¿Qué es una nefrectomía?
La nefrectomía es una intervención quirúrgica destinada a eliminar total o parcialmente un riñón. Aunque la mayoría de las personas nacen con dos riñones, es posible vivir con uno solo siempre que funcione adecuadamente. Existen dos enfoques fundamentales: la nefrectomía parcial, que extrae solo la porción enferma, y la nefrectomía radical, que suprime el riñón por completo. En algunos casos se puede realizar una nefroureterectomía para eliminar también el uréter del mismo lado y, a veces, la glándula suprarrenal y los ganglios linfáticos cercanos. A continuación se detallan las indicaciones, el proceso quirúrgico, la recuperación y las consideraciones a largo plazo.
Panorama general y fundamentos
Tipos de nefrectomía
- Nefrectomía parcial: el cirujano elimina solo la parte del riñón que está afectada por enfermedad o lesión, conservando el mayor tejido renal sano posible.
- Nefrectomía radical: se extirpa todo el riñón y, en algunos casos, se realiza una nefroureterectomía que incluye la eliminación del uréter del mismo lado. También puede contemplarse la extirpación de la glándula suprarrenal adyacente y de ciertos ganglios linfáticos si la situación lo aconseja.
Además de estas dos modalidades, el abordaje puede realizarse mediante cirugía abierta o mediante técnicas mínimamente invasivas como la nefrectomía laparoscópica o la nefrectomía asistida por robot.
Motivos principales y frecuencia
La razón más habitual para realizar una nefrectomía es la extirpación de un tumor renal, que puede ser maligno o benigno. Sin embargo, existen otras indicaciones clínicas que pueden justificar la intervención:
- Infecciones renales recurrentes, como la pielonefritis.
- Riñón no funcional o con funcionamiento comprometido que genera problemas de salud.
- Necesidad de tratamiento para otras enfermedades renales o lesiones en el riñón, como la enfermedad poliquística renal.
- Donación de un riñón sano a otra persona.
Las nefrectomías son procedimientos habituales. Cada año se realizan decenas de miles de nefrectomías en Estados Unidos, reflejando su papel central en el manejo de diversas condiciones renales y oncológicas.
Preparación y enfoques quirúrgicos
Preparación preoperatoria
Antes de la nefrectomía, el equipo de atención evaluará la salud general del paciente mediante un examen físico que incluye control de temperatura, pulso y presión arterial. También se realizan pruebas de sangre para determinar el grupo sanguíneo, con el fin de contar con datos disponibles en caso de necesidad de transfusión durante la cirugía.
Es crucial informar al equipo sobre cualquier condición médica existente y sobre todos los fármacos o suplementos que se estén tomando, incluyendo medicamentos de venta libre y remedios herbales. Ciertos fármacos pueden aumentar el riesgo de sangrado, como los antiinflamatorios no esteroideos, anticoagulantes, y otros, por lo que se indicará si deben suspenderse antes de la intervención.
También se deben comunicar alergias conocidas, ya sean a medicamentos, antisépticos de la piel (como clorhexidina o yodo), látex o ciertos alimentos. Se suele indicar ayuno nocturno y la suspensión de la ingesta de líquidos antes de la cirugía para reducir el riesgo de aspiración pulmonar durante la anestesia. Se confirmará cuál riñón se va a extirpar y se discutirá el enfoque quirúrgico más adecuado para cada paciente.
Enfoques quirúrgicos
Existen dos grandes enfoques quirúrgicos para la nefrectomía:
- Nefrectomía abierta: se realiza una incisión en el abdomen o en el flanco (lado). La incisión puede ser considerable (hasta aproximadamente 30 centímetros). El cirujano tiene una visión directa del interior del cuerpo sin cámara, lo que puede ser necesario en riñones grandes o cuando se debe extirpar por completo una entidad patológica.
- Nefrectomía laparoscópica o asistida por robot: enfoque menos invasivo. Se efectúan varias incisiones pequeñas (en general entre 3 y 5, cada una de menos de 1 cm) y se introduce una cámara para guiar la intervención. En una nefrectomía laparoscópica se pueden usar instrumentos que permiten extirpar el riñón con menor daño a los tejidos circundantes. En la versión asistida por robot, el cirujano controla un sistema robótico que facilita la manipulación fino de instrumentos en regiones de difícil acceso.
Qué ocurre durante la nefrectomía
Equipo de atención y anestesia
El equipo típico que acompaña durante la nefrectomía incluye un urólogo, un anestesiólogo y personal de enfermería. La anestesia habitual es la general, con la que el paciente permanece dormido y sin dolor durante la intervención. Al inicio de la intervención, se coloca un catéter urinario para drenar la vejiga y facilitar el control de la diuresis durante la cirugía.
Pasos generales de la intervención
Durante una nefrectomía radical o parcial, ya sea por vía abierta o por técnicas mínimamente invasivas, el urólogo realiza las siguientes tareas:
- Identifica la estructura renal y las áreas circundantes para evaluar la extensión de la patología y confirmar que no se ha propagado.
