¿Qué es una hemisferectomía?
La hemisferiectomía es una intervención neuroquirúrgica mayor que consiste en eliminar parcial o totalmente una mitad del cerebro o en desconectarla del resto de la corteza cerebral. Se reserva para epilepsias que no controlan con fármacos y que están localizadas en un hemisferio concreto. Aunque es una cirugía compleja, puede permitir una reducción significativa de las crisis y, en algunos casos, la desaparición de las convulsiones, con efectos profundos en la calidad de vida y el desarrollo del niño. A continuación se detallan sus tipos, indicaciones, técnica, recuperación y consideraciones clave para familias y pacientes.
Conceptos clave y alcance de la intervención
La expresión hemisferiectomía se utiliza para describir dos enfoques principales: un abordaje funcional (desconectivo) y un abordaje anatómico. En la variante funcional, se desconecta la mitad afectada del cerebro reduciendo las conexiones con la otra mitad sin retirar intensamente el tejido cerebral. En la variante anatómica, se extirpa o se reseca de manera más amplia el tejido hemisférico afectado. En ambos casos el objetivo es eliminar o disminuir las regiones que generan crisis, manteniendo las estructuras necesarias para la función del hemisferio sano restante. El resultado varía, pero, en conjunto, se observa que entre las dos terceras partes y más del 80% de los niños tratados quedan libres de crisis, y la mayoría experimenta una reducción significativa de la frecuencia y la intensidad de los brotes.
Tipos de hemisferiectomía
Hemisferectomía funcional (desconectiva)
- Definición: técnica que implica retirar una zona más pequeña del cerebro y, sobre todo, desconectar esa mitad del resto de la corteza cerebral, separando las conexiones que la unen con el hemisferio sano.
- Riesgo relativo: suele asociar menos complicaciones en comparación con la forma anatómica, debido a la preservación de una mayor cantidad de tejido cerebral y a menos sangrado o desequilibrios de fluidos.
- Equivalente conceptual: a veces se utiliza el término hemisferotomía o hemisferotomía desconectiva, con énfasis en la desconexión funcional más que en la extirpación extensa.
Hemisferectomía anatómica
- Definición: la cirugía implica la extirpación de grandes volúmenes de tejido en el hemisferio afectado, que suele incluir las áreas frontal, parietal, temporal y occipital.
- Riesgos y consideraciones: al ser una resección más extensa, existe un aumento de complicaciones como pérdida de sangre, mayores riesgos de desequilibrios de fluidos y mayor dificultad para mantener la función cerebral restante.
- Resultados: en algunos casos, puede ser necesaria cuando persisten convulsiones tras una desconexión inicial; la evidencia sugiere que, incluso tras la segunda etapa, algunas familias logran libertad de crisis en un porcentaje de la población infantil tratada.
Perspectiva de resultados entre enfoques
Aunque cada caso es único, la eficacia de los dos enfoques es comparable en términos de reducción de crisis a largo plazo. Sin embargo, cuando se opta por una hemisferiectomía funcional y las crisis no se controlan, la opción de recurrir a una hemisferiectomía anatómica puede conducir a libertad de crisis en un tercio de los niños sometidos a esa segunda intervención. Este plan debe ser discutido minuciosamente con el equipo quirúrgico y de neurorehabilitación, considerando los riesgos y beneficios para cada caso particular.
¿Qué condiciones pueden requerir una hemisferiectomía?
La decisión de abordar una hemisferiectomía surge cuando el niño presenta epilepsia refractaria a tratamiento farmacológico y signos compatibles con afectación unilateral cerebral. Los síntomas que pueden orientar a considerar la cirugía incluyen:
- Convulsiones persistentes a pesar de tratamiento antiepiléptico adecuado.
- Debilidad marcada en un lado del cuerpo, con menor uso de una mano y posible pérdida de visión periférica.
- Aparición de hallazgos en resonancia magnética compatibles con afectación de un hemisferio y que sugieran una etiología focal.
- Retraso del desarrollo asociado a crisis persistentes.
Las causas o condiciones que suelen asociarse con esta necesidad incluyen:
- Malformaciones del desarrollo cortical, donde la corteza cerebral no se desarrolla de forma normal.
- Infarto perinatal (accidente cerebrovascular) durante el desarrollo fetal.
