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¿Qué es la terapia focal para el cáncer de próstata?

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La terapia focal para el cáncer de próstata es un enfoque terapéutico que apunta a destruir únicamente la zona de la próstata donde se encuentra el tumor. Buscamos eliminar las células cancerosas manteniendo la mayor cantidad posible de tejido sano, con el objetivo de reducir efectos secundarios y complicaciones. Es una alternativa a la cirugía o la radiación de la glándula completa y a la vigilancia activa, y puede ocupar un lugar intermedio entre estas opciones en ciertos escenarios de riesgo intermedio favorable.

Qué es la terapia focal y por qué se usa

La terapia focal se aplica exclusivamente al área afectada por el tumor dentro de la próstata, siempre que el cáncer esté localizado y no se haya extendido a otros tejidos u órganos. En la práctica, suele tratarse de tumores confinados que habitualmente están en un solo lado de la próstata. Cada tipo de terapia focal utiliza una fuente de energía (calor, frío o descarga eléctrica) para destruir las células cancerosas del área objetivo, con la intención de preservar el tejido prostático sano.

Tipos de terapia focal para el cáncer de próstata

  • Cryoterapia: congela el tumor utilizando gases fríos para destruir las células cancerosas.
  • Ablación focal con láser (FLA): utiliza calor generado por un láser para destruir las células tumorales.
  • Ultrasonido focalizado de alta intensidad (HIFU): el calor producido por ondas sonoras de alta frecuencia daña y destruye el tejido tumoral.
  • Electroporación irreversible (IRE): se colocan electrodos alrededor del tumor para aplicar una descarga eléctrica que daña las células cancerosas.
  • Ablación prostática por ultrasonido transuretral (TULSA): calor generado por ondas sonoras destruye el tumor dentro de la próstata.

Pacientes elegibles para la terapia focal

La terapia focal está indicada para cáncer de próstata con bajo riesgo de diseminarse y que se encuentre completamente contenido dentro de la próstata (localizado). Idealmente, el tumor no debe situarse cerca del esfínter urinario (músculo que controla la liberación de orina) ni de la uretra (el conducto que drena la orina desde la vejiga).

En la práctica clínica, los pacientes con cáncer de riesgo intermedio tienden a ser los mejores candidatos para la terapia focal. Los cánceres de bajo riesgo se gestionan con mayor frecuencia mediante vigilancia activa, y los de alto riesgo suelen requerir terapias que tratan toda la glándula (como cirugía o radiación).

Detalles prácticos del tratamiento

Qué se evalúa antes de la terapia focal

Antes de iniciar la terapia focal, se realizan pruebas y estudios de imagen para definir opciones y delimitar el tumor. Entre estos se encuentran:

  • RM (resonancia magnética) de próstata para caracterizar la lesión y su extensión.
  • Biopsia de próstata guiada por RM (puede ser transperineal o transrectal) para obtener muestras del tejido y confirmar el alcance del tumor.
  • Biopsia de mapeo: muestreo sistemático de múltiples áreas de la próstata para trazar los límites precisos del tumor.
  • PET con PSMA (tomografía por emisión de positrones) para detectar diseminación intracorpórea de la enfermedad si está presente.

Cómo funciona la terapia focal

  1. Se administra anestesia para asegurar que el procedimiento se realice sin dolor.
  2. Se introduce el dispositivo terapéutico en la próstata, que puede ser a través del recto, de la uretra o mediante una aguja situada en la piel, según el tipo de terapia focal requerido.
  3. Se dirige la fuente de energía elegida hacia la zona tumoral para dañar y destruir las células cancerosas afectadas.

Riesgos y beneficios

Ventajas de la terapia focal

  • Minimización del daño al tejido prostático sano, lo que puede reducir efectos secundarios.
  • Menor riesgo de efectos adversos graves como disfunción eréctil y incontinencia urinaria en comparación con tratamientos de glándula completa.
  • Permite manejar el cáncer de próstata conservando la mayor parte del tejido normal y evitando enfoques más invasivos.
  • Propuesta como alternativa proactiva frente a la vigilancia activa para ciertos pacientes que prefieren evitar la cirugía o la radiación de toda la glándula.

Desventajas y limitaciones

  • Existe el riesgo de que no se erradiquen todas las células cancerosas y pueda haber recurrencia del tumor.
  • Si el cáncer recidiva, puede requerirse tratamientos adicionales posteriormente (p. ej., cirugía, radiación, o combinaciones).
  • No todas las personas son candidatas adecuadas para este enfoque; la decisión depende del tamaño, ubicación y características del tumor.
  • Aun con menor riesgo, pueden ocurrir efectos sexuales y urinarios como consecuencia del tratamiento.
  • La mayoría de estas terapias son relativamente nuevas, y aún se investigan a fondo sus beneficios a largo plazo en comparación con la cirugía, la radiación o la vigilancia activa.
  • Requiere un seguimiento detallado posterior al tratamiento, a menudo con RM y/o biopsias prostáticas para vigilar la evolución.

Recuperación y pronóstico

Qué esperar tras la terapia focal

Tras el tratamiento, el seguimiento se realiza de forma estrecha durante meses o años para detectar signos de cáncer que:

  • Pudieron no haber sido detectados en pruebas o imágenes previas.
  • No fueron completamente destruidos por la terapia focal.
  • Hayan regresado tras la intervención (recurrencia).
  • Se estén diseminando (metástasis).

En algunos casos, puede ser necesario recurrir a tratamientos complementarios, que pueden incluir cirugía o radiación, si los hallazgos señalan que persiste cáncer en la próstata.

¿Qué tan efectiva puede ser?

La efectividad de la terapia focal varía considerablemente, con rangos reportados que oscilan aproximadamente entre 30% y 96%. Sin embargo, estas cifras deben interpretarse con cautela, ya que no siempre se comparan de forma directa y la calidad de los estudios varía. En particular, los estudios pueden usar diferentes medidas para definir efectividad, por ejemplo:

  • Proporción de pacientes con biopsias negativas tras el tratamiento.
  • Ausencia de progreso (no crecimiento ni diseminación del cáncer) durante un periodo determinado, a menudo hasta 10 años.
  • Reducción de PSA (antígeno prostático específico) como indicador de respuesta.

Los resultados también dependen de varios factores, entre ellos:

  • Tipo de terapia focal elegida.
  • Ubicación del tumor dentro de la próstata.
  • La probabilidad de que el tumor se propague.

En general, las terapias focales se consideran menos efectivas que las terapias de glándula completa como la cirugía o la radiación. Es importante conversar con el equipo médico sobre la eficacia, los beneficios y los riesgos de las diferentes opciones de terapia focal para entender cuál podría ser la más adecuada en cada caso.

Vídeo sobre ¿Qué es la terapia focal para el cáncer de próstata?

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.