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¿Qué es un tumor?

mayoclinic.org

Un tumor, o neoplasia, es una masa de células anómalas que puede formarse en diferentes partes del cuerpo. Los tumores pueden afectar tejidos, glándulas, órganos, piel y huesos. Pueden ser grandes o pequeños y aparecer como una única lesión o como varias. Este texto resume qué son, cómo se clasifican, qué síntomas pueden provocar, cómo se diagnostican, qué opciones de tratamiento existen y qué esperar a largo plazo.

Conceptos básicos y clasificación

¿Qué es un tumor?

Un tumor es una masa formada por células que se han proliferado de forma anormal. No todos los tumores son cancerosos. Su significado para la salud depende del tipo y de la ubicación. Es posible que un tumor sea benigno o maligno, o que esté en una etapa precancerosa, lo que significa que podría volverse canceroso si no se trata adecuadamente.

Tipos de tumores

  • Maligno (canceroso): estos tumores pueden invadir tejidos cercanos y extenderse a otras partes del cuerpo. Las neoplasias malignas nuevas que surgen en otros lugares se llaman metástasis o “mets” y pueden regresar tras el tratamiento. Algunos tumores malignos son curables, mientras que otros pueden ser potencialmente mortales o amenazar la vida.
  • Benigno (no canceroso): no son cancerosos y, por lo general, no representan una amenaza vital. Su crecimiento suele estar localizado y, por lo general, no invaden tejidos cercanos ni se diseminan a otros lugares del cuerpo. Muchos tumores benignos no requieren tratamiento, aunque algunos pueden ejercer presión sobre estructuras vecinas y provocar problemas de salud que requieren atención médica.
  • Precanceroso: este tipo puede convertirse en canceroso si no se trata. En ocasiones, los profesionales de la salud describen las células de una neoplasia precancerosa con términos como hiperplasia (células que se multiplican rápidamente) o displasia (células anormales que se dividen con rapidez). Estos crecimientos se monitorizan de cerca y se trata cuando es necesario.

Tumores vs. quistes

A veces se confunde un tumor con un quiste, pero no son lo mismo. Un tumor es una masa sólida de tejido; puede o no ser canceroso. Un quiste es una pequeña bolsa que puede contener líquido, aire u otro tejido. En general, la mayoría de los quistes no son cancerosos.

Síntomas y causas

¿Qué signos puede provocar un tumor?

Los síntomas varían dependiendo de la ubicación y del tamaño del tumor, así como de si es canceroso. En algunos casos, la masa puede ser palpable, como un bulto en el pecho. Si el tumor está cerca de la superficie de la piel, puede verse o sentirse una protuberancia o una zona elevada. Sin embargo, no siempre es posible saber si hay un tumor solo por la apariencia o el tacto.

  • Fatiga
  • Fiebre o escalofríos
  • Sudoración nocturna
  • Pérdida de apetito o pérdida de peso inexplicada
  • Bulto doloroso (aunque no todos los tumores causan dolor)

¿Qué siente un tumor?

Los tumores que se pueden detectar al tacto suelen presentarse como una protuberancia nueva o un bulto. Los tumores malignos tienden a ser más firmes al tacto y a moverse con menos facilidad que las masas benignas o los quistes, aunque esto no siempre es así. La única forma de saber con certeza si un bulto es un tumor maligno o benigno es evaluarlo mediante un profesional de la salud.

¿Qué causa los tumores?

Los tumores se forman cuando las células anómalas se acumulan y generan un crecimiento excesivo o una masa. Nuestro cuerpo produce células nuevas para reemplazar a las que mueren o se dañan, pero en una neoplasia las células no mueren como deberían o crecen y se multiplican con mayor rapidez, dando lugar a la masa tumoral.

Factores de riesgo

  • Mutaciones genéticas o cambios en los genes
  • Condiciones hereditarias, como ciertas síndromes
  • Antecedentes familiares de ciertos tipos de cáncer
  • Fumar o exposición al humo de segunda mano
  • Consumo excesivo de alcohol
  • Exposición a toxinas como benzeno o asbesto
  • Exposición previa a radiación
  • Infecciones virales, como el virus del Papiloma Humano (HPV)
  • Obesidad

Complicaciones

  • Presión sobre órganos: los tumores benignos pueden crecer y comprimir órganos, por ejemplo, los grandes tumores mediastínicos pueden afectar estructuras como la tráquea, el corazón o los pulmones. Los tumores malignos también pueden ejercer presión sobre órganos cercanos.
  • Producción hormonal excesiva: los tumores endocrinos pueden hacer que el cuerpo produzca hormonas en exceso, provocando desequilibrios y síntomas variados.
  • Diseminación o metástasis: las células cancerosas pueden desprenderse del tumor original y viajar por el sistema circulatorio o linfático para establecerse en otra ubicación, como un órgano o una glándula. La diseminación dificulta el tratamiento y puede reducir las opciones de curación.

