¿Qué es la hepatitis en los niños?
La hepatitis en la infancia es la inflamación del hígado que puede afectar a bebés y niños. En muchos casos es causada por infecciones virales y puede ser leve o resolverse por sí sola, pero en otros escenarios puede evolucionar hacia hepatitis crónica y complicaciones graves como daño hepático. La clave para su manejo es identificar la causa, vigilar la evolución, aplicar medidas de prevención y, cuando corresponde, administrar tratamiento específico.
Panorama general de la hepatitis en niños
Definición y curso típico
La hepatitis pediátrica es la inflamación del hígado que puede presentarse de forma aguda o crónica. La hepatitis aguda es una enfermedad de corta duración en la que se demuestra una infección viral activa durante semanas o meses; tras ese periodo, el sistema inmunitario puede eliminar el virus y la inflamación suele resolverse. En algunos casos, la hepatitis aguda progresa a hepatitis crónica cuando la infección persiste por más de seis meses y el sistema inmunitario no la elimina. En niños, la probabilidad de evolución de aguda a crónica depende de la edad y de la etiología viral o no viral.
Riesgos y población afectada
La hepatitis pediátrica es poco frecuente en países con saneamiento adecuado, agua potable y abastecimiento de vacunas. Sin embargo, su incidencia puede aumentar en regiones con menor acceso a estos recursos. En los recién nacidos expuestos a la hepatitis B al nacimiento, la probabilidad de desarrollo de infección crónica es alta, estimándose alrededor del 90%, mientras que entre niños expuestos antes de los cinco años esa proporción baja a 25–30%, y entre los niños mayores la probabilidad de cronicidad es menos del 5%.
Tipos de hepatitis en la infancia
Hepatitis aguda vs. hepatitis crónica
La hepatis aguda es una enfermedad de corta duración con evidencia de infección activa en pruebas de laboratorio, que puede durar desde semanas hasta varios meses. Tras ese periodo, la mayoría de los niños elimina el virus y la inflamación desaparece. La hepatis crónica ocurre cuando el virus permanece en la sangre por más de seis meses y, con frecuencia, durante años, lo que puede derivar en daño hepático progresivo y complicaciones a largo plazo.
Etiologías virales y no virales
Las causas virales son las más habituales y entre ellas se destacan:
- Hepatitis A
- Hepatitis B
- Hepatitis C
- Hepatitis D (menos común en algunos lugares)
- Hepatitis E (menos frecuente en ciertos países)
- Otros virus que pueden afectar el hígado, como Epstein-Barr (virus de la mononucleosis) y citomegalovirus
- Adenovirus (infecciones que pueden asociarse a hepatitis en algunos casos)
Las formas no virales de hepatitis en niños pueden deberse a:
- Medicamentos, en particular paracetamol u otros fármacos hepatotóxicos
- Exposición a toxinas como alcohol u otras sustancias químicas
- Otras condiciones médicas que incluyen procesos autoinmunes, factores genéticos o metabólicos y enfermedad del hígado graso
Transmisión y factores de riesgo
La transmisión depende de la etiología:
- La Hepatitis B y la Hepatitis C pueden transmitirse de madre a hijo durante el embarazo o el parto, al propagarse a través de fluidos corporales.
- La Hepatitis B y la Hepatitis C pueden adquirirse por exposición a sangre o fluidos corporales contaminados; la infección por vía vertical es un factor importante en el desarrollo de cronicidad.
- El uso de drogas intravenosas constituye una vía de transmisión para la Hepatitis C y, en menor medida, para otras hepatitis virales.