- Hemimegalencefalia, una asimetría marcada donde un hemisferio es desproporcionadamente grande.
- Síndrome de Sturge-Weber, con crecimiento anómalo de vasos sanguíneos en el cerebro.
- Encefalitis de Rasmussen, inflamación que afecta de forma focal un hemisferio y genera crisis.
El manejo suele implicar la derivación a centros con experiencia en epilepsia pediátrica para evaluación especializada y planificación quirúrgica.
Detalles del procedimiento
Preparación preoperatoria
Antes de la intervención, el equipo médico proporciona indicaciones sobre lo que se debe hacer previamente. Esto incluye pautas sobre ayuno y consumo de líquidos el día anterior, ajustes o suspensiones de medicación antiepiléptica, y la necesidad de apoyo emocional para la familia. En algunas situaciones se ofrecen recursos para explicar el procedimiento al menor de forma adecuada a su edad, y a los cuidadores se les orienta para facilitar la convivencia y la preparación emocional del niño. Es común que se lave y prepare el cabello del paciente para la cirugía, y que se realice la exposición quirúrgica en la zona adecuada, con posible ajuste del cabello o rasurado en la región relevante del cuero cabelludo.
Qué ocurre durante la hemisferiectomía
El niño recibe anestesia general para garantizar que no sienta dolor durante toda la intervención. Durante la cirugía, el equipo médico realiza una serie de pasos ordenados:
- Craniotomía: se retira una parte del cráneo para acceder al cerebro.
- Extirpación o desconexión del tejido correspondiente a la mitad cerebral afectada, según el enfoque elegido (anatómico o desconectivo).
- Desconexión de las fibras entre hemisferios: se separan las conexiones que comunican los dos hemisferios, a menudo mediante un procedimiento conocido como callosotomía o callosotomía parcial.
- Reemplazo del cráneo y cierre de la incisión.
¿Cuánto dura la intervención?
La duración típica es de aproximadamente cinco horas, aunque puede extenderse en función de la complejidad de cada caso. Es recomendable que un familiar o cuidador esté disponible para recibir actualizaciones y apoyos durante la intervención.
Cuidados y evolución tras la cirugía
Cuidados inmediatos y supervisión
Tras la intervención, el equipo sanitario vigila de forma estrecha al niño en la unidad de cuidados intensivos pediátricos y a continuación en la sala de recuperación. Se continúan las medidas para controlar la epilepsia con tratamiento antiepiléptico, y se monitorizan signos vitales, electrolitos y la evolución neurológica.
Pruebas y monitorización en el hospital
En el periodo inmediato posterior a la cirugía, es común realizar pruebas de imagen cerebral, como tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (RM), para evaluar la evolución de la intervención y descartar complicaciones. Posteriormente, se retiran drenajes quirúrgicos y se transfiere al paciente a una planta de cuidados pediátricos convencional. El equipo multidisciplinario coordina la rehabilitación necesaria para recuperar las habilidades motoras, sensoriales y comunicativas.
Terapias de rehabilitación
La recuperación suele beneficiarse de un plan de rehabilitación individualizado que puede incluir:
- Fisioterapia para mejorar la movilidad, la coordinación y la fuerza muscular.
- Terapia ocupacional para las actividades de la vida diaria y la autonomía.
- Terapia del lenguaje para el desarrollo de la comunicación y el lenguaje.
La duración de la estancia hospitalaria varía entre las personas, pero suele situarse aproximadamente entre cinco y siete días, dependiendo de la recuperación y de la evolución clínica del menor.
Qué ocurre tras el alta
Al alta, muchos niños requieren servicios de rehabilitación continuada para potenciar la recuperación. Esto puede incluir estancias en centros de rehabilitación para fisioterapia, terapia ocupacional y lenguaje, además de servicios de apoyo en casa o en centros ambulatorios. Las escuelas y otros entornos educativos pueden colaborar para facilitar la reintegración y la adaptación a las nuevas necesidades.
En términos de resultado funcional, el hemisferio sano que permanece suele asumir la mayor parte de las funciones del hemisferio afectado. En muchos casos, se observan mejoras significativas en la capacidad de caminar, leer y comportamientos sociales y cognitivos, aunque es frecuente que exista cierto grado de pérdida visual residual en el campo contralateral al hemisferio afectado.
