¿Qué es una partera? ¿Cuándo acudir a una y qué esperar?
Una partera es una profesional de la salud que acompaña el embarazo, el parto y los cuidados del recién nacido, con un enfoque que suele ser más holístico y orientado a métodos naturales. Su labor puede incluir atención prenatal, apoyo durante el parto y cuidados posparto, así como educación en nutrición, lactancia y salud reproductiva. La elección entre una partera y un obstetra depende del riesgo del embarazo, de las preferencias sobre el tipo de parto y del lugar donde se desea nacer.
Qué es una partera
Una partera no es necesariamente una doctora. Su formación, certificaciones y alcance de servicios dependen de su tipo y del lugar de práctica. En general, las parteras certificadas ofrecen un abanico más amplio de servicios y cuentan con credenciales que permiten una práctica más amplia, mientras que las parteras no certificadas tienen un alcance más limitado. La colaboración con obstetras y ginecólogos suele ser importante para garantizar que, si surge una complicación, haya acceso a las intervenciones necesarias.
Qué hace una partera
El trabajo de una partera puede variar según sus credenciales, su formación y su lugar de práctica. En términos generales, algunas de las responsabilidades que pueden desempeñar incluyen:
- Citas prenatales y monitorización rutinaria del embarazo.
- Ecografías y pruebas de laboratorio prenatales.
- Atención durante el parto y cuidado del recién nacido.
- Cuidado posparto para la madre y el bebé.
- Educación sobre nutrición, lactancia, fertilidad y otros aspectos de la salud reproductiva.
- Anticoncepción y planificación familiar.
- Papanicolaou (Pap) y exámenes de mama.
- Cribados de infecciones de transmisión sexual y otras infecciones y enfermedades vaginales.
Una partera certificada puede ejercer en hospitales, clínicas, centros de parto o incluso en el domicilio de la persona embarazada. Las parteras que no están certificadas pueden tener restricciones en dónde pueden practicar. Por ello, es recomendable preguntar a la partera qué credenciales posee y consultar a la instalación de atención para conocer las normativas vigentes.
Tipos de parteras
Parteras certificadas de enfermería obstétrica (CNMs)
CNM implica haber completado la formación en enfermería y un grado de posgrado en partería. Además de la atención durante el embarazo y el parto, pueden proporcionar cuidado reproductivo general, recetar medicamentos, solicitar pruebas de laboratorio y diagnosticar condiciones. Están autorizadas para trabajar en hospitales, domicilios y centros de parto. Las CNMs están certificadas por la Junta de Certificación de Partería y ejercen en todo el país y en el Distrito de Columbia.
Parteras certificadas (CMs)
CM tienen una maestría en partería, pero no han completado la formación en enfermería. Su título de grado es en una disciplina distinta a la enfermería. Están certificadas por la Junta de Certificación de Partería y pueden recetar medicamentos. Las CMs pueden ejercer en un número limitado de estados (son licencias en unos pocos). Su alcance suele centrarse en la atención de bajo riesgo y la práctica en entornos específicos.
Parteras profesionales certificadas (CPMs)
CPMs trabajan principalmente en centros de parto o a domicilio. Han completado cursos de formación y están certificadas por el North American Registry of Midwives. No están autorizadas para practicar en todos los estados y no pueden prescribir medicamentos. Su labor tiende a estar vinculada a entornos no hospitalarios o de atención comunitaria y en residencias.
Parteras no certificadas o no licenciadas
Parteras no certificadas carecen de certificación o licencia para ejercer. Pueden basarse en una formación autodidacta o en aprendizaje práctico, a veces a través de tutoría o pasantías. Su actividad se realiza principalmente en el entorno doméstico y fuera de los marcos regulados.
¿Son las parteras médicas?
La mayoría de las parteras no son médicas en el sentido de ser doctoras. Sin embargo, algunas pueden obtener doctorados en enfermería para ampliar su práctica clínica. Este rasgo refuerza la idea de que la partería puede combinarse con un enfoque clínico sólido, siempre dentro de las limitaciones de su formación y regulación local.
Diferencias entre obstetra/ginecóloga y partera
Las diferencias entre un Ob/Gyn y una partera se basan en la formación y el enfoque de cuidado. Las parteras suelen ser muy solidarias y adoptan un enfoque más natural de la gestación y el parto, considerando el embarazo como un proceso normal y no como una condición que necesariamente requiere intervención médica. Tienden a estar abiertas a enfoques no convencionales durante el trabajo de parto y la llegada del bebé, y ofrecen una experiencia de parto más personalizada y flexible.
Por otro lado, un Ob/Gyn ha recibido formación médica para gestionar complejidades clínicas, intervenciones quirúrgicas y condiciones de alto riesgo. Puede supervisar o realizar intervenciones quirúrgicas, administrar tratamientos médicos y ofrecer atención de emergencias que requieren recursos médicos avanzados. Aunque ambos tipos de profesionales pueden proporcionar apoyo y educación, las parteras no pueden gestionar embarazos de alto riesgo ni complicaciones que exijan intervenciones quirúrgicas o anestesia avanzada en la mayoría de las circunstancias.
