¿Qué es un stent?
Un stent es un diminuto tubo de malla expandible que se introduce dentro de una arteria para mantenerla abierta y permitir el paso de la sangre. Se utiliza con frecuencia durante procedimientos de angioplastia tras desplazar la placa hacia los lados. Un stent-graft puede actuar como un nuevo revestimiento para arterias con paredes debilitadas. Existen varios tipos y se emplean principalmente para arterias, aunque también hay stents para otros conductos del cuerpo. A continuación se presentan los conceptos clave, sus indicaciones, métodos de colocación, ventajas y riesgos asociados.
Qué es un stent
Un stent es una estructura tubular de malla que se puede expandir para mantener abierta una arteria estrechada o bloqueada. Su función principal es sostener el pasaje de la sangre tras eliminar o desplazar la placa que provoca la obstrucción. La mayoría de los stents están hechos de metal y se diseñan para permanecer en su lugar durante toda la vida, ayudando a evitar que la arteria vuelva a estrecharse. En algunos casos, la malla puede acompañarse de recubrimientos o componentes que liberan fármacos para disminuir el riesgo de reestenosis (reestrechamiento). El objetivo general es mejorar el flujo sanguíneo y reducir el riesgo de eventos cardiovasculares graves como el infarto de miocardio.
Tipos de stents
- Stent liberador de fármaco: es una malla metálica recubierta con un medicamento que previene la nueva estrechez de la arteria. Este es el tipo más utilizado en las arterias coronarias.
- Stent metálico desnudo: está hecho de aleaciones como níquel-titanio, acero inoxidable o cobalto-cromo y no lleva fármaco. En la práctica clínica actual, este tipo se utiliza menos con mayor frecuencia.
- Stent biodegradable: una opción más reciente que se disuelve con el tiempo, reduciendo la presencia de material metálico a largo plazo. Su uso es más limitado.
- Stent-graft: combinación de una rejilla metálica con una cobertura de tela (poliéster). Este tipo se emplea para reforzar zonas débiles en grandes arterias, como la aorta, y actuar como un nuevo revestimiento para la pared arterial.
Además de estos, existen otros tipos de stents diseñados para conductos distintos a las arterias, que no se describen en detalle en este artículo. Entre ellos se encontran:
- Stents ureterales, que facilitan el flujo de la orina desde los riñones hasta la vejiga.
- Stents de vía aérea, empleados para mantener abiertas las vías respiratorias y facilitar la respiración.
Qué trata un stent
Los stents se utilizan principalmente para tratar obstrucciones graves debidas a la acumulación de placa en las arterias. La placa endurecida o grasa puede reducir o impedir el paso de la sangre, lo que eleva el riesgo de dolor, infarto o accidente cerebrovascular. En términos simples, un stent actúa como un mecanismo de control de multitudes para la arteria, manteniendo el pasaje abierto para que la sangre pueda circular de forma adecuada tras eliminar la obstrucción o mejorar su paso.
El uso de stents puede ser especialmente importante en varias áreas del organismo:
- Enfermedad de las arterias carótidas: se colocan en las arterias del cuello para facilitar la llegada de sangre al cerebro, reduciendo el riesgo de ictus en personas con obstrucción severa.
- Enfermedad de las arterias coronarias: se colocan en las arterias que alimentan al músculo cardíaco, permitiendo que el flujo de sangre alcance el corazón y ayudando a prevenir o recuperarse de un ataque al corazón.
- Enfermedad de las arterias periféricas: se colocan en las arterias de las piernas, pelvis o brazos para mejorar la circulación sanguínea en esas zonas.
- Enfermedad de la arteria renal: se aplica en las arterias que llevan la sangre a los riñones, con el objetivo de mejorar la perfusión renal.
los stents de tipo stent-graft se emplean con frecuencia para tratar aneurismas de la aorta, la arteria principal del cuerpo. En estos casos, el stent-graft actúa como un nuevo revestimiento que refuerza la pared debilitada y reduce el riesgo de ruptura al mejorar el flujo sanguíneo en la zona afectada.