- Controla el flujo sanguíneo de las arterias y venas que alimentan y drenan el riñón.
- En la nefrectomía radical, se procede al cierre y corte definitivo de los vasos sanguíneos que irrigan el riñón, mientras que en la nefrectomía parcial se pueden aplicar clamps para reducir el flujo sanguíneo temporalmente durante la extirpación del tejido afectado.
- Se extrae el tejido renal enfermo o, en el caso de la nefrectomía radical, el riñón completo.
- En algunas situaciones se extirpa tejido asociado adicional, como ganglios linfáticos, glándula suprarrenal o parte del uréter, si es necesario para la resolución de la enfermedad.
- Se coloca, si corresponde, una drenaje quirúrgico para evitar la acumulación de líquidos y facilitar la curación.
- Se cierran las incisiones con suturas que pueden ser absorbibles, o con grapas, o con una combinación de ambas según el plan operatorio.
Duración típica de la intervención
En promedio, una nefrectomía tarda entre dos y cuatro horas en completarse. Sin embargo, la duración puede ampliarse según la anatomía específica del paciente y la complejidad de la enfermedad renal.
Qué ocurre después de la nefrectomía
Cuidados inmediatos postoperatorios
Inmediatamente tras la cirugía, el equipo de atención realiza varias acciones clave:
- Se aplica un apósito o adhesivo quirúrgico en las áreas intervenidas y se retira la anestesia poco a poco; el paciente puede presentar somnolencia y náuseas al despertar.
- Se envía la muestra de riñón y/o tumor a laboratorio para su análisis patológico.
- Se traslada al paciente a una sala de recuperación para un monitoreo cercano de su estado general.
- Se atiende el dolor y se proporcionan estrategias para su manejo.
Monitoreo y nutrición en los primeros días
El equipo vigila de forma estrecha la presión arterial, la química sanguínea, los electrolitos y el balance de líquidos. Es común que, durante las primeras 24 a 48 horas, se evite la ingesta de sólidos para facilitar la recuperación; la hidratación y las fases iniciales de recuperación suelen apoyarse con líquidos.
Se alienta al paciente a caminar poco después de la cirugía para favorecer la circulación y la recuperación. También se pueden practicar ejercicios de respiración para evitar complicaciones pulmonares, como la neumonía, especialmente si la incisión afecta la región diafragmática.
Estimación de la estancia hospitalaria
La estancia hospitalaria habitual tras una nefrectomía oscila entre 1 y 5 días, dependiendo del tipo de técnica, la evolución clínica y la presencia de complicaciones.
Cuando el equipo considera que el paciente está estable y puede recibir cuidados en casa, recibe el alta. Dado que puede haber dolor o dificultades para moverse, suele requerirse que alguien acompañe y ayude al paciente durante los primeros días tras el regreso a casa.
Consumo y qué hacer al regresar a casa
La nefrectomía es una cirugía mayor y, por tanto, implica un periodo de recuperación. Se recomienda evitar esfuerzos intensos y ejercicios que impliquen levantar objetos pesados durante varias semanas. Un plan de actividad supervisado ayuda a recuperar la movilidad y a prevenir complicaciones.
La vida con un riñón restante
La mayor parte de las personas puede vivir con un único riñón funcional sin dificultad para realizar las actividades diarias. Si se conserva un riñón sano, este puede realizar funciones esenciales para filtrar la sangre y eliminar desechos. Con todo, es importante adoptar un estilo de vida que proteja la función renal remanente.
Seguimiento y pruebas de función renal
Se programan pruebas de función renal aproximadamente a las semanas 6 tras la cirugía para evaluar el rendimiento del riñón restante. El profesional de salud indicará la frecuencia de estas evaluaciones y las pruebas específicas necesarias para monitorear la función renal a lo largo del tiempo.
Riesgos y beneficios
Beneficios
El principal beneficio de la nefrectomía es la resolución de condiciones que afectan de forma significativa al riñón. En casos de cáncer renal, la nefrectomía puede ser una intervención salvavidas. Si la nefrectomía se realiza para la donación de un riñón, la función del riñón donante puede salvar la vida de otra persona.
Riesgos y posibles complicaciones
Todas las cirugías conllevan riesgos. Entre los generales asociados a la nefrectomía se incluyen:
- Pain (dolor) y malestar
- Sangrado
- Infección
- Sepsis
- Complicaciones de la anestesia
- Neumonía postoperatoria
- Trombos sanguíneos
- Cicatrices
- Lesión renal residual o insuficiencia renal
Si la enfermedad o daño progresan en el riñón remanente, existe un riesgo adicional de insuficiencia renal, que debe ser monitorizado de cerca. El dolor puede ser notable en los días inmediatamente posteriores a la cirugía, pero suele controlarse con analgésicos y estrategias de manejo del dolor.
