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¿Qué fue la pandemia de gripe de 1918?

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La gripe de 1918, conocida históricamente como la gripe española, fue una pandemia mundial causada por una variante del virus de la gripe que se propagó de forma excepcionalmente rápida yletal. Se desarrolló en varias oleadas durante 1918 y 1919, afectó a cientos de millones de personas y causó un número de muertes sin precedentes en su época. Este artículo sintetiza qué fue, cuánta gente se contagió y falleció, qué factores explicaron su alta mortalidad, cuáles fueron sus síntomas y las lecciones que dejaron para la salud pública.

Qué fue la gripe de 1918

La pandemia de influenza de 1918 fue una crisis sanitaria global provocada por una forma de influenza A. Se caracterizó por su rapidez de transmisión y por presentar casos que, en muchos pacientes, evolucionaron de forma más severa que la gripe estacional típica. En su periodo más agudo, el virus afectó a personas de diversas edades y contextos, y su impacto fue observado en múltiples países de todo el mundo.

Magnitud y alcance

Extensión de la infección

Las estimaciones históricas señalan que aproximadamente 500 millones de personas —equivalente a alrededor de un tercio de la población mundial de entonces— se infectaron durante la pandemia de 1918. Esta magnitud refleja la propagación rápida del virus y su capacidad de afectar distintos continentes y comunidades, incluso en lugares con medios sanitarios limitados.

Fallecimientos

En todo el mundo, el número de muertes atribuidas a la gripe 1918-1919 se sitúa en torno a 50 millones. Algunas estimaciones históricas llegan a 100 millones de decesos. En los Estados Unidos, la cifra de fallecidos se aproxima a 675,000, aunque las cifras varían según metodologías de recuento y las fuentes consultadas.

Desarrollo temporal

La pandemia se presentó en tres oleadas principales a lo largo de 1918: la primera en la primavera, la segunda en el otoño, y una tercera durante el invierno. Entre las tres, la del otoño fue la más devastadora en términos de mortalidad y hospitalización. Existe la posibilidad de que se haya producido una cuarta oleada en 1920 en algunas regiones, aunque no está unánimemente aceptada por los historiadores y epidemiólogos.

Factores que explican su alta mortalidad

  • Condiciones de la guerra: gran densidad de población, hacinamiento en campamentos y ciudades, movilidad de tropas y limitadas medidas de control de infecciones. La censura de información para mantener la moral pública afectó la vigilancia epidemiológica y la respuesta inicial.
  • Recursos sanitarios limitados: muchos profesionales de salud fueron reclutados para la guerra; los servicios médicos eran escasos y las unidades de cuidados intensivos no existían en el formato actual. No había antivirales específicos para tratar la influenza y el conocimiento sobre su etiología viral era todavía incipiente.
  • Daño pulmonar y infecciones bacterianas: el virus provocaba daño en los pulmones que facilitaba infecciones bacterianas secundarias, una causa importante de mortalidad. En aquel entonces no existían antibióticos para tratar esas infecciones bacterianas.
  • Factores inmunológicos: se ha planteado que los adultos jóvenes, entre 20 y 40 años, presentaron tasas de mortalidad más altas de lo esperado. Las teorías proponen que pudo haberles faltado inmunidad previa frente a esa variante específica, o que su respuesta inmunitaria fue excesiva y dañina para el propio tejido (fenómeno conocido como tormenta de citocinas).

Síntomas y causas

Qué efectos tenía la gripe en el cuerpo

Los síntomas que describían los casos de gripe de 1918 eran, en su mayor parte, compatibles con la gripe estacional moderna, pero con mayor severidad en muchos pacientes. Entre los signos más comunes se encontraban:

  • Fiebre repentina y, a veces, muy alta.
  • Tos seca y persistente
  • Dolores de cabeza y dolor muscular o en el cuerpo
  • Dificultad para respirar o disnea
  • Dolor de garganta
  • Escalofríos y sensación de malestar general
  • Congestión nasal o rinorrea
  • Pérdida de apetito
  • Debilidad extrema y fatiga marcada
  • Coloración azulada de piel, labios o uñas (cianosis) en casos graves
  • Edema pulmonar y, en algunos casos, complicaciones de sangrado interno

Qué causó la pandemia

La pandemia de 1918 fue provocada por una variante del virus de la gripe A, conocida como H1N1. Las investigaciones señalan que los primeros casos en humanos pudieron iniciarse a principios de 1918, potencialmente en campamentos militares de Estados Unidos o en entornos similares, antes de extenderse rápidamente a otras regiones del mundo.

¿Puede una gripe de esa época reaparecer?

Aunque el virus específico que causó la gripe de 1918 dejó de circular como tal, muchos de los virus de la gripe actuales descienden de ese linaje y han evolucionado desde entonces. Existen varios tipos de influenza (A, B y C) y, dentro de ellos, múltiples subtipos y variaciones. Con la exposición y la inmunidad adquirida a virus parecidos, la probabilidad de que ocurra una pandemia de magnitud similar es menor hoy, a menos que el virus mute significativamente respecto a los tipos ya existentes.

Las pandemias modernas ocurren cuando un virus de la gripe muta de forma que la población carece de inmunidad suficiente y puede presentar enfermedad grave. Un ejemplo reciente es la pandemia de H1N1 de 2009, conocida popularmente como gripe porcina, que ilustra este fenómeno de cambio antigénico y expansión global.

Preguntas frecuentes y consideraciones históricas

¿Por qué se llamó gripe española?

La denominación histórica “gripe española” se debe a una percepción errónea sobre el origen del brote. Si bien los primeros casos no se identifican de forma inequívoca como originarios de España, el país fue el primero en informar públicamente sobre la enfermedad sin censura, a diferencia de otros países implicados en la guerra, que restringían la difusión de noticias para no afectar la moral. Este hecho llevó a asociar la enfermedad con España, de ahí el nombre popular.

La Organización Mundial de la Salud recomienda evitar el uso de nombres geográficos para enfermedades, ya que pueden conducir a estigmatización y culpabilización indebida de naciones o comunidades.

Comparación con la COVID-19

La pandemia de 1918 y la pandemia de COVID-19, que dio inicio a fines de 2019, fueron provocadas por virus diferentes: la gripe 1918 estuvo causada por una variante del virus de la gripe A (H1N1), mientras que la COVID-19 fue provocada por un coronavirus novedoso (SARS-CoV-2). En ambas crisis, al inicio existía poca o nula inmunidad en la población, lo que facilitó la transmisión inicial y la magnitud de los brotes.

Las respuestas de salud pública en ambos contextos incluyeron medidas para frenar la propagación, entre las que se destacan:

  • Cierre de escuelas
  • Prohibición de reuniones públicas
  • Uso de equipos de protección personal como mascarillas y guantes
  • Recomendaciones de aislamiento y cuarentena

Estas medidas, adaptadas a las particularidades de cada época y de cada patógeno, reflejan principios de salud pública que se aplican ante brotes de alta transmisión y severidad.

Vídeo sobre ¿Qué fue la pandemia de gripe de 1918?

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.