¿Qué es la peritonitis?
La peritonitis es una inflamación grave del peritoneo, la membrana que recubre la cavidad abdominal y, en esencia, protege y aísla las estructuras internas. Suele originarse por una infección bacteriana y puede desencadenar una respuesta sistémica peligrosa (sepsis) si no se trata con rapidez. Sus señales clave incluyen dolor abdominal intenso que puede empezar como una molestia y transformarse en dolor agudo, fiebre, y signos de deterioro del estado general. El manejo oportuno combina la rehidratación intravenosa, antibióticos de amplio espectro y, en muchos casos, intervenciones para controlar la fuente de la infección y evitar complicaciones graves.
Qué es la peritonitis
La peritonitis es una inflamación severa del peritoneo que ocurre cuando este recubre y protege las superficies internas del abdomen. Aunque la inflamación puede tener diversas causas, en la mayoría de los casos se asocia a una infección bacteriana. Esta infección puede iniciar en el propio peritoneo (caso de infección primaria) o, con mayor frecuencia, extenderse desde un órgano próximo que esté dañado o perforado (infección secundaria). En ocasiones, la inflamación puede ser causada por líquidos inflamatorios que llegan al peritoneo desde órganos dañados, sin que exista una infección bacteriana activa (peritonitis química). En cualquiera de los escenarios, la respuesta inflamatoria puede ser intensa y requerir atención médica urgente para prevenir complicaciones graves como la sepsis.
Síntomas y signos
Síntomas habituales
- Dolor abdominal: un dolor que puede empezar de manera difusa y evolucionar a una molestia intensa, a menudo severa y sostenida.
- Tendencia a un dolor que no cede pese a la quietud o reposo, y a veces un dolor que obliga a moverse poco.
- Dolor que puede obligar a buscar atención de emergencia de forma rápida.
Otros signos que pueden acompañar
- Constipación u otros signos de un ileo paralítico (parálisis temporal de los intestinos).
- Respiración profunda y rápida, sequedad de la lengua y los labios, y otros signos de deshidratación.
- Edema o hinchazón abdominal que puede sentirse tenso al tacto.
- Fatiga o mal estado general, con pulso acelerado.
- Fiebre o temperatura elevada.
- Dolor abdominal que se localiza y responde poco a la presión.
Causes de la peritonitis
Las bacterias son la causa más frecuente de la peritonitis. Sin embargo, conviene distinguir entre las vías por las que estas bacterias llegan al peritoneo y las situaciones en las que la inflamación ocurre sin una infección bacteriana predominante.
Infecciones secundarias
Estas infecciones se deben a un daño en órganos próximos que permite el paso de fluidos infectados hacia el peritoneo. Entre las condiciones que pueden dar lugar a este escenario se encuentran:
- Apendicitis perforada: cuando el contenido intestinal infectado se libera al abdomen tras la ruptura del apéndice.
- Diverticulitis o enfermedad inflamatoria intestinal que provoca perforaciones o fugas en el tracto gastrointestinal.
- Ruptura de las trompas de Falopio (embarazo ectópico roto) que permite la salida de material infeccioso al abdomen.
- Absceso tubo-ovárico asociado a enfermedad inflamatoria pélvica que se rompe, liberando pus al peritoneo.
- Úlcera péptica perforada, que deja pasar el contenido gástrico al interior de la cavidad abdominal.
- Infección del sitio quirúrgico tras una cirugía abdominal que permite la subida de gérmenes al peritoneo.
- Lesión traumática abdominal que facilita la entrada de bacterias al interior de la cavidad.
Infecciones primarias
Estas infecciones comienzan directamente en el peritoneo y suelen presentarse de dos maneras principales:
- Ascitis y peritonitis bacteriana espontánea (SPB): la acumulación de líquido libre en la cavidad abdominal (ascitis) por condiciones como cáncer en el abdomen, cirrosis o insuficiencia cardíaca puede facilitar una infección que afecte al peritoneo sin una fuente gastrointestinal evidente.
- Necesidad de tratamiento médico que pueda introducir bacterias en la cavidad peritoneal: por ejemplo, ciertos tratamientos de diálisis peritoneal o nutrición a través de sonda (nutrición enteral o por sonda) pueden permitir la entrada de bacterias al entorno peritoneal.
Peritonitis química
Existen fluidos que, aunque inocuos cuando permanecen en su lugar, pueden desencadenar inflamación si ingresan al peritoneo. Esto ocurre en escenarios como:
- Pancreatitis con perforación que permite que enzimas pancreáticas lleguen al peritoneo, provocando inflamación.
- Colesistitis severa que genera una perforación de la vesícula biliar y la filtración de bilis hacia la cavidad abdominal.
- Úlceras gástricas extendidas que permiten que el ácido estomacal alcance el peritoneo, desencadenando irritación inflamatoria.
Complicaciones de la peritonitis
Las complicaciones pueden ser graves y, en ocasiones, mortales si no se atienden con prontitud. Entre las más relevantes se encuentran:
- Sepsis o septicemia: una respuesta sistémica patológica a la infección que puede progresar a choque y fallo multiorgánico.
- Deshidratación y desequilibrio de electrolitos debido a pérdidas de fluidos y a la inflamación general.
