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¿Qué es un seroma y deberías preocuparte por ello?

drfernandezalvarez.com

Un seroma es una acumulación de líquido seroso que se forma bajo la piel tras una intervención quirúrgica o una lesión. Se origina en el espacio libre creado durante la curación y puede aparecer como un bulto blando cerca de la incisión. Por lo general, se reabsorbe con el tiempo, pero puede causar molestias o signos de infección que requieren atención médica.

Qué es un seroma

El seroma es una colección de líquido seroso, un líquido claro y de tono amarillento pálido formado a partir de plasma sanguíneo y líquido linfático. Este líquido se filtra desde diminutos vasos sanguíneos y linfáticos hacia el área abierta durante la cirugía o tras una lesión. El seroma se organiza en un compartimento que facilita la acumulación de líquido y, a veces, genera una sensación de abultamiento suave en la zona afectada.

Síntomas y causas

Síntomas del seroma

Los síntomas suelen aparecer entre siete y diez días después de una operación o de una lesión. Entre ellos pueden estar:

  • Un bulto blando y perceptible bajo la piel, que contiene líquido y se localiza cerca del sitio quirúrgico o de la lesión.
  • Dolor o molestia en la zona afectada.
  • Dificultad para mover el área próxima, en función de su localización.
  • Sensación de tirantez o tracción en los puntos de sutura o en la herida.
  • En algunos casos, es posible no presentar síntomas perceptibles.

Causas del seroma

Los seromas se forman cuando el daño tisular crea un espacio abierto dentro del cuerpo. Este espacio sirve como depósito para el líquido que se genera en el proceso de curación. Las causas quirúrgicas más frecuentes son:

  • Cirugías mamarias
  • Reparación de hernias
  • Cirugías plásticas
  • Fusión espinal

Durante la intervención, el cirujano puede retirar tejido y crear colgajos o bolsillos pequeños. Estos espacios abiertos facilitan la filtración de líquido hacia la cavidad creada, lo que favorece la acumulación de líquido.

Factores de riesgo

Cualquier daño tisular puede aumentar el riesgo de formar un seroma. Entre los factores que elevan la probabilidad se destacan:

  • Edad avanzada (mayores de 65 años)
  • Cirugía extensa o de gran tamaño
  • Quimioterapia previa antes de la intervención
  • Curso de curación interrumpido (movimiento excesivo o tensión en la herida)
  • Sobrepeso u obesidad

Complicaciones

La mayoría de los seromas no representan un riesgo grave. No obstante, algunas situaciones pueden complicar la curación, especialmente cuando hay recuperación tras cirugía o lesión. A continuación se describen las complicaciones más relevantes.

Infección

Un seroma puede acumular bacterias y convertirse en un absceso. Las señales de alarma incluyen:

  • Cambio de color en la piel
  • Calor en la zona
  • Dolor intenso
  • Fiebre

El tratamiento suele requerir drenaje y antibióticos, especialmente si persisten los signos de infección.

Dehiscencia de la herida

Un seroma de gran tamaño puede presionar la incisión y hacer que la herida se abra. En estos casos podría verse una separación de los bordes de la herida.

Necrosis de colgajos

En operaciones que crean colgajos de tejido, un seroma voluminoso puede reducir el flujo sanguíneo hacia la piel. Esto puede provocar necrosis del colgajo y una herida expuesta que necesita tratamiento adicional.

Seroma crónico (pseudoquiste)

Un seroma que persiste puede formar una cápsula gruesa alrededor del líquido. Puede sentirse como una especie de masa firme y no suele resolverse por sí solo. En algunos casos, puede requerirse cirugía para eliminar la cápsula o el líquido residual.

¿Puede un seroma romperse?

Por lo general, un seroma no estalla como un globo de agua. Sin embargo, puede producirse una fuga de líquido si la incisión o la piel se abren ligeramente. En ese caso, podría observarse líquido claro y amarillo que sale de la zona. Es importante mantener la zona limpia y cubierta con una venda fresca hasta que la salida de líquido disminuya.

Si el líquido tiene aspecto de pus (espeso, blanquecino o amarillento y con mal olor) o surgen signos de infección, es necesario contactar al cirujano o al equipo de salud.

Diagnóstico y pruebas

Cómo diagnostican los médicos un seroma

Para confirmar un seroma, el profesional de salud examina la piel y pregunta cuándo comenzaron los síntomas. Este examen puede incluir una palpación suave para identificar el movimiento del líquido y la presencia de signos de infección.

En la mayoría de los casos, no se requieren pruebas. Sin embargo, en ocasiones se puede utilizar ultrasonido para visualizar el líquido acumulado. También puede emplearse una agujó aspiración diagnóstica para extraer una pequeña muestra de líquido y analizarla si existen dudas sobre el diagnóstico o para descartar infección.

Tratamiento y manejo

Terapias disponibles para el seroma

La elección del tratamiento depende del tamaño del seroma y de los síntomas que presente el paciente. Las opciones más habituales son:

  • Observación: En seromas pequeños que no provocan dolor, el médico puede optar por vigilar la evolución. Muchos seromas pequeños se reabsorben con el tiempo. Es posible que se recomiende limitar ciertas actividades durante la fase de curación.
  • Aspiración con aguja: Para seromas más grandes o dolorosos, se puede retirar el líquido con una aguja. Esto puede aliviar la presión y mejorar el malestar. Es posible que el líquido se forme de nuevo, por lo que en ocasiones es necesario repetir el procedimiento.
  • Drenaje temporal: Si el seroma tiende a recurrir, se puede colocar un pequeño tubo de drenaje para evacuar el líquido durante varios días.
  • Escleroterapia: En algunos casos, se administra una medicina dentro de la cavidad para ayudar a que las paredes se adhieran y evitar que se vuelva a formar líquido.
  • Cirugía: Considerada como última opción. El cirujano puede realizar la extirpación del saco del seroma si este forma una cápsula gruesa o no responde a otros tratamientos.

Tiempo de recuperación

La duración de la recuperación varía según el tamaño y la ubicación del seroma. En general, los seromas pequeños pueden resolverse en poco más de una semana, mientras que los seromas grandes pueden requerir varias semanas para sanar por completo. Si tiene dudas sobre cuánto tiempo tardará en desaparecer, es recomendable consultar al profesional de salud que supervisa su caso.

Cuándo consultar a un profesional de salud

Debe buscar atención médica si el seroma presenta cualquiera de estas condiciones:

  • Provoca molestias significativas o empeora con el tiempo
  • Aumenta de tamaño
  • Se acompaña de signos de infección (cambios de color, dolor intenso, fiebre)
  • No mejora tras varias semanas de evolución

Perspectivas y pronóstico

En general, un seroma suele ser una situación que no representa un riesgo grave y tiende a resolverse sin complicaciones. El bulto blando que se observa habitualmente desaparece en un par de semanas, especialmente si se maneja adecuadamente y se evita una tensión excesiva en la zona. No obstante, algunos seromas pueden evolucionar hacia complicaciones como infección, necrosis de tejido o convertirse en una colección crónica que obstaculiza la curación. En estos casos, el manejo adecuado por parte del equipo de salud permite abordar cualquier complicación que surja y adaptar el plan de tratamiento según la evolución de cada paciente.

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Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.