¿Qué es la enfermedad hepática grasa?
La enfermedad hepática grasa esteatósica (SLD) abarca varias condiciones caracterizadas por la acumulación de grasa en el hígado. Aunque la esteatosis a menudo no produce síntomas, puede progresar a inflamación, daño tisular y fibrosis, llegando, en etapas avanzadas, a la cirrosis y, en algunos casos, al cáncer hepático. Su manejo se centra en identificar factores de riesgo metabólicos y de consumo de alcohol, y en aplicar cambios de estilo de vida y tratamientos dirigidos para reducir el daño hepático y prevenir complicaciones.
Definición y clasificación
Qué es la esteatosis hepática
La esteatosis hepática se produce cuando se acumula grasa en el hígado. Un hígado sano contiene una pequeña cantidad de grasa, pero cuando el porcentaje de grasa supera aproximadamente el 5% de su peso, se considera esteatosis. Esta condición puede permanecer asintomática, pero puede desencadenar procesos inflamatorios y progresar a daño estructural si no se controla.
Renombramiento y enfoque actual
Anteriormente, la enfermedad se conocía comúnmente como “enfermedad hepática grasa” o “fatty liver disease”. En 2023, los expertos optaron por un término que refleja mejor sus causas y reduce estigmas, empleando expresiones como esteatosis hepática asociada a disfunción metabólica y otros subtipos. Este cambio enfatiza que, si bien algunas formas están asociadas a la obesidad, también existen factores de riesgo no relacionados con el peso corporal o el índice de masa corporal (IMC).
Tipos de SLD
Enfermedad hepática relacionada al alcohol (ALD)
En la ALD, la esteatosis aparece por el consumo excesivo de alcohol. Cada vez que el hígado procesa alcohol, se produce daño en las células hepáticas. En condiciones normales, el hígado puede regenerar estas células. Sin embargo, beber en exceso puede sobrecargar este proceso, permitiendo que la esteatosis se instale.
Esteatosis hepática asociada a disfunción metabólica (MASLD)
La MASLD corresponde a la esteatosis no relacionada con un consumo excesivo de alcohol, aunque el término anteriormente usado fue NASLD (no-alcohol related fatty liver disease). En MASLD, los factores de riesgo cardiometabólicos —que influyen en la salud del corazón— son los responsables principales de la acumulación de grasa en el hígado. Entre estos factores se destacan condiciones y características que elevan el riesgo cardiovascular.
- Obesidad.
- Diabetes tipo 2.
- Hipertensión arterial.
- Dislipidemia (niveles altos de grasas en la sangre).
La MASLD también puede presentarse aunque se consuma alcohol en cantidades pequeñas cada semana. En términos prácticos, se considera MASLD si se presentan factores metabólicos y/o consumo de alcohol que no excede ciertos umbrales: ≤140 g/semana para mujeres y ≤210 g/semana para hombres. En EE. UU., una cerveza estándar de 12 oz contiene aproximadamente 14 g de alcohol.
Esteatosis asociada a inflamación metabólica (MASH)
La MASH es una forma más grave de MASLD, donde la acumulación de grasa progresa a inflamación y daño tisular con fibrosis. Anteriormente se denominaba NASH (no-alcohol related steatohepatitis). En MASH, la inflamación y la lesión hepática pueden avanzar a daño progresivo del tejido hepático.
MASLD y mayor consumo de alcohol (MetALD)
En el caso de MetALD, coexisten factores metabólicos de riesgo y un consumo de alcohol superior a las cantidades consideradas seguras. Es decir, tanto el componente metabólico como la ingesta alcohólica contribuyen a la grasa hepática. La contribución relativa de cada factor puede variar entre individuos.
Otras formas de SLD
Existen SLD que surgen por causas distintas al consumo de alcohol o a factores cardiometabólicos. Por ejemplo, ciertos medicamentos o enfermedades pueden provocar esteatosis. En ocasiones, no se identifica una causa específica; cuando no hay una etiología clara, se denomina SLD criptogénica.
