¿Qué es un parto por ventosa?
La extracción con vacío, o parto con succión asistida, es una modalidad de entrega vaginal en la que el equipo médico utiliza una cánula de succión conectada a una bomba para facilitar la salida de la cabeza del bebé durante la fase de empuje. Esta técnica se emplea cuando la progresión del parto es lenta o se interrumpe, permitiendo un desenlace más rápido sin recurrir de inmediato a una intervención quirúrgica. A continuación se presentan los fundamentos, criterios, procedimientos, riesgos y cuidados relacionados con esta opción de parto.
Definición y finalidad
La extracción con vacío es una forma de asistencia al parto que se utiliza durante la fase de empuje cuando existen dudas sobre la progresión del parto o ante señales de alarma fetal. El sistema consta de una cánula de succión adherida a la cabeza del bebé y una bomba que genera succión y tracción para facilitar la salida del feto mientras la madre continúa empujando. En determinadas circunstancias, esta técnica puede evitar una intervención mayor y acelerar el parto, manteniendo un enfoque menos invasivo que la cirugía.
Detalles del tratamiento
Indicaciones para la entrega con vacío
La decisión de utilizar la extracción con vacío se toma cuando se cumplen criterios clínicos que hacen necesario acelerar la salida del bebé o cuando la condición materna o fetal así lo requieren. Entre las indicaciones más relevantes se contemplan las siguientes situaciones:
- Prolongación del esfuerzo de empuje: la madre ha estado empujando durante un tiempo razonable y el bebé no desciende de forma adecuada.
- Alteración del latido fetal: se observa una variación o anormalidad en el ritmo cardíaco del bebé dentro de rangos que requieren atención (por ejemplo, latido fuera de 110–160 latidos por minuto).
- Estado materno que impide empujar: fatiga extrema, dolor intenso, o condiciones de salud que dificultan la capacidad de empujar de manera efectiva.
Qué podemos intentar primero
Antes de recurrir a la extracción con vacío, el equipo de atención puede intentar medidas no invasivas para favorecer el progreso del parto. Estas estrategias pueden incluir:
- Cambios de posición: ajustar la postura de la madre para facilitar el descenso fetal y aliviar la presión en el canal de parto.
- Oxígeno: suministro de oxígeno por mascarilla para mejorar la oxigenación materna y, por consiguiente, la seguridad fetal si hay signos de compromiso.
- Fluidos intravenosos: administrar líquidos por vía intravenosa para optimizar la hemodinámica materna y la perfusión placentaria.
Si estas medidas no consiguen mejorar la situación, el equipo puede proponer una entrega asistida mediante extracción con vacío o, en igual medida, uso de forceps como opciones alternativas de intervención.
Contraindicaciones
La extracción con vacío no siempre es la opción adecuada. Existen circunstancias en las que no se recomienda su uso para evitar riesgos mayores. Entre las contraindicaciones o situaciones donde podría verse limitada su idoneidad se incluyen las siguientes:
- Parto prematuro: bebés que nacen antes de término pueden presentar mayor fragilidad y mayor riesgo con succión.
- Búnculo de posición cefálica: cuando el bebé está en posición de navaja o está de nalgas (breech).
- Descenso insuficiente: el bebé no ha descendido lo suficiente en el canal de parto para intentar la extracción con vacío.
- Riesgo de tamaño elevado: cuando el feto podría ser demasiado grande para atravesar el canal del parto con seguridad mediante este método.
- Trastornos de coagulación o sangrado: antecedentes o indicios de trastornos que aumenten el riesgo de sangrado durante o después del procedimiento.
Cómo funciona la extracción con vacío
El equipo que atiende el parto explica los riesgos y beneficios y solicita el consentimiento de la madre antes de iniciar el procedimiento. En algunos casos se puede proporcionar alivio del dolor. Es posible que, en función de las circunstancias, se necesite realizar una episiotomía (corte del periné entre vagina y recto) o una rotura del amnio (romper aguas) según lo requiera la anatomía y la evolución del parto.
El profesional coloca la cánula de succión sobre la cabeza del bebé. En cuanto inicia la siguiente contracción, el equipo aplica una tracción suave mientras la madre continúa empujando. El objetivo es aprovechar la succión para facilitar el avance, complementando la fuerza de empuje de la madre. Una vez que la cabeza del bebé se ha mostrado, la cánula se retira y el profesional ayuda a guiar el resto del cuerpo del bebé con las manos para completar la expulsión.
Cuándo abandonar la extracción con vacío
La intervención con vacío debe suspenderse si se presentan alguna de las siguientes situaciones de forma clara o recurrente:
- Fracaso del intento: ya se intentó la extracción con vacío y no se logró la salida deseada dentro de un marco razonable.
- Desprendimiento repetido: la cánula se ha desprendido de forma inadvertida del cuero cabelludo del bebé en tres ocasiones o más.
- Signos de trauma: cualquier evidencia de daño o lesión en el cuero cabelludo del bebé durante el procedimiento.