Señales, síntomas y diagnóstico
Síntomas de hepatitis en la infancia
La mayoría de los niños no presentan síntomas notorios. Cuando hay hepatitis aguda, pueden aparecer síntomas como:
- Orina oscura (orina de color más intenso)
- Sedimiento de heces pálidas (heces de color claro)
- Ictericia —coloración amarillenta de la piel o de los ojos
- Prurito (picazón de la piel)
- Fatiga marcada
- Fiebre superior a 38°C (aproximadamente 100.4°F)
- Dolor en el abdomen o en las articulaciones
- Náuseas, vómitos o pérdida de apetito
Los síntomas pueden aparecer entre 2 semanas y 6 meses tras la exposición a un virus que cause hepatitis. En niños con otras condiciones médicas, como infección por HIV o cáncer, la presentación puede ser más grave.
Diagnóstico: pruebas y enfoques
El diagnóstico de hepatitis en la infancia se confirma principalmente mediante análisis de sangre para detectar la presencia de virus que causan hepatitis y marcadores de inflamación hepática. Si se identifica un virus, pueden requerirse pruebas complementarias para evaluar la función hepática y, en algunos casos, una ecografía abdominal para valorar la estructura y integridad del hígado.
Control, manejo y tratamiento
Enfoque general
El tratamiento de la hepatitis infantil depende de la causa, la edad y el estado general de salud del niño. Las estrategias pueden incluir:
- Monitoreo y observación clínica, especialmente cuando no existen fármacos específicos disponibles o hay alta probabilidad de resolución espontánea.
- Terapia de apoyo orientada a mantener la hidratación, una nutrición adecuada y el reposo adecuado.
- Medicamentos que pueden incluir antivirales en determinadas etiologías y escenarios clínicos.
Monitoreo y seguimiento
El seguimiento suele involucrar controles periódicos para evaluar la evolución de la inflamación hepática y la función hepática a través de análisis de sangre. En casos en los que no existen tratamientos aprobados para niños pequeños, se realiza un seguimiento estrecho para detectar resolución espontánea o progresión de la enfermedad.
Terapia específica y antivirales
La investigación clínica continúa para desarrollar tratamientos más seguros y eficaces. En el caso de la hepatitis C, existen antivirales de acción directa que han mostrado eficacia en niños de 3 años o más, con regímenes de duración típica de 8 a 12 semanas. En la mayoría de los pacientes, estos tratamientos logran eliminar el virus y pueden impedir complicaciones futuras. Es fundamental que el plan terapéutico sea individualizado y supervisado por un equipo pediátrico especializado.
Cuándo acudir a atención médica
Señales de alerta y control
Se debe buscar atención médica de forma regular según las indicaciones del equipo de salud y acudir de inmediato si se observan:
- Síntomas nuevos o que cambian
- Dolor intenso o dolor que persiste en el abdomen
- Ictericia que empeora o persiste
- Fiebre alta o signos de deshidratación
- Fatiga extrema o confusión
El equipo de atención puede indicar la frecuencia de las visitas y pruebas necesarias para cada caso particular.
Perspectiva y pronóstico
Qué esperar en el curso de la enfermedad
El pronóstico depende de múltiples factores, entre ellos la causa de la hepatitis, la edad del niño y la gravedad de la inflamación. En general, muchos casos virales se resuelven con manejo de soporte y sin complicaciones graves. En otros escenarios, especialmente cuando la infección se vuelve crónica, pueden aparecer complicaciones a largo plazo. El pediatra es la mejor fuente para explicar las expectativas según la historia clínica individual del niño y los resultados de las pruebas.
Prevención y medidas de protección
Vacunas y estrategias preventivas
La prevención es crucial y se apoya en vacunas para dos virus hepatotropos principales:
- Hepatitis A — vacuna eficaz para prevenir la infección aguda y sus complicaciones.
- Hepatitis B — la vacunación temprana es especialmente importante, ya que reduce significativamente el riesgo de cronicidad en la infancia. Las pautas suelen recomendar iniciar la vacuna en los primeros meses de vida y completar la serie.
La vacunación adecuada y en el momento oportuno es una de las principales herramientas de prevención para hepatitis A y B, y, por tanto, para disminuir la carga de hepatitis en la población infantil.
