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¿Qué es la tendinitis de Aquiles?

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La tendinopatía de Aquiles, o tendinitis del tendón de Aquiles, es la inflamación del tejido que conecta el músculo de la pantorrilla con el talón. Es una afección frecuente en corredores y personas activas. Se produce por desgaste repetido y falta de descanso adecuado, lo que genera dolor, rigidez e inflamación. Este artículo describe qué es, sus tipos, causas, síntomas, diagnóstico, opciones de tratamiento, cirugía cuando es necesario, pronóstico, prevención y cuidados cotidianos.

Qué es la tendinitis de Aquiles

La tendinitis de Aquiles es la inflamación del tendón de Aquiles, la estructura que permite elevarse sobre los dedos del pie al caminar, correr o saltar. El daño suele ser consecuencia de esfuerzos repetidos o de un aumento brusco de la actividad física, más que de una lesión única y repentina. Con el tiempo, la irritación del tendón puede convertirsev en un proceso crónico si no se repara adecuadamente.

Tipos de tendinitis de Aquiles

  • Tendinitis no insercional: las fibras en la parte central del tendón comienzan a descomponerse, se inflaman y engrosan. Este tipo suele afectar a personas más activas o deportivas.
  • Tendinitis insercional: afecta a la parte inferior del talón, donde el tendón se une al hueso. Puede presentarse incluso en personas que no son muy activas, aunque es más frecuente en quienes sobrecargan el tendón, como los corredores de larga distancia.

Qué tan común es

La tendinopatía de Aquiles es una afección frecuente, especialmente en personas activas y atletas. Se estima que aproximadamente el 24% de los atletas desarrollará una lesión del tendón de Aquiles en algún momento de su vida.

Síntomas y Causas

Síntomas

Los signos de la tendinitis de Aquiles suelen estar ubicados en la región posterior de la pierna baja, justo por encima del talón. Entre los síntomas más comunes se encuentran:

  • Dolor en el talón y la pierna detrás del Aquiles.
  • Rigidez o sensibilidad en el tendón.
  • Debilidad de la pierna en la región afectada.
  • Inflamación alrededor del tendón.

La incomodidad puede ser mayor:

  • Después de la actividad física o al día siguiente de entrenar.
  • Al subir escaleras o al avanzar cuesta arriba.
  • Por la mañana, con mejoras a lo largo del día.

Causas principales

La tendinitis de Aquiles surge principalmente por sobrecarga del tendón, lo que provoca inflamación, irritación y dolor. No suele asociarse a una lesión aislada, sino al estrés repetido que no permite que el tejido se repare adecuadamente. Es difícil evitar usar el tendón, por lo que el cuerpo puede quedarse sin tiempo suficiente para sanar la zona dañada.

Factores de riesgo

  • Practicar deporte, especialmente aquellos que implican movimientos de aceleración y detención rápidos.
  • Actividades como correr o bailar, así como trabajos que ejercen presión sobre los pies y los tobillos.
  • Realizar deportes con poca frecuencia o “de fin de semana” sin preparar adecuadamente el cuerpo.
  • Anatomía particular, como músculos de la pantorrilla tensos o débiles, espolones óseos en el talón, arcos planos o pronación excesiva (el tobillo se inclina hacia adentro durante la pisada).

Complicaciones asociadas

  • Tendinosis de Aquiles: degeneración progresiva del tendón que puede ocurrir si la tendinitis no se trata adecuadamente.
  • Ruptura del tendón de Aquiles: separación del tendón del talón o desgarro total del tendón.

Diagnóstico y Pruebas

Cómo se diagnostica

El diagnóstico lo realiza el profesional de la salud a partir de la historia clínica y un examen físico. Se evalúan signos de tendinitis o de ruptura del tendón, la amplitud de movimiento y la presencia de espolones óseos. En muchos casos, el diagnóstico se realiza con la exploración clínica; la imagen complementaria se utiliza para confirmar y valorar la severidad.

Qué pruebas pueden ser necesarias

  • Radiografía (RX) para detectar cambios en el hueso o espolones y descartar otras causas de dolor en el talón.
  • Ultrasonido para evaluar la integridad del tendón y detectar inflamación, engrosamiento o desgarros.
  • Resonancia magnética (MRI) para obtener imágenes detalladas del tendón y tejidos circundantes, especialmente si hay dolor prolongado o si se está planificando cirugía.
  • Tomografía computarizada (TC) en casos específicos para valorar estructuras óseas con mayor detalle.

Manejo y Tratamiento

Enfoque inicial no quirúrgico

La mayoría de los casos de tendinitis de Aquiles se manejan primero con tratamiento conservador. En muchos casos se requieren meses de tratamiento para que el dolor mejore, especialmente cuando los síntomas llevan ya un tiempo presente. Las medidas iniciales incluyen la siguiente pauta basada en el método RICE y otras intervenciones:

  • Reposo: evitar las actividades que estresan el tendón. Habrá que cambiar a ejercicios de bajo impacto, como la natación, que reducen la carga sobre el Aquiles.
  • Hielo: aplicar hielo en la zona afectada durante hasta 20 minutos, varias veces al día, para disminuir la inflamación y el dolor.
  • Compresión: uso de una venda o vendaje elástico para comprimir suavemente la zona.
  • Elevación: mantener el pie elevado cuando sea posible para disminuir la hinchazón.
  • Protección y soporte: evitar caminar por pendientes pronunciadas o estirar el tendón de forma excesiva (por ejemplo, evitando apoyarse en una escalera). Usar calzado con soporte, elevadores de talón u ortesis, y no caminar descalzo.
  • Dispositivos de inmovilización: en dolor intenso, puede ser necesario usar una férula nocturna para mantener el tendón estirado durante la noche o una bota/cast de caminante si el dolor es severo.