Qué sucede después de la técnica
Una vez que el bebé ha nacido completamente, el equipo de atención evalúa tanto a la madre como al recién nacido para detectar posibles daños relacionados con el procedimiento. Si se ha producido una lacera vaginal o una episiotomía, se realiza la reparación adecuada. Se continúa con la monitorización del recién nacido para detectar eventuales complicaciones que puedan surgir en las primeras horas o días posteriores al parto. Si la extracción con vacío no es exitosa, es posible que se recomiende una cesárea de emergencia o programada para completar el parto de forma segura.
Beneficios y riesgos
La extracción con vacío ofrece ventajas relevantes en determinados escenarios, especialmente cuando se quiere evitar la cirugía mayor y acelerar el parto. Entre los beneficios se incluyen:
- Tratamiento menos invasivo que la cirugía: evita la necesidad de una intervención quirúrgica mayor en la mayoría de los casos.
- Rapidez en la salida del bebé: en situaciones de compromiso fetal o cansancio materno, la extracción con vacío puede acelerar el proceso de parto.
Riesgos para la madre
Los riesgos para la madre asociados con la entrega asistida por vacío son, en general, similares a los riesgos habituales del parto, y pueden incluir:
- Laceraciones o desgarros vaginales, que pueden requerir reparación quirúrgica.
- Sangrado postpartum o sangrado excesivo después del parto.
- Disfunción urinaria o incontinencia temporales o, con menor frecuencia, persistentes.
Riesgos para el neonato a corto plazo
Los efectos adversos en el recién nacido asociados con la extracción por vacío pueden ocurrir, aunque la mayoría son temporales y se resuelven con el tiempo. Entre ellos se incluyen:
- Caput cefálico: hinchazón de la piel del cuero cabelludo que adopta una forma abocinada; suele resolverse en pocos días.
- Abrasaduras o moretones en el cuero cabelludo, que pueden aumentar temporalmente el riesgo de ictericia (coloración amarillenta de la piel) y suelen resolverse en semanas.
- Cephalohematoma: acumulación de sangre entre el cuero cabelludo y el cráneo debido a la lesión de vasos sanguíneos; no afecta el cerebro y suele curar en una o dos semanas.
Complicaciones graves (poco frecuentes)
Las complicaciones más severas para el bebé son raras, pero pueden incluir:
- Fractura del cráneo: los huesos del cráneo del recién nacido son relativamente blandos; la mayoría de las fracturas son pequeñas y se curan sin secuelas, aunque algunas pueden sangrar internamente.
- Hemorragia intracraneal: sangrado dentro o alrededor del cerebro; es poco frecuente y puede ser grave, con posibles repercusiones neurológicas.
- Hemorragia subgaleal: acumulación de sangre en el espacio entre el cráneo y el cuero cabelludo debido a la rotura de venas emisarias; suele evolucionar en los días siguientes al parto y requiere vigilancia.
Cuidados y perspectivas de recuperación
Recuperación materna
En ausencia de complicaciones, la mujer puede esperar una recuperación similar a la de un parto vaginal típico, que suele durar aproximadamente unas semanas. Es fundamental mantener una higiene adecuada de las áreas afectadas, controlar el dolor y observar signos de infección o sangrado excesivo. Las revisiones posparto permiten asegurar que la recuperación transcurre adecuadamente y que no hay complicaciones derivadas del parto asistido.
Recuperación neonatal
El recién nacido debe recibir vigilancia clínica y seguimiento pediátrico para confirmar que no se han presentado complicaciones a corto plazo relacionadas con el uso de la succión. Si hubo hematomas, edema o ictericia, estos cuadros suelen resolverse de forma progresiva y sin intervenciones complejas. Se recomienda acudir a las visitas de control pediátricas para evaluar el desarrollo y la salud general del bebé en las semanas siguientes al nacimiento.
Aspectos prácticos y recomendaciones
Entre los aspectos prácticos a considerar durante una entrega asistida por vacío destacan los siguientes puntos:
- Consentimiento informado: se debe explicar claramente al acompañante o a la madre los beneficios, riesgos y alternativas disponibles antes de iniciar la técnica.
- Monitoreo continuo: tanto la madre como el bebé deben ser vigilados de forma constante para detectar señales de alarma y ajustar el manejo conforme evolucionen las circunstancias.
- Selección de la técnica: la decisión entre extracción con vacío y otras alternativas, como el uso de forceps o la cesárea, se toma considerando el progreso del parto, la salud de la madre y del feto, y las condiciones anatómicas y de seguridad.
- Cuidado de la salud a largo plazo: es importante planificar controles posparto y revisiones pediátricas para confirmar la evolución clínica y abordar cualquier necesidad adicional.
Perspectivas finales
La entrega con vacío es una opción de asistencia al parto que puede facilitar un desenlace vaginal seguro cuando hay indicios de que el parto podría no progresar de forma natural o cuando hay signos de compromiso fetal. Su implementación requiere una evaluación cuidadosa de indicaciones y contraindicaciones, consentimiento informado y vigilancia continua para asegurar la seguridad de la madre y del recién nacido. En ausencia de complicaciones, el tiempo de recuperación y el seguimiento posparto pueden ser similares al de un parto vaginal espontáneo, con beneficios asociados a evitar una intervención quirúrgica mayor cuando es posible.
Vídeo sobre ¿Qué es un parto por ventosa?
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.