o no gana peso adecuadamente.
  • El niño tiene problemas persistentes para dormir o signos de apnea del sueño, como ronquidos fuertes, pausas en la respiración o somnolencia diurna excesiva.
  • Se observan signos de infecciones recurrentes o persistentes de garganta o oído, o si las amígdalas están dolorosas y rojas de forma continua.

Perspectiva y pronóstico

Qué esperar a largo plazo

En la mayoría de los casos, las amígdalas tienden a disminuir de tamaño a medida que los niños alcanzan la adolescencia. Por ello, la hipertrofia puede mejorar sin tratamiento alguno. Sin embargo, si surgen síntomas molestos o peligrosos, existen opciones de manejo eficaces. Según la causa y la severidad, el niño podrá requerir medicamentos de venta libre o con receta, y, cuando la vía aérea está bloqueada y el sueño se ve comprometido, la amigdalectomía suele ser una solución resolutiva. Con un manejo adecuado y seguimiento clínico, la mayor parte de los niños obtiene una mejora significativa en la respiración, el sueño y la calidad de vida.

Vídeo sobre ¿Qué son las amígdalas agrandadas?

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.