¿Qué es la tuberculosis?
La tuberculosis (TB) es una infección bacteriana que, aunque suele afectar principalmente a los pulmones, puede comprometer otros órganos como la columna, el cerebro o los riñones. Existe una forma inactiva o latent TB, en la que la persona está infectada pero no presenta síntomas, y una forma activa que sí puede causar enfermedad y contagiar a otras personas. El diagnóstico se realiza mediante pruebas específicas y estudios de imagen, y el tratamiento implica una combinación de antibióticos durante varios meses. La prevención se apoya en medidas de higiene, ventilación y, en algunos países, vacunación selectiva.
Qué es la tuberculosis
La tuberculosis es una infección causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis. Aunque la forma más habitual afecta a los pulmones, la TB también puede involucrar otros órganos y sistemas del cuerpo. En la población de Estados Unidos, se estima que pueden existir hasta 13 millones de personas con TB latente, es decir, infectadas pero asintomáticas. En estas personas, la bacteria permanece dormida en el organismo y puede activar la enfermedad en el futuro si el sistema inmunitario se debilita.
La TB latente no presenta síntomas y no es contagiosa; sin embargo, puede convertirse en TB activa, especialmente cuando hay una caída en las defensas del organismo. En la TB activa, la infección está presente y puede generar síntomas y contagio a otras personas. Es fundamental distinguir entre TB latente y TB activa para definir el manejo y la necesidad de tratamiento y aislamiento, si procede.
Síntomas y causas
Síntomas de tuberculosis activa
- Tos persistente de más de dos semanas.
- Dolor en el pecho o malestar torácico asociado a la tos.
- Expectoración de sangre o de esputo mucoso.
- Fatiga o sensación de debilidad física.
- Pérdida de apetito y pérdida de peso.
- Escalofríos y fiebre.
- Sudores nocturnos y sensación de malestar general.
En la TB inactiva o latente no aparecen estos síntomas. En el caso de una infección latente detectada por pruebas, la persona puede no sentirse enferma, pero sí mostrar un resultado positivo en pruebas diagnósticas específicas.
Causas y tipos
La TB está causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis. Los gérmenes se diseminan por el aire y pueden infectar los pulmones al ser inhalados. En algunas circunstancias, la bacteria puede afectar otras partes del cuerpo, dando lugar a TB extrapulmonar.
Tipos principales:
- TB pulmonar: la forma más frecuente, afecta a los pulmones.
- TB extrapulmonar: la infección se localiza fuera de los pulmones y puede involucrar diversos órganos como menínadas, huesos o glándulas suprarrenales.
- TB miliar: diseminación potencialmente amplia de la bacteria a través de la sangre, que puede afectar múltiples órganos y estructuras.
Cuando la TB se presenta de forma disseminada o complicaciones graves, pueden aparecer condiciones como:
- Meningitis (inflamación de las membranas que rodean el cerebro).
- Enfermedad de Pott o tuberculosis vertebral (involucra la columna).
- Enfermedad de Addison (alteración de las glándulas suprarrenales).
- Hepatitis (inflamación del hígado).
- Scrofula (adenopatía cervical, ganglios linfáticos inflamados en el cuello).
Cómo se transmite
La TB se transmite principalmente a través del aire cuando una persona con TB activa en los pulmones tose, estornuda, habla, canta o respira cerca de otras personas. La contagiosidad es mayor en personas con TB pulmonar activa. En general, el riesgo de contagio aumenta cuanto mayor es la exposición y la cercanía en el tiempo de contacto. Muchas personas que inhalan bacterias logran eliminar la infección por sí mismas o desarrollar TB latente, sin que aparezca la enfermedad activa.
Factores de riesgo
El riesgo de exposición y de desarrollar TB activa varía según el contexto y las circunstancias:
- Entornos de alto riesgo: residencias o lugares de trabajo o cuidado donde la TB puede propagarse, como prisiones, hospicios, centros de cuidado a largo plazo, refugios y otros entornos de atención sanitaria.
- Laboratorios que trabajan con micobacterias.
- Historia de vivir o viajar a regiones con alta prevalencia de TB, como ciertas áreas de América Latina, el Caribe, África, Asia, Europa del Este y Rusia.
- Contacto cercano con alguien conocido o sospechado de TB.