Diagnóstico y pruebas

¿Cómo se diagnostic

El diagnóstico de un tumor suele requerir una combinación de evaluaciones. En muchos casos, se realiza una biopsia para determinar si el tumor es maligno o benigno. Durante una biopsia se extraen muestras de células de la neoplasia, que un:patólogo analiza en un laboratorio para emitir un diagnóstico definitivo. Si el tumor se encuentra en una zona de difícil acceso, puede optarse por retirar el tumor completo y luego realizar la biopsia de las muestras.

Pruebas de laboratorio

Se pueden solicitar pruebas de sangre para buscar marcadores tumorales u otras proteínas o sustancias químicas indicativas de un tipo particular de tumor maligno. Estas pruebas no siempre confirman el diagnóstico, pero pueden apoyar la orientación clínica.

Pruebas de imagen

Imagenología para localizar y caracterizar la neoplasia, que puede incluir:

  • Radiografías (X-ray)
  • Tomografías computarizadas (CT o TAC)
  • Resonancias magnéticas (MRI)
  • PET (tomografía por emisión de positrones) para evaluar actividad metabólica y extensión de la enfermedad

Opciones de manejo y tratamiento

¿Cómo se tratan los tumores?

El tratamiento depende de varios factores, entre ellos el tipo de tumor (benigno o maligno) y su ubicación. En los tumores benignos, a menudo no se requiere tratamiento, salvo que causen presión sobre estructuras sensibles o afecten funciones vitales. En tumores malignos las opciones pueden incluir una o varias de las modalidades siguientes:

  • Cirugía para extirpar el tumor cuando es posible hacerlo de forma segura y completa.
  • Radioterapia para destruir células anómalas mediante rayos de alta energía.
  • Ablación para destruir células anómalas mediante sustancias extremadamente calientes o frías, a veces usando energía de calor o frío en el tumor.
  • Embolización para bloquear el flujo sanguíneo que nutre al tumor, reduciendo su tamaño o debilitándolo.
  • Quimioterapia para encoglar el tumor antes de la cirugía o para eliminar células anómalas que persisten tras la intervención quirúrgica.
  • Terapia hormonal para bloquear hormonas que favorecen el crecimiento de ciertos tumores.
  • Inmunoterapia para activar o ayudar al sistema inmunitario a combatir el cáncer.
  • Terapia dirigida para ralentizar o detener el crecimiento de células cancerosas al intervenir procesos específicos de las células tumorales.

Perspectivas y pronóstico

El pronóstico varía significativamente según el tipo de tumor y su estadio. Para los tumores precancerosos y benignos, la perspectivas suele ser favorable, y se puede monitorizar su crecimiento o eliminarlos antes de que causen problemas. En los tumores malignos, el pronóstico depende de factores como el tipo específico de tumor y su estadio. Algunos son curables con cirugía, mientras que otros pueden crecer con rapidez y extenderse, dificultando el tratamiento.

Prevención

La mayoría de los tumores aparecen sin una causa conocida, por lo que la prevención no siempre es posible. Sin embargo, ciertos hábitos pueden contribuir a reducir el riesgo en algunos casos:

  • Dejar de fumar o no fumar.
  • Beber alcohol con moderación o evitarlo por completo.
  • Mantener una alimentación equilibrada con alimentos ricos en nutrientes.
  • Ejercicio físico regular y mantener un peso corporal saludable.
  • Reducir el riesgo de infección por HPV mediante vacunación y prácticas sexuales seguras.

La detección temprana de tumores malignos depende de cumplir con las revisiones y pruebas de detección recomendadas para la edad y el riesgo individual, como:

  • Mamografías (a partir de entre 40 y 50 años, si el riesgo de cáncer de mama es promedio).
  • Exámenes de próstata (a partir de entre 45 y 50 años, según el riesgo).
  • Colonoscopias (a partir de los 45 años si el riesgo de cáncer colorrectal es promedio).

Vivir con un tumor

¿Cuándo llamar a tu profesional de la salud?

Debes ponerte en contacto con un profesional de la salud si observas un bulto nuevo o que cambia en cualquier parte del cuerpo, o si experimentas alguno de los siguientes síntomas:

  • Fatiga extrema
  • Dolor intenso que dificulta dormir o realizar las actividades diarias
  • Pérdida de peso inexplicada

Preguntas útiles para plantear a tu profesional de la salud

  • ¿Qué tipo de tumor tengo? ¿Es maligno o benigno?
  • ¿Cuál es el mejor tratamiento para mi caso? ¿Cuáles son los riesgos y efectos secundarios?
  • ¿Qué signos de complicaciones debo vigilar?

Vídeo sobre ¿Qué es un tumor?

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.