Impacto y severidad de la SLD
En la mayoría de los casos, la acumulación de grasa en el hígado no genera problemas serios ni impide su funcionamiento normal. Sin embargo, la SLD puede progresar hacia una enfermedad hepática más avanzada. El progreso típico ocurre en etapas: inflamación (esteatohepatitis), fibrosis y, con el tiempo, cirrosis. La cirrosis implica una sustitución extensa de tejido sano por cicatriz y puede conducir a falla hepática y a un mayor riesgo de cáncer de hígado. Es relevante señalar que, en personas con MASLD, la enfermedad cardíaca es una causa de muerte mayor que la propia enfermedad hepática, subrayando la estrecha relación entre salud hepática y cardiovascular.
Signos, síntomas y causas
Señales y síntomas
La SLD suele ser asintomática. Cuando aparece, pueden presentarse:
- Dolor abdominal o sensación de plenitud en la parte superior derecha del abdomen.
- Fatiga extrema o debilidad marcada.
Con el avance hacia la cirrosis, aparecen con más frecuencia síntomas como:
- Náuseas y pérdida de apetito.
- Pérdida de peso inexplicada.
- Ictericia (coloración amarillenta de la piel y de la parte blanca de los ojos).
- Ascitis (hinchazón abdominal) y/o edema en piernas, pies u otras regiones.
- Sangrado sin causa aparente en esófago, estómago o recto.
¿Qué causa la SLD?
La SLD surge por múltiples vías. Aunque el riesgo es más alto ante factores metabólicos o un consumo elevado de alcohol, pueden intervenir otros elementos. Entre los factores de mayor frecuencia se destacan:
- Uso de alcohol significativo o frecuente (en mayor o menor grado, según el caso).
- Disfunción metabólica (síndrome metabólico) y sus componentes: resistencia a la insulina, presión arterial alta, colesterol y triglicéridos elevados.
- Presencia de diabetes tipo 2.
- Sobrepeso u obesidad (IMC entre 25 y 29,9 y ≥30 kg/m2, respectivamente).
- Condiciones asociadas como síndrome de ovario poliquístico (PCOS) y apnea del sueño obstructiva.
- Trastornos tiroideos, como hipotiroidismo.
- Compromiso de otras glándulas endocrinas, como hipopituitarismo o hipogonadismo.
- Medicamentos que pueden inducir acumulación de grasa en el hígado, por ejemplo amiodarona, diltiazem, tamoxifeno o esteroides.
Complicaciones de la SLD
Sin tratamiento, la SLD puede progresar hacia cirrosis y sus complicaciones, incluyendo falla hepática y cáncer hepático. La presencia de MASLD eleva el riesgo de enfermedad cardiaca, que es la principal causa de mortalidad en estos pacientes. Por ello, identificar las causas y reducir los factores de riesgo es crucial para disminuir la progresión y mejorar el pronóstico general.
Diagnóstico y pruebas
Cómo se diagnostica la SLD
La SLD a menudo no provoca síntomas, y el diagnóstico puede surgir a partir de hallazgos en pruebas de laboratorio o de imagen realizadas por otros motivos. Un indicio común es la elevación de enzimas hepáticas en análisis de sangre, que señala daño hepático. Para confirmar la presencia de esteatosis y avanzar en la clasificación, el médico puede realizar:
- Historia clínica detallada, que incluye antecedentes de condiciones médicas, consumo de alcohol y medicación actual.
- Examen físico para buscar signos de inflamación o cirrosis, como hepatomegalia (hígado agrandado) o ictericia.
- Pruebas de imagen, como ultrasonido, tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (RM), para detectar inflamación y cicatrización hepática.
- Una ecografía especializada llamada FibroScan para estimar la cantidad de grasa y la extensión de la cicatrización.
- Una biopsia hepática para determinar el grado de daño y, en particular, distinguir MASLD de MASH.
Manejo y tratamiento
¿Cómo se trata la SLD?
No existe un fármaco específico aprobado para curar la SLD; el manejo se centra en controlar los factores de riesgo y promover cambios de estilo de vida que reduzcan la grasa hepática y la inflamación. Las estrategias principales incluyen:
- Evitar por completo el alcohol, incluso cuando la SLD no está directamente relacionada con su consumo.
- Pérdida de peso mediante ejercicio regular, modificación de la dieta y, cuando corresponde, apoyo nutricional profesional. En algunos casos, pueden emplearse medicamentos para la pérdida de peso o considerar cirugía bariátrica para facilitar la reducción de peso.
- Tratamiento de condiciones metabólicas con medicamentos para diabetes, colesterol y triglicéridos, cuando están indicados.
- En determinadas situaciones, se pueden utilizar vitamina E y tiazolidinedionas (p. ej., Actos® y Avandia®) para la MASLD, según criterio médico.
- Vacunaciones para hepatitis A y hepatitis B, ya que estas infecciones pueden ser particularmente peligrosas en personas con enfermedad hepática.
- Si alguno de los fármacos que toma contribuye a la acumulación de grasa en el hígado, el médico puede ajustar o cambiar su medicación.
- En ciertos casos, considerar terapias o intervenciones adicionales para el manejo de la obesidad y de los factores de riesgo cardiometabólicos, bajo supervisión médica.
Pronóstico y evolución
¿Puede la SLD desaparecer?
El curso de la SLD depende de la severidad y de la adherencia al plan de tratamiento. En muchos casos, es posible reducir la grasa hepática y la inflamación, y en etapas tempranas incluso revertir cierto daño. Mantener un estilo de vida saludable y seguir el plan terapéutico puede evitar que la enfermedad progrese y, en ocasiones, invertir parte del daño previo.
¿La SLD puede ser peligrosa para la vida?
Para la mayoría de las personas con SLD no tratada, la vida no se acorta necesariamente; sin embargo, la progresión hacia la cirrosis aumenta el riesgo de complicaciones graves, como fallo hepático o cáncer de hígado. En MASLD, la enfermedad cardiaca representa una causa principal de mortalidad, por lo que el manejo integral de los factores de riesgo metabólicos es clave para la supervivencia y la calidad de vida.
Prevención
- Ejercicio regular y actividad física periódica para mejorar la salud metabólica y reducir la grasa hepática.
- Limitar el consumo de alcohol, incluso si no existe una relación clara con el SLD, para proteger el hígado.
- Mantener un peso saludable mediante dieta equilibrada y adecuada para cada persona.
- Tomar los medicamentos prescritos tal como se indica, especialmente si hay diabetes o síndrome metabólico, para optimizar el control metabólico.
Vivir con SLD
Dieta y hábitos alimentarios
Si la SLD está relacionada con el peso, adoptar una alimentación equilibrada que produce una pérdida de peso lenta y sostenida puede ser beneficioso. Entre las recomendaciones generales se incluyen:
- Reducir la ingesta de azúcares añadidos y de bebidas azucaradas.
- Seguir una dieta mediterránea, rica en verduras, frutas, y grasas saludables.
- Incluir en la dieta alimentos ricos en frutos secos, semillas, granos integrales y pescados o pollo como fuentes de proteína.
- Limitar la ingesta de carnes rojas y productos ultraprocesados.
Para planes de pérdida de peso y dieta específicos, conviene consultar a un nutricionista o profesional de la salud para adaptar la alimentación a las necesidades individuales.
Preguntas para tu equipo de atención
Es útil preparar preguntas para entender mejor tu situación y plan de tratamiento. Algunas posibles cuestiones incluyen:
- ¿Qué grado de daño hepático tiene mi hígado?
- ¿Cuánto tiempo podría tardar en revertirse el daño?
- ¿Estoy tomando algún medicamento que podría contribuir a la SLD?
- ¿Cuál es un rango de peso saludable para mí?
- ¿Puedo hablar con un nutricionista o asistir a clases de alimentación saludable?
- ¿Cómo puedo obtener tratamiento para un posible trastorno por uso de alcohol?
Este contenido ofrece una visión general basada en las descripciones clínicas de la esteatosis hepática y sus subtipos. Si tienes preocupaciones sobre la salud de tu hígado, consulta a un profesional médico para una evaluación personalizada, ya que cada caso puede requerir un enfoque distinto y adaptado a tus condiciones de salud, nivel de actividad física y hábitos de vida.
Vídeo sobre ¿Qué es la enfermedad hepática grasa?
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.