¿Qué es un corazón artificial?
Un corazón artificial es un dispositivo mecánico diseñado para reemplazar los ventrículos cuando ya no funcionan adecuadamente. Este aparato asume la función de bombear la sangre desde las cavidades inferiores hacia las arterias principales, y a menudo se utiliza como solución temporal mientras se espera un trasplante de corazón. A continuación se describen su propósito, funcionamiento, indicaciones, el proceso quirúrgico y los cuidados necesarios tras la intervención.
Qué es un corazón artificial
Un corazón artificial total consiste en un dispositivo que sustituye a ambos ventrículos, que son las cámaras inferiores del corazón: el ventrículo izquierdo y el ventrículo derecho. Al implantarlo, el aparato se integra con las aurículas (las cámaras superiores) y con las grandes arterias que salen del corazón, de modo que la sangre pueda circular de forma continua hacia la circulación pulmonar y la circulación sistémica, como lo haría un corazón sano.
Funcionamiento básico
El corazón artificial recibe impulso desde un compresor externo de aire (conductor) que permanece fuera del cuerpo y garantiza un ritmo de bombeo estable. Este sistema impulsa aire a través de dos líneas de impulsión (tubos) que conectan el dispositivo con el controlador externo. Los tubos salen del cuerpo a través de la piel del abdomen, lo que permite recargar la batería del controlador en casa o en el coche. Aunque su presencia puede resultar inusual, este sistema ofrece una solución de respaldo vital para mantener la circulación mientras se espera un trasplante de corazón.
Por qué se utiliza
La necesidad de un corazón artificial total puede surgir por varias razones que debilitan la capacidad del corazón para bombear con eficacia. Entre las condiciones que pueden llevar a este implante se incluyen:
- Anomalía cardíaca congénita presente desde el nacimiento
- Insuficiencia cardíaca avanzada
- Infarto de miocardio masivo que comprometió la función ventricular
- Shock cardiogénico que amenaza la perfusión de órganos
- Fallo de un LVAD (dispositivo de asistencia ventricular izquierda)
- Arritmias peligrosas
- Miocardiopatía
Estas condiciones pueden deteriorar progresivamente la capacidad del corazón para Bombear sangre, lo que con el tiempo provoca síntomas y complicaciones que afectan el funcionamiento de varios órganos. En muchos casos, la implantación de un corazón artificial es una solución temporal destinada a mantener la circulación y la energía necesarias para vivir con mayor fortaleza mientras llega un donante para trasplantarse.
Señales de afectación cardíaca que pueden requerir intervención
- Fatiga persistente y debilidad
- Hipotensión, es decir, presión arterial anormalmente baja
- Acumulación de líquidos que provoca edema en el abdomen o en los tobillos
- Disnea o dificultad para respirar
- Dificultad para permanecer acostado sin dificultad
Pruebas previas a la intervención
Antes de la implantación, se realizan evaluaciones para determinar la elegibilidad y planificar la cirugía. Estas pruebas, que pueden incluirse durante la preparación en el hospital, buscan evaluar el estado de los pulmones y de otros órganos, así como la compatibilidad sanguínea y la logística de la operación.
- Análisis de sangre
- Tomografía computarizada (TC)
- Radiografía de tórax
- Electrocardiograma (ECG)
- Ecocardiograma
- Pruebas de función pulmonar
- Cateterismo cardíaco
- Prueba de esfuerzo metabólico
Detalles del procedimiento
Preparación para la cirugía
Durante la etapa de preparación, el equipo de atención coordina y enseña al paciente y a la familia qué esperar. Se explican los cambios que pueden producirse en la salud y en el estilo de vida, y se instruye sobre las señales de alerta para las que hay que estar atentos respecto al dispositivo. En este periodo se verifica que el estado general sea compatible con la cirugía y se realizan pruebas para confirmar el funcionamiento de pulmones y otros órganos. Entre las pruebas y evaluaciones habituales se destacan:
- Revisión y actualización de los análisis de sangre
- Repetición de imágenes y pruebas de función cardíaca
- Planificación de la anestesia general y del abordaje quirúrgico
- Discusiones sobre medicación actual y ajustes necesarios para el periodo perioperatorio
Durante la intervención
La operación es realizada por un equipo de cirujanos cardíacos y especialistas. El procedimiento se realiza bajo anestesia general y monitorización estrecha de la respiración, la frecuencia cardíaca, la presión arterial y otros signos vitales. Un ventilador ayuda a la respiración durante la cirugía y se utiliza una máquina de circulación extracorpórea para mantener la sangre circulando mientras se coloca el dispositivo. Se realizan los siguientes pasos:
- Apertura del pecho mediante una sternotomía (se abre el esternón)
- Detención temporal del latido cardíaco con fármacos para mantener la cautela durante la operación
- Extracción de los dos ventrículos anteriores
- Colocación del corazón artificial conectándolo a las aurículas y enlazándolo con la aorta y la arteria pulmonar
- Desconexión de la máquina de circulación extracorpórea y encendido del corazón artificial
Duración estimada
La implantación de un corazón artificial es un procedimiento complejo que puede prolongarse durante varias horas. En general, puede tomar aproximadamente hasta nueve horas, dependiendo de las particularidades de cada caso y de la complejidad de la cirugía.
