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¿Qué es la tos ferina?

ciencia.unam.mx

La tos ferina, o pertussis, es una infección respiratoria sumamente contagiosa que puede afectar a personas de todas las edades, desde bebés hasta adultos. En sus inicios puede parecerse a un resfriado común, pero luego aparece una tos persistente y, en algunos casos, paroxismos intensos que dificultan comer, respirar o dormir. Su curso puede durar semanas o incluso meses, y la transmisión es principalmente por gotitas respiratorias al toser o estornudar.

Definición y mecanismos de la enfermedad

La tos ferina es causada por la Bordetella pertussis, una bacteria que daña el revestimiento de las vías respiratorias y provoca inflamación, hipersecreción de moco y episodios intensos de tos. Este proceso irrita las vías aéreas y puede dificultar la entrada de aire entre los ataques de tos. La transmisión se produce por inhalación de gotas respiratorias expulsadas al toser o estornudar de una persona infectada.

Síntomas y fases de la enfermedad

Manifestaciones iniciales

En las primeras etapas, la tos ferina suele parecerse a un resfriado. Los síntomas pueden durar aproximadamente una a dos semanas y la persona puede ser contagiosa durante este periodo. Entre los signos típicos se encuentran:

  • Congestión nasal y secreción nasal.
  • Dolor de garganta y ojos llorosos.
  • Tos leve que puede empeorar con el tiempo.
  • Fiebre baja o temperatura normal.
  • Mala sensación general o malestar general.

En lactantes, la dificultad respiratoria puede presentarse incluso si no hay tos marcada, ya que pueden mostrar esfuerzos para respirar o pausas en la respiración (apnea). En estos casos, la labor respiratoria se advierte por:

  • Esfuerzo respiratorio visible al intentar inspirar.
  • Signos de aleteo nasal o uso de músculos accesorios.
  • Coloración azul o gris de la piel alrededor de la boca (cianosis).

Fase de paroxismos de tos

La segunda etapa suele durar entre una y seis semanas, y en ocasiones puede extenderse hasta diez semanas. Durante esta fase aparecen ataques de tos muy intensos (paroxismos) caracterizados por varias toses consecutivas seguidas de la necesidad de tomar aire. Aspectos clave:

  • Un ataque de tos implica múltiples toses seguidas durante varios minutos.
  • Al intentar tomar aire entre toses, puede escucharse un sonido agudo y pitante al inhalar, conocido como “sonido de whoop”.
  • Después de un ataque, es posible vomitar o sentirse exhausto.
  • Los ataques pueden desencadenarse al llorar, al comer o al reír durante el día o la noche, y pueden ser más frecuentes por la noche.

Con el tiempo, la cantidad de paroxismos tiende a disminuir, si bien puede haber fluctuaciones durante varias semanas hasta estabilizarse.

Fase de recuperación gradual

La tercera etapa puede extenderse hasta seis semanas y se caracteriza por una tos leve que va disminuyendo gradualmente. Aunque la tos mejora, la persona continúa siendo más susceptible a otras infecciones respiratorias durante este periodo de curación. Mantenerse alejado de gérmenes y evitar exposiciones puede ayudar a reducir el riesgo de complicaciones.

Sonido característico y variabilidad

El nombre “tosferina” proviene del sonido de inspiración que algunas personas producen tras una tos marcada. Al intentar recuperar aire después de un paroxismo, el esfuerzo puede generar un sonido agudo o jadeo. Sin embargo, no todas las personas con pertussis desarrollan este “sonido”, y la presentación clínica puede variar entre pacientes.

Causes y contagio

La Bordetella pertussis es la bacteria responsable de la tos ferina. Su acción provoca inflamación y engrosamiento de las vías respiratorias, con la consiguiente acumulación de moco espeso que desencadena los episodios de tos. La infección se transmite por gotitas respiratorias cuando una persona infectada tose o estornuda cerca de otras personas.

Contagio y periodo infeccioso

La tos ferina es altamente contagiosa. Se puede propagar de una persona a otra con facilidad. La transmisión suele ocurrir desde el inicio de los síntomas hasta tres semanas después del inicio de los ataques de tos. En términos prácticos, si alguien presenta una semana de síntomas similares a un resfriado antes de empezar con la tos paroxística, la contagiosidad puede durar un total de cuatro semanas.

Complicaciones

En lactantes y niños

  • Infecciones de oído (otitis).
  • Epistaxis (hemorragias nasales).
  • Deficiencias nutricionales o malnutrición debido a la dificultad para alimentarse.
  • Neumonía, una complicación frecuente y seria.
  • Alteraciones neurológicas, como encefalopatía, que en casos extremos puede causar daño cerebral o desenlaces graves.
  • Hipertensión pulmonar y fallo respiratorio.
  • Hospitalización frecuente en lactantes menores de 12 meses.

En adolescentes y adultos

  • Costillas rotas por la tos violenta.
  • Infecciones del oído y dolor de garganta.
  • Síncope (desmayo) durante ataques de tos.
  • Migrañas o cefaleas intensas.
  • Incontinencia urinaria ocasional.
  • Pneumonía y pérdida de peso involuntaria en algunos casos.