Prevención durante el embarazo
En el contexto del embarazo, se realiza cribado de hepatitis B para todas las personas gestantes. Si una persona embarazada no ha recibido la vacuna y es negativa, se puede considerar la vacunación. En caso de infección por hepatitis B durante el embarazo, el manejo puede incluir antivirales en el último trimestre para reducir el riesgo de transmisión al recién nacido. Al nacimiento, el bebé recibe una dosis de inmunoglobulina contra hepatitis B (HBIG) dentro de las primeras 12 horas, seguida de la vacunación correspondiente. El bebé debe completar la serie de vacunas en las edades indicadas.
se recomienda el cribado de hepatitis C durante el embarazo. Si la prueba resulta positiva, el equipo de atención informa sobre las medidas para mantener a la madre y al bebé lo más saludables posible durante el embarazo. Actualmente, no existen tratamientos aprobados para usar durante el embarazo para hepatitis C, y no hay métodos para reducir de forma definitiva el riesgo de transmisión al feto, aunque se monitoriza estrechamente y se planifica la atención del recién nacido.
Preguntas frecuentes y contexto adicional
¿Existe un brote de hepatitis en niños?
En primavera de 2022 se identificó un brote de hepatitis pediátrica de origen desconocido. Entre el 5 de abril y el 8 de julio de 2022 se reportaron aproximadamente 1.010 casos probables en 35 países, con algunos casos remontándose a octubre de 2021. A diferencia de las hepatitis virales clásicas (A–E), estos casos no estaban vinculados a una infección por los virus habituales de hepatitis. En este contexto, se empleó el término “hepatitis de origen desconocido” o “hepatis aguda no A–E”.
El impacto fue significativo, con 22 defunciones reportadas en todo el mundo y un porcentaje aproximado del 7% de los niños afectados que necesitaron un trasplante hepático. La mayoría eran menores de 16 años y, en muchos casos, los pacientes eran muy jóvenes. Aún no hay una explicación única que conecte a todos los pacientes; se han investigado posibles vínculos, incluido un virus llamado AAV2 (virus adenoasociado 2) que necesita otro virus acompañante para replicarse y que ha aparecido en varios de los casos. También se investiga si una respuesta inmunitaria anómala podría haber contribuido a la patogénesis. Los científicos continúan buscando pistas para entender por qué ocurrió este brote y cómo prevenir casos futuros.
Resumen de conceptos clave
- La hepatitis en niños puede ser aguda o crónica, y la evolución depende de la etiología y de la respuesta inmune.
- Las causas más comunes son virus (A, B, C, D, E) y otros virus como EBV, CMV o Adenovirus; también existen etiologías no virales.
- La transmisión más relevante para Hepatitis B y C es la vía vertical (de madre a hijo) y por exposición a fluídos corporales; el uso de drogas intravenosas es un factor de riesgo importante para Hepatitis C en jóvenes.
- El diagnóstico se apoya en pruebas de sangre para detectar virus y evaluar la función hepática; la ecografía puede complementar la evaluación.
- El manejo varía desde monitoreo y cuidado de soporte hasta terapia antiviral en determinados casos de Hepatitis C en niños mayores de 3 años; la duración suele ser de 8–12 semanas.
- La prevención se apoya principalmente en la vacunación contra Hepatitis A y B, y en prácticas que reducen la transmisión de infections virales y la exposición a toxinas.
- La investigación actual continúa para entender brotes de origen desconocido y posibles vínculos con virus como AAV2.
Notas finales
La hepatitis en la infancia requiere una aproximación clínica cuidadosa que considere la edad, la etiología y el estado del hígado. Mantenerse al día con las vacunas recomendadas, realizar cribados en contextos de embarazo y revisar periódicamente la salud infantil ante síntomas compatibles permiten reducir la carga de esta enfermedad y sus posibles complicaciones a lo largo de la vida.
Vídeo sobre ¿Qué es la hepatitis en los niños?
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.