Qué sucede después de la intervención
Inmediatamente tras la operación, el paciente es trasladado a la unidad de cuidados intensivos (UCI) para una vigilancia estrecha. Es común requerir asistencia ventilatoria durante varios días en la UCI y una nutrición a través de una sonda o mediante una vía intravenosa. Se administran analgésicos para controlar el dolor. Con el progreso de la recuperación, la capacidad para respirar, comer y beber mejora de forma gradual y se fomenta la movilidad dentro de la unidad. El equipo médico vigila de modo continuo signos de infección u otras complicaciones. En la práctica, si la evolución es favorable, al día siguiente o poco después se evalúa la posibilidad de cerrar el tórax para proteger la zona quirúrgica, ya que en las primeras etapas puede ser necesario reabrir si surge la necesidad de intervención adicional.
Riesgos y beneficios
Beneficios
Después de la implantación, muchas personas recuperan fuerza y mejoran su estado general de salud, aunque la recuperación completa puede requerir tiempo. Un corazón artificial total facilita el estado clínico suficiente para someterse a una cirugía de trasplante cuando exista un donante disponible. En ausencia de este dispositivo, la probabilidad de fallecimiento durante la espera de un corazón donante es mayor; por tanto, el corazón artificial puede representar una vía vital temporal que permite mantener al paciente en condiciones aceptables para la intervención definitiva.
Riesgos o complicaciones
Las personas que requieren un corazón artificial ya presentan condiciones de salud significativas. Aunque el implante puede mejorar la función cardíaca, la cirugía y la vida con el dispositivo aumentan el riesgo de complicaciones. Entre las posibles complicaciones se incluyen:
- Hipertensión arterial
- Sangrado
- Anemia
- Coágulos sanguíneos
- Accidente cerebrovascular (ictus)
- Infección
- Fallo renal
- Fallo hepático
- En algunos casos, no todas las personas alcanzan la supervivencia necesaria para continuar con el plan de tratamiento
Recuperación y perspectivas
Tiempo de recuperación
La recuperación postoperatoria suele requerir varias semanas de hospitalización, siendo habitual permanecer en la unidad de cuidados intensivos durante los días iniciales. A medida que el estado clínico mejora, se facilita la movilidad gradual y el retorno a actividades habituales. El dispositivo que alimenta y controla el corazón artificial es portátil y puede transportarse en una mochila o bolsa, lo que permite cierta libertad de movimiento dentro y fuera del entorno hospitalario.
Cuidados para la vida diaria con un corazón artificial
El cuidado personal tras la implantación incluye varias pautas para mantener la salud cardiovascular y la seguridad del dispositivo:
- Asistir a controles de seguimiento regulares para verificar el correcto funcionamiento del corazón artificial
- Tomar los medicamentos prescritos para prevenir coágulos sanguíneos y evitar infecciones, siguiendo las indicaciones del equipo de atención
- Adoptar una dieta adecuada para la salud cardíaca
- Dormir de forma adecuada para favorecer la recuperación
- Participar en programas de rehabilitación cardíaca si el médico lo recomienda
¿Cuánto tiempo se puede vivir con un corazón artificial?
Un corazón artificial puede permitir vivir varios meses mientras se espera un trasplante. Con las tecnologías actuales, entre el 60% y el 80% de las personas que reciben este dispositivo logran sobreponerse lo suficiente como para recibir un trasplante de donante. Tras la recuperación inicial, muchos pacientes experimentan mejoras en la energía y la capacidad de realizar actividades que antes resultaban difíciles. En conjunto, la implantación puede aumentar las probabilidades de recibir un trasplante y, para algunos, restaurar una calidad de vida más cercana a la deseada.
Cuándo llamar al equipo médico
Es imprescindible comunicarse con el equipo de atención médica después de la cirugía si se presentan signos o síntomas como:
- Fiebre
- Señales de infección en la zona de implantación o en cualquier otra parte
- Síntomas compatibles con ictus (pérdida repentina de fuerza, confusión, problemas para hablar)
- Disnea súbita, dolor en el pecho u otros signos de coágulos en los pulmones (embolia pulmonar)
Vídeo sobre ¿Qué es un corazón artificial?
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.