Cómo se colocan los stents
Los detalles del procedimiento dependen de la arteria afectada y de la condición que se trate. En general, la colocación de un stent se realiza mediante técnicas mínimamente invasivas que permiten tratar las áreas afectadas con el menor trauma posible al paciente. A continuación se describen los enfoques más comunes:
Procedimientos habituales
- Intervención coronaria percutánea (PCI) — también conocida como angio-plastia coronaria o colocación de stents en las arterias del corazón. El stent se implanta en las arterias coronarias, normalmente a través de un catéter que se introduce por la muñeca (articula) o por la ingle. Este procedimiento es el que algunas personas asocian de forma general con los stents y es el más utilizado en la cardiopatía coronaria.
- Stenting de la arteria carótida — la intervención mejora el flujo sanguíneo al cerebro en personas con un bloqueo severo de la carótida, reduciendo el riesgo de complicaciones neurológicas.
- Reparación endovascular de aneurisma (EVAR) — para aneurismas de la aorta abdominal, se coloca un stent-graft en la aorta a través de un catéter que se introduce por la ingle o el muslo, con el objetivo de sellar el aneurisma y reforzar la pared.
- Reparación endovascular de aneurisma torácico (TEVAR) — similar a la EVAR, pero dirigida a la porción de la aorta que discurre por el tórax.
El equipo de atención médica explicará con detalle el procedimiento concreto que se va a realizar, incluyendo si la persona permanecerá despierta, la duración estimada de la intervención, el tipo de anestesia y el tiempo previsto de recuperación y estancia hospitalaria. En muchos casos, la recuperación es más corta que tras intervenciones abiertas, y el objetivo es lograr la mayor seguridad y eficacia posible con la menor invasión.
Después de la colocación de un stent, puede ser necesario tomar medicamentos durante un periodo prolongado, incluso de forma vitalicia, para disminuir el riesgo de formación de coágulos en el stent. Es fundamental seguir las indicaciones médicas y no interrumpir la medicación sin consulta previa con el profesional de la salud.
Ventajas de los stents
- Mejora del flujo sanguíneo: el stent ayuda a mantener abierta la arteria en el segmento tratado, facilitando la circulación de la sangre.
- Prevención de un infarto: junto con la angioplastia, puede interrumpir o evitar un episodio de bloqueo súbito que conduce a un ataque al corazón.
- Alivio de síntomas: en la enfermedad de las arterias coronarias, los stents pueden disminuir o eliminar el dolor torácico y otros síntomas de isquemia.
- Reducción de reestenosis: los stents modernos, especialmente los liberadores de fármaco, reducen la probabilidad de que la arteria se vuelva a estrechar.
- Recuperación más rápida comparada con cirugía abierta: los pacientes que reciben un stent suelen recuperarse más rápidamente que quienes se someten a un bypass coronario, ya que no es necesario abrir el pecho.
Riesgos y posibles complicaciones
Los riesgos de realizar la colocación de un stent son generalmente poco frecuentes, pero pueden ocurrir, y algunos dependen de la salud general del paciente, como insuficiencia cardíaca, diabetes, enfermedad renal o antecedentes de bloqueo arterial. Las complicaciones posibles incluyen:
- Coágulo dentro del stent, especialmente si se interrumpe de forma repentina la medicación que protege el stent.
- Reacción alérgica al material del stent o al fármaco con recubrimiento.
- Sangrado en el sitio de acceso vascular (por donde se introdujo el catéter).
- Infección en el sitio del procedimiento o en la arteria tratada.
- Desgarro o tear en la pared de la arteria.
- Arritmia o ritmo cardíaco anormal.
- Fugas o desplazamiento del stent fuera de la posición correcta.
- Narrowing de la arteria nuevamente (reestenosis) tras el procedimiento.
- Infarto de miocardio o paro cardíaco como complicación grave, en casos raros.
- Acefalos o ictus (accidente cerebrovascular) durante o después del procedimiento, especialmente si hay enfermedad vascular importante.
La decisión de utilizar un stent, el tipo de stent y el plan de medicación posterior se individualizan para cada paciente, valorando beneficios esperados frente a posibles riesgos. Es crucial mantener una comunicación estrecha con el equipo de atención médica, asistir a las citas de control y cumplir con las recomendaciones para el seguimiento farmacológico y la vigilancia de la arteria tratada.
Vídeo sobre ¿Qué es un stent?
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.