Otras terapias no quirúrgicas que pueden ayudar

  • Medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) como el ibuprofeno. No se debe tomar durante más de un mes sin supervisión médica.
  • Ejercicios en casa, como estiramientos de pantorrilla, para mejorar la flexibilidad y la fuerza de los músculos posteriores de la pierna.
  • Terapia física, que incluye ejercicios de fortalecimiento, masajes, estiramientos y ejercicios para reeducar la marcha y la carrera.
  • Terapia de ondas de choque, que utiliza ondas sonoras para disminuir el dolor y favorecer la curación del tendón.
  • Brisement: una opción en etapas tempranas de la tendinopatía para romper tejido cicatricial mediante la inyección de un anestésico en el espacio alrededor del tendón para desbridar tejido dañado; puede requerirse más de una sesión.

Cuándo se considera la cirugía

Si durante aproximadamente seis meses se ha intentado un manejo conservador sin alivio del dolor, puede considerarse la cirugía. Un cirujano de pie y tobillo evaluará las opciones según la lesión, la edad, las preferencias y el nivel de actividad del paciente.

Opciones quirúrgicas

  • Recesión del gastrocnemio: alarga los músculos de la pantorrilla para disminuir la tensión en el tendón.
  • Desbridamiento y reparación: si la mayor parte del tendón está sana, el cirujano retira la parte dañada y une el tejido sano restante. Tras la intervención, se suele usar una bota o un yeso durante varias semanas.
  • Desbridamiento con transferencia de tendón: cuando más de la mitad del tendón de Aquiles está dañado y no queda una porción sana suficiente para funcionar, se realiza una transferencia de tendón (tomando un tendón de la región del dedo gordo del pie) para restituir la función. Se mantiene la capacidad de mover el dedo gordo, caminar y hasta correr, pero podría no ser viable competir en cierto nivel deportivo tras la intervención.
  • Técnica de desbridamiento con guía ultrasónica sin invasión amplia (técnica mínimamente invasiva con solución salina): emplea ultrasonido para orientar la eliminación de tejido cicatricial dañino del tendón, usando una solución salina de alta presión para “cortar” selectivamente el tejido enfermo.

Complicaciones de la cirugía

Algunas personas pueden continuar con dolor tras la intervención y existe el riesgo de infección de la herida, una complicación especialmente relevante por la localización del tendón de Aquiles.

Pronóstico

La tendinitis de Aquiles tiene buen pronóstico en general, especialmente si se detecta y trata temprano. La recuperación completa depende de la duración de los síntomas previos al tratamiento y de la extensión del daño en el tendón. La rehabilitación desempeña un papel crucial, ya sea como tratamiento inicial o como parte de la recuperación postquirúrgica. La fisioterapia ayuda a recuperar fuerza, flexibilidad y función.

Prevención

  • Calentamiento previo antes de hacer ejercicio o practicar deporte, con énfasis en estiramientos de la pantorrilla.
  • Realizar una variedad de ejercicios para evitar esfuerzos repetidos sobre el tendón de Aquiles.
  • Aumentar la longitud e intensidad de los entrenamientos de forma gradual, no de golpe.
  • Mantener la condición física durante todo el año para reducir la vulnerabilidad.
  • Utilizar calzado de apoyo que se ajuste adecuadamente y evitar caminar descalzo.
  • Evitar correr cuesta arriba o sobre terrenos irregulares, cuando exista dolor o fatiga en el tendón.

Vida diaria y seguimiento

Cuidado personal y rehabilitación

La tendinopatía de Aquiles puede sanar de forma lenta. Seguir las indicaciones del equipo de salud es clave para evitar reinjurias y empeorar la sintomatología. Si se opta por tratamientos no quirúrgicos, es normal esperar varios meses para ver mejoras. Para conservar la salud del tendón:

  • Asistir a la terapia física y realizar los ejercicios indicados.
  • Modificar o evitar ciertas actividades o deportes durante la recuperación.
  • Realizar estiramientos de la pantorrilla de manera regular.
  • Usar calzado con soporte adecuado.

Si ya fue necesaria la cirugía

En la recuperación postquirúrgica, seguir las instrucciones del profesional de salud es fundamental. Esto puede incluir:

  • Asistir a fisioterapia y realizar ejercicios de rango de movimiento para mantener la movilidad del tendón.
  • Usar el férula, yeso o bota durante el tiempo indicado.

Cuándo consultar a un profesional de la salud

  • Si los síntomas no mejoran después de algunas semanas.
  • Si se experimenta dolor intenso.
  • Si se observan signos de ruptura del tendón, como un sonido de estallido o dolor repentino y severo.

Qué preguntas hacer a tu profesional de salud

  • ¿Tengo tendinitis de Aquiles o una ruptura?
  • ¿Qué puedo hacer para evitar que empeore?
  • ¿Necesito tratamiento quirúrgico?
  • ¿Qué tipo de terapia no quirúrgica puede ayudarme?
  • ¿Qué tiempo tomará la recuperación?
  • ¿Qué actividades debo evitar?
  • ¿Qué analgésicos o antiinflamatorios son apropiados y por cuánto tiempo?

La tendinopatía de Aquiles es una condición tratable y, en la mayoría de los casos, se resuelve con un manejo adecuado y una rehabilitación rigurosa. La clave es iniciar el tratamiento ante la aparición de los síntomas y seguir las indicaciones médicas para disminuir la inflamación, restaurar la fuerza y la flexibilidad del tendón, y prevenir recurrencias.

Vídeo sobre ¿Qué es la tendinitis de Aquiles?

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.