¿Qué significa laboring down?
La laboring down es una estrategia durante el parto que consiste en retrasar la maniobra de pujar tras la dilatación completa. En la mayoría de los partos, la empuje se inicia cuando la dilatación alcanza 10 cm y la segunda etapa comienza. Al optar por laboring down, ese impulso se pospone entre una y dos horas, permitiendo que el descenso del bebé progrese con la gravedad y las contracciones. Este enfoque busca conservar energía, favorecer un descenso más natural y aumentar las probabilidades de un parto vaginal, siempre que la situación clínica lo permita. La decisión debe basarse en la salud de la madre, el progreso del parto y la posición del feto, y discutirse con el equipo de atención obstétrica.
Qué implica laboring down
Definición y alcance
Laboring down se refiere a un periodo durante la segunda etapa del parto en el que se retrasa intencionalmente la maniobra de pujar, con un intervalo de entre una y dos horas después de que comienza la segunda etapa. La idea central es permitir que el bebé descienda de forma pasiva, aprovechando la gravedad y las contracciones del útero, en lugar de empujar de inmediato. Este enfoque también se conoce como descenso pasivo o empuje retardado.
Cuándo se recomienda y cuándo no
La práctica puede estar indicada cuando la mujer no siente un fuerte impulso de pujar en ese momento y cuando se considera que el descenso del bebé podría ocurrir de forma gradual y natural. En estas circunstancias, laboring down puede facilitar que la cabeza del bebé avance sin una intervención intensa por parte de la madre.
Sin embargo, no siempre es seguro emplearla. Si el bebé muestra signos de angustia o no desciende adecuadamente por el canal de parto, posponer el empuje podría no ser apropiado. Del mismo modo, si hay signos de infección o si la madre presenta algún síntoma clínico que sugiera que esperar podría poner en riesgo la salud, la opción debe reevaluarse. En la práctica clínica, existen diferencias entre instituciones respecto a la conveniencia o no de laboring down, y algunas pueden tener políticas que limitan su uso.
Qué implica para la monitorización y la atención
Durante el periodo de laboring down se mantiene la vigilancia habitual del bienestar fetal y de la evolución de la madre, con las evaluaciones correspondientes realizadas por el equipo de atención obstétrica. El objetivo es asegurar que, si surge cualquier señal de alarma, se pueda intervenir de forma oportuna. La decisión de aplicar laboring down debe ser individualizada y basada en la evaluación clínica en cada caso.
Beneficios y consideraciones
- Conservación de energía: al posponer el empuje, la mujer puede reducir la fatiga asociada al esfuerzo de pujar, lo que facilita una experiencia de parto menos extenuante en la fase de empuje.
- Trabajo natural: el enfoque aprovecha las fuerzas naturales del cuerpo, permitiendo que la gravedad y las contracciones contribuyan al descenso del bebé con menor intervención externa.
- Probabilidad de parto vaginal: algunas prácticas buscan aumentar las posibilidades de un parto vaginal al favorecer un descenso progresivo y controlar mejor el esfuerzo durante la segunda etapa.
- Reducción del riesgo de cesárea: se ha asociado en algunas evidencias a una menor necesidad de cesárea, aunque los resultados no son uniformes entre todos los estudios.
Evidencia, seguridad y límites
La evidencia disponible sobre laboring down es variada y, en ocasiones, contradictoria. Algunas investigaciones señalan que la duración total del tiempo de empuje puede disminuir, mientras que la segunda etapa tiende a prolongarse.
Concretamente, ciertos estudios señalan que la laboring down reduce el tiempo total de empuje en aproximadamente 27 minutos, pero puede extender la segunda etapa en casi una hora. En otros trabajos no se observa un aumento claro en la tasa de parto vaginal. Aun así, se han reportado diferencias en algunas complicaciones cuando se retrasa el empuje, entre ellas:
- Chorioamnionitis (infección bacteriana en el líquido amniótico)
- Hemorragia posparto (hemorragia después del parto)
Por estas razones, la decisión de emplear laboring down debe ser individualizada y basada en una evaluación cuidadosa. Si existen signos de distress fetal, si el bebé no desciende adecuadamente o si hay signos de infección, podría no ser seguro esperar. algunas instituciones pueden optar por no utilizar esta técnica. En cualquier caso, es fundamental discutir los riesgos y beneficios con el equipo de atención, y tomar la decisión en conjunto con el obstetra, la matrona o la doula, considerando:
- La salud general de la madre
- El progreso del parto
- La posición y el descenso del bebé
Posiciones que favorecen el descenso durante laboring down
Las posiciones que favorecen la apertura de la pelvis suelen facilitar el descenso del bebé. Aunque cada mujer es diferente, algunas posiciones han mostrado beneficios prácticos para permitir una mayor amplitud pélvica y un descenso más cómodo del bebé:
- Descansar de lado con balón tipo Peanut: se utiliza un balón en forma de maní para apoyar una pierna flexionada, lo que ayuda a estabilizar la pelvis y facilita la apertura de la pelvis. Esta posición puede aliviar molestias y permitir un descenso progresivo.
- En cuadrupedia (a cuatro puntos): adoptar una posición de "cuatro patas" para favorecer el movimiento de la pelvis y favorecer el balanceo de las caderas, lo que puede favorecer el descenso.
Otras variaciones se pueden adaptar a las preferencias de la mujer y a la monitorización continua, siempre priorizando la seguridad y la comodidad, así como la capacidad de responder con rapidez ante cualquier signo de alarma.
Laboring down y anestesia epidural
Es posible realizar laboring down con anestesia epidural. Sin embargo, cuando la mujer está completamente anestesiada, puede haber dificultad para percibir la necesidad de pujar de forma natural al inicio de la segunda etapa, lo que podría afectar la experiencia de empuje y la respuesta del cuerpo.
En cuanto a recomendaciones institucionales, la American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG) señala que no es aconsejable laboring down de forma rutinaria en primíparas que han recibido epidural. Sin embargo, la decisión final debe ser compartida entre la mujer y el equipo de atención, y basarse en las circunstancias específicas de cada parto. En última instancia, la decisión de utilizar o no laboring down debe considerar la seguridad de la madre y del bebé, la dolorosa tolerancia de la paciente, y la evolución del trabajo de parto.
Para decidir si laboring down es apropiado, es importante considerar varios factores de forma conjunta. Habla con tu obstetra, tu matrona o tu doula acerca de:
- Tu estado de salud general y cualquier condición que pueda influir en el parto.
- La evolución del parto hasta ese momento y la posición del bebé dentro del canal de parto.
- Signos de bienestar fetal o posibles signos de angustia fetal que podrían indicar la necesidad de un abordaje más activo.
- Señales de infección o signos que desaconsejen esperar durante el proceso de descenso.
- Políticas institucionales o prácticas habituales del hospital o centro donde se realiza el parto.
En última instancia, la decisión debe basarse en un análisis claro de los riesgos y beneficios para cada caso particular. La seguridad de la madre y del bebé, la experiencia y las preferencias de la mujer y la experiencia del equipo de atención son elementos clave para orientar la elección.
Vídeo sobre ¿Qué significa laboring down?
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.