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¿Qué es una tiroidectomía?

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La tiroidectomía es una intervención quirúrgica para eliminar total o parcialmente la glándula tiroides, situada en el cuello, con el objetivo de tratar cáncer de tiroides y ciertas condiciones benéneas como nódulos, bocio u hiperfunción tiroidea. En este artículo se describen los tipos de tiroidectomía, las indicaciones, la preparación, el desarrollo de la cirugía, los posibles riesgos, la recuperación y las señales de alarma para el cuidado posoperatorio.

Definición y objetivos

Una tiroidectomía consiste en retirar total o parte de la tiroides. Su objetivo es eliminar tejido tiroideo anormal o canceroso, corregir síntomas debidos a la sobreproducción de hormonas tiroideas o aliviar la compresión de estructuras vecinas en el cuello. La decisión sobre la extensión de la cirugía depende de la razón clínica, del riesgo de malignidad y de la evaluación del equipo multidisciplinario entre el paciente, el endocrinólogo y el cirujano.

Tipos de tiroidectomía

  • Tiroidectomía total: eliminación de toda la glándula tiroides.
  • Tiroidectomía parcial: eliminación de un lóbulo de la tiroides. También se conoce como hemotiroidectomía o lobectomía tiroidea, según el lóbulo afectado.

Indicación y planificación

Cuándo está indicada la intervención

  • Tienes un nódulo tiroideo que podría ser cáncer.
  • Tienes cáncer de tiroides confirmado.
  • Un nódulo o un bocio es lo bastante grande como para comprimir la tráquea o el esófago y dificultar la respiración o la deglución.
  • Un nódulo o bocio produce una sobrecarga de hormona tiroidea (hipertiroidismo) que no se controla con otros tratamientos.

Preguntas útiles para tu equipo de salud

  1. ¿Por qué necesito una tiroidectomía?
  2. ¿Existen otras opciones de tratamiento para mi condición?
  3. ¿Cuáles son los riesgos asociados a la tiroidectomía?
  4. ¿Qué parte de la tiroides podría ser retirada?
  5. ¿Seguiré necesitando terapia hormonal después del procedimiento?

Detalles del tratamiento

Preparación para la cirugía

El endocrinólogo y el cirujano proporcionarán instrucciones específicas para la preparación. En las semanas previas pueden realizarse:

  • Pruebas de imagen, siendo la ecografía tiroidea la más común, para localizar con precisión la anomalía tiroidea.
  • Una biopsia por aspiración con aguja fina para determinar si la lesión es cancerosa (si hay un nódulo).
  • Evaluación de la función de las cuerdas vocales para anticipar riesgos durante la cirugía.
  • Tratamientos para controlar niveles altos de hormona tiroidea si es necesario.
  • Consejos para dejar de fumar si corresponde.

Al menos una semana antes de la intervención:

  • Se analizan todos los medicamentos que tomas, incluidos los de venta libre, hierbas y suplementos. Se indicará cuáles debes continuar el día de la cirugía.
  • Podría indicarse suspender temporalmente anticoagulantes o suppressantes de la coagulación, si así se considera.

Antes de la cirugía deberás ayunar durante varias horas; recibirás instrucciones específicas sobre el ayuno y la ingesta de líquidos.

Qué ocurre durante la cirugía

Antes de la intervención, se administra anestesia general para relajar los músculos, evitar dolor y permitir que te duermas. Se coloca una vía aérea mediante una cánula para la respiración durante el procedimiento.

El acceso al tiroides puede hacerse de varias maneras:

  • Con una incisión estándar en el cuello (método convencional).
  • Con una incisión más pequeña asistida por una cámara (tiroidectomía asistida por video, MIVAT).
  • A través de rutas alternas como la boca, la axila, la escápula, el pecho o la oreja (incisiones camufladas o ocultas).
  • En casos muy raros, a través del esternón cuando el bocio se extiende hacia la cavidad torácica.

Durante la cirugía para cáncer de tiroides, el cirujano puede tomar muestras de los ganglios linfáticos cercanos para buscar evidencia de propagación. Un patólogo analiza esas muestras durante la operación. Si se detecta cáncer, pueden retirarse también ganglios linfáticos cercanos.

Al finalizar la intervención, la incisión se cierra con suturas que se disuelven y se aplica un adhesivo en la piel.

La tiroidectomía total suele durar entre una y tres horas. Si solo se extirpa una parte, la intervención puede durar menos tiempo.

Riesgos y beneficios

Posibles complicaciones

La tiroidectomía es, en general, una intervención segura, pero es una cirugía mayor y puede presentar riesgos. Los más comunes incluyen:

  • Sangrado excesivo que puede bloquear la vía aérea y dificultar la respiración.
  • Lesión de las cuerdas vocales con posible parálisis y voz áspera o ronca.
  • Daño a las glándulas paratiroides que puede provocar hipoparatiroidismo y niveles bajos de calcio en sangre.

La probabilidad de estas complicaciones es menor, pero aumenta si existe un tumor invasivo o propagación a los ganglios, si se realiza una segunda cirugía tiroidea o si el bocio es muy grande.

Recuperación y perspectivas

Qué esperar tras la cirugía

Una vez que se recupera de la anestesia y está despierto, podrás comenzar con una alimentación suave. Es habitual pasar la noche en el hospital para supervisión de tu estado general y de la incisión. La garganta puede sentirse dolorida por la sonda respiratoria utilizada durante la operación.

Es posible que necesites tomar levotiroxina diariamente para reemplazar la hormona tiroidea que ya no produce la glándula. Si se ha extirpado toda la tiroides, es probable que se te indiquen suplementos orales de calcio durante varias semanas para prevenir hipocalcemia.

Tiempo de recuperación

Antes de regresar a casa, tu equipo te indicará cómo cuidar la incisión y qué signos de complicaciones vigilar en los días siguientes. En general, la recuperación completa suele requerir unas dos a tres semanas. Es recomendable evitar actividades intensas, como ejercicios vigorosos y levantamiento de peso, durante al menos una a dos semanas.

La cicatriz suele quedar en la parte frontal del cuello, con una longitud entre 1 y 2,5 pulgadas (aproximadamente 2,5 a 6,5 cm). El tamaño exacto depende del tamaño de la tiroides. La cicatriz puede tardar entre 12 y 18 meses en madurar por completo. Inicialmente puede verse oscura o elevada y, con el tiempo, irá atenuándose. El cirujano puede brindar recomendaciones específicas para el cuidado de la cicatriz.

Señales de alarma y seguimiento

Debes comunicarte con tu equipo de salud ante la presencia de alguno de estos síntomas tras la tiroidectomía:

  • Hinchazón, sangrado o secreción purulenta en el sitio de la incisión.
  • Fiebre de 38 °C (101 °F) o más.
  • Hormigueo o entumecimiento en la cara, las manos o los labios.

Vídeo sobre ¿Qué es una tiroidectomía?

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.