Pronóstico, beneficios y posibles complicaciones
Beneficios esperados
La hemisferiectomía es, en general, una opción eficaz para la epilepsia refractaria. Las series clínicas reportan que entre dos tercios (≈66%) y más del 80% de los niños pueden quedar libres de convulsiones tras la cirugía. En la mayor parte de los casos restantes, las crisis disminuyen notablemente en frecuencia e intensidad. En situaciones de recurrencia de crisis tras la intervención inicial, se puede valorar una segunda cirugía después de una evaluación minuciosa para determinar la factibilidad de un nuevo enfoque.
Riesgos y complicaciones
La mayor parte de los niños obtiene resultados a largo plazo excelentes, pero existen posibles efectos adversos. En las etapas perioperatorias pueden ocurrir:
- Pérdidas sanguíneas o sangrado en la cavidad quirúrgica.
- Desequilibrios electrolíticos.
- Hipotermia durante o después de la cirugía.
- Meningitis aséptica o infecciones.
Uno de los riesgos a lo largo del tiempo es la hidrocefalia, la acumulación de líquido cefalorraquídeo en el cerebro, que puede presentarse más a menudo en la hemisferiectomía funcional y, con menor frecuencia, tras la versión anatómica. Cuando la hidrocefalia ocurre, suele requerirse una derivación o drenaje para ayudar a eliminar el líquido. Otro factor relevante es la pérdida de sangre significativa durante el procedimiento, que podría necesitar una transfusión de sangre.
Recuperación a largo plazo y vida diaria
Regreso a casa y reintegración
Una vez que se estabiliza, los niños suelen recuperarse de forma progresiva y reintegrarse a las actividades habituales con apoyo clínico y educativo. La rehabilitación puede continuar fuera del hospital y, en muchos casos, se coordinan servicios de rehabilitación ambulatoria para reforzar la movilidad, la comunicación y las habilidades cognitivas.
Ajustes funcionales y expectativas
La mitad sana del cerebro que continúa activo asume funciones que antes dependían de la región afectada. Como resultado, muchos niños mejoran en aspectos como la marcha, la lectura y la interacción social, con una reducción significativa de la carga de crisis. Es importante entender que, en algunos casos, puede haber pérdidas visuales residuales, especialmente en el campo de visión correspondiente al hemisferio afectado. La recuperación se personaliza y se ajusta a las necesidades concretas de cada menor, con un plan de rehabilitación dinámico.
Cuándo contactar al equipo médico
Señales de alerta que requieren atención médica
- Signos de infección en el sitio quirúrgico, como fiebre, enrojecimiento, dolor o supuración.
- Signos de hidrocefalia, como vómitos persistentes, dolor de cabeza intenso y cambios en el comportamiento.
- La aparición de una convulsión nueva o recurrente tras la cirugía.
Preguntas frecuentes sobre la hemisferiectomía
¿Qué expectativa de vida tiene alguien que se somete a una hemisferiectomía?
En términos generales, las personas con epilepsia pueden presentar una esperanza de vida reducida en algunos escenarios relacionados con convulsiones no controladas o complicaciones asociadas. Sin embargo, la interrupción o reducción de las crisis mediante la hemisferiectomía tiende a mejorar la calidad de vida y, en muchos casos, puede contribuir a una vida más activa y saludable. Cada caso debe evaluarse de forma individual, considerando beneficios, riesgos y el plan de rehabilitación.
¿Qué implica el seguimiento después de la cirugía?
El seguimiento habitual implica visitas periódicas con el equipo quirúrgico y de epilepsia pediátrica, controles neurológicos, pruebas de imagen cuando se indiquen y ajustes en el plan de rehabilitación. La colaboración entre médicos, terapeutas y centros educativos es clave para maximizar la recuperación y la funcionalidad en la vida diaria.
la hemisferiectomía es una opción extrema pero a veces necesaria para niños con epilepsia refractaria localizada en un hemisferio. La decisión debe basarse en una evaluación rigurosa de beneficios y riesgos, en un equipo multidisciplinario experimentado y en un plan de rehabilitación integral que acompañe al niño durante su desarrollo, con la participación activa de la familia y el entorno educativo.
Vídeo sobre ¿Qué es una hemisferectomía?
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.