¿Qué tan dolorosa es la cirugía de extirpación renal?
La experiencia de dolor varía entre pacientes. En general, existe cierta incomodidad en los días iniciales tras la cirugía. Muchos pacientes manejan el dolor con una combinación de analgésicos recetados y medicamentos de venta libre. El equipo médico puede ajustar el plan de manejo del dolor según la evolución individual.
Recuperación y perspectivas
Aproximación a la recuperación
La recuperación depende del tipo de nefrectomía realizada. La nefrectomía abierta suele asociar un tiempo de recuperación más prolongado que la laparoscópica o la asistida por robot.
Las recomendaciones para favorecer la recuperación temprana incluyen:
- Iniciar la movilización poco después de la cirugía para favorecer la circulación sanguínea
- Adoptar un plan progresivo de actividad física, evitando esfuerzos intensos durante las primeras semanas
- Seguir indicaciones del equipo de salud respecto a la dieta y la hidratación
Dieta y hábitos tras la retirada de un riñón
Puede ser recomendable trabajar con un dietista renal para adaptar la alimentación a las necesidades del riñón restante. En general, se busca disminuir la carga sobre el riñón, lo que implica reducir la ingesta de sodio (sal), grasas saturadas y colesterol, y asegurar una ingesta adecuada de líquidos. Se recomienda beber entre seis y ocho vasos de agua al día, salvo indicaciones contrarias del equipo médico.
Retorno al trabajo y vida cotidiana
La mayoría de las personas puede volver al trabajo o a la escuela en unas pocas semanas, dependiendo de la naturaleza de sus responsabilidades laborales y de su recuperación general. En trabajos que exijan esfuerzos físicos importantes, puede ser necesario un periodo de reposo más prolongado.
Perspectivas a largo plazo
Para muchas personas, la vida tras una nefrectomía no impide retomar la mayoría de las actividades habituales. Con un riñón sano, este puede asumir las funciones necesarias para mantener el equilibrio del organismo. Se recomienda evitar actividades que aumenten significativamente el riesgo de lesiones renales y mantener revisiones médicas periódicas para monitorizar la función renal remanente y la presión arterial.
Impacto en la esperanza de vida
La esperanza de vida está condicionada por el estado general de salud y por otras condiciones médicas coexistentes. Un profesional de la salud podrá ofrecer una estimación más específica basada en la historia clínica individual y los hallazgos postoperatorios.
Cuándo llamar al médico o acudir a urgencias
Cuándo solicitar atención médica
El equipo de atención programará revisiones regulares para evaluar la evolución de las suturas y la curación. Si hay un drenaje, normalmente se retira tras unos días. En el caso de nefrectomía por tumor renal, puede requerirse vigilancia adicional para asegurar que no haya recidiva mediante pruebas de imagen cada cierto periodo (por ejemplo, TAC, resonancia magnética u otras) durante varios años.
Entre las pruebas solicitadas suelen figurar análisis de orina y controles de presión arterial. Es importante acudir a consulta ante signos que indiquen posibles complicaciones o deterioro de la función renal remanente.
Señales de alerta que requieren atención inmediata
Si surge alguno de los siguientes signos, se debe contactar de inmediato a un profesional de la salud o acudir a urgencias:
- Dificultad para respirar o disnea
- Cambios en la orina, como aumento de la frecuencia urinaria o cambios en el color
- Edema (hinchazón) en piernas, región lumbar o cara
- Pain in las piernas
- Presión arterial persistentemente alta
- Náuseas o vómitos que persisten
- Confusión o sensación de “niebla” mental
Preguntas frecuentes y aclaraciones útiles
Nefrectomía bilateral
La nefrectomía bilateral es la extirpación quirúrgica de ambos riñones. Este procedimiento suele requerir un plan de tratamiento sustitutivo a largo plazo, como diálisis o trasplante de riñón, para mantener la filtración de la sangre y la eliminación de desechos.
¿Se puede vivir sin ambos riñones?
Sí, es posible vivir sin ambos riñones con un tratamiento continuo de reemplazo de la función renal, como la diálisis o un trasplante de riñón. La diálisis asume la función de filtrado que realizan los riñones, mientras que el trasplante proporciona una nueva fuente de filtración renal, permitiendo en muchos casos una vida más cercana a la normalidad.
la nefrectomía es una intervención clave para tratar condiciones renales y tumorales que, cuando es necesaria, ofrece beneficios sustanciales. La elección del tipo de nefrectomía y del enfoque quirúrgico depende de la patología, de la anatomía del paciente y de la experiencia del equipo quirúrgico. Una adecuada planificación preoperatoria, un manejo anestésico seguro y un programa de rehabilitación estructurado son esenciales para optimizar la recuperación y la salud renal remanente a largo plazo.
Vídeo sobre ¿Qué es una nefrectomía?
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.