¿Qué es una fístula arteriovenosa?
Una fístula arteriovenosa (AV fístula) es un enlace anómalo entre una arteria y una vena. Por ese conducto irregular, la sangre pasa directamente de la arteria a la vena sin atravesar los capilares entre ambas. Puede estar presente al nacer o formarse a lo largo de la vida por una lesión, una intervención quirúrgica o un tratamiento médico; dependiendo de su ubicación, tamaño y causa, puede ser inofensiva o desencadenar complicaciones serias, incluido un impacto en la función cardíaca.
Qué es una fístula arteriovenosa
Una fístula arteriovenosa es una conexión anormal entre una arteria y una vena. Esta conexión altera el flujo sanguíneo normal al desviar parte de la sangre directamente hacia la vena, en lugar de atravesar los capilares que normalmente intervienen entre ambas estructuras. Las AV fistulas pueden formarse en cualquier lugar del cuerpo donde una arteria y una vena se encuentren lo suficientemente cerca. Su impacto depende de su ubicación, de su tamaño y de su causa.
Aunque algunas fístulas son benignas y no requieren tratamiento, otras pueden dar lugar a cambios en el sistema circulatorio o en la función de un órgano, y en algunos casos pueden dañar el corazón por el esfuerzo adicional que exige bombear la sangre a través de una vía anómala. Las AV fistulas son raras en la población general, a excepción de las fistulas creadas deliberadamente por los cirujanos para facilitar la diálisis. Estas últimas son el tipo más común. Las fistulas presentes al nacer son las menos frecuentes.
Las fístulas arteriovenosas pueden presentarse en cualquier grupo de edad y, con frecuencia, se asocian a una lesión o a una intervención médica previa. En sentido amplio, pueden clasificarse por localización y por origen (congénito o adquirido).
Tipos de fístulas arteriovenosas
Congénitas y adquiridas
- Congénitas: presentes desde el nacimiento. Suelen ser numerosas y, en ocasiones, se hallan en ubicaciones críticas; algunas pueden ser graves o fatales si se encuentran en lugares de importancia anatómica.
- Adquiridas: se desarrollan a lo largo de la vida, ya sea por lesión o por un procedimiento médico destinado a preparar o facilitar la diálisis. En estos casos, la fístula puede servir deliberadamente para optimizar el acceso vascular.
Ubicaciones y ejemplos
- Coronaria (corazón): fístulas entre arterias y venas en la proximidad del corazón.
- Dural y pial (cerebro): conexiones que se forman en las capas que rodean el cerebro o dentro de él.
- Periféricas (extremidades: brazos y piernas): las que afectan a las extremidades y pueden dar lugar a cambios en el volumen sanguíneo de la zona afectada.
- Renales (riñones): fístulas que se originan en áreas renales.
- Dura espinal (columna): conexiones que se presentan en la duramadre de la columna vertebral.
Síntomas y causas
Síntomas
Los signos y síntomas pueden variar según la localización de la fístula arteriovenosa. Entre los más habituales se encuentran:
- Hinchazón alrededor de la fístula.
- Cambios en el color de la piel de la zona afectada (puede verse morada o roja brillante).
- Venas que se ven dilatadas o abombadas.
- Sensación de calor en el área de la AV fistula.
Las fístulas congénitas suelen influir en el desarrollo de la extremidad afectada. En un miembro, la AV fistula puede provocar mayor masa muscular o un alargamiento de los huesos; también puede presentarse edema en las yemas de los dedos (cramping o "clubbing"). En algunas oportunidades, la perfusión de la extremidad puede verse reducida, lo que provoca cianosis o color azulado de ese segmento. En otras personas, la sangre puede no fluir adecuadamente por la extremidad afectada.
Causas
Las causas principales de las AV fistulas son tres:
- Diálisis: la creación de una fístula entre una arteria y una vena facilita una vena más ancha y gruesa, capaz de soportar las agujas de diálisis y de permitir un mayor paso de sangre hacia fuera y hacia dentro del cuerpo.
- Lesiones: los traumatismos pueden provocar la formación de AV fistulas cuando el daño tisular alrededor genera adherencias entre vasos que se quedan conectados; a veces pasa mucho tiempo antes de que se detecte.
- Congénitas: se generan durante el desarrollo fetal y ya están presentes al nacer. Por lo general involucran múltiples fistulas pequeñas más que una única fistula grande. Algunas pueden ser graves o mortales si se sitúan en lugares críticos.
En circunstancias más raras, las AV fistulas pueden asociarse a otros procesos como ciertos cánceres, infecciones o cuando la pared de una arteria se debilita y se dilata, ejerciendo presión sobre una vena cercana.
Complicaciones
Cuando la sangre circula entre una arteria y una vena, puede alterarse el flujo sanguíneo venoso y dificultar que la sangre llegue hacia el corazón. La mayor presión de la sangre que llega desde la arteria a la vena puede hacer que las venas se estiren y se dilaten.
Si una AV fistula en una extremidad es muy grande, las zonas alejadas del corazón pueden recibir menos sangre de la que necesitan. Una perfusión insuficiente puede dañar esas áreas distalmente.
Las fistulas de gran tamaño también pueden generar efectos sobre el corazón. Al no fluir la sangre de forma adecuada a través de la fistula, el corazón intenta compensar bombeando con más presión. Con el tiempo, este sobreesfuerzo puede dañar el corazón y culminar en fallo cardíaco.
