¿Qué es un stent ureteral?
Los stents ureterales son pequeños tubos flexibles de silicona o poliuretano que se colocan en los uréteres para mantenerlos permeables y permitir la salida de la orina desde el riñón hacia la vejiga. Se usan para prevenir o tratar obstrucciones urinarias y, a menudo, para facilitar la recuperación tras tratamientos renales. A continuación se describe qué son, cuándo se requieren, cómo se realiza el procedimiento, qué esperar durante la recuperación y qué signos deben vigilarse.
Propósito y funcionamiento
Un stent ureteral se coloca para permitir que la orina fluya de forma continua cuando el conducto que comunica el riñón con la vejiga está bloqueado o en riesgo de hacerlo. El dispositivo tiene una forma característica con un extremo enrollado (coiled) que se sitúa dentro del riñón y un extremo con una curva que se aloja en la vejiga. De esta manera, mantiene abierto el uréter a lo largo de su trayecto y evita acumulaciones que podrían dañar el riñón.
Entre los nombres alternativos más habituales figuran stent urinario, stent ureteral o stent doble-J. En muchos casos se coloca en uno de los uréteres, pero puede ser necesario colocarlo en uno o en ambos tubos, dependiendo de la indicación clínica.
Motivos para colocar un stent ureteral
Los stents ureterales se usan principalmente para facilitar que la orina drene cuando existe una obstrucción o un obstáculo temporal. Las indicaciones más frecuentes incluyen:
- Permitir que la orina descienda cuando un cálculo renal (piedra) u otra causa bloquea el flujo urinario.
- Prevenir una nueva obstrucción tras el tratamiento de una piedra o de otra intervención renal.
- Evitar o disminuir la obstrucción por inflamación o hinchazón después de una extracción de piedras.
- Tratamiento de obstrucciones por otras causas como coágulos sanguíneos, enfermedad inflamatoria intestinal, cicatrices (por ejemplo, debidas a endometriosis u otras condiciones), tumores o estenosis de la unión ureteral.
Detalles del tratamiento
Preparación para la colocación
Antes del procedimiento, el equipo médico explica el uso previsto del stent y obtiene su consentimiento informado. La preparación habitual puede incluir:
- Examen físico para verificar que está apto para la intervención.
- Historia clínica y listado de medicamentos, incluyendo vitaminas y suplementos herbales, ya que algunos pueden aumentar el riesgo de sangrado.
- Listado de alergias.
- Pruebas de función renal, como la tasa de filtración glomerular estimada (eGFR), para evaluar la función renal.
- A veces se solicita ayuno de al menos ocho horas antes del procedimiento; si debe tomar ciertos medicamentos, se recomienda hacerlo con un sorbo mínimo de agua.
¿Es una cirugía mayor?
La colocación de un stent ureteral es, por lo general, una cirugía urológica mínimamente invasiva. En la mayoría de los casos se realiza de forma ambulatoria, lo que significa que el paciente puede volver a casa el mismo día. No obstante, es necesario que alguien lo acompañe de regreso a su domicilio tras la intervención.
Equipo de atención
El equipo de cuidado habitual para la colocación de un stent ureteral suele incluir:
- Urólogo (especialista en vías urinarias y riñón).
- Anestesiólogo.
- Enfermería y personal de apoyo sanitario.
Qué ocurre durante la colocación
La intervención se realiza en un hospital o centro quirúrgico, bajo anestesia general. El paciente queda acostado en posición supina (boca arriba) durante el procedimiento.
Los pasos habituales son:
- Utilizar un método de imagen (como fluoroscopia o ultrasonido renal) para localizar la obstrucción y guiar la intervención.
- Introducir a través de la uretra un cistoscopio (una sonda con cámara) hasta la vejiga.
- Deslizar un guía (guidewire) a través del cistoscopio hacia el uréter bloqueado.
- Colocar el stent ureteral utilizando la guía para dirigirlo desde la vejiga hasta el riñón.
- Retirar con cuidado la guía y el cistoscopio, dejando el stent en su lugar.
La porción enrollada del stent permanece en el riñón y la porción en bucle queda en la vejiga, asegurando que el conducto se mantenga abierto.
