¿Qué es la electrocirugía?
La electrocirugía es un tratamiento que utiliza energía eléctrica para cortar, destruir tejido o detener el sangrado. En estas intervenciones, una unidad electrosurgical (ESU) genera la electricidad y una persona usuaria dirige la energía al sitio de tratamiento mediante un electrodo. Este proceso produce calor que daña el tejido de forma controlada, con el objetivo de eliminar crecimientos o tejido anormal, sellar vasos sanguíneos y reducir sangrado. Puede emplearse sola o junto con otros tratamientos dependiendo del tipo de lesión y del objetivo terapéutico.
Conceptos clave y fundamentos
Principio básico de la electrocirugía
La electricidad generada por la ESU produce calor cuando entra en contacto con el tejido. Este calor permite cortar, desecar o coagular, o bien destruir tejido de manera selectiva. A diferencia de otros métodos de intervención, la electrocirugía aprovecha la energía eléctrica para modificar el tejido en lugar de realizar únicamente cortes mecánicos.
Clasificación general: tipos de electrocirugía
La mayor parte de la electrocirugía emplea corriente alterna (AC), que hace que la electricidad se propague de ida y vuelta a través del tejido, generando calor por la resistencia que opone el tejido. Un tipo particular utiliza corriente continua (DC), que no atraviesa los tejidos, sino que fluye a lo largo de una sonda y produce calor en la punta. A continuación se describen las variantes más comunes.
Electrofulguración
En la electrofulguración, el electrodo produce una chispa. Por lo general, el profesional mantiene el electrodo a una distancia de varios milímetros del área tratada, sin contacto directo con la superficie. Este método modifica principalmente la capa superficial de la piel y es adecuado para lesiones superficiales.
Electrodessicación
En la electrodessicación, el electrodo se aplica directamente sobre la zona tratada. Al pasar la corriente, el tejido se deseca, reduciendo el contenido de agua y afectando principalmente la capa superficial y las estructuras cercanas, lo que ayuda a controlar la lesión sin necesidad de un corte amplio.
Electrocoagulación
La electrocoagulación puede dañar tejido en capas más profundas que la electrofulguración o la electrodessicación, promoviendo la coagulación de los vasos sanguíneos y la oclusión de sangrado. Este modo es especialmente útil cuando se busca detener el sangrado o tratar tejido más profundo.
Electrosección
En la electrosección, la electricidad produce cortes precisos. Muchos describen este proceso como similar a un cuchillo tibio que atraviesa la grasa de manera controlada, permitiendo resecar lesiones con precisión en el área tratada.
Electrocauterización
La electrocauterización es un subconjunto de la electrocirugía que utiliza corriente continua (DC). A diferencia de la AC, la electricidad no atraviesa el tejido sino que fluye por una punta de la sonda para calentarla y provocar la ruptura del tejido o la detención del sangrado. Este método tiende a actuar localmente en la punta de la sonda.
Aplicaciones clínicas y escenarios habituales
Los dermatólogos utilizan con frecuencia la electrocirugía para eliminar crecimientos no deseados. Por ejemplo, es eficaz para destruir lesiones benignas de la piel, como etiquetas de piel (acrocordones) o verrugas. Algunas formas de electrocirugía se emplean en el tratamiento de cáncer de piel, proporcionando una opción adicional para manejar ciertos tumores cutáneos. Otro manejo común es la electrodessicación y curetaje (ED&C), que combina un raspado de la lesión con la destrucción de células tumorales residuales mediante energía eléctrica.
La electrocirugía también se aplica en otras especialidades médicas y es especialmente útil durante diversos procedimientos de endoscopia. En estas técnicas, se utiliza un endoscopio para localizar y eliminar tejido anormal dentro del cuerpo, con el objetivo de diagnosticar o tratar condiciones específicas.
Detalles prácticos del tratamiento
Qué ocurre durante la electrocirugía
Antes de iniciar el procedimiento, habitualmente se administra anestesia para evitar el dolor. Con la ESU encendida, la corriente se dirige hacia un electrodo activo; el camino de la corriente por el tejido genera calor y produce el efecto deseado. La manera exacta de proceder depende del método electrosurgical utilizado (monpolar o bipolar) y de la lesión tratada.
Tipos de configuración: monopolar vs bipolar
Monopolar
En la modalidad monopolar, solo una punta de electrodo está en contacto con el cuerpo. El recorrido de la corriente es el siguiente:
- La ESU envía la corriente hacia el electrodo activo.
- La corriente atraviesa el tejido y genera calor, permitiendo la acción deseada (corte, desecación o coagulación).