Diagnóstico y pruebas
Cómo diagnostican una AV fistula
Un profesional de la salud puede diagnosticar una AV fistula mediante exploración física y exploraciones de imagen. La valoración clínica busca signos visibles o auditivos de flujo anómalo y cambios en la extremidad afectada. El diagnóstico se confirma con distintos métodos de imagen que permiten visualizar la anatomía y el curso de la fistula.
Pruebas y pruebas de diagnóstico
Las pruebas que con mayor frecuencia se emplean para identificar una AV fistula incluyen, al menos, una técnica de imagen:
- Mapeo dúplex por ultrasonido, que utiliza ondas sonoras para evaluar la estructura de los vasos sanguíneos y el flujo en la zona afectada.
- Angiografía con contraste, para mostrar en radiografías o tomografía computarizada las áreas con flujo sanguíneo inusual.
- Resonancia magnética angiográfica (MRA), una técnica basada en un imán potente y procesamiento computarizado para describir con detalle las relaciones de los vasos.
Manejo y tratamiento
¿Cómo se trata?
El tratamiento de una fístula arteriovenosa suele implicar procedimientos médicos y, a veces, medicación. Las opciones se adaptan a la causa, tamaño y localización de la fistula. En muchos casos, las AV fistulas pueden tratarse y gestionarse con éxito, aunque las fistulas congénitas pueden ser más difíciles de curar.
Procedimientos basados en catéter
En estas intervenciones, se introduce un catéter en un vaso sanguíneo principal y se dirige hasta la fistula para repararla o taponarla con un dispositivo o sustancia específica. Estos procedimientos permiten corregir el desvío del flujo sin necesidad de abrir la cavidad torácica o abdominal y suelen ser mínimamente invasivos.
Cirugía
La cirugía puede separar las dos estructuras vasculares o, si es necesario, emplear un vaso sanguíneo de otra parte del cuerpo para realizar un injerto que restablezca el flujo normal y la integridad de la vía vascular afectada. La decisión entre intervención endovascular o quirúrgica depende de la localización, tamaño y relación de la fistula con otros vasos.
Radioterapia
En ciertos casos, la radioterapia se utiliza para inducir cambios en la fistula que impidan que la sangre la atraviese, generando tejido cicatricial que reduce o anula el paso sanguíneo a través de la fistula.
Medicamentos
Puede emplearse medicación para controlar complicaciones asociadas, como anticoagulantes o agentes que ayudan a prevenir la formación de coágulos que puedan desplazarse a otros lugares del cuerpo. El tratamiento farmacológico se selecciona de acuerdo con el perfil clínico del paciente y el tipo de fistula.
Cuándo acudir a tu profesional de salud
Cuándo contactar de inmediato
Si observas cambios en los síntomas, que sean nuevos, empeoren o afecten tu rutina diaria, consulta a tu profesional de salud para una evaluación. Señales a vigilar incluyen dolor nuevo o que empeora, crecimiento alrededor de la fistula o cambios en el color de la piel de una zona del cuerpo. En el caso de fístulas relacionadas con diálisis, presta especial atención a signos de infección o cambios en la forma o en la perfusión de la fistula.
Cuando es una urgencia
Acude a emergencias si tienes signos de hemorragia interna o mal flujo sanguíneo que requieran atención inmediata. Informes posibles incluyen desmayos o mareos, palpitaciones o respiración rápida, dificultad para respirar o dolor súbito y severo alrededor de la fistula.
Preguntas útiles para tu equipo de salud
- ¿Cómo se originó esta AV fistula?
- ¿Necesito tratamiento?
- ¿Qué opción de tratamiento es la más adecuada para mí?
- ¿Con qué frecuencia debo hacer controles de seguimiento?
Perspectivas y pronóstico
Qué esperar a largo plazo
El pronóstico de las AV fistulas depende de su tamaño, ubicación y causa. En general, las fístulas más pequeñas o situadas en lugares no críticos pueden no requerir tratamiento y pueden presentar síntomas leves o incluso ser asintomáticas. Las fistulas más grandes o ubicadas en sitios críticos tienden a generar más complicaciones y requieren manejo específico.
Las fistulas congénitas suelen tener un buen pronóstico si no se encuentran en lugares peligrosos. Si se sitúan en ubicaciones de alto riesgo o si son muy severas, pueden ocasionar complicaciones graves o incluso poner en peligro la vida.
Las fistulas relacionadas con la diálisis, por lo general, no provocan problemas severos. Cuando se presentan efectos adversos, el equipo médico puede tratarlos adecuadamente, a veces mediante una nueva intervención para reparar la fistula o para devolver los vasos afectados a su morfología y ubicación originales en casos más complejos.
La AV fistula es permanente o temporal
Las AV fistulas no desaparecen por sí mismas; permanecen mientras no se realice una reparación. Las fistulas menos problemáticas pueden permanecer toda la vida sin generar problemas significativos. En cambio, las fistulas grandes pueden exigir tratamientos para evitar un mayor estrés cardíaco y posibles complicaciones. En muchos casos, reparar una fistula mejora la función cardíaca y la salud general cuando surge un fallo cardíaco asociado. Por ello, es preferible abordar las AV fistulas de forma temprana cuando se detectan.
Medidas para sentirse mejor
Si tienes una AV fistula que provoca síntomas, podrías beneficiarte del uso de prendas de compresión. Estas prendas ejercen una presión suave sobre una zona amplia, ayudando a favorecer la salida de líquidos y a reducir la hinchazón. Tu equipo de atención puede indicarte si es adecuado usarlas y durante cuánto tiempo.
Vídeo sobre ¿Qué es una fístula arteriovenosa?
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.