Duración de la intervención
La colocación suele durar menos de 30 minutos en la mayoría de los casos. Sin embargo, la estancia en el centro puede ser más larga para preparar al paciente, revisar su estado de salud y confirmar la buena evolución tras la intervención. El equipo proporcionará una estimación más precisa de duración según cada situación.
Qué ocurre después de la colocación
Recuperación inmediata
Tras la colocación, el anestesista detiene la anestesia y, en pocos minutos, el paciente despierta. Es común sentirse somnoliento o con cierta debilidad. El equipo monitorizará la evolución, controlará el dolor y se asegurará de que la función renal y la vía urinaria funcionan adecuadamente. En los días siguientes, se recomienda una ingesta abundante de agua para apoyar la función renal y urinaria.
Alta y cuidados en casa
El alta se concede cuando ya no se requiere monitorización adicional y la evolución es estable. Es importante que alguien lo acompañe de regreso a casa. En las primeras jornadas puede haber orina con sangre (hematuria) y molestias al orinar. Estas molestias son esperables y suelen disminuir en pocos días, aunque pueden persistir en menor medida hasta la retirada del stent.
Cuánto tiempo permanece colocado
La duración típica de un stent ureteral es corta y se mantiene temporalmente hasta que la causa de la obstrucción mejora. En muchos casos se mantiene por unos días o semanas. En ciertas circunstancias, como la presencia de tumores que comprimen el uréter o uréteres particularmente estrechos, puede ser necesario dejarlo por meses o años. En estas situaciones, el stent se reemplaza cada tres a seis meses para reducir el riesgo de complicaciones, como infecciones urinarias.
Retiro del stent
La retirada puede realizarse de dos formas, según el tipo de stent:
- Los stents de uso temporal corto pueden tener un extremo con una cuerda que permanece fuera del cuerpo. Un profesional de la salud puede retirar el stent tirando suavemente de esa cuerda.
- Para estancias más largas, el stent no lleva cuerda. Su retirada se programa en una consulta de revisión o en una intervención menor en el consultorio, que puede requerir anestesia local. En estos casos, se utiliza un cistoscopio para asociar las pinzas que sujetan el stent y retirarlo con cuidado. A veces se solicitan pruebas de imagen para confirmar la mejora de la condición.
Dolor durante la retirada
La zona está anestesiada localmente durante la retirada, por lo que el dolor inmediato suele ser mínimo. No obstante, algunas personas pueden experimentar dolor o molestia leve tras el efecto de la anestesia local, que tiende a resolverse en pocos días.
Beneficios y riesgos
Beneficios
- Permite la salida de orina desde el riñón hasta la vejiga, evitando estancamientos.
- Facilita la micción al mantener permeable el uréter y reducir la irritación.
- Ayuda a descomprimir infecciones urinarias y a drenar orina infectada cuando está presente.
- Contribuye a la curación del uréter tras cirugía o ante otras condiciones que causan obstrucción.
Desventajas y riesgos
Entre las posibles molestias o complicaciones asociadas al uso de un stent ureteral se encuentran:
- Irritación de la vejiga y espasmos vesicales.
- Aumento de la frequência urinaria y sensación de necesidad de orinar con más frecuencia.
- Stent obstruido, roto o desplazado, que puede requerir intervención adicional.
- Hematuria o sangre en la orina.
- Dolor o sensación de ardor al orinar (disuria).
- Infecciones urinarias (ITU).
Existe un riesgo aumentado de infecciones de transmisión sexual (ITS) ante cualquier herida en el tracto urinario, por lo que se deben vigilar signos y buscar atención médica ante señales de infección. El equipo médico explicará la probabilidad de riesgos y le indicará qué signos requieren atención urgente en cualquier momento en que el stent esté colocado.
¿Por qué puede resultar doloroso?
La respuesta del cuerpo a un stent es individual. Algunas personas experimentan molestias leves, mientras que otras pueden sentir dolor más intenso. En algunos casos, el dolor se debe a que al orinar el conjunto de la vejiga se contrae y el extremo del stent roza la pared vesical, generando molestia.