- Síndrome hepatorenal: deterioro de la función hepática y renal asociado a la inflamación y al daño sistémico.
- Ileó paralítico: disminución de la motilidad intestinal que prolonga la obstrucción funcional sin una obstrucción mecánica real.
- Adhesiones y obstrucción intestinal: formación de tejido cicatricial que puede provocar bloqueos en el intestino.
- Peritonitis terciaria: infección que reaparece o persiste incluso después de haber recibido tratamiento adecuado.
Diagnóstico y pruebas
El diagnóstico de peritonitis se basa en la combinación de la historia clínica, el examen físico y pruebas complementarias. El objetivo es confirmar la inflamación del peritoneo, identificar la fuente de la infección y evaluar el estado general del paciente para guiar el tratamiento.
Cómo diagnostican los médicos
- Se realiza una evaluación clínica centrada en los signos y síntomas, con especial atención al abdomen para detectar dolor excesivo, hinchazón o rigidez.
- Se revisa la historia clínica y el estado de otros problemas médicos que puedan influir en el riesgo o la evolución de la peritonitis.
- Se realizan análisis de sangre para buscar signos de inflamación e infección, como leucocitosis (aumento de glóbulos blancos), entre otros indicadores.
Pruebas de diagnóstico por imágenes y procedimientos
- Tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética para evaluar cambios en órganos dentro de la cavidad abdominal y buscar fuente de infección.
- Ecografía abdominal como una alternativa rápida para valorar la presencia de líquido libre o agrandamiento de estructuras.
- Paracentesis para obtener una muestra de líquido de la cavidad peritoneal y analizarla en busca de signos de infección.
- Laparoscopia, un procedimiento quirúrgico que permite inspeccionar directamente el interior del abdomen y, en su caso, obtener muestras o intervenir para controlar la fuente de infección.
Manejo y tratamiento
El tratamiento de la peritonitis es una emergencia médica y se inicia de inmediato en la mayoría de los casos. Su objetivo principal es eliminar la infección, prevenir la sepsis y corregir los desequilibrios físicos provocados por la inflamación. La estrategia puede requerir ajustes conforme se identifique la bacteria o patógeno responsable y la fuente de la infección.
Medidas iniciales y farmacológicas
- Administración de líquidos intravenosos para mantener la presión arterial y el rendimiento de los órganos, reduciendo así el riesgo de shock.
- Inicio de antibióticos de amplio espectro como defensa inicial frente a una bacteria no especificada, con la intención de combatir la infección rápidamente.
- En el transcurso de la atención, se realizan análisis sanguíneos adicionales para identificar el germen responsable y ajustar la antibioterapia a un antibiótico dirigido frente a ese patógeno específico.
Abordaje de la fuente y decisiones terapéuticas
La prioridad es evitar la sepsis y estabilizar al paciente. Posteriormente, los médicos se enfocan en identificar y tratar la fuente de la infección y en manejar la condición subyacente que permitió la aparición de la peritonitis. Dependiendo de la etiología, puede ser necesaria una intervención quirúrgica o procedimientos para eliminar la infección y reparar daños.
Otras intervenciones y consideraciones
- Seguimiento de signos vitales, rendimiento renal y equilibrio de electrolitos para guiar la terapia de líquidos y medicamentos.
- Ajustes de antibióticos en función de la respuesta clínica y de los resultados de las pruebas de laboratorio.
- En ciertos casos, manejo de complicaciones respiratorias, nutrición adecuada y soporte general de órganos.
Tiempo estimado de recuperación
La recuperación varía según la rapidez con la que se diagnosticó y trató la peritonitis. En general, la curación puede ocurrir en unas pocas semanas si se detecta temprano y se administra tratamiento adecuado. No obstante, muchas veces la peritonitis ocurre sobre la base de una condición de salud preexistente; la mejora de esa condición puede requerir más tiempo y un enfoque multidisciplinario para optimizar la recuperación.
Cuándo buscar atención médica de inmediato
La atención de urgencia es crucial ante signos que sugieren una inflamación abdominal grave o una infección potencialmente mortal. Debes acudir al servicio de emergencias o llamar a los servicios de emergencia si presentas:
- Dolor abdominal repentino y severo que aparece de forma brusca, y/o dolor que empeora rápidamente.
- Signos de shock (palidez, sudoración fría, pulso débil o rápido, confusión) o dificultad para respirar.
- Fiebre alta acompañada de dolor abdominal intenso, vómitos persistentes o deshidratación marcada.
- Rigidez o distensión abdominal marcada, que puede indicar una situación que exige evaluación urgente.
Perspectivas y pronóstico
El pronóstico de la peritonitis depende de varios factores, entre ellos la rapidez con la que se realiza un diagnóstico correcto y se inicia el tratamiento adecuado. Un reconocimiento temprano y una intervención oportuno suelen mejorar significativamente las probabilidades de recuperación. Aunque muchas personas responden bien al tratamiento, existen riesgos de complicaciones que pueden dejar secuelas o requerir tratamientos prolongados para recuperar la función normal de los eventos subyacentes que originaron la infección.
Vídeo sobre ¿Qué es la peritonitis?
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.