Diagnóstico y pruebas

El diagnóstico de tos ferina se basa en una combinación de evaluación clínica y pruebas de laboratorio. Los médicos suelen realizar las siguientes acciones:

  • Examen físico y revisión de los síntomas actuales y el historial de exposición.
  • Preguntas detalladas sobre la aparición, duración y naturaleza de la tos, así como sobre posibles contactos con personas infectadas.
  • Obtención de una muestra de moco mediante un hisopado nasofaríngeo para su análisis en laboratorio.

La confirmación de la infección puede depender de la detección de la bacteria o de la presencia de anticuerpos específicos en ciertas circunstancias clínicas. Informar al equipo de atención sobre exposiciones recientes facilita el diagnóstico diferencial frente a otras causas de tos prolongada.

Tratamiento y manejo

El manejo de la tos ferina se centra en controlar la infección, reducir la contagiosidad y apoyar la recuperación. Las intervenciones incluyen:

  • Antibióticos como azitromicina, claritromicina o eritromicina. Deben tomarse exactamente según las indicaciones del profesional de salud. Iniciar el tratamiento temprano puede ayudar a disminuir la severidad de la infección y, sobre todo, a prevenir la transmisión a otras personas.
  • Los antibióticos no eliminan la tos ni evitan por completo los paroxismos, pero sí pueden reducir la contagiosidad y, si se administran pronto, pueden suavizar el curso clínico.
  • En casos graves, la atención hospitalaria puede ser necesaria para monitorizar la función respiratoria, administrar oxígeno y, si es preciso, fluidos intravenosos.

Cuándo consultar a un profesional de salud

Se debe buscar atención médica si un niño presenta alguno de los siguientes signos o situaciones:

  • Falta de actualización de vacunas contra la tos ferina.
  • Exposición reciente a alguien con tos ferina.
  • Tos severa que empeora o produce vómitos.
  • Tos acompañada de fiebre.
  • Imposibilidad de retener leche, fórmula o comida.

En caso de dificultad para respirar o coloración azulada de la piel (cianosis), se debe llamar de inmediato a los servicios de emergencia.

Para preguntas sobre vacunas, exposición o síntomas nuevos o persistentes, o para orientación sobre la evolución de la enfermedad, contactar al profesional de atención primaria.

Pronóstico y evolución

La tos ferina puede generar malestar intenso durante semanas o incluso meses. A menudo, el cuerpo desarrolla cierta inmunidad frente a Bordetella pertussis, lo que impide una reinfección inmediata durante un periodo que algunos expertos sitúan entre cuatro y veinte años. Sin embargo, la inmunidad puede disminuir con el tiempo, y es posible contagiarse de nuevo en el futuro. En los lactantes muy pequeños, la enfermedad puede requerir hospitalización y un manejo más intensivo de la vía respiratoria.

Reanudación de actividades y días de contagiosidad

La decisión sobre cuándo volver a guardería, escuela o trabajo depende de la situación:

  1. Si se está recibiendo tratamiento antibiótico, la reincorporación suele ser posible tras cinco días completos de antibiótico.
  2. Si no se está con antibióticos, la persona se mantiene contagious durante tres semanas desde el inicio de los ataques de tos.

Pautas para el alivio y manejo de síntomas

Además de los tratamientos médicos, existen medidas que pueden ayudar a sentirse mejor y a reducir la incomodidad, especialmente durante la tos nocturna:

  • Consultar con un profesional sobre el uso de miel. En adultos y niños mayores de 1 año, la miel puede ayudar a calmar la tos. Nunca se debe dar miel a un lactante menor de un año debido al riesgo de botulismo.
  • Descansar adecuadamente para favorecer la recuperación.
  • Mantener una buena ingesta de líquidos para ayudar a diluir el moco y facilitar la expulsión.
  • Usar un humidificador de niebla fría para ayudar a aclarar las vías respiratorias.
  • Comer porciones pequeñas para reducir el riesgo de vómitos durante los ataques de tos.
  • Aconsejarse evitar irritantes como polvo, humo o vapores químicos que puedan desencadenar tos.

Prevención

¿Se puede prevenir?

Las vacunas contra la tos ferina reducen tanto el riesgo de infección como la gravedad de los síntomas en caso de recibirla. Las vacunas utilizadas son DTaP en la infancia y Tdap en adolescentes, mujeres embarazadas y adultos. Con el paso del tiempo, la eficacia de estas vacunas puede disminuir, por lo que es importante consultar con el profesional de salud sobre el calendario de vacunación y refuerzos adecuados.

Medidas preventivas postexposición

En ciertos escenarios, se pueden prescribir antibióticos preventivos tras la exposición a tos ferina, incluso si no hay síntomas todavía. Estas medidas se indican cuando:

  • Existe un alto riesgo de complicaciones graves (por ejemplo, en lactantes o personas inmunocomprometidas).
  • Se comparte espacio estrecho con personas en riesgo de complicaciones graves (por ejemplo, lactantes pequeños).

Más allá de la farmacoterapia, las prácticas de higiene básicas, como el lavado de manos frecuente, contribuyen a reducir la transmisión de infecciones respiratorias en general.

Vídeo sobre ¿Qué es la tos ferina?

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.