Recuperación y pronóstico
Alivio del dolor y manejo
Los analgésicos de venta libre, como los AINEs (antiinflamatorios no esteroideos), pueden ayudar a reducir el dolor asociado al stent. No todas las personas pueden tomarlos, por lo que es fundamental consultar al profesional de la salud antes de utilizarlos. En algunos casos, se pueden recetar fármacos como tamsulosina (un bloqueante de los receptores de la próstata) para aliviar el dolor asociado al stent, incluso fuera de indicaciones prostáticas, ya que puede ayudar a relajar el tracto urinario y disminuir los espasmos vesicales.
Tiempo de recuperación tras una ureteroscopy con stent
La mayoría de las personas pueden retomar sus actividades habituales dentro de una semana tras la colocación del stent, dependiendo de la naturaleza de la causa subyacente y de la medicina que se haya utilizado.
A enfoques de vida cotidiana tras la colocación
Se deben evitar ciertas actividades durante los primeros días para favorecer la recuperación:
- Actividad física intensa o esfuerzos que impliquen levantar objetos pesados (aproximadamente más de 10 libras o 5 kilogramos) durante los primeros días.
- Relaciones sexuales durante al menos una semana para reducir riesgo de complicaciones y molestias.
Reincorporación al trabajo o al estudio
La mayoría de las personas puede volver al trabajo o a la escuela entre 1 y 2 días después de la colocación, salvo trabajos que impliquen esfuerzos físicos considerables. Si su trabajo requiere actividad física pesada, podría necesitar más tiempo de descanso.
Pronóstico
En general, los stents ureterales son procedimientos seguros y no suelen generar problemas a largo plazo. Si bien pueden presentarse efectos secundarios molestos, suelen resolverse con el tiempo o con la retirada del stent. El beneficio principal es la resolución de obstrucciones ureterales y la facilitación de la eliminación de piedras, cuando corresponde, además de permitir que el riñón sane.
Cuándo contactar a un profesional de la salud
Debe comunicarse con su equipo médico si experimenta alguno de los siguientes signos o síntomas mientras tenga un stent:
- Coágulos de tejido en la orina.
- Orina oscura, turbia o con mal olor.
- Dificultad para orinar o dolor intenso al orinar.
- Dolor renal intenso o persistente.
- Náuseas o vómitos.
- Fiebre o escalofríos, signos de posible infección.
Preguntas frecuentes y aclaraciones
¿Un stent renal es lo mismo que un stent ureteral?
No exactamente. Aunque su función es similar (mantener el flujo de orina), un stent renal puede colocarse directamente en el riñón cuando no es posible colocar un stent a través del uréter. Esto se conoce como nefrostomía y drena la orina hacia un reservorio externo. En tales casos, el drenaje se realiza posible hacia una bolsa externa, saltando de los riñones y no necesariamente pasando por la vejiga.
¿Un stent renal es diferente de un stent de la arteria renal?
Sí. Un stent renal en el riñón es diferente de un stent colocado en una arteria renal. El primero se utiliza para permitir el drenaje de orina, mientras que el segundo se emplea para abrir una arteria que suministra sangre a los riñones y puede formar parte del manejo vasculoso renal.
¿Qué esperar a largo plazo?
Con el adecuado manejo médico, la colocación de un stent ureteral suele ser una intervención segura y eficaz para resolver obstrucciones y facilitar la recuperación funcional del riñón. El plan de cuidado depende de la causa de la obstrucción y de la salud general del paciente, por lo que el equipo médico ajusta la duración del uso del stent y las revisiones necesarias.
¿Qué hacer si la sangre en la orina persiste?
La presencia de sangre en la orina puede ser normal en las fases iniciales, pero si se acompaña de dolor intenso, fiebre, mal olor, mareo o signos de infección, debe buscar atención médica de inmediato.
¿Qué signos indican una posible infección?
Fiebre, escalofríos, dolor al orinar sostenido, orina con olor fuerte o cambios notablemente en la coloración deben motivar una consulta o acudir a emergencias si hay otros síntomas de alarma.
Notas finales
Un stent ureteral es una herramienta de manejo útil para condiciones que comprometen el flujo urinario. Su colocación, mantenimiento y retirada son procesos coordinados entre el paciente y un equipo de salud para optimizar la función renal y la calidad de vida. Ante cualquier duda o síntoma inusual durante el periodo de uso del stent, es fundamental comunicarse con el profesional responsable para recibir orientación personalizada y segura.
Vídeo sobre ¿Qué es un stent ureteral?
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.