Asimismo, ciertas condiciones aumentan la probabilidad de que una infección por TB evolucione hacia TB activa. Entre ellas se incluyen:
- Consumo de sustancias por vía intravenosa.
- Inmunidad debilitada o inmadura, como en bebés y personas con sistemas inmunitarios comprometidos.
- Enfermedades crónicas como enfermedad renal o diabetes.
- Trasplante de órganos.
- Quimioterapia o tratamiento inmunosupresor para el cáncer u otras condiciones.
Diagnóstico y pruebas
Cómo diagnostican los médicos la tuberculosis
Los profesionales usan pruebas cutáneas o de sangre para identificar exposición o infección. Estas pruebas se complementan con otros estudios para confirmar TB y orientar el tratamiento:
- Pruebas de sangre o de piel para detectar exposición previa o infección actual.
- Pruebas de esputo y, cuando corresponde, de líquido pulmonar para buscar la presencia de la bacteria.
- Estudios de imagen como radiografía de tórax y, en algunos casos, tomografía computarizada (TC) para evaluar la extensión de la infección y excluir otras condiciones.
El diagnóstico de TB puede requerir una combinación de pruebas clínicas, microbiológicas y de imagen, y siempre debe interpretarse en el contexto de los síntomas y del riesgo de exposición.
Manejo y tratamiento
Tratamiento farmacológico
La TB se maneja con antibióticos específicos para eliminar la infección. En general, se utiliza una combinación de fármacos y el tratamiento suele durar varios meses. Es esencial seguir la pauta exactamente como la indique el profesional de la salud para erradicar por completo la bacteria y reducir el riesgo de recaída o de desarrollo de resistencia.
Entre los fármacos que pueden emplearse, sin incluir marcas comerciales, se encuentran:
- isoniazida
- rifampicina
- etambutol
- pirazinamida
- rifapentina
La duración típica del tratamiento se sitúa en un mínimo de seis a nueve meses, dependiendo de la forma de TB y de la respuesta clínica. La adherencia al esquema terapéutico es fundamental para lograr la curación y evitar complicaciones o resistencia a los fármacos.
Qué esperar durante la recuperación
Con la iniciación del tratamiento, muchas personas experimentan un aumento de energía y una disminución de los síntomas en semanas. Sin embargo, la curación completa requiere tiempo, y no debe interrumpirse el tratamiento antes de terminar la pauta prescrita, incluso si la persona empieza a sentirse mejor. La supervisión médica y, en algunos casos, la administración supervisada de la medicación ayudan a asegurar la adherencia y la eficacia.
Prevención
Medidas para reducir el riesgo de contagio
- Higiene de manos: lavarse las manos con regularidad para disminuir la transmisión de microorganismos.
- Toser o estornudar adecuadamente: cubrirse la boca y la nariz, preferentemente con el pliegue del codo o con un pañuelo desechable, para reducir la dispersión de bacterias.
- Aislamiento temporal de personas con TB activa cuando sea necesario, para evitar el contacto cercano y la propagación.
- Adherencia al tratamiento: tomar todas las dosis según lo prescrito para eliminar la infección y prevenir contagio.
- Regreso al trabajo o la escuela solo cuando el profesional de la salud autorice, tras haber recibido las indicaciones necesarias de control de la infección.
En entornos hospitalarios, la ventilación adecuada y el uso de equipos de protección personal son medidas clave para evitar la transmisión de TB entre pacientes y personal de salud.
Vacunas y diferencias regionales
En algunos países se utiliza la vacuna llamada Bacillus Calmette-Guérin (BCG) para prevenir TB, especialmente en comunidades con alta incidencia, principalmente en niños. En otros lugares, la vacuna no forma parte de los programas de vacunación nacionales o se utiliza de manera selectiva según el riesgo individual y las políticas de salud pública. En estos casos, la vacunación puede variar en función de la región y de la población.
Preguntas frecuentes
¿Qué tan común es la tuberculosis?
En 2020, aproximadamente 10 millones de personas en el mundo se enfermaron de TB y 1,5 millones fallecieron a causa de la enfermedad. La TB fue, en distintos momentos de la historia, una de las principales causas de muerte en Estados Unidos, pero con la llegada de terapias más eficaces, el número de casos descendió notablemente durante las décadas de 1940 y 1950. En 2021, se reportaron 7.860 casos de TB en Estados Unidos.
Vídeo sobre ¿Qué es la tuberculosis?
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.