Sin embargo, esto no implica que una partera no ofrezca cuidado de alta calidad o que un Ob/Gyn no sea sensible a las preferencias de las personas embarazadas. Muchas personas eligen reunirse con ambos proveedores para evaluar con quién se sienten más cómodas y cuál es la mejor opción según su situación y sus deseos para el parto.
¿Es mejor una partera que un Ob/Gyn?
La pregunta de si una partera es mejor que un Ob/Gyn depende de las preferencias personales y del perfil de riesgo del embarazo. En términos generales, para embarazos considerados de bajo riesgo, algunas personas valoran:
- Menor probabilidad de inducción o parto asistido.
- Menor probabilidad de cesárea.
- Reducción del uso de epidurales o analgésicos.
- Menor riesgo de desgarros perineales de tercer y cuarto grado.
- Mayor flexibilidad para partos en casa.
- Mayores oportunidades para que la persona tenga mayor control sobre su cuidado.
Es importante entender que las parteras no están entrenadas para realizar cirugías ni para gestionar complicaciones que requieran intervenciones médicas complejas. En caso de complicaciones o de alto riesgo, se debe recurrir a una especialidad obstétrica para una atención adecuada. Si hay dudas sobre cuál opción es la más adecuada, conviene entrevistarse con ambos tipos de proveedores para evaluar la afinidad personal y la adecuación de su enfoque de cuidado a las metas de cada quien.
¿Cuándo debería considerar una partera?
Una partera podría ser una opción adecuada si tienes un embarazo de bajo riesgo y buscas una relación más cercana y personalizada con tu profesional de la salud. Si tienes alguna condición de salud que podría complicar la gestación o el parto, es ideal favorecer una colaboración estrecha entre tu partera y un obstetra. Algunas de las condiciones que podrían requerir coordinación incluyen:
- Hipertensión arterial.
- Diabetes gestacional o previa.
- Historial de convulsiones o epilepsia.
- Embarazo anterior clasificado como alto riesgo.
- Expectativa de multiplos (gemelos, trillizos, etc.).
Si decides usar una partera, se recomienda buscar una profesional que esté licenciada y certificada para ejercer en tu estado, y confirmar con la instalación de atención cuál es el alcance de su práctica y qué regulaciones aplican.
Riesgos y consideraciones
Las parteras trabajan en estrecha colaboración con obstétricas, medicina materno-fetal y otros profesionales de la salud para mitigar riesgos en la atención. En general, si tienes inquietudes sobre el parto, puede ser prudente considerar un modelo de atención en el que una partera atienda en un entorno hospitalario o cuente con acceso rápido a servicios médicos especializados. Contar con un plan de seguridad y un equipo de respaldo puede proporcionar tranquilidad ante posibles complicaciones.
¿Qué diferencia hay entre una doula y una partera?
La palabra doula proviene de griego y significa “ayudante femenina”. Una doula es una persona entrenada para brindar apoyo en el trabajo de parto y el parto, principalmente a nivel emocional e informativo. No tiene formación médica y no realiza intervenciones clínicas. En cambio, una partera sí tiene formación clínica y puede realizar un conjunto de procedimientos médicos, dentro de su marco regulatorio y credenciales. Muchas personas optan por tener ambas figuras: una doula para apoyo emocional y una partera para la atención médica cuando corresponde.
¿La partera puede realizar cesáreas o epidurales?
En general, las parteras no realizan cesáreas. Si surge la necesidad de una cesárea, se recurre a un médico obstetra que se haga cargo de la intervención, con la debida coordinación entre equipos. En cuanto a analgesia, las parteras acostumbran coordinar con anestesiólogos o profesionales certificados para la administración de analgesia. No todas las parteras pueden prescribir o administrar anestesia, y la disponibilidad de anestesia suele estar vinculada al entorno hospitalario. En contextos fuera del hospital, las opciones de analgesia pueden ser más limitadas y dependerán de la regulación local.
Qué preguntas hacer antes de elegir una partera
Antes de iniciar servicios, muchas personas entrevistan a posibles parteras para asegurarse de que su estilo y enfoque se ajustan a sus preferencias. Algunas preguntas útiles a plantear son:
- Dónde daré a luz? (hospital, centro de parto, casa, etc.)
- Qué tipo de formación y certificaciones tiene?
- Cuánto tiempo lleva trabajando como partera?
- Cuántos partos ha atendido?
- Cuáles son sus filosofías y valores sobre el parto?
- Qué pruebas o pruebas de cribado realiza durante el embarazo?
- La atención está cubierta por mi seguro?
- Trabaja con algún obstetra local?
Contar con respuestas claras a estas preguntas puede ayudar a decidir si una partera se alinea con tus metas de parto y con tu red de apoyo médico.
Vídeo sobre ¿Qué es una partera? ¿Cuándo acudir a una y qué esperar?
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.