- La corriente llega a un electrodo dispersivo, que puede ser una placa de grounding colocada en otra parte del cuerpo, por ejemplo, un muslo, lo que completa el circuito.
- La corriente regresa desde el electrodo dispersivo hacia la ESU, cerrando el circuito y completando la intervención.
Bipolar
En la modalidad bipolar, dos electrodos tocan el cuerpo y la corriente circula entre ellos. Por lo general, se utilizan pinzas o instrumentos que aproximan el tejido a tratar entre una parte activa y una parte de retorno. El recorrido de la corriente es:
- La ESU envía la corriente a la punta activa del instrumento.
- La corriente atraviesa el tejido entre las dos puntas del instrumento, produciendo el efecto deseado en el sitio de tratamiento.
- La corriente retorna a la ESU a través de la punta de retorno, cerrando el circuito sin necesidad de una placa dispersiva externa.
Beneficios y riesgos
Beneficios potenciales
La electrocirugía permite eliminar tejido anormal sin realizar cortes amplios con un bisturí, lo que facilita una recuperación relativamente rápida. Entre los beneficios habituales se encuentran:
- Precisión en la zona tratada, con menor daño a los tejidos circundantes.
- Eliminación de tejido con mínima cicatriz, especialmente en lesiones superficiales de la piel.
- Ablación rápida de tejido patológico o indeseado, acelerando la resolución de la lesión.
- Control del sangrado al coagular vasos sanguíneos durante el procedimiento.
Riesgos y precauciones
Aunque la electrocirugía es segura cuando es realizada por profesionales con experiencia, conlleva riesgos inherentes a cualquier intervención. Entre los riesgos posibles se incluyen:
- Quemaduras: un calor excesivo puede dañar la piel o estructuras cercanas si los ajustes de la ESU no están bien calibrados. Los proveedores comienzan con la potencia más baja que permita lograr el objetivo.
- Choque eléctrico: existe riesgo si la instalación no está adecuadamente conectada a tierra. Se toman medidas para garantizar un montaje correcto y seguro.
- Infecciones: una electrodos contaminados pueden transmitir gérmenes; el humo generado por la electrocirugía puede contener toxinas o germenes. Se minimiza este riesgo con electrodos desinfectados y procedimientos en salas con sistemas de evacuación de humo.
- Sangrado: en algunas ocasiones el daño tisular puede provocar sangrado, que se ajusta mediante cambios en la configuración de la ESU para reducir la probabilidad de sangrado.
- Cambios en la pigmentación: ciertos tipos de electrocirugía pueden provocar hipopigmentación en el área tratada; el profesional informará sobre este riesgo según el procedimiento.
- Interferencia con implantes: algunos modos de electrocirugía pueden afectar dispositivos implantables como marcapasos o desfibriladores. Se toman precauciones para evitar interferencias con dichos dispositivos.
Recuperación y pronóstico
Tiempo de recuperación
La curación de lesiones tratadas en la capa superficial de la piel suele ocurrir en aproximadamente una semana. Las heridas más profundas pueden requerir dos a cuatro semanas o incluso más para sanar por completo. En el caso de procedimientos de endoscopia que incorporan electrocirugía, los tiempos de recuperación pueden variar algo, y el profesional explicará el plan de recuperación según el caso individual.
Pronóstico general
El pronóstico depende del tipo de lesión tratada y de si la patología es benigna o maligna. En el contexto de las lesiones cutáneas benignas o las formas de cáncer de piel tratadas con ED&C o técnicas relacionadas, los resultados suelen ser alentadores cuando se aplica la técnica adecuada y se follow-ups adecuados. El equipo médico ajusta el plan de manejo para minimizar recurrencias y asegurar la adecuada vigilancia postoperatoria.
Cuándo contactar al médico
Indicaciones para buscar atención médica
Para condiciones cutáneas, comuníquese con su profesional de salud si observa sangrado que no cede tras aplicar presión directa durante 20 minutos. debe avisar ante cualquier signo de complicación o retraso en la curación. El profesional le indicará qué cambios en su cuerpo debe vigilar y acelerará la atención si no existe mejoría conforme a lo esperado tras la electrocirugía.
Preguntas frecuentes y comparaciones
¿La electrocirugía es lo mismo que la cirugía con láser?
No. La electrocirugía utiliza energía eléctrica para efectos como corte, destrucción de tejido y control de sangrado. En cambio, la cirugía láser emplea energía de la luz (láser) para realizar funciones similares. Aunque ambas pueden destruir tejido y deturar sangrado, emplean tecnologías distintas y pueden tener indicaciones específicas según la lesión y el objetivo terapéutico.
Vídeo sobre ¿Qué